CATACLISMO

EXPOSICIONES EN CARTELERA JULIO/AGOSTO 2026

EXPOSICIONES EN CARTELERA JULIO/AGOSTO 2026

Redacción

Todas las exposiciones en instituciones que te interesan, ordenadas por comunidades autónomas.

 

ANDALUCÍA

ALMERÍA

Isabel Muñoz, La Bestia, Centro Andaluz de la Fotografía, Almería. Del 6 de junio al 6 de septiembre de 2026.

Un trabajo que se presenta por primera vez en España. La Premio Nacional de Fotografía 2016 y doble ganadora del World Press Photo, Isabel Muñoz, reúne en este trabajo una mirada profunda sobre el drama migratorio contemporáneo que tiene lugar en el trayecto del tren de mercancías que atraviesa México rumbo a Estados Unidos y al que miles de personas se suben cada año para intentar alcanzar la frontera norte. Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) documenta la historia de este temible «diablo» sobre raíles, conocido como La Bestia, donde conviven la violencia extrema, el hambre y los gestos de solidaridad, de empatía y de amor. La autora toma como referencia este símbolo ferroviario del drama migratorio en Centroamérica, aunque en realidad se trata de una red de trenes de mercancías que atraviesa México transportando a miles de personas migrantes que trepan a la carrera hasta el techo de los vagones con la esperanza de alcanzar territorio estadounidense. Esta propuesta se articula en tres planos narrativos y está formada por más de 75 obras fotográficas de gran formato distribuidas en las salas AFAL e IMAGINA. Las fotografías alternan escenas documentales tomadas en condiciones de enorme riesgo con retratos y detalles de objetos personales que evocan el pasado y la identidad de los viajeros. 

CÁDIZ

CÓRDOBA

Cristina Iglesias, Habitación vegetal III, C3A, Plaza pública, Córdoba.

La incorporación de Habitación vegetal III en el ciclo de ‘Plaza Pública’ continúa la línea de intervenciones en el espacio del museo que amplían la experiencia expositiva más allá de las salas. Esta línea de trabajo del centro reúne proyectos artísticos que dialogan con la arquitectura del edificio y buscan expandir la experiencia museística, ofreciendo a los visitantes la posibilidad de reconsiderar su propia percepción del espacio y su relación con las obras.

Haegue Yang, Ximenawa, C3A, Plaza pública, Córdoba. 

La artista Haegue Yang(Seúl, 1971) presenta ‘Ximenawa’ (2025), una instalación ubicada en el atrio de entrada del C3A que conecta lo ancestral y lo contemporáneo al recuperar técnicas tradicionales coreanas. La obra toma como referencia el ‘shimenawa’, una cuerda ritual de la tradición shintoista para delimitar espacios sagrados y simbolizar la protección espiritual. Yang reinterpreta este elemento dentro de su práctica escultórica contemporánea, creando un objeto que aparece como símbolo expandido y estableciendo un diálogo entre elrito, lo ancestral y la abstracción. Esta obra es una muestra de su investigación en torno al simbolismo ritual, la materialidad y la residencia cultural. La incorporación de ‘Ximenawa’ en el ciclo de ‘Plaza Pública’ continúa la línea de intervenciones en el espacio del museo que amplían la experiencia expositiva más allá de las salas. Esta línea de trabajo del centro reúne proyectos artísticos que dialogan con la arquitectura del edificio y buscan expandir la experiencia museística, ofreciendo a los visitantes la posibilidad de reconsiderar su propia percepción del espacio y su relación con las obras.

GRANADA

JAÉN

MÁLAGA

Paz Errázuriz, Poéticas de resistencia, MUCAC La Coracha, Málaga. Del 26 de junio a 15 de octubre de 2026.

MUCAC Málaga y Fundación Mapfre presentan Paz Errázuriz. Poéticas de resistencia, primera exposición que se realiza en Málaga y en la comunidad andaluza de la obra de Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) unas de las fotógrafas chilenas de mayor reconocimiento internacional, representante de su país en la 56ª Bienal de Arte de Venecia. Las 80 fotografías que constituyen la muestra malagueña proceden de las colecciones de la Fundación MAPFRE. Autodidacta y guiada por una mirada profundamente humana, Paz Errázuriz comienza su camino en el Chile convulso de los años setenta, bajo la sombra de la dictadura de Pinochet y una represión que impregnaba la vida cotidiana. En ese contexto, salir a fotografiar no era solo un gesto artístico, sino también un acto de valentía, aún más desafiante siendo mujer. Su obra, inscrita en la documentación social, se adentra en los márgenes: en territorios íntimos, en espacios cerrados, en vidas que suelen permanecer fuera de lo visible. Errázuriz no observa desde la distancia; se aproxima, convive, comparte. De ese encuentro nacen imágenes cargadas de humanidad, creando con sus retratados un clima de confianza y respeto necesario para sacar de ellos toda su dignidad.

Verónica Ruth Frías, Mi porción del pastel, MUCAC La Coracha, Málaga. Del 9 de junio al 26 de julio de 2026.

Mi Porción del Pastel aborda las dificultades históricas y contemporáneas que enfrentan las mujeres artistas para alcanzar el reconocimiento. En esta pieza creada y ejecutada por la propia artista, la podemos ver comerse literalmente un pastel, dividido en tres niveles, que lleva las representaciones de las obras de Botticelli, Van Gogh y Picasso, tres figuras que simbolizan diferentes épocas y estilos, pero todas marcadas por la falta de visibilidad de las mujeres artistas contemporáneas. La artista utiliza el decorado de estas tres y reconocidas obras, para simbolizar la hegemonía masculina en la historia del arte. La artista hace un acto de desafío y reivindicación, comienza a comer el pastel, consumiendo literalmente las obras de estos grandes maestros. Este gesto no solo representa la apropiación de los espacios tradicionalmente ocupados por hombres, sino también una crítica mordaz a la exclusión y el olvido de las mujeres en los relatos históricos del arte. A través de esta acción, la artista no solo reivindica su propio lugar en la historia del arte, sino que también da voz a todas las mujeres artistas que han sido silenciadas y relegadas al margen. En Mi Porción del Pastel, la artista transita de ser un sujeto pasivo, como las musas que han inspirado a tantos artistas masculinos, a convertirse en unsujeto activo. Este cambio subraya la capacidad de las mujeres artista en elactual mundo del arte. De musa y objeto de contemplación y deseo, pasa a ser creadora y protagonista de su propia narrativa.

Verónica Ruth Frías (Córdoba, 1978) utiliza el disfraz, el maquillaje y el camuflaje para asumir otras identidades y desarrollar un cuerpo de trabajo performativo caracterizado por una crítica ácida y contundente. La hemos visto transformada enCaperucita Roja, la Hija de Dios en la Última Cena, una superheroína, una secuestradora, entre otros personajes. A través de estas figuras, Frías expresa sus preocupaciones e indignaciones. Trabaja principalmente con la performance, utilizando el vídeo y la fotografía para documentar las acciones efímeras que realiza. Sus performances se han presentado en reconocidos museos y centros de arte nacionales, como el Centre Pompidou Málaga, el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, la Colección del Museo Ruso Málaga, el Museo Picasso Málaga, el CAAC, Centro de Arte Contemporáneo de Sevilla, el MARCO, Museo de Arte Contemporáneo de Vigo, el Centro de Arte La Regenta en Gran Canaria y el MAS, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria. También ha llevado su trabajo al Centro de Arte Fundación Rafael Botí en Córdoba y a los Teatros del Canal en Madrid, entre otros espacios destacados.Ha participado en numerosos festivales como el Cool Days Festival en Artà, Mallorca, el Festival MAF en Málaga, Performance Gal en Galicia, FORO MAV,Visión y Presencia, Premios Evolución y Territorio en Ibiza, entre otros. Frías combina performance, vídeo y fotografía como medios principales para registrar sus acciones efímeras. Su trabajo se ha exhibido en exposiciones individuales y colectivas tanto a nivel nacional como internacional en países como Egipto, Dubái, Cuba, Argentina, Estados Unidos, México, Alemania y Francia.

María Lumbreras, Al otro lado, Ateneo, Málaga. Desde el 4 de junio hasta 24 de julio de 2026.

La exposición, compuesta de 27 imágenes individuales y 19 montajes, impresas en Fine Art con tintas pigmentadas, nos lleva de viaje desde la perspectiva de una mirada diferente y alternativa, que nos retrotrae a un mundo lejano a pesar de la aparente cercanía en le espacio-tiempo. En palabras de Isabel Garnelo: El proyecto Al otro lado, de María Lumbreras, es el álbum que la fotógrafa realiza del viaje con amigas por el Gran Atlas y las carreteras pre-saharianas al sur de Marruecos, pero es también un ejercicio de profunda introspección individual, en el que se aborda la nostalgia por el paso del tiempo y los cambios de conciencia que suceden al dolor por la pérdida. Lumbreras es una fotógrafa de lentitud, escrutadora, y de talante amateur, como a ella le gusta reconocer, de hecho, tiende a ponerse el reto de trabajar con equipos pobres y a darle una importancia relativa a la técnica, a pesar de ser una gran conocedora de ella. Pero su interés ha estado siempre enfocado en los afectos. Cuando María Lumbreras se mueve cámara en mano, adopta cierta actitud felina, la suavidad en su manera de moverse, la espera detrás de la lente; un mirar profundo y cálido, que te hace creer que tu corporalidad se extiende más allá del posible tropiezo con el mundo físico. En Al otro lado la labor humana vuelve a ser el centro de las acciones que aparecen en el encuadre, y digo aparecen porque el método seguido en esta ocasión por Lumbreras es bastante azaroso. Las imágenes que componen esta oda a la ausencia de lo superfluo, las ha realizado su autora desde el minibús en el que viajaba. Algunas de las personas que entran en el encuadre precipitado por el desplazamiento del vehículo miran a cámara. Otro dato a tener en cuenta es que las imágenes no se han realizado con una cámara de fotos sino con un teléfono móvil. La peculiaridad de esta serie reside en la dominante producto del filtro del cristal de la ventanilla desde la que la fotógrafa hizo las tomas, teniendo claro desde el principio su deseo de potenciar el verde que la sitúa en el lugar a través del cual mira.

Es habitual en el trabajo de María Lumbreras el hacer en común en todos o alguno de los aspectos del desarrollo de sus proyectos fotográficos. En el caso de esta exposición la colaboración ha sido con el fotógrafo José Luis Gutiérrez, que también hace las veces de comisario de la muestra. La maestría en la edición fotográfica de Gutiérrez es bien conocida, sin embargo, lo es menos, o no la había ejercido hasta ahora, su capacidad de entrar en la obra de otra autora y entender tan bien las posibilidades narrativas de un material que parecía inicialmente inabarcable por su extensión y alejado de los estándares de calidad técnica en los que él mismo suele moverse. Si hay algo que queda patente en el desarrollo de esta reconfiguración del paisaje marroquí, es la cercana sintonía creativa y emocional entre ambos fotógrafos y el respeto y sensibilidad con los que Gutiérrez ha investigado el material de su colega sin tratar de llevarlo en ningún momento a su terreno. Lumbreras y Gutiérrez han logrado unas imágenes muy potentes, a veces inquietantes, al utilizar una solución de ensamblaje mediante la cual redoblar el aspecto ensoñador que el filtro verde aportaba a las fotografías. Al mismo tiempo, han potenciado la fragmentación secuencial que provoca en los encuadres el movimiento del vehículo en el que viajaba su creadora, para utilizarla como criterio compositivo que, prescindiendo de los aquilatados códigos del reportaje, se adentra valientemente en una ficción reveladora del paisaje humano y de la vida captada a través del cristal durante el trayecto. La idea de paisaje construido o reinventado ha recorrido el diálogo y la forma con la que, fotógrafa y comisario, han elaborado una poética visual que fundamenta el modo de composición del montaje e invita al espectador y la espectadora a una lectura de confluencias que, sin propiciar una paradoja fácil, solo aparentemente habitan un mismo espacio-tiempo. Digamos también que esta atonalidad en la forma narrativa elegida podría, en consonancia con la visualidad de la tierra baldía y la ausencia de objetos de consumo, remitir a la vida social, cultural y económica de los territorios amazighen, que reivindican desde hace décadas su identidad y su lengua dentro de un Marruecos plural y políticamente laico, frente al afán nacionalista y homogeneizador de su gobierno. 

Joana Vasconcelos, Transfiguración, Museo Picasso, Málaga. Del 29 de mayo al 27 de septiembre de 2026.

Una propuesta que subraya la transfiguración como núcleo de la obra de esta artista, aludiendo a cómo Vasconcelos transforma y resignifica distintos ámbitos de la realidad. La exposición reúne una selección de piezas que permiten recorrer su trayectoria, desde obras de finales de los años 90 hasta creaciones recientes, ofreciendo una mirada renovada sobre su evolución artística. A través de esculturas e instalaciones monumentales, Vasconcelos explora la relación entre las tradiciones portuguesas y el arte contemporáneo, convirtiendo materiales cotidianos —como textiles, cerámicas o azulejos— en piezas que celebran el patrimonio cultural y la identidad colectiva desde una perspectiva crítica y transformadora. Entre las instituciones prestadoras destacan la Fondation LVMH pour la Création, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), la Colección Luis Adelantado y obras procedentes del propio estudio de la artista. 

Ni musas ni modelos. Mujeres artistas en las colecciones del Museo Casa Natal Picasso, Museo Casa Natal Picasso, Málaga. Del 7 de mayo al 13 de septiembre de 2026.

 La muestra propone un recorrido por la presencia activa de las mujeres artistas en las colecciones del Museo Casa Natal Picasso, desde los años setenta hasta los inicios del siglo XXI. Durante siglos, la historia del arte situó a la mujer en el lugar de la representación, como cuerpo observado o simple inspiración, pero esta exposición desplaza esa imagen tradicional y propone un cambio de enfoque. Las mujeres no son imagen construida por otros, sino autoras que miran y piensan. Transforman su tiempo desde la pintura, la escultura y la obra gráfica, y construyen sus propias imágenes, discursos y posiciones estéticas. Las obras de una treintena de creadoras, como Marisol Escobar, Dorothea Tanning, Helen Frankenthaler, María Elena Vieira da Silva, Roser Bru, Hannah Collins, Marisa González o Susana Solano, entre otras, no constituyen un apartado marginal sino una trama paralela y necesaria. Sus obras dialogan con los grandes debates de la contemporaneidad: la abstracción, la memoria, el cuerpo como territorio político, la experimentación tecnológica, el paisaje como construcción cultural y la identidad como proceso en transformación. Las más de 40 piezas que componen ‘Ni musas ni modelos’, exposición en la que colabora la Fundación ”la Caixa”, proceden en su totalidad de los fondos del Museo Casa Natal Picasso, proviniendo en algunos casos de donaciones de artistas y coleccionistas. Su agrupación en una misma muestra permite activar un relato latente: el de las mujeres que han fortalecido, desde dentro, la historia del museo y de su patrimonio. Juntas, estas obras hacen visible un acervo que a menudo ha permanecido en segundo plano y que invita al espectador a preguntarse qué discursos se consolidan cuando determinadas voces ocupan el centro y otras quedan en la periferia.

Tejiendo historias, La Coracha MUCAC, Málaga. Del 29 de abril al 27 de septiembre de 2026. 

Comisaria: Alicia Ventura.

La muestra reúne 48 obras de 39 artistas y propone un recorrido por las genealogías del arte textil femenino en España a partir de cuatro figuras clave —Aurèlia Muñoz, Teresa Lanceta, Pilar Albarracín y Elo Vega— que articulan un diálogo con 35 artistas contemporáneas, configurando un conjunto que revela la vigencia y expansión de los lenguajes textiles en el arte actual. Concebida como un proyecto de investigación y de relaciones entre generaciones, la exposición toma como punto de partida la obra de estas cuatro autoras clave, cuyo trabajo contribuyó decisivamente a situar lo textil dentro del arte contemporáneo, desbordando una consideración históricamente vinculada a lo artesanal o al ámbito doméstico. A partir de estas referencias, se presentan obras de María Alcaide, Mar Arza, Mercedes Azpilicueta, María Carbonell, Idaira del Castillo, Ana Esteve Llorens, Ela Fidalgo, Isabel Flores, Fuentesal Arenillas, Patricia Gómez y María Jesús González, Blanca Gracia, Carla Hayes Mayoral, Julia Huete, Irene Infantes, Inma Liñana, Valeria Maculan, Victoria Maldonado, Estefanía Martín, Asunción Molinos Gordo, Sonia Navarro, Lara Ordóñez, María Ortega, Elisa Pardo Puch, Gema Polanco, Sandra Paula Fernández, Maya Pita-Romero, Belén Rodríguez, Leonor Serrano Rivas, Laura Segura, Emmanuela Soria Ruiz, Anna Talens, María Tinaut, Sarah Viguer y Victoria Gil. Lo textil ha constituido a lo largo de la historia un intercambiador de culturas, de sociedad, de transformación social y de revolución cultural, pero también ha sido siempre percibido como una tarea intensiva, lenta y minuciosa, y devaluado como labor doméstica femenina. Pero esto ya cambió hace unos años. El trabajo de artistas como las que tomamos de referencia abrió las puertas a la consideración de arte contemporáneo las piezas textiles realizadas por numerosos artistas. Esta muestra que proponemos es reflejo de ese espejo. La riqueza de las posibilidades técnicas y significativas demuestran la importancia de entender la tradición como una herramienta selectiva en la que investigar para recomponer sus relatos, más allá de un tiempo lineal de progreso y con la complejidad de las fibras que se entrecruzan en nudos, giros y cortes premeditados.

SEVILLA

Manuela Solano, Alien Queen / Paraíso extraño, CAAC, Sevilla. Desde 28 de mayo al 8 de noviembre de 2026.

En colaboración con el Museo Tamayo, exhibirá más de 30 pinturas con retratos de gran formato de personajes reales y ficticios de la cultura pop que han quedado íntimamente ligados a la vida personal de la artista. A partir de sus vivencias personales y pintando directamente con las manos, Solano revisita la estética de los ochenta, noventa y dos mil, en donde lo local y lo global, lo alternativo y la cultura de masas se entrecruzan. La artista selecciona personajes peculiares de la música y la moda, el cine y la televisión, el internet y las revistas, para revivir un imaginario vinculado con momentos de su propia biografía: la adolescencia y la madurez, los amores, las aflicciones, la fiesta y el sosiego. En ese repaso, Solano apunta: “perdí la vista a los 26 años a causa de una infección relacionada con el VIH que fue tratada negligentemente; desde entonces se conjugan en mi práctica cultura visual y memoria”. Las densas capas de pintura que se advierten en las piezas revelan un proceso pictórico íntimo, en donde la memoria expone múltiples contrastes y los trazos evidencian disyuntivas surgidas durante el proceso de producción y en la vida personal de Solano. Las obras incluidas en Alien Queen/ Paraíso Extraño funcionan como una colección de autorretratos. Nos recuerdan que la construcción de la identidad es un proceso que tiene lugar a lo largo del tiempo, que resulta de nuestras interacciones y de las exploraciones de nuestro entorno. La adopción de diferentes roles nos permite enfrentar desafíos sociales y desarrollarnos en nuevas direcciones. En este sentido, Manuela Solano entiende la identidad como un acto tanto de supervivencia como de subversión, y su obra surge no sólo de la fragilidad sino también del goce.

Johanna Frailer, Cómo vivir en los intersticios, CAAC, Sevilla. Del 28 de mayo al 6 de septiembre de 2026.

El búnker en una metáfora de la precariedad habitacional contemporánea. A partir de un archivo visual acumulado durante años, Johanna Failer imagina refugios utópicos que cuestionan la privatización del espacio seguro. Sus interiores pictóricos desafían la estática, tanto del búnker como del edificio mental de los tecnócratas multimillonarios que hoy construyen mansiones subterráneas para blindarse ante el apocalipsis, poniendo en evidencia el desamparo estructural de quienes ni siquiera pueden acceder a una vivienda digna. Con habitaciones traseras en penumbra y escaleras que conducen a lo indefinido, la artista superpone imaginarios aspiracionales a arquitecturas defensivas, ensayando formas de habitar los intersticios del capitalismo.

Raquel Algaba, Te dormirás y soñarás con la canción de las flores, Real Fábrica de Artillería, Sevilla. Del 5 de mayo al 20 de septiembre de 2026. 

La muestra propone un recorrido por el universo simbólico de la artista a partir de una revisión contemporánea del mito de los comedores de loto, una imagen procedente de la tradición clásica que remite a estados de olvido, ensoñación y pérdida de la conciencia. A partir de este imaginario, Algaba construye una reflexión sobre la sociedad actual, caracterizada por una cierta desconexión con el pasado y una tendencia a habitar un presente inmediato y superficial. Las obras, fundamentalmente esculturas de cerámica pintada acompañadas de dibujos, configuran escenas que evocan un paisaje mental en el que se representa el naufragio simbólico del individuo contemporáneo. A través de estas composiciones, la artista plantea una lectura crítica pero abierta, que no se limita a cuestionar los modelos de consumo o las dinámicas sociales actuales, sino que invita a reconsiderar conceptos como la felicidad, el deseo, la utopía o la conciencia.

Raquel Algaba es una artista visual con fuerte vinculación con Sevilla y una trayectoria que incluye exposiciones internacionales como Al borde del tiempo (2024), en el Museo Casa de los Morlanes; Tierra adentro (2023), en el Museo de Palencia; Etc.pp. (2023), en el Kultur Palais de Lichtenstein; y Transit Berlin (2019), en el Palacio de Roskilde. La artista ha sido además reconocida con la Beca Iniciarte a la producción artística de la Junta de Andalucía en 2024, el Premio de Adquisición Colección Universidad Miguel Hernández en 2021 y la Beca de Residencia y Producción de proyectos BilbaoArte en 2020. Su obra se caracteriza por integrar creación artística, reflexión crítica y transmisión de conocimiento, con una especial atención a la formación de nuevos públicos. El proyecto incorpora además un enfoque intercultural, estableciendo vínculos entre distintas tradiciones simbólicas. Así, el loto, presente en culturas orientales como símbolo de pureza y perfección espiritual, se contrapone a su interpretación en la tradición occidental, donde ha sido asociado a la evasión, la desidia o la pérdida de la voluntad. Este diálogo entre culturas y significados articula el discurso expositivo y abre una reflexión más amplia sobre los sistemas de pensamiento y las formas de entender la vida. Las escenografías creadas por Raquel Algaba se caracterizan por su atmósfera contenida y silenciosa, generando un espacio de contemplación que invita al espectador a cuestionar sus propias referencias y a replantear nociones arraigadas desde una mirada contemporánea.

Irene Infantes, Hierve el huerto, ¡oh, oh!, Real Fábrica de Artillería, Sevilla. Del 18 de abril al 20 de septiembre de 2026.

Comisaria: Blanca del Río.

La muestra ha sido concebida específicamente para la Real Fábrica de Artillería y propone una investigación artística que entrelaza historia, arquitectura y materia, tomando como eje dos elementos simbólicos: la naranja y la bala, formas que condensan dos momentos clave en la evolución del lugar. La obra de Irene Infantes se centra en los pliegues de la historia, en los momentos en los que el pasado se repliega sobre el presente. A través del uso de materiales textiles y orgánicos, la artista construye un lenguaje visual que dialoga con la arquitectura y la memoria del espacio, generando una experiencia sensorial y poética que invita a reflexionar sobre la relación entre los cuerpos, los materiales y los lugares que habitamos. En este sentido, la exposición conecta dos capas históricas fundamentales del enclave: su origen como zona agrícola en época andalusí, vinculada al cultivo de huertas y cítricos, y su posterior transformación en espacio industrial. Este contraste entre lo orgánico y lo industrial articula el discurso de la muestra, proponiendo una lectura contemporánea del pasado.

Artista sevillana formada en Diseño de Superficies en la Universidad de Artes de Londres y en Diseño Textil en la Central Saint Martins, Irene Infantes entiende el textil como un archivo activo portador de memoria. Su práctica se centra en la experimentación material, especialmente con la lana y materiales de desecho, con los que crea tejidos sin hilar ni tejer. A partir de la simbología, construye una narrativa abstracta en la que la imagen y la forma pierden su función representativa para convertirse en signos abiertos, en un trabajo que se sitúa entre lo visible y lo invisible, lo cotidiano y lo poético. En los últimos años, la artista ha desarrollado una trayectoria internacional con exposiciones en Europa, Estados Unidos y Asia, participando recientemente en proyectos impulsados por el Instituto Cervantes en Pekín y Shanghái. Asimismo, ha estado presente en ferias como ARCO, Untitled Miami o ARTBO, y en residencias artísticas como la Fundación Jorge Pérez en Miami. Su obra forma parte de colecciones como CA2M, CAAC, MKG Hamburg, DVK, UAL o MUCAC.

Virginia Chihota, Kupinduka, CAAC, Sevilla. Desde 19 de marzo al 6 de septiembre de 2026.

Comisaria: Jimena Blázquez.

Se estructura en torno al concepto homónimo que en ‘shona’ alude a un giro o tránsito hacia otro estado. La obra de Chihota subraya las formas en que la agencia femenina interrumpe fronteras y activa preocupaciones sobre diferentes formas de pertenencia. La subjetividad emerge como un concepto incrustado en nociones de interrelación. Virginia Chihota nació en 1983 en Chitungwiza, Zimbabue, y actualmente vive y trabaja en Nueva York, Estados Unidos. Se graduó en Bellas Artes en los Estudios de la Galería Nacional de Arte de Harare, Zimbabue, en 2006. Chihota representó a Zimbabue en la 55ª Bienal de Venecia en 2013. 

 

ARAGÓN

HUESCA

Ellas ilustran Botánica, CDAN, Huesca. Desde el 16 de mayo al 1 de noviembre de 2026.

Comisaria: Toya Legido y Lucía Moreno Diz.

La botánica como ciencia fue considerada en sus inicios un trabajo de hombres, mientras que el de las mujeres era impedido, en algunos casos perseguido y, como mínimo, pasaba inadvertido o era ignorado. Vinculada a ella, a lo largo de la historia y durante siglos, la ilustración botánica femenina ha permanecido igualmente en un segundo plano, cuando no en un completo anonimato porque hasta avanzado el siglo XVIII el papel que a la mujer se le daba en cualquier faceta relacionada con la botánica se limitaba al cuidado de las plantas. Durante siglos, la botánica se configuró como un ámbito de conocimiento reservado casi exclusivamente a los hombres. La participación de las mujeres fue limitada, invisibilizada o directamente excluida, quedando en muchos casos relegada a tareas asociadas al cuidado de las plantas. En este contexto, la ilustración realizada por mujeres permaneció en un segundo plano o en el anonimato, a pesar de su papel fundamental en la observación, el registro y la transmisión del conocimiento botánico. Ellas ilustran botánica, proyecto desarrollado desde la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, por medio del grupo de investigación Imagen, Patrimonio, Arte, Conservación y Tecnología, nace con el objetivo de recuperar esa genealogía y situar en primer plano a las mujeres que han contribuido a la construcción de la imagen científica de las plantas. Para ello se ha seleccionado el trabajo de 60 autoras, de ámbito nacional e internacional con mas de 500 obras en exposición. La muestra plantea un recorrido que conecta estas prácticas históricas con propuestas contemporáneas, poniendo en relación distintos modos de observar, representar y pensar el mundo vegetal desde la intersección entre arte, ciencia y género. El proyecto ha sido expuesto previamente en otras sedes como el Real Jardín Botánico en Madrid o en el Palacio Cristina Enea de San Sebastián; en su adaptación a CDAN pone el foco en la obra contemporánea, situando la mirada de las artistas actuales en diálogo con las prácticas históricas y fondos patrimoniales. A través de dibujos, libros, fotografías y prácticas contemporáneas, se pone en valor tanto la dimensión estética de estas imágenes como su papel en la construcción del conocimiento botánico.

TERUEL

ZARAGOZA

 

 

ASTURIAS

AVILÉS

GIJÓN
Realismo y Postimpesionismo en Asturias: Carolina del Castillo y Díaz (1867-1933), Fundación Alvaragonzales, Gijón. Del 10 al 24 de julio de 2026.
Comisaria: Andrea García Casal.
Puesta en valor de la pintora coetánea de Evaristo Valle o Nicanor Piñole, evidenciando el sesgo de género que existe en la historia del arte.
 
 

BALEARES

MALLORCA

A media lumbre, Casal Solleric/Es Baluard, Palma de Mallorca. De 24 de julio al 18 de octubre 2026. Centro de Arte y Naturaleza, CDAN, Huesca: octubre-diciembre, 2026. Museu Terra, L’Espluga de Francolí, Tarragona: octubre-diciembre, 2026.

Comisaria: Blanca De la Torre.

La exposición reúne propuestas que, desde las prácticas artísticas contemporáneas, se aproximan a los saberes no hegemónicos asociados a los territorios y a las ruralidades, como la artesanía, el folclore y las tradiciones vinculadas a la tierra, así como, en general, a los conocimientos vernáculos y a las epistemologías que han sido invisibilizadas o consideradas subalternas. El conjunto de artistas participantes coincide en la importancia de pensar en culturas comunitarias y en la relevancia de preservar los saberes asociados a los territorios, junto con sus procesos culturales y patrimonios materiales e inmateriales. Este proyecto dirige la mirada hacia materiales que, hasta tiempos recientes, han permanecido en márgenes subalternos, en imaginarios donde la artesanía y lo vernáculo han sido jerarquizados. Esparto, tejidos, bordados, remiendos, palma, barro, cestería y mimbre son algunos de los elementos empleados. Pero también aparece la voz, reivindicando la tradición oral, y los alimentos, que preservan la memoria y muestran cómo integrar el lenguaje de estas materialidades implica recuperar saberes ancestrales, rescatar voces de narrativas otras y traer a la luz horizontes epistemológicos relegados a zonas de sombra. Un espacio liminal donde confluyen patrimonio material e inmaterial. De este modo, las obras reunidas en esta muestra se relacionan con la resig- nificación de esos saberes y haceres, buscando revalorizarlos a través del arte y de las prácticas culturales, en las cuales lo manual y lo afectivo resultan inseparables. A media lumbre se concibe como un filandón —reuniones nocturnas en torno al llar, en las que las mujeres rurales realizaban labores manuales mientras compartían cuentos e historias—, que remite al conocimiento compartido y a la construcción de nuevos imaginarios capaces de repensar y remendar los lazos rotos de la red de la vida. Asimismo, la exposición buscará cuestionar, interrogar y abrir nuevas formas de reescribir las narrativas en torno al modo en que habitamos el mundo, al tiempo que propone establecer nuevas soberanías vinculadas con la construcción de futuros deseables. En este contexto, se reivindica el papel del arte en la construcción de relatos sobre la complejidad de los territorios y sus memorias, desde los espacios comunales y domésticos, subrayando así el rol de las prácticas artísticas en la tarea de compartir saberes, construir lo común y generar redes de cuidado.

Katharina Grosse, Arrels, La Llotja, Palma de Mallorca. Del 27 de mayo 2026 al 31 de enero de 2027.

Grosse no establece distinción entre pintura, escultura y arquitectura, ni entre interior y exterior, superficie y volumen, pared y suelo, espectador y participante. Todo es pintura. En «Arrels», la artista crea un modelo de paisaje dentro de una estructura histórica que no puede intervenir físicamente. La intervención de Grosse marca un momento especialmente significativo en su carrera, ya que se relaciona de forma directa con la dimensión histórica y simbólica del lugar de un modo sin precedentes. A diferencia de intervenciones anteriores en las que la arquitectura funcionaba como superficie, aquí el lugar también se convierte en sujeto: la obra responde a su historia como uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos de Palma, a su función original como lugar clave de intercambio y a su condición abierta y permeable. En palabras de la propia artista, se trata de uno de los ejemplos más claros hasta la fecha de integración entre instalación y arquitectura.

Nacida en Freiburg im Breisgau en 1961, Katharina Grosse es catedrática en Weißensee Kunsthochschule Berlin (2000-2009) y Kunstakademie Düsseldorf (2010-2018). Vive y trabaja en Berlín y Nueva Zelanda. Su obra ha sido ampliamente expuesta a nivel internacional, con exposiciones y grandes proyectos en instituciones tales como Staatsgalerie Stuttgart (2025); Deichtorhallen Hamburg (2025); Centre Pompidou-Metz, París (2024); Hamburger Bahnhof – Museum für Gegenwart, Berlín (2020); Baltimore Museum of Art, Maryland (2020); Museum of Fine Arts, Boston (2019); K11 Art Museum, Shanghai (2018); MoMA PS1, Fort Tilden, Nueva York (2016); South London Gallery (2017); Bienal de Venecia (2015); Nasher Sculpture Center, Dallas (2013); De Pont Museum of Contemporary Art, Tilburg (2013); Kunstmuseum Bonn (2011); FRAC Auvergne, Clermont-Ferrand (2008); De Appel, Amsterdam (2006); Palais de Tokyo, París (2005); Kunstmuseum St. Gallen (2002); y UCLA Hammer Museum, Los Ángeles (2001). Entre sus proyectos públicos y site-specific destacan CHOIR (Art Basel Messeplatz Project, Basilea, 2025); bLINK (Public Art Agency Sweden, Gotenburgo, 2025); Canyon (Fondation Louis Vuitton, París); y psychylustro (Philadelphia Mural Arts Project, 2014). Su trabajo se encuentra en colecciones de museos como Albertina, Viena; Albright-Knox Art Gallery, Buffalo; ARKEN Museum for Moderne Kunst, Copenhague; Baltimore Museum of Art; Centre Georges Pompidou, París; Kunsthaus Zürich; Kunstmuseum Bonn; Louis Vuitton Foundation, París; Magasin III, Estocolmo; MAXXI – Museo nazionale delle arti del XXI secolo, Roma; Museum of Modern Art, Nueva York; Nasher Sculpture Center, Dallas; Perez Art Museum Miami; Serralves Museum, Porto y Staatliche Museen zu Berlin.

Aina Albo Puigserver, Intersticios. Donde el sol dibuja el tiempo, Es Baluard, Palma de Mallorca. Del 21 de mayo al 20 de septiembre de 2026.

Comisaria: Sofía Moisés Piazá.

En esta muestra, los intersticios ‒esos espacios mínimos, frágiles y a menudo imperceptibles entre un instante y el siguiente, entre un punto de luz y su desplazamiento‒ se convierten en un territorio de investigación. Albo los entiende como lugares de aparición: resquicios donde se revela una forma de conocimiento que no es inmediata, sino silenciosa y acumulativa. Los intersticios son, así pues, los lugares donde alguna cosa empieza a suceder. Donde el tiempo se hace visible. El analema ‒esa curva en forma de ocho que registra el recorrido solar a lo largo de un año‒ se convierte en el hilo conductor de la exposición. La artista nos recuerda que esta figura no es real, sino una proyección del movimiento: una escritura de luz. A través de su propio lenguaje geométrico, Aina Albo nos invita a habitar esos intersticios y a reflexionar sobre la variabilidad de la percepción humana del tiempo y del espacio. Sus composiciones toman la naturaleza como vehículo del pensamiento abstracto. Las formas y materiales que integra ‒vidrio, madera, barnices, veladuras‒ nacen de una observación atenta de los fenómenos naturales y articulan un diálogo entre la medida y la intuición. La exposición se plantea como un experimento procesual, donde el tiempo no solo se representa, sino que queda inscrito en la materia. Como en el analema, su obra nos recuerda que el tiempo no es lineal, sino una curva viva que se dibuja mientras la observamos. En este lugar intermedio ‒donde el sol dibuja el tiempo‒, la percepción se convierte en una forma de conocimiento y el mundo se abre como un espacio lleno de intersticios: espacios donde lo visible y lo invisible dialogan.

Nuria Mora, Había en el fondo del mar, Casal Solleric, Palma de Mallorca. Del 23 de abril al 6 de septiembre de 2026.

Comisaria: Pilar Rubí.

Un pecio es el vestigio de un naufragio que descansa en el fondo submarino. Nuria Mora crea los suyos a partir de múltiples fragmentos, enjambres de restos inertes y hallazgos brillantes, como la propia historia familiar. «Había en el fondo del mar» es una intervención especialmente pensada para el Casal Solleric, que lo coloniza en distintas ubicaciones para transformarlo en escenario donde descubrir tesoros que conectan la arquitectura del edificio con el espacio público urbano y su entorno más cercano, el mar. Es un proyecto incluido en Biennal B, programa transversal, inclusivo y desestacionalizado, que promueve Es Baluard Museu con la ambición de conformar un ecosistema creativo capaz de integrar las prácticas artísticas contemporáneas, con la artesanía, la ciencia y el diseño para la transformación sostenible del territorio balear.

Fiona Rae, Vista, Es Baluard, Palma de Mallorca. Del 29 de enero al 23 de agosto de 2026.

Comisaria: Carolina Grau.

«Vista» es la primera exposición individual de Fiona Rae que se celebra en España. La muestra ofrece una selección de obras creadas por esta artista británica a lo largo de las tres últimas décadas, algunas de ellas pertenecientes a colecciones tan destacadas como las del Tate Museum y la Fundació ”la Caixa”, junto con un reciente depósito a Es Baluard Museu por parte de la Fundación Barrié. El título no solo invita a imaginar un futuro posible, sino que sugiere, no sin cierta ironía, que nos acerquemos a las piezas como si fueran hermosas vistas, enmarcadas por unas salas expositivas abiertas, que permiten observarlas desde múltiples y privilegiadas perspectivas. Asimismo, la exposición establece un diálogo entre obras de diferentes períodos, y ofrece un escenario en el que contemplar la evolución del singular lenguaje pictórico de Rae y de sus exploraciones del reino de la abstracción. A lo largo de las últimas cuatro décadas, Fiona Rae ha desarrollado un cuerpo de obra característico, rebosante de inquieta energía, humor y complejidad, que desafía y expande las convenciones de la pintura moderna. Los grandes lienzos abstractos de Rae juegan con conceptos como la legibilidad, lo imaginario y lo figurativo, con unas controladas pero improvisadas composiciones que transmiten una sensación de inestabilidad e incluso de elegante desorden. Las obras se inspiran claramente en la experiencia contemporánea y en la evolución del arte y la cultura, con influencias que van desde los grabados de Durero, la caligrafía china, el expresionismo abstracto y el pop art hasta el diseño gráfico, la moda, el cómic y los videojuegos. Rae trabaja en series, que siempre parten de una idea o de un conjunto de pautas conceptuales que, a continuación, la artista explora para crear unas piezas que responden al contexto cultural de su entorno con poderosas resonancias emocionales e intelectuales. Cada serie podría ser alguna forma de desarrollo de las anteriores ideas o bien una propuesta totalmente distinta. En esta exposición encontramos ejemplos de varias de esas series, desde finales de la década de 1990 hasta hoy. A finales de los noventa, Rae comenzó sus cuadros «Black & White», en los que unos discos de colores vivos salpican un fondo en blanco y negro, a la vez que la superficie se ve dinamizada y alterada por pinceladas también en blanco y negro y en constante movimiento. Luego llegó la serie «Black», que sugiere un escenario de ciencia ficción y combina el hermetismo reglamentado del fondo con pinceladas repletas de sensualidad y movimiento. En la década de 2000, Rae inauguró una nueva forma de trabajar al empezar a proyectar los elementos geométricos de sus cuadros mediante Photoshop. En las piezas de «Fufanu» observamos un universo pictórico conectado con la pantalla del ordenador, la cual refleja en sus análogos plásticos muchas de las nuevas convenciones visuales propias de la generación digital. Rae siguió estas mismas ideas en la serie «Font», y en 2004 expandió su léxico para incluir imágenes de cómic entremezcladas en un universo de pintura abstracta cuya condición se mantenía enigmáticamente ambigua. Las dos series resultantes, «Font, Image, Pour» y «Panda», destacan por sus paletas llamativas, que se desbocan por la superficie en composiciones iconoclastas, tan líricas como alegres. Tal como sugieren los títulos de las series «Greyscale» y «Pastel», sus obras se basan en unas paletas de colores específicas y en imaginarios desenfrenados de cómics para centrarse solamente en las posibilidades expresivas de la pincelada. Cada cuadro sugiere una figura etérea evocada mediante arabescos, vapores y movimientos quiméricos. También encontramos tres dibujos de carboncillo, realizados junto con las piezas de «Greyscale» e inspirados en una visita al Victoria and Albert Museum de Londres para ver el manuscrito chino del siglo xiii «Nueve dragones», de Chen Rong. Con la serie posterior, «Abstracts», Rae llevó aún más allá su exploración de las consecuencias evocadoras de las pinceladas minimalistas y de las armonías cromáticas. La última serie de Fiona Rae, «Word», experimenta con frases capturadas en lienzos como una investigación en curso de la naturaleza de la abstracción y el lenguaje. La artista empezó a interesarse por la literatura muy pronto, y estudió Inglés en la universidad antes de dejarlo por la escuela de arte. Su intención no es ilustrar el significado o la emoción de las frases, sino que crea unas composiciones alborozadas y risueñas, cuyos caracteres tipográficos se han liberado de su función inicial. Las letras se entrecruzan, se funden, se evaporan e incluso colisionan hasta generar estallidos de energía pictórica; en palabras de la propia Rae, «Espero sacar a la luz imágenes y significados nuevos e inesperados.»

 

CANARIAS

LANZAROTE

LAS PALMAS

Art al Quadrat, Memorias colectivas/Represiones cotidianas, San Antonio Abad/CAAM, Las Palmas. Del 19 de marzo al 30 de agosto de 2026.

En Memorias colectivas/Represiones cotidianas, Art al Quadrat propone un cuerpo de obras que se articula como un proceso de investigación artística sostenido en el tiempo, donde memoria, archivo y acción se entrelazan para cuestionar los mecanismos, visibles e invisibles, de la represión normalizada. El proyecto se sitúa en un territorio de fricción entre lo íntimo y lo público, activando relatos silenciados que atraviesan la historia reciente y que se filtran, aún hoy, en los gestos más cotidianos. La exposición reúne videoinstalaciones, fotografía, instalación sonora y propuestas participativas que abordan la transmisión intergeneracional del trauma, especialmente vinculada a la violencia ejercida sobre los cuerpos y las identidades durante la dictadura franquista. Obras como Yo soy. Homenaje a las mujeres rapadas del franquismo o De Coros, danzas y desmemoria evidencian cómo determinadas prácticas de control y disciplina se integraron en la cultura popular, naturalizando la humillación, la obediencia y el olvido. Frente a ello, las artistas despliegan estrategias de resignificación que devuelven agencia a quienes fueron desposeídas de su voz. El uso del cabello, la repetición del gesto, la activación del archivo o la implicación directa de otras personas en acciones colectivas convierten la memoria en un espacio vivo, compartido y en permanente construcción. No se trata de ilustrar el pasado, sino de interpelar el presente, de mostrar cómo aquellas represiones siguen operando bajo formas aparentemente inofensivas, inscritas en tradiciones, rituales y dinámicas sociales asumidas como normales. La práctica colaborativa de Art al Quadrat durante más de dos décadas refuerza una ética del trabajo basada en el cuidado, la escucha y la insistencia. Memorias colectivas/Represiones cotidianas invita a que cada persona asuma una posición activa, a reconocerse dentro de estas cartografías de recuerdo y desmemoria, y a comprender que toda memoria es política. Solo desde su revisión crítica es posible imaginar otros relatos, otras formas de relación y otros futuros compartidos.

TENERIFE

 

CANTABRIA

Chelo Matesanz, Una chula, MAS-Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y Cantabria, Santander. Del 24 de junio al 11 de octubre de 2026.

Comisaria: Marta Mantecón.

El punto de partida de este proyecto, vertebrado por una treintena de obras, ha sido una composición del pintor Casimiro Sainz y Saiz, originario de Reinosa como ella, que lleva por título Una chula (c. 1879-1880) y presenta una joven que lleva un pañuelo y un mantón de Manila. El hilo conductor es precisamente el uso del textil, con el que Chelo Matesanz realiza pinturas, esculturas o piezas de técnica mixta, mezclando procedimientos y recursos técnicos. Está presente en su obra desde sus orígenes, pues constituye un modo de hacer que, como el modelado en cerámica ―siempre disciplinas catalogadas como artes menores―, le permiten reinterpretar composiciones vinculadas formalmente al expresionismo abstracto o al informalismo, expresando su disidencia respecto al canon y la solemnidad de determinados discursos artísticos. Los títulos de sus obras, cargados de humor e ironía, contribuyen a reforzar esta idea. En oposición al gesto impetuoso y poderosamente automático e instintivo de los referidos planteamientos expresivos, sus obras incorporan una dimensión táctil donde el control, el análisis y la disciplina se acaban imponiendo. Chelo Matesanz plantea un uso liberador de un todo un repertorio de materiales y objetos existentes en su entorno cotidiano, priorizando el gesto de hacer sobre la construcción de una narrativa. Sus trabajos se articulan como recursos afectivo-constructivos cuya presencia plástica y formal propicia un espacio de intercambio estético y emocional con los demás.

Estela de Castro, Persona, Naves de Gamazo, Santander. Del 25 de junio al 13 de septiembre 2026.

Durante mucho tiempo ha persistido la creencia errónea de que el ser humano era el único capaz de poseer la base neurológica necesaria para la consciencia y la experiencia emocional. Sin embargo, la evidencia científica ha demostrado que la capacidad de sentir no es exclusiva de la especie humana: otros animales también experimentan placer, dolor, miedo o alegría. Asimismo, algunas especies —como los elefantes, los perros o las ratas— manifiestan emociones más complejas, como el duelo o la empatía. El 5 de enero de 2022, los animales dejaron de ser considerados en España “bienes inmuebles o cosas” para ser reconocidos jurídicamente como seres sintientes. Hasta entonces, eran tratados como objetos, sin reconocimiento de derechos propios. En las últimas décadas ha surgido un movimiento impulsado por científicos, juristas y defensores de los animales que cuestiona que la categoría de ‘persona’ siga siendo exclusiva de la especie humana. Este cambio implicaría el reconocimiento de derechos fundamentales, comenzando por la consideración moral y la no discriminación como individuos. En este contexto, el proyecto fotográfico de Estela de Castro (Madrid, 1978) retrata a individuos de otras especies, invitando a reflexionar sobre las formas en que discriminamos al otro por no pertenecer a la nuestra, y proponiendo una revisión de nuestra relación con los demás seres vivos.

Belita Gracia, La fotógrafa, Biblioteca Central de Cantabria. Sala Concepción Arenal, Santander. Del 26 de junio al 30 de agosto de 2026.

Belita Gracia (León, 1924 – Barcelona, 2026) formó parte de una generación de mujeres que desafiaron las estructuras sociales, abriendo caminos silenciosos en la historia de la fotografía española. Nacida en el seno de una familia de fotógrafos, comenzó a ayudar a su padre en el cuarto oscuro a los cuatro años, fascinada por la magia del revelado. Poco después lo acompañaría como ayudante en las sesiones que realizaba en distintos lugares, iniciando así una relación temprana e intuitiva con la imagen fotográfica. Al margen del reconocimiento institucional, Belita desarrolló un lenguaje propio que combinaba sensibilidad, observación y una temprana voluntad de cuestionar las formas de representación de las mujeres. Su incursión en el collage fotográfico anticipa debates y prácticas que décadas después cobrarían fuerza en el arte contemporáneo. Su obra revela un universo íntimo y, al mismo tiempo, abierto al mundo, donde los territorios que habitó adquieren dimensión histórica a través de su mirada. Desarrolló su trabajo en entornos rurales y urbanos del norte de España, así como en Barcelona, donde cobran especial relevancia las fotografías de los primeros rockeros de la escena catalana. En su etapa en el norte peninsular, especialmente en la costa cantábrica, estableció un diálogo natural con el contexto del litoral, donde el mar, la lluvia y la vida costera forman parte de una memoria compartida. La exposición propone un recorrido que conecta genealogía, territorio y construcción de mirada, situando la obra de Belita Gracia en una narrativa contemporánea. Durante décadas, estas imágenes permanecieron conservadas en álbumes familiares, negativos y diapositivas, hasta que una investigación reciente permitió identificar, clasificar y activar un archivo de gran valor histórico y artístico, que amplía el relato de la fotografía española. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Marisol: Cuando todo está por comenzar. Dibujos de 1949 a 2016, Centro Botín, Santander. Del 23 de mayo al 25 de octubre de 2026.

Es la primera retrospectiva dedicada a los dibujos de Marisol, con más de 100 obras que abarcan desde los años cincuenta hasta su muerte, presentados junto con una selección de esculturas -que amplían su práctica del dibujo hacia lo tridimensional-, materiales del archivo de la artista y varias de las películas de Warhol en las que Marisol es protagonista. La amplia selección de obras, procedente en su gran mayoría de la colección del Buffalo AKG Art Museum, pone de relieve el dibujo como el hilo más constante en la carrera de Marisol, el medio a través del cual entretejió sus preocupaciones globales, incomodidades privadas y ficciones imaginativas en el desarrollo de su práctica. El título evoca el comentario del galerista Leo Castelli a Marisol a finales de los años cincuenta, cuando la artista dejó los Estados Unidos tras su exitosa presentación en la galería en Nueva York de Castelli —«¿Cómo puedes marcharte ahora, cuando todo está por comenzar?»—. La frase también resuena con sus posteriores decisiones de retirarse del centro del mundo del arte en momentos clave de su carrera, tras los cuales su obra reemerge profundamente transformada.

Yuko Mohri, Entrelazamientos, Centro Botín, Santander. Del 28 de marzo al 6 de septiembre de 2026.

Comisariado: Bárbara Rodríguez Muñoz en el Centro Botín y Fiammetta Griccioli con Vicente Todolí en Pirelli HangarBicocca.

Yuko Mohri (Kanagawa, Japón, 1980) es conocida por sus composiciones intrincadas y originales, recientemente presentadas en el Pabellón de Japón de la 60ª Bienal de Venecia (2024). Inspirada en Marcel Duchamp (1887–1968), Mohri crea esculturas cinéticas específicas para el espacio expositivo que incorporan objetos encontrados, así como instrumentos musicales intervenidos y conectados a circuitos electrónicos. Sus obras responden a fenómenos imperceptibles, transitorios y efímeros, como la gravedad, el magnetismo, el calor y la humedad. Elementos ambientales aleatorios e inestables —como el aire, el polvo, los restos y la temperatura— configuran sus ensamblajes, transformándolos en ecosistemas orgánicos donde el componente sonoro es central. Entralazamientos es, hasta la fecha, la exposición individual más extensa de Yuko Mohri en una institución europea. El título evoca los vínculos invisibles y las complejas interacciones que existen entre objetos, fuerzas, sonidos y personas. La muestra explora cómo cada elemento pertenece a un sistema interconectado en el que nada actúa de manera independiente y todo forma parte de una vasta red de relaciones en constante evolución. Las esculturas delicadamente equilibradas de Mohri revelan la complejidad latente de las estructuras naturales y artificiales que constituyen nuestro mundo y el flujo constante de energía que nos rodea. A través de los materiales que emplea, Mohri introduce una sutil ironía y una dimensión lúdica casi oculta, recurriendo a referencias culturales que van de la filosofía a la cultura pop, así como a influencias iconográficas y sonoras que abarcan desde el arte cinético hasta la experimentación sonora.

 

CASTILLA-LA MANCHA

CIUDAD REAL

CUENCA

Isis Sanz, Un museo en tu bolsillo 07, Centro de Arte Contemporáneo de Cuenca. Del 18 de mayo hasta el 12 de octubre de 2026.

Una nueva entrega del singular proyecto impulsado por la Fundación Antonio Pérez (FAP) que invita a descubrir el universo más íntimo y personal de diferentes creadores contemporáneos. La propuesta nace como un homenaje a la particular manera de entender el coleccionismo de Antonio Pérez, inspirada en una de sus frases más reconocidas: “Mi primer museo fueron los bolsillos de mis pantalones de pana”. A partir de esa idea, el proyecto transforma la Sala Laurel, uno de los espacios más íntimos del museo, en un lugar donde los artistas construyen una especie de museo portátil formado por objetos, materiales, recuerdos y pequeños hallazgos cargados de significado. Lejos de las grandes piezas o montajes espectaculares, ‘Un museo en tu bolsillo’ centra la atención en lo pequeño, lo cotidiano y lo aparentemente insignificante. Dos vitrinas y un espacio mural se convierten así en escenarios donde aparecen objetos personales, imágenes, frases o materiales que ayudan a comprender las obsesiones, referencias y paisajes emocionales de cada creador. La séptima edición estará dedicada a Isis Saz, artista, docente e investigadora vinculada a la Universidad de Castilla-La Mancha, cuya trayectoria ha transitado entre el arte de acción, la imagen, el cuerpo, el tiempo, la memoria y las prácticas textiles, una línea de trabajo especialmente presente en sus investigaciones más recientes. Su propuesta explora la capacidad del tejido y de los materiales para generar vínculos, activar recuerdos y construir espacios de resistencia y cuidado. En esta nueva exposición, la artista presenta una constelación de objetos y signos que dialogan con algunos de los temas centrales de su trabajo: la fragilidad, la memoria corporal y la transformación poética de los objetos cotidianos.

 

CASTILLA Y LEÓN

ÁVILA

BURGOS

Valeria Maculan, La frontera húmeda, CAB, Burgos. Del 19 de junio al 6 de septiembre de 2026.

A través de una instalación compuesta por figuras fragmentadas y suspendidas, la artista construye un entorno en el que el cuerpo se presenta como una estructura abierta, en constante reorganización. Sus piezas, articuladas y móviles, se sitúan entre la escultura y el dibujo expandido, generando una coreografía silenciosa en la que cada elemento establece relaciones cambiantes con el resto. El proyecto se concibe como un teatrino contemporáneo: un espacio sin relato cerrado en el que las figuras no representan, sino que habitan un estado de tensión y posibilidad. La escena no se muestra al espectador, sino que lo incluye. El trabajo de Maculan se ha centrado en los últimos años en explorar la figura como un sistema en construcción, cuestionando su estabilidad y su unidad. En este contexto, el cuerpo aparece como algo múltiple, fragmentado y en transformación. “Trabajo con la figura como si fuera una estructura en construcción”, dice la artista.

Valeria Maculan (Buenos Aires, 1968) vive y trabaja en Madrid. Ha sido reconocida con becas como la del Fondo Nacional de las Artes y la Beca Kuitca, y ha participado en programas internacionales como Skowhegan School of Art y Atlantic Center for the Arts. Su obra se ha presentado en instituciones como Matadero Madrid, MACRO (Rosario) o Centro Cultural Rojas, y desde 2014 dirige el espacio independiente ALIMENTACIÓN30 en Madrid.

Teresa Gancedo, Como semilla humilde, CAB, Burgos. Del 19 de junio al 6 de septiembre de 2026.

Una exposición de Teresa Gancedo que explora su particular universo simbólico, construido a partir de la memoria, la intuición y la experiencia. El título, tomado de un poema de Antonio Colinas, alude a la idea de lo germinal: aquello que, desde lo pequeño, contiene una potencia de crecimiento. Esta noción atraviesa toda la obra de Gancedo, donde cada imagen parece surgir como una forma latente, en proceso de aparición. A través de pintura, dibujo, collage y ensamblaje, la artista configura un lenguaje libre en el que conviven figuras, elementos naturales, signos y objetos. Sus obras no proponen un significado cerrado, sino que se abren a múltiples lecturas, invitando al espectador a una experiencia activa. “Me interesa que quien mira complete la obra”, afirma Gancedo. En sus trabajos, lo natural y lo simbólico se entrelazan en composiciones que remiten tanto a la memoria personal como a imaginarios colectivos. La presencia de semillas, raíces o formas orgánicas introduce una dimensión ligada al crecimiento, al tiempo y a la transformación. La exposición reúne una selección de obras que permiten adentrarse en este universo, donde la pintura se convierte en un espacio de pensamiento y en una forma de conocimiento sensible.

Teresa Gancedo (León, 1937) es una de las figuras más singulares del arte contemporáneo español. Su trayectoria, iniciada en los años setenta, se ha desarrollado en torno a un lenguaje propio en el que convergen memoria, simbolismo, imaginario popular y exploración introspectiva. Su obra ha sido expuesta en instituciones y galerías nacionales e internacionales desde la década de 1970, y forma parte de importantes colecciones públicas y privadas, entre ellas el Solomon R. Guggenheim Museum (Nueva York), el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC, León), el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía o el Museo de Arte Contemporáneo Florencio de la Fuente, entre otras. En 1982 participó en la exposición New Images of Spain en el Guggenheim de Nueva York, siendo una de las primeras artistas españolas en formar parte de esta institución. A lo largo de su carrera ha mantenido una práctica coherente y reconocible, articulada en torno a una poética de lo íntimo, lo simbólico y lo ritual.

LEÓN

Ana Laura Aláez, Pabellón de escultura: refugio e intemperie, MUSAC, León. Del 6 de junio al 18 de octubre de 2026.

El Pabellón de escultura, una de las piezas más monumentales de la Colección MUSAC, fue presentado en 2008 y se reinterpreta ahora en esta exposición. La instalación, compuesta por 32 chapas de aluminio que conforman una única unidad escultórica, remite a un espacio expositivo que, en lugar de dar cobijo al arte, lo expulsa con violencia. Aláez dedica esta construcción a sus antepasados, subrayando así su procedencia. En esta nueva presentación, la artista vincula la obra con sus orígenes familiares y con los recuerdos de su infancia en la provincia de León, reforzando la idea de “refugio e intemperie”. A través de este enfoque, la instalación plantea la búsqueda de un lugar seguro como un impulso ligado a la herencia y la supervivencia, y como punto de partida de su propia práctica artística y de la necesidad de encontrar un espacio donde ser en sus propios términos.

SALAMANCA

Ali Arévalo, Nací con el destino de una rosa, DA2, Salamanca. Del 19 de junio al 4 de octubre de 2026.

Nací con el destino de una rosa reimagina el arquetipo del caballero medieval desde una perspectiva queer y no binaria. Yuxtaponiendo las narrativas del manga Magical Girl y Shōjo, junto con la recuperación de doncellas guerreras del territorio charro y castellano, la muestra presenta una panoplia de corazas frágiles. Un repertorio de armaduras que lejos de proteger la vulnerabilidad del cuerpo, la ensalzan y ornamentan ensamblando una estética transtemporal propia. La combinación de materiales de diferentes temporalidades y naturalezas —biomateriales de rápida descomposición articulados con estructuras metálicas— genera tensiones entre lo efímero y lo duradero, lo blando y lo estructural, invitándonos a regresar a la piel para reconsiderar el papel de lo delicado y quebradizo. A través de la materialidad, la exposición explora cómo desplazar y transformar los significados cerrados asociados a la indumentaria histórica. Desde crinolinas hasta joyas del traje charro convertidas en armas de defensa, Arévalo crea aperturas mediante bisagras, ojales, llaves y puertas rasgando diferentes prendas y objetos a nuevos significados. El trabajo de Ali Arévalo se ha presentado tanto en exposiciones individuales y colectivas, a nivel internacional, en centros de arte como: Can Felipa Arts Visuals, La Fabra Centre d’art contemporani (Barcelona), Jedna Dva Tri Gallery (Praga), La Panera (Lleida), Sala d’Art Jove (Barcelona), Intermediae Matadero (Madrid), The Clemente (Nueva York) y Kunstverein Hechingen (Stuttgart). Su obra forma parte de la colección Sant Andreu Contemporani. Ha recibido el premio Miquel Casablancas (2025) el premio Art Jove Creació (2024) y la beca de Investigación Material de Barcelona Crea y Hangar (2025). Es artista residente en Hangar, Barcelona (2024-2026). 

Claudia Claremi, DA2, Salamanca. Del 19 de junio al 4 de octubre de 2026.

El segundo ciclo de Visiones Contemporáneas 2026 estará dedicado a la artista visual y cineasta hispano-cubana Claudia Claremi. Su práctica abarca vídeo, instalación, cine analógico, fotografía, performance y archivo de investigación. Trabaja a partir de una profunda reflexión sobre la memoria colonial, la construcción de la identidad y la intersección entre las historias personales y colectivas, abordando temas como la diáspora y la fitocultura, específicamente la relación entre los seres humanos y las plantas, así como las distintas conexiones que pueden establecerse, a través de la práctica artística, entre el cuerpo y la mente, las cuales influyen en nuestros sentimientos, emociones y estado de bienestar. Al explorar estos lenguajes sensoriales y experimentales, sus películas conectan con el público ampliando su percepción sobre lo representado. Claudia Claremi nació en Madrid en 1986. Es graduada en Dirección de Cine Documental por la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba) y en Bellas Artes por la University of the Arts London (Reino Unido) y el Instituto Superior de Arte de La Habana (Cuba. Sus proyectos se han exhibido en espacios como CVA Denver, MAMM Medellín, HKW Berlín, Museo CA2M, Museo de América, PhotoEspaña y el Museo Reina Sofía, en Madrid. Esta será la primera vez que exponga su obra en Salamanca.

SEGOVIA

VALLADOLID

Esther Gatón, Tú, tú, tú, mi incesante, Museo Patio Herreriano, Valladolid. Del 21 de marzo al 13 de septiembre de 2026.

La Sala 8 la que acogerá un trabajo específico, pensado para ocupar un espacio de gran singularidad arquitectónica. La exposición tiene como título un verso del poeta vallisoletano Jorge Guillén: “Tú, tú, tú, mi incesante”. La instalación, que ha de considerarse como una sola pieza, tiene una gran profusión de nuevas arquitecturas y de efectos lumínicos, una opción, ésta última, muy frecuente en su trabajo. De hecho, ya estaba presente en la exposición que realizó en la Sala 0. Todas las nuevas intervenciones, formales y etéreas, configuran la obra en sí misma pero también adquieren el estatus de dispositivos para otras obras que le artista dispondrá en situaciones enconadas, tangenciales, poco normativas y ajenas a convenciones habituales de montaje. 

Nuria Fuster, Aire que yo respiro, Museo Patio Herreriano, Valladolid. Del 21 de marzo al 13 de septiembre de 2026.

Núria Fuster (1979), alcoyana residente en Berlín, no es desconocida para los públicos del Museo Patio Herreriano. Ha participado en varias exposiciones colectivas y la Asociación Colección Arte Contemporáneo cuenta con dos obras suyas. Como se sabe, la presencia en la colección suele ser un pretexto solvente para la selección de artistas que forman parte del programa de exposiciones temporales. Ésta de Núria Fuster, además de la lógica repercusión de su obra en los contextos nacional e internacional, es un buen ejemplo de esta política. La exposición de Fuster, que lleva por título “Aire que yo respiro”, inspirado en lecturas de Miguel Delibes, es una intervención específica en la Capilla y en la Sala 9, esto es, dos obras creadas para esta ocasión en la que nos hace partícipes de un interés por una tradición escultórica que flirtea con lo cinético y desde la que nos propone una manera de entender la escultura como una entidad viva, y que como tal -y como reza el título- requiere del aire para respirar y vivir, habitando así, de esta forma singular, este lugar tan especial. Se trata, por tanto, de un órgano dinámico que se acoge a una vibración propia. Con esta doble instalación, Fuster prosigue con su investigación en torno al hálito potencial de su escultura mientras la adapta a las p

 

CATALUNYA

BARCELONA

Camilla Willis, Divided, Fundació Miró, Barcelona. Del 14 de julio al 17 de enero 2027.

Intervención de la artista y editora Camilla Wills en el vestíbulo de la Fundació. La participación de Camilla Wills en el ciclo «desbordará el espacio del vestíbulo para activar otras formas de circulación que trascienden las paredes de la Fundació. Su intervención impregnará todo el ciclo del proyecto, incluida la publicación final, y funcionará como una imagen bisagra entre los artistas y la publicación, entre el museo y la ciudad.

Centrada en hacer circular los discursos y la literatura del mundo del arte y la academia, su presencia se materializará en una intervención en el vestíbulo. Esta premisa circulatoria atraviesa el ciclo y su sensibilidad infraestructural desde una lógica de distribución y circularidad, y da espacio a la predisposición natural del cuerpo social a seguir en movimiento.

Camilla Wills, vive y trabaja en Londres. Junto a Eleanor Ivory Weber, Wills fundó Divided Publishing en 2019. Publican escritos de artistas, teoría crítica, filosofía, poesía y ficción. Su objetivo es distribuir de forma amplia y activa discursos y literatura emergente en el mundo artístico y académico en formato de tapa blanda. La práctica artística de Wills se despliega en un plano editorial que es similar a su trabajo como editora. 

Juana Dolores Romero Casanova, Declaración de amor a Lenin, La Virreina, Barcelona. Del 11 de julio al 1 de noviembre 2026.

«Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor». Con esta cita de Ernesto Che Guevara como principal premisa, Juana Dolores hace un recorrido histórico y teórico del concepto de amor en la tradición revolucionaria al mismo tiempo que equipara y compara su resentimiento y odio de clase con su resentimiento y odio sentimental. Se pregunta: qué tipo de amor podría existir bajo el comunismo y en qué se diferenciaría del amor bajo el capitalismo? Por ahora, en un contexto de crisis capitalista y, consecuentemente, de auge de la extrema derecha y de los nuevos fascismos, la artista confiesa que sólo puede sentir, pensar y trabajar a partir de la certeza de que el único amor verdadero posible en este mundo de pobreza material y espiritual es el amor por la revolución. Y comprometerse con la lucidez y la pasión que caracterizan a los enamorados que son correspondidos. 

Vendrán las mujeres. 150 años de luchas en las calles de Barcelona, Museu d’Història de Barcelona. Del 3 de junio al 13 de septiembre 2026.

La exposición reúne las voces y trayectorias de cerca de ochenta escritoras, artistas y activistas que, desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, ocuparon el espacio público para cuestionar límites, abrir caminos y defender derechos. A través de sus obras, ideas y experiencias, la muestra reconstruye una Barcelona compleja, diversa y en constante transformación.

El recorrido se organiza en cuatro grandes periodos históricos —desde la construcción de la ciudad moderna hasta los desafíos contemporáneos— y permite descubrir cómo distintas generaciones de mujeres participaron en debates fundamentales sobre la vivienda, el trabajo, la libertad personal, el derecho al propio cuerpo o la acción política.

La literatura y el arte actúan como hilos conductores de una narración que conecta memoria y presente. Más que una revisión histórica, la exposición invita a observar la ciudad a través de quienes la vivieron, la escribieron y la imaginaron de otra manera.

«Vendrán las mujeres» recupera nombres, historias y reivindicaciones que ayudan a entender mejor Barcelona. Un relato colectivo que demuestra que muchas de las luchas que definieron el pasado continúan resonando en las calles del presente.

Aina Roca Anfruns, «Esborradís i blanc» (Desdibujado y blanco), Fundación Felícia Fuster, Barcelona. Del 21 de mayo al 24 de julio 2026.

Una propuesta que se adentra en la producción de Aina Roca Anfruns (Vic, 1976 – Saldes, 2020). La muestra explora la búsqueda de la libertad estética de la artista a través de la materialidad del papel y el cuestionamiento del lenguaje pictórico. La pintura como búsqueda y el concepto de (des)pintura: La obra de Roca se articula desde una interioridad paciente, donde el papel nunca se considera realmente blanco, sino una realidad previa donde se inscriben reflexiones sobre la vida. La exposición transita desde composiciones abstractas con acuarela y aguada, donde la línea y el color registran el instante, hasta una etapa donde el papel adquiere volumen y cuerpo. Mediante procedimientos austeros como los raspados, los rasgados o el grabado en seco, la artista llega al concepto de (des)pintura: un retorno al origen donde la materia se expresa desde el vacío. Homenaje a una artista de «coherencia estética e intelectual absoluta».

Kapwani Kiwanga. Estados cambiantes, Fundació Joan Miró, Barcelona. Del 29 de abril al 13 de septiembre de 2026.

La primera retrospectiva nacional de Kapwani Kiwanga, ganadora del Premio Joan Miró 2025, crea una cautivadora arquitectura interna que explora la materialidad, los intercambios económicos y las temporalidades geológicas que moldean nuestra relación con los espacios. Concebida específicamente para la Fundació Joan Miró, la exposición refleja plenamente sus exploraciones sobre el espacio y el control, y ofrece nuevas perspectivas para considerar la arquitectura y sus estructuras de poder desde un punto de vista radicalmente contemporáneo.

El trabajo de Kiwanga despliega una estructura interna de una precisión y coherencia excepcionales. Su práctica artística interactúa orgánicamente con la arquitectura: la artista explora la materialidad, los flujos de recursos, las economías de intercambio y las estructuras de poder que organizan territorios y cuerpos. Tras su trabajo de investigación sobre estructuras arquitectónicas y sistemas de circulación de materiales, en los últimos años Kiwanga ha abierto ese paradigma hacia las temporalidades transhumanas, como la geología, lo que permite una comprensión de los espacios y los sistemas desde escalas que van más allá del tiempo humano.

Antropóloga de formación y artista con una trayectoria internacional, Kiwanga ha creado una obra que se sirve de instalaciones formalmente refinadas para deconstruir las narrativas hegemónicas y analizar las relaciones entre el poder, la arquitectura, el territorio y los cuerpos. El jurado del Premio Joan Miró valoró su capacidad para transformar procesos históricos y sociales complejos en formas poéticas y conceptualmente rigurosas capaces de establecer un diálogo profundo con el radicalismo de Miró y la arquitectura de Sert. 

La exposición reune una selección de obras ya creadas y una parte significativa de piezas nuevas que la artista ha producido de forma específica para la muestra de Barcelona. Explora estos temas y se centrará en tres ámbitos clave: la materialidad, los intercambios económicos y culturales y sus tensiones estructurales, así como las crisis contemporáneas relacionadas con el territorio, desde la agricultura a la vivienda. Todos estos aspectos se vinculan directamente a la lectura arquitectónica que atraviesa el programa de este año, y posicionan el trabajo de Kiwanga como un espacio desde el que reconsiderar cómo se construye el mundo que habitamos. 

Una exposición con la colaboración de TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary.

 

Valérie Belin, Museo Picasso, Barcelona. Del 17 de abril al 6 de septiembre de 2026.

Valérie Belin (1964), tras estudiar arte y filosofía, convirtió la fotografía en el eje central de su práctica. Su obra reflexiona sobre la relación entre realidad, representación y artificio mediante imágenes frontales, seriadas y de gran precisión formal, influidas por el minimalismo.

Desde los años noventa introduce la figura humana para cuestionar la identidad y el simulacro con series como Bodybuilders, Transsexuels, Femmes noires o Mannequins. A partir de 2006 incorpora el color y desarrolla un lenguaje que define como «realismo mágico», en el que la figura se vuelve híbrida entre carne, icono e ilusión.

Su obra ha sido expuesta internacionalmente en instituciones de primer nivel como el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, el Centre Pompidou de París, el Victoria and Albert Museum de Londres, la Maison Européenne de la Photographie de París, el Musée de l’Élysée de Lausana y la Kunsthaus Zürich. También ha presentado exposiciones individuales en museos como el MUba Eugène Leroy (Tourcoing) y el Musée des Beaux-Arts de Bordeaux. En el ámbito galerístico, trabaja principalmente con la Galerie Nathalie Obadia (París y Bruselas) y la Edwynn Houk Gallery (Nueva York).

Galardonada con el Prix Pictet en 2015 y nombrada comendadora de la Orden de las Artes y las Letras en 2022, Belin ha ingresado en la Académie des beaux-arts en 2026, culminando una trayectoria que cuestiona con rigor la naturaleza y el poder de la imagen contemporánea.

Los pájaros-cometa de Aurèlia Muñoz, MACBA, Barcelona. Del 13 de abril a primavera 2027.

Coincidiendo con el inicio del Centenario Aurèlia Muñoz, en el atrio del MACBA pueden contemplarse tres reconstrucciones de esculturas de la serie Pájaros-cometas (1982), una de las más emblemáticas de la artista. Muñoz concibió estas piezas para ser instaladas a gran altura y dialogar con la luz natural, condiciones que la presentación actual reproduce fielmente.

En 1982, la artista mostró la serie en el Palacio de Cristal de Madrid y en las Drassanes Reials de Barcelona ─dos espacios de escala y cualidades lumínicas excepcionales─ y posteriormente el conjunto fue seleccionado para la 11ª Bienal Internacional del Tapiz de Lausana (1983). La intención de Muñoz era que las obras sobrevolaran los lugares y las personas, propiciando una expansión del espacio tanto al aire libre como en el interior de grandes edificios. En el MACBA, estas obras ocuparán el atrio del Edificio Meier durante buena parte del año conmemorativo, para migrar después a distintos puntos del territorio catalán.

Aurèlia Muñoz Ventura nació en Barcelona el 13 de abril de 1926 y, tras dedicarse durante más de cinco décadas a la práctica artística en múltiples medios, es reconocida hoy como una de las figuras clave para comprender la evolución del arte contemporáneo de nuestra época. Esta conmemoración pone de manifiesto el rol pionero y visionario de una artista cuya labor ─fundamentalmente escultórica, pero también pictórica y gráfica─ atravesó y renovó técnicas ancestrales como el bordado, el nudo (o macramé) o la fabricación de papel, en diálogo con las vanguardias artísticas de su tiempo, a la vez que creó vínculos entre disciplinas como el arte, la arquitectura, el teatro y la ingeniería. Su obra revela una mirada comprometida que anticipó preocupaciones ecosociales como la sostenibilidad material y las relaciones entre especies, así como la importancia de la diversidad y la poética como nexos entre los ámbitos de la producción artística y la vida.

 

Anna Moreno, La tercera torsión, MACBA, Barcelona. Del 5 de febrero al 28 de septiembre de 2026.

La exposición La tercera torsión presenta obras recientes de Anna Moreno que reflexionan sobre la temporalidad a través de la arquitectura utópica y el potencial de su imaginación especulativa. La pieza central es The Terminal Beach y forma parte de una trilogía que contrapone proyectos del arquitecto Ricardo Bofill con relatos del escritor James Graham Ballard. The Terminal Beach, una película codirigida con el cineasta brasileño Bernardo Zanotta, documenta en formato de road movie el estado actual de un asentamiento nómada construido en 1979 por Ricardo Bofill en el Sáhara argelino, bajo el encargo del presidente Houari Boumédienne. La construcción se inscribe en el período utópico del arquitecto, cuando su estudio, Ricardo Bofill Taller de Arquitectura (RBTA), funcionaba como una amalgama de arquitectos, poetas, pintores y otros creadores. Lo que debía ser un complejo concebido según criterios de modernidad quedó inconcluso y hoy pone en evidencia la tensión entre el sueño de aquella época y la realidad de los legados coloniales modernos. La trilogía ha recibido el apoyo de Amarte Fonds, Mondriaan Fonds, Stroom Den Haag, VEGAP, Hangar y Ricardo Bofill Taller de Arquitectura. 

Anna Moreno (1984) es artista visual y trabaja entre Barcelona y La Haya. Su trabajo explora cómo la ficción, el montaje cinematográfico y el pensamiento especulativo pueden reactivar historias de la arquitectura y de la imaginación colectiva. A través de películas, instalaciones y procesos colaborativos, reflexiona sobre cómo las sociedades construyen y proyectan sus futuros. Moreno ha sido residente en diversas instituciones internacionales, como la Jan Van Eyck Academie de Maastricht (Países Bajos), SASG (Seúl), HIAP (Helsinki), Salzamt (Linz) y Cittadellarte – Fondazione Pistoletto (Biella). Ha expuesto en el

Antonia del Río, Una poética del uso: hacer servir la biblioteca, Fundació Suñol, Barcelona. 

Este proyecto consta de una parte presencial, que tendrá lugar en la biblioteca de la Fundació Suñol, y otra online, que podrá encontrarse en nuestra web en el marco del proyecto Shortcut. La propuesta presencial de este proyecto parte de la activación de la biblioteca como espacio creativo de la Fundació Suñol. La artista ha seleccionado un conjunto de monografías de algunos artistas consagrados que forman parte o han formado parte de la Colección Suñol Soler, y que se encuentran ampliamente representados en la biblioteca. Antònia del Rio selecciona fragmentos que hacen referencia a la construcción del discurso historiográfico sobre el artista genio y las obras de arte consideradas obras maestras, y destaca la información personal, con especial interés sobre la paternidad de estos autores y las implicaciones de esta condición en sus trayectorias profesionales, así como la profesión de artista en la saga familiar o aquellas citaciones que transcriben voz de los mismos autores. Los libros intervenidos en la biblioteca de la fundación forman una constelación de señales amarillas en los lomos que nos permiten identificarlos. En el interior encontramos encartados unos acetatos transparentes que han servido para subrayar el texto. De esta manera, se hace visible un contenido que ya formaba parte de la Fundació Suñol pero que, a través de la mirada del artista, emerge en clave crítica para proponernos un contrarrelato posible, a la vez que invita a encontrar otros. En el apartado online, titulado S/T Mapa de relaciones, Antònia del Rio presenta un mapa de relaciones que parte de la información extraída del proyecto de la biblioteca. En este mapa de relaciones o sociograma, conecta una serie de artistas que se conocieron personalmente, según aparece de manera explícita en los catálogos que ha leído. Otras informaciones que podemos encontrar en el mapa son: si los artistas son padres, si podemos conocer los nombres de los respectivos hijos e hijas, si sus progenitores eran artistas o si los artistas en cuestión siguen vivos en la actualidad.

GIRONA

Concha Ibáñez, La evocación del paisaje, Museu d’Art de Girona. Del 18 de junio de 2026 al 10 de enero 2027.
 
Comisaria: Elina Norandi.

Coincidint amb el centenari del naixement de l’artista Concha Ibáñez (Canet de Mar, 1926 – Barcelona, 2022), el Museu d’Art de Girona dedica una exposició central en la commemoració de l’efemèride. Ibáñez, filla d’una família procedent d’Almeria, es va formar a l’Escola d’Art del barri del Poble Nou i, ja amb trenta anys, a la Llotja. La seva carrera professional la va iniciar tardanament, en la dècada dels anys 1960, i, des de llavors, seran nombroses les seves exposicions individuals i col·lectives, tant a Catalunya com a l’Estat espanyol o a diverses ciutats estrangeres. En la seva obra el paisatge serà un motiu central. Els elaborava amb un particular mètode de treball: durant els seus viatges feia tota classe d’estudis i esbossos i, una vegada de retorn a Barcelona, els pintava en sèries. Lluny del paisatgisme tradicional, Ibáñez elabora una original visió dels llocs visitats, on la síntesi de les formes i el cromatisme reduït esdevenen una marca d’estil. Els seus paisatges, que a vegades arriben a fregar l’abstracció, ens embruixen amb la seva particular manera de transformar la realitat per oferir-nos un reflex de la seva manera d’estar en el món. Un món en el qual la mostra pretén indagar també a través de l’exhibició dels seus gravats, documentació original i objectes que li van pertànyer.

LLEIDA

Mariona Moncunill, En los días tempestuosos un método, Centre La Panera, Lleida. Del 13 de junio al 4 de octubre de 2026. 

Comisaria: Manuela Pedrón Nicolau.

«Si como habitantes de la Tierra solo nos queda estar con otros o volver a estar donde estuvieron otros, entonces la tarea más básica, la más honesta, la más difícil, consiste en identificar las huellas que nos acogen».

Estas palabras vienen de una novela de Cristina Rivera Garza. La novela es Autobiografía del algodón, el capítulo se titula «[un método]» —así, en minúsculas; así, entre corchetes—. Ella defiende que el momento ético de toda escritura —es más, de toda experiencia— consiste precisamente en eso, en identificar las huellas que nos acogen. Ese es el método que desde hace muchos años sigue Mariona Moncunill. No lo hace desde la escritura, sino desde la práctica artística, pero una muy ligada con la narración. En sus obras, Mariona trama relatos que analizan cómo se conciben, categorizan y ordenan entornos naturales —las plantas, los animales no humanos, los desiertos— a través de las convenciones científicas, el cine comercial, los sistemas de creencias locales o la gestión forestal. Relatos que acaban desvelando los mecanismos, incongruencias, trampas y espejismos que soportan las dinámicas de control del conocimiento sobre los ecosistemas. Un método que ahora se aplica al contexto de La Panera, a los campos que la rodean y al afán por controlar el impacto del clima sobre ellos. Un método que rastrea ahora las huellas del canal de Urgell, las huellas del granizo. A este nuevo proyecto, lo acompañan tres trabajos anteriores, concebidos en y para lugares distantes, desde sus burocracias, sus ficciones y sus mitologías. Lugares que cuentan historias, historias que cuentan lugares, todos ellos singulares, poco universales, quizá de esos que se identifican como periféricos desde los centros autoproclamados como tales. 

Mónica Rikić, Psychoflage, Morera, Lleida. Hasta el 31 de diciembre de 2026.

Psychoflage es una instalación interactiva multisensorial de gran formato que transforma el espacio en un mundo de sueños y fantasía psicodélica. Está formada por veinte esculturas hinchables dotadas de sistemas interactivos electrónicos artesanales que controlan sus ventiladores y luces. La obra propone una forma alternativa de conectarnos con las tecnologías cognitivas (o inteligentes). En lugar de presentar un imaginario dominado por metáforas de productividad, velocidad y competencia, que suelen estar asociadas a estas tecnologías, la pieza nos invita a acercarnos a ella de forma tranquila y relajada, ofreciendo una experiencia cercana a la espiritualidad. El efecto pausado y de respiración que transmiten las esculturas flotantes se refiere a las prácticas de meditación y relajación. En relación con la práctica artística del artista, Mónica Rikić, la propuesta nace con la intención de plantear, desde el arte y el pensamiento crítico, enfoques alternativos a los futuros de las tecnologías. A diferencia de otras propuestas que trabajan en la intersección entre la IA y el arte -generalmente centradas en las posibilidades creativas de las máquinas-, este proyecto se centra en cuestionar, investigar y experimentar sobre las características que deben tener los sistemas cognitivos artificiales para ser considerados organismos existentes y sensibles. A partir de su fisonomía básica, su código y desarrollo autónomo emergente, los dispositivos simulan, mediante comportamientos físico-digitales, procesos que invitan a identificarlos como organismos sensibles. La propia estructura algorítmica y mecánica del objeto artístico se presenta al público como un dispositivo dramatúrgico que expresa su propia forma de existir. Los dispositivos, interconectados entre sí mediante una red interna que les permite coordinarse, generan distintos movimientos a medida que se hinchan y se desinflan, dando la sensación de respirar de manera orgánica. Su luz interna acompaña a estos movimientos, creando diversos efectos lumínicos interactivos. La pieza permite que el público camine por debajo de ella o incluso se pueda estirar tranquilamente para observarla desde abajo, favoreciendo la inmersión y la sensación de respiración que quiere transmitir la experiencia. La instalación cuenta con un sistema de IA que influye en el comportamiento del ritmo y los efectos de luz de los hinchables. Este sistema interactivo permite que los dispositivos sean sensibles a la presencia humana gracias a la visión computacional de una cámara y su procesamiento mediante código informático. Esta capacidad sensorial con el entorno genera alteraciones en el comportamiento de la prenda, creando una comunicación lúdica entre humanos y máquinas.

TARRAGONA

 

EXTREMADURA

BADAJOZ

Ana Sánchez, Cuando la palabra se vuelve silencio, la materia habla, el Hospital centro vivo, Badajoz. Del 11 de junio al 30 de julio de 2026.

Pintora, escultora y grabadora, centra gran parte de su trabajo en la reutilización de materiales como libros, revistas y carteles, transformándolos en nuevas creaciones cargadas de significado. A través de este proceso, convierte antiguos soportes de comunicación en obras que se expresan mediante un lenguaje visual, emocional y profundamente contemporáneo. Artista visual licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense con especialidad en grabado, Ana Sánchez cuenta con más de 35 años de trayectoria profesional, durante los cuales ha desarrollado una intensa actividad expositiva en España y numerosos países de Europa, Asia, África y América. Su obra ha sido reconocida con prestigiosas becas y residencias artísticas, como las de la Casa Velázquez, la Academia Española en Roma y el Fonca de México, y ha estado presente en importantes ferias de arte nacionales e internacionales. Además, forma parte de destacadas colecciones públicas y privadas.

CÁCERES

Patricia Gómez y María Jesús González, Espejo del mundo, Museo Helga de Alvear, Cáceres. Del 12 de junio al 11 de octubre de 2026.

Patricia Gómez y María Jesús González vienen desarrollando desde los años 2000 un proyecto artístico centrado en la exploración y recuperación de la memoria que guardan los lugares deshabitados y en materializar las huellas invisibles que la historia política, social o afectiva han dejado en ellos. La exposición reunirá por primera vez todas las obras realizadas hasta ahora en torno al Hospital Psiquiátrico Padre Jofré de Bétera (Valencia), sobre el que trabajan desde 2017, que se han ido exponiendo en diversas muestras individuales y colectivas, dentro y fuera de nuestro país, y al que unen un conjunto de fotografías y vídeos de nueva producción. Este proyecto, a través de materiales y soportes diversos, rescata material y simbólicamente lo invisible y marginal de los espacios, convirtiendo la memoria en gestos poéticos, en un archivo de experiencias humanas que establece un diálogo entre pasado y presente y genera una reflexión sobre exclusión, abandono y olvido. Siguiendo una de las líneas programáticas que vertebran la actividad del Museo vincularemos esta exposición a nuestro territorio e iremos al encuentro de la ciudad y de los ciudadanos, apelando a su historia y a su patrimonio. Para ello Gómez y González han concebido un proyecto nuevo que partirá del edificio de la cárcel vieja de Cáceres, donde llevarán a cabo sus singulares arranques murales (strappo), actos de rescate poético, donde la materia de los muros se transformará en registro arqueológico, vestigio tangible de las existencias que los habitaron y de los contextos sociales y políticos que las condicionaron. Una exposición comisariada por la subdirectora artística del Museo Helga de Alvear, María Jesús Ávila, que aunará creación artística, memoria, territorio y comunidad, pilares fundamentales de la misión del Museo Helga de Alvear. Esta exposición, organizada por el Museo Helga de Alvear con la colaboración del TEA Tenerife, tendrá un segundo capítulo en el espacio tinerfeño en 2027.

 

GALICIA

A CORUÑA / SANTIAGO DE COMPOSTELA

Colita, Antifemina, Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela. Del 25 de marzo al 1 de agosto de 2026.

Esta exposición pone en valor el proyecto puesto en marcha por la fotógrafa Isabel Steva Hernández, más conocida por su seudónimo: Colita, y la escritora Maria Aurèlia Capmany, que se unieron en 1977 para crear lo que se considera el primero libro gráfico abiertamente feminista de la época de la Transición: Antifémina. Pese a que la editorial le retiró del mercado rápidamente, la obra se convirtió en un libro de culto crítico y reivindicativo. Años más tarde, la propia Colita y el director de su Archivo y comisario de la exposición, Francesc Polop, recuperaron el proyecto y el libro fue reeditado y publicado en 2021 por la editorial Terranova y el Ayuntamiento de Barcelona. La muestra reivindica la vigencia de las denuncias y reflexiones del libro, y a través de él, de las figuras de dos mujeres intelectuales y valientes, que lucharon por dignificar el hecho de ser mujer y por hablar abiertamente de feminismo.

Alexandra Ranner, Rumor, CGAC, Santiago de Compostela. Del 13 marzo al 27 de septiembre de 2026.

Comisaria: Piedad Solans.

La artista alemana residente en Berlín Alexandra Ranner (Osterhofen, 1967) presenta en el CGAC su primera exposición individual en un museo español. A partir de una selección de trabajos procedentes de medios diversos como la fotografía, la escultura, la instalación o el vídeo, la muestra realiza un recorrido por su trayectoria como artista desde el año 2003 hasta la actualidad.

LUGO

Elas. O Vello Cárcere, Lugo. Exposición permanente. 

Se trata de un proyecto en colaboración entre Aurora Marco, que es investigadora, historiadora y profesora de la USC, y varias artistas locales: Chelo Rodríguez, Ehlaba Carballo, Irene Silva Xiráldez, María Manuela, María Xesús Díaz, Novais, Sabela Arias Castro y Vanessa Lodeiro. Tras la investigación de Aurora sobre mujeres gallegas que destacaron como artistas en diferentes etapas de la historia gallega y en distintos campos de creación, las artistas crearon una serie de piezas en homenaje a ELLAS.

PONTEVEDRA

Ira Lombardía, Mudanza, Museo de Pontevedra. Del 12 de junio al 25 de octubre de 2026.

Mudanza es el título del proyecto que la artista Ira Lombardía presenta dentro del ciclo Infiltracións, iniciativa del Museo de Pontevedra para desarrollar proyectos específicos en diálogo con sus colecciones. La artista combina fotografía, collage, escultura y arquitectura efímera para reflexionar sobre las nociones de domesticidad, memoria material, desplazamiento y pertenencia. Lombardía toma como eje central la emigración —la histórica y la actual— para construir un proyecto que dialoga con las experiencias del tránsito, la pérdida, el arraigo y la transformación. En este proyecto, el desplazamiento aparece como una condición vital que atraviesa la práctica de Ira Lombardía. Su trabajo parece habitar constantemente ese espacio intermedio entre lugares, afectos y formas de pertenencia. La experiencia del traslado, del viaje continuo o de la distancia se convierte así en una capa más de sentido: aquello que se conserva, lo que inevitablemente se transforma y también lo que permanece suspendido en la memoria. No resulta difícil pensar aquí en la morriña y en la figura de Santa Trahamunda, acaso una de las imágenes más elocuentes de ese sentimiento en la tradición gallega, presente en las salas del museo a través de la pintura de Urbano Lugrís. Según la leyenda, la monja de Poio fue llevada lejos de su tierra y, consumida por el deseo de regresar, fue milagrosamente devuelta al lugar al que pertenecía. La historia parece condensar algo profundamente ligado a la experiencia del desplazamiento: la persistencia de un vínculo que resiste a la distancia. Como en Mudanza, la separación no implica ruptura, sino la permanencia silenciosa de aquello que continúa acompañándonos aun desde la lejanía. En palabras de la propia artista: “A partir del contraste entre la ligereza del gesto y la densidad de los materiales —que remiten a objetos de traslado y paredes domésticas en proceso de construcción—, este trabajo aborda el conflicto entre aquello que nos llevamos con nosotros y lo que inevitablemente queda atrás. El fieltro, el papel burbuja y la gomaespuma evocan ideas de temporalidad y desplazamiento, así como la fragilidad de lo que se intenta preservar. En este contexto, el hogar se redefine como algo inestable, cercano a la idea de refugio donde el cuerpo, mecido por el movimiento, aprende a habitar un espacio residual entre la presencia y la ausencia”.

Ira Lombardía (Asturias, 1977) es una artista afincada en Nueva York. Su trabajo combina instalación y escultura, fotografía, collage y vídeo, creando piezas de gran formato que exploran cuestiones relacionadas con el feminismo, la ecología y la cultura visual contemporánea. Ha presentado exposiciones individuales en el Centro Cultural de España en México (CCEMx, Ciudad de México, 2024-2025), Sector Curiosa, Paris Photo (2022) y el Museo de Arte SCAD (Savannah, Georgia, 2020-2021), además de varias colectivas. Su trabajo forma parte de importantes colecciones públicas y privadas, entre ellas el Museo de Victoria y Alberto (Londres) y El Espacio 23 (Colección de Jorge M. Pérez, Miami).

VIGO

Mariana Gomes, MARCO, Vigo. Del 11 de junio al 27 de septiembre de 2026.

Los talleres de los artistas ofrecen una excelente información de su modo de trabajar. El de Mariana Gomes (Faro, 1983) es diáfano, pero, según la iluminación, la disposición de mesas y estanterías, se perciben espacios que determinan los lugares en los que desarrolla distintas actividades. Hay juegos de miradas, imagino que trazados por el azar, y objetos que en seguida adquieren protagonismo. Como una serie de pequeñas esculturas, entre las que llaman la atención las cabezas de Antonin Artaud, Philip Guston, Tintoretto, Leopardi, Borges, Eliot o Henri Michaux, en lo que parecen homenajes a referentes, pero también una necesidad de tocar la materia, de sentirla, en un rasgo que resulta central en su trabajo. Porque Mariana Gomes defiende la pintura como una búsqueda inquieta, intensa, en la que asoman el juego, la transgresión, el happening, lo festivo y lo carnavalesco, la máscara, la pasión y el humor, en un empeño de estar en el filo, abriendo nuevos caminos. La pintura como acción, banquete sobre la tela. Y el dibujo como fluir continuo, una sucesión de imágenes que tienen algo de piel delgada, de capa leve, pero también de mural. Con frecuencia, en la pintura parte de referencias, pero da finalmente protagonismo al gesto, al lenguaje de la abstracción, a la grieta, al surco. Repasando su obra, existe una especie de empeño en empezar siempre (Ícaro, el tiempo), como cuando pintó sobre cuadros ya expuestos y no quiso cubrirlos sino provocar el encuentro entre dos momentos, dos acciones, dos búsquedas, en la certeza de que son siempre la misma: el acto de pintar, y hacerlo sobre otra presencia, incluso la tela blanca. O jugar con las sombras, proyectar imágenes sobre máscaras y objetos, empeñada en saber qué hay detrás o dentro de la pintura.

 

LA RIOJA

Colita, Sala Amós Salvador, Logroño. Del 3 de junio al 16 de agosto de 2026.

Barcelona, 1960. Una joven de 20 años coloca una placa en el pequeño cuarto que hace las veces de lavadero en la azotea de su casa. Dos palabras, “COLITA. FOTOGRAFÍA”, revelan simultáneamente un nombre, una profesión y un gesto de emancipación. El dibujo de un puño cerrado con el dedo índice extendido señala la entrada al que sería el primer laboratorio fotográfico de Colita, el lugar donde empezó todo. Isabel Steva Hernández (Barcelona, 1940-2023), conocida como Colita, desarrolló una trayectoria única ligada a la fotografía documental, el flamenco, la Gauche Divine barcelonesa, la Nova Cançó catalana y el retrato social y cultural de toda una época. Su mirada cercana, comprometida y profundamente humana la convirtió en una de las grandes cronistas visuales de la segunda mitad del siglo XX. La exposición propone, por primera vez, un recorrido por la obra de Colita desvinculado de temáticas y cronologías, tomando como manifiesto aquella primera placa de laboratorio: “Colita. Fotografía”, una declaración de intenciones sin etiquetas ni distinciones. El propio Matías Costa señala que la muestra busca acercarse a “la fotografía como una forma de estar en el mundo”, reivindicando la libertad, la cercanía y la capacidad narrativa de la artista catalana.

Arquetipas. La imagen de la mujer a través de la Colección WürthMuseo Würth, La Rioja. Del 14 de marzo al 4 de abril de 2027.

Un arquetipo es un modelo simbólico: una figura metafórica que explica unas normas de comportamiento, un patrón narrativo que interpreta un suceso, un marco de interpretación que define unas expectativas personales… Los significados simbólicos de los arquetipos se construyen histórica y socialmente, y en su transmisión y pervivencia ha sido fundamental la narración cultural que se ha articulado a través de la mitología, las religiones, los cuentos, el arte, el cine o la literatura. Las imágenes han ayudado a perpetuar unas categorías arquetípicas cuya presencia se ha extendido, en muchos casos, hasta la actualidad: la madre cuidadora, la musa, la femme fatale, la bruja, la doncella, el líder, el guerrero, el explorador, el mentor… El modo en que se han codificado las atribuciones y las imágenes de estos arquetipos es una muestra esclarecedora del papel social, cultural y político de hombres y mujeres. La representación de las mujeres en el arte habla siempre de algo más que de su imagen. Las mujeres han sido representadas, fundamentalmente, por hombres en un ciclo en el que han persistido una serie de convenciones simbólicas de lo masculino y lo femenino en el arte: el artista y la musa, el artista y su madre, el artista y su deseo, el artista y la búsqueda de la belleza absoluta… Estas representaciones muestran un código arquetípico definido por una lógica masculina que dejó fuera la voz, la subjetividad y la agencia de las mujeres, y que las situó en una posición pasiva, subordinada y desautorizada en los procesos de creación. Arquetipas invita a reflexionar sobre estos modelos. La exposición aborda la imagen de las mujeres en las artes visuales a través de obras de la Colección Würth de entre 1902 y 2022, y permite rastrear cómo las profundas transformaciones sociales de los siglos XX y XXI han cambiado la percepción y la autopercepción femenina en el arte. La exposición reúne 100 obras de 77 artistas, entre ellos Gustav Klimt, Pablo Picasso, Paula Modersohn-Becker, Jaume Plensa, Roy Lichtenstein, René Magritte, Fernando Botero, John Baldessari, Marc Quinn o Xenia Hausner, integrantes de corrientes determinantes del arte moderno y contemporáneo como el Pop Art, el Neoexpresionismo, el Arte Conceptual, el Hiperrealismo o el Surrealismo. Movimientos de contextos históricos distintos dialogan en el espacio expositivo, y esto permite observar las obras con perspectiva histórica y desde posiciones diversas; las piezas abordan la dimensión simbólica de lo femenino, la construcción de la subjetividad, la significación política de las imágenes, la construcción histórica de los arquetipos femeninos (y masculinos) y la estereotipación de los roles de género. Arquetipas se apropia del significado simbólico del término y propone un juego que nombra un territorio artístico tan personal como político, y que desafía las convenciones del pasado para abrir un espacio desde el que imaginar futuros colectivos. 

 

COMUNIDAD DE MADRID

Carmela García, Imagen de grupo, achada del Ministerio de Cultura, Madrid. De 9 de julio al 22 de septiembre de 2026.

El proyecto, desarrollado específicamente para esta ubicación, parte de una amplia investigación curatorial y teórica sobre el Lyceum Club Femenino y la Casa de las Siete Chimeneas, primera sede de la agrupación entre 1931 y 1936, utilizando para ello documentación y fotografías de archivo —gran parte de las cuales inéditas— que ahora salen a la calle con nuevas y monumentales dimensiones.

El objetivo final de esta instalación es integrar una narrativa cultural contemporánea en el complejo monumental de la plaza para rendir homenaje a las mujeres que integraron el histórico club, al tiempo que poner en valor el trabajo de la última galardonada con el Premio Nacional de Fotografía, Carrmela García.

Con esta obra site specific, la artista reflexiona sobre conceptos como la cohesión, lo colectivo, la energía común, la identidad y el arte, a partir de imágenes de archivo y otras referencias gráficas, valiéndose de técnicas como el collage y del scrapbook como artefactos de memoria para elevar estas técnicas —históricamente consideradas «menores» y vinculadas a lo femenino— a una escala monumental que dignifica la memoria colectiva.

Isabel Matoses, La imagen recuperada, Museo Lázaro Galdiano, Madrid. Del 8 de julio al 6 de septiembre de 2026.

La exposición que muestra por primera vez al público en un museo la obra de una fotógrafa Isabel Matoses (1930-1985), una de las figuras pioneras y más singulares de la fotografía experimental española de la Transición. La muestra incluye más de 70 imágenes y supone una oportunidad única para descubrir a Isabel Matoses y su innovadora obra que desde hace cuatro décadas permanecía dispersa, inédita o fuera de la circulación pública. La recuperación de su trabajo permite completar una narrativa todavía inconclusa de la historia de la fotografía española y dar visibilidad a una creadora cuya aportación resulta hoy importante para comprender la cultura visual de las décadas de 1970 y 1980.

La trayectoria de Isabel Matoses se desarrolló al margen de circuitos oficiales, con un alto grado de autoaprendizaje e independencia, lo que favoreció una mirada personal, libre de muchos de los condicionantes académicos de su tiempo. Su labor artística y pedagógica fue capaz de inspirar a nuevas generaciones de fotógrafos y a explorar caminos experimentales más allá de los límites tradicionales del medio. Fiel defensora de la fotografía como forma de creación artística, combinó un dominio técnico con una marcada vocación experimental, incorporando recursos procedentes de otros ámbitos visuales como el diseño, el grabado, el dibujo o el cine.

Isabel Gómez Liebre, Albino, de todos los terrores, la terrible blancura, Centro Centro, Madrid. Del 8 de julio al 30 de agosto 2026.

La serie Albino, de todos los terrores, la terrible blancura se desarrolla a partir de la investigación pictórica en torno al albinismo tomado como territorio de tensión simbólica, política y corporal. Lejos de entender esta mutación como un motivo documental o biológico, el proyecto se aproxima a aquellos cuerpos que la cultura ha situado históricamente en los márgenes de la representación: cuerpos hipervisibles, ambiguos, difíciles de clasificar, atravesados por la fascinación o el temor.

En este sentido, el proyecto dialoga con algunas ideas de Michel Foucault acerca de los cuerpos considerados anómalos y de los mecanismos culturales que otorgan visibilidad, clasificación y diferencia. Lo albino como umbral entre pureza y amenaza, entre lo animal y lo espectral.

De todos los terrores, la terrible blancura (Moby Dick, capítulo 42, Herman Melville, 1851). Esta frase introduce una de las intuiciones centrales del proyecto: la blancura no como símbolo de pureza sino como presencia inquietante, excesiva, casi imposible de atrapar. La ballena blanca concentra el terror más absoluto vinculado precisamente a aquello que desborda el sentido y resiste la clasificación. Esa ambigüedad atraviesa también Albino.

La pieza presenta la imagen de un elefante albino sobre una plancha de metacrilato espejado rosa pálido de dos por tres metros. El soporte no funciona únicamente como tal, sino como parte esencial del dispositivo visual. La superficie reflectante incorpora el cuerpo del espectador dentro de la obra, obligándolo a compartir el espacio de visibilidad del animal representado. La mirada deja entonces de ser exterior o inocente: quien observa queda también expuesto. Introduce además una dimensión orgánica. No se trata de una blancura abstracta o ideal, sino de una blancura atravesada por la carne, por la vulnerabilidad física, por la sensibilidad extrema a la luz de una piel presentada como un órgano expuesto a una luz no neutral, que se vuelve violenta o sacrificial. La obra propone así una experiencia de inestabilidad perceptiva donde imagen, reflejo y presencia se contaminan mutuamente. Albino no busca representar una identidad fija, sino abrir un espacio de interrogación sobre aquello que la cultura ilumina, aparta o convierte en anomalía. Allí donde la piel se vuelve profundidad. 

Mitologías modernas: Ouka Leele & Co., Sala Alcalá 31, Madrid. Desde 2 de julio al 18 de octubre 2026.

Una exposición que revisita el papel de la mitología en el arte madrileño de los años ochenta a partir de la obra de Ouka Leele, junto a artistas clave como El Hortelano, Ceesepe, Carlos Franco o Sigfrido Martin Begué.

Tomando como punto de partida Rapelle toi, Barbara!, la emblemática intervención de Ouka Leele en la fuente de Cibeles en 1987 —con la que paralizó el tráfico de la ciudad para teatralizar la historia de Hipómenes y Atalanta—, la muestra explora el cruce entre fotografía, pintura y cultura visual contemporánea, así como el resurgir de los relatos mitológicos en un momento clave de transformación cultural.

La exposición aborda la recuperación de la mitología clásica como una herramienta para pensar una nueva realidad en el marco del arte de la Transición, imaginando el lenguaje del futuro a partir de los mitos del pasado. A partir de ese eje, la exposición traza una mirada transversal a los distintos usos de lo mitológico en estos artistas vinculados a la Nueva Figuración y la Movida: desde la incorporación de la cultura underground del cómic y el fanzine de Ceesepe, hasta los mitos relacionados con la tradición romántica en El Hortelano o la reflexión sobre la pintura y la historia del arte de Sigfrido Martín Begué, junto a artistas como Guillermo Pérez Villalta, Dis Berlin o Pablo Sycet. 

La obra de Ouka Leele articula así un encuentro entre tres elementos decisivos para el arte madrileño de la década: la irrupción de los nuevos medios —con la fotografía y la performance—; el diálogo con la pintura, que desde mediados de los años setenta se había convertido en el eje de la renovación plástica de la ciudad; y el uso de la mitología como repertorio simbólico para interpretar el presente. 

En conjunto, la muestra recoge más de cien obras de artistas como Carlos Alcolea, Miluca Sanz, Carlos Forns, Costus o Patricia Gadea formando un repertorio de obras y temas que contribuye a construir una nueva mitología de la ciudad de Madrid.

Leche, nieve, lágrima, mano, Biblioteca y Centro del Documentación del Museo Reina Sofía, Madrid. Del 26 de junio al 9 de octubre 2026.

Una exposición dedicada a la figura de Blancha Sánchez Berciano (Madrid, 1948-2007), comisaria de exposiciones, gestora cultural y coleccionista española, considerada el germen y figura clave de La Movida Madrileña.

La muestra destaca su impulso creativo desde lo camp y su práctica de collage como metodología para construir una realidad conceptual basada en articulaciones de fragmentos visuales y materiales. Apoyada en varios documentos, Leche, nieve, lágrima, mano revisa la labor de Sánchez desde su hacer, por la que se convierte en figura clave en la cultura madrileña de los últimos cincuenta años. Su presencia se invoca en la pieza anónima que da título a la exposición, conservada en el Archivo Blanca Sánchez Berciano. Blanca en un vaso de leche. Blanca cotidiana, cruda y efímera como la nieve. Una Blanca que se emociona, que llora y ríe y que invita a tender la mano unas a otras.

Blanca Sánchez Berciano se formó entre Londres, Frankfurt, París y Colonia. En 1971 regresó al Madrid franquista. Durante sus casi cuarenta años de carrera, trabajó en equipos como los de las galerías Vandrés (1971-1980) y Vijande (1981-1986), y el Círculo de Bellas Artes (1992-2006). Aunque muchos de los materiales que se presentan dejan entrever la efervescencia de la movida madrileña, la muestra abarca toda su trayectoria. 

La exposición ha sido realizada por el grupo de estudiantes del itinerario de Comisariado del máster universitario en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual, organizado por la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Reina Sofía

Carmen Laffón, Temas y variaciones, Museo Nacional Thyssen-Bornemsza, Madrid. Del 23 de junio al 27 de septiembre de 2026.

El museo presenta una gran exposición de la pintora y escultora sevillana Carmen Laffón (1934-2021). El proyecto, comisariado por Paula Luengo, conservadora y jefa de exposiciones del museo, se articula en torno al personalísimo mundo figurativo de la artista. Las ideas o motivos centrales que aborda en sus composiciones se repiten una y otra vez a lo largo de sus más de sesenta años de carrera entre Madrid, Sevilla y Sanlúcar de Barrameda, a veces como variaciones sobre el mismo tema y, en su etapa de madurez, en forma de series modernas. La exposición incluye alrededor de ochenta obras, entre óleos, pasteles, carboncillos y esculturas (estas últimas de mediados de la década de 1990 en adelante), organizadas por secciones. Cada capítulo está dedicado a uno de los géneros artísticos clásicos más frecuentes en su obra —la figura, el bodegón y el paisaje— y a las iconografías propias de Carmen Laffón, como cestas, armarios, vides, cal o caliza y minas de sal.

María Lara, La lentitud de la luz, CentroCentro, Madrid. Del 25 de junio al 15 de noviembre de 2026.

Con esta exposición de María Lara (Loja, Granada, 1940) se salda una deuda de la ciudad con una pintora que ha sintetizado felizmente en su obra abstracción, poesía y un cálido cromatismo. María Lara (Loja, Granada, 1940), durante mucho tiempo considerada una “pintora secreta”, pues su trabajo, desarrollado en la privacidad de su estudio, apenas trascendía públicamente, ha ido recibiendo un cada vez más amplio reconocimiento en los últimos años, en los que su presencia, tanto en galerías o ferias como en instituciones públicas, se ha hecho más frecuente. «La lentitud de la luz» reúne cerca de 40 obras, entre pinturas y dibujos, que recorren su trayectoria de los últimos veinticinco años, en los que su rigurosa investigación, sostenida con paciente determinación, ha alcanzado una vibrante depuración de alta intensidad estética. Su obra despliega las cualidades intrínsecas de la pintura, lejos de contenidos descriptivos o literarios. En sus cuadros y ello entronca su obra con el arte mínimal no hay representación, no hay metáfora, no hay metafísica, sino la realidad de su formato, su tamaño, sus vibrantes campos cromáticos y sus sencillas, que no simples, estructuras compositivas, articuladas mediante franjas horizontales o verticales. María Lara da visibilidad a percepciones mentales y sensoriales que adquieren una realidad física mediante la pintura. Sus piezas, nacidas de una mirada sensible y atenta a las sutiles variaciones de la luz en su estudio la artista lo llama “convivir con este ambiente luminoso como receptora”—, son dispositivos cuidadosa y lentamente construidos mediante una precisa valoración del color, sus combinaciones y ritmos. “Percibir es lo mismo que recibir y lo mismo que responder”, dejó escrito Agnes Martin, cuyas pesquisas creativas riman con las de María: percibir la luz y, como receptora, responder a ella, transportando, mediante su gran conocimiento pictórico, color y luz a la superficie del lienzo, creando auténticos espacios de contemplación. En vez de imágenes de rápido consumo, María Lara ofrece al espectador la percepción de la lentitud de la luz.

María Lara nace en Loja (Granada) el 19 de diciembre de 1940. Allí vive unos años, y después en Granada. Estudia Bellas Artes en Sevilla, en Santa Isabel de Hungría y en la Facultad de BB.AA. de San Fernando de Madrid. El tiempo vivido en Madrid es de gran importancia para su formación, por el contacto con excelentes artistas españoles y extranjeros. Por entonces viaja a Italia y Grecia. Al finalizar Bellas Artes, durante un par de años, vive en Málaga, pintando y dando clases de pintura y dibujo. En 1970/71 reside un tiempo en París y Burdeos. Ya en España, en 1973, se casa con el artista japonés Mitsuo Miura, con quien tiene dos hijos, y durante trece años residen en Bustarviejo (Madrid). A partir de 1985 se establecen definitivamente en Madrid, donde comparten estudio hasta la actualidad. En 1982 obtiene una beca del Ministerio de Cultura: Nuevas aportaciones a las Artes Plásticas. De 1989 a 1999 colabora en la creación y desarrollo de la Galería y Ediciones Ginkgo, de Madrid, junto a Arturo Rodríguez y Mitsuo Miura. Su obra se encuentra en diferentes colecciones: Museo Helga de Alvear, Cáceres; MUSAC, León; Junta de Andalucía, Sevilla, Caja Madrid, Madrid; Ayuntamiento de Burgos, entre otras. Entre sus exposiciones individuales recientes se encuentran : «Percepciones de interior», en Galería Maior, Pollença, Mallorca (2022) y Galería Adora Calvo, en Las Rozas, Madrid (2021); «Sensaciones, registros e impresiones», MUSAC, León (2019); «La luz», Museo Francisco Sobrino, Guadalajara (2019).

Annie Leibovitz, El mundo unido por un balón, Fundación Casa de México, Madrid. Del 19 de junio al 20 de septiembre 2026.

Muestra el trabajo realizado por Annie Leibovitz en 1986 para promocionar el Mundial de Fútbol que acogió México por segunda vez en su historia, Con él, la reconocida fotógrafa estadounidense concibió la primera identidad visual de un Mundial de Fútbol con fotografías.

La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz (Waterbury, Connecticut, EE. UU., 1949) revolucionó el retrato editorial y es considerada una de las fotógrafas más influyentes de los siglos XX y XXI. Es la primera mujer en exponer su obra en la Galería Nacional de Retratos de Washington D. C., la fotógrafa mejor pagada del mundo, y ha trabajado para revistas como Vanity Fair, Rolling Stone y Vogue. 

En 1970, México se convirtió en el primer país latinoamericano en albergar una Copa Mundial de Futbol. Dieciséis años después, en 1986, volvió a asumir ese papel y se convirtió en la primera nación en organizar dos veces el torneo más importante del futbol internacional. Para aquella edición, Leibovitz recibió el encargo de crear una campaña visual sin precedentes, para la que su propuesta fue tan sencilla como poderosa: “Mi idea era que hubiera tres elementos en cada póster: el hombre, la pelota y la tierra”.

Para llevar a cabo este trabajo, la fotógrafa recorrió durante un año todo México para crear una serie de imágenes que trascendieran el ámbito deportivo. En escenarios como Manzanillo, Tulum, Uxmal, Chichén Itzá, Tula, Teotihuacán, Cobá, Pátzcuaro, Cancún, Los Cabos, la laguna de Chapala y la Sierra Gorda queretana, el futbol dialogó con la historia, el paisaje y la diversidad cultural del país. El resultado fueron trece fotografías icónicas que mostraron al mundo un México monumental, contemporáneo y profundamente humano. 

Este legado visual adquiere nueva relevancia en 2026, cuando México se convierte en el primer país en albergar tres inauguraciones de la Copa del Mundo. Esta campaña consolidó la presencia internacional de Leibovitz, quien había iniciado su carrera profesional en el mismo año del Mundial de 1970, siendo ya en 1986 una de las fotógrafas más influyentes de su generación.

Silvina Mizrahi. Ecos de un espíritu sefardí, Centro Sefarad-Israel, Madrid. Del 19 de junio al 30 de septiembre 2026.

La exposición presenta un recorrido visual y emocional en el que la artista argentina Silvina Mizrahi entrelaza tradiciones judías, especialmente sefardíes, con raíces españolas presentes en el norte de Argentina. A través de recuerdo vinculados a la infancia y a la memoria familiar, la exposición construye un diálogo entre pasado y presente que invita a reflexionar sobre la pertenencia, la migración y la transmisión cultural entre generaciones.

El trabajo de Mizrahi se sitúa en la intersección entre disciplinas como la escultura, la pintura y las prácticas comunitarias. Su formación en danza y teatro aporta además una dimensión corporal y expresiva a unas obras donde el gesto, la materia y el símbolo adquieren un papel fundamental. Las piezas reunidas en la exposición conforman un espacio íntimo que conecta la experiencia con la memoria colectiva sefardí.

Concebida como un homenaje a la memoria de su madre, la muestra transforma el espacio expositivo en un lugar de encuentro entre la historia familiar y el legado cultural compartido, abordando cuestiones relacionadas con la identidad y la memoria desde una sensibilidad contemporánea.

Silvina Mizrahi es una artista interdisciplinaria argentina formada en la Universidad Nacional de Tucumán y en Buenos Aires, donde estudió escultura con Antonio Pujía y Antonio D’Aniello. Su obra ha sido expuesta en instituciones y espacios internacionales como la Maison de l’Argentine de París, Hebrew College de Boston, el Consulado Argentino en Nueva York o el Teatro de Jerusalén.

Linarejos Moreno, On the Geography of the River, Museo Arqueológico Nacional, Madrid. Del 16 de junio al 20 de septiembre de 2026.

En On the Geography of the River, Linarejos Moreno (Madrid, 1974) continúa su investigación en torno a las relaciones entre imagen, conocimiento y territorio, desarrollada en su proyecto On the Geography. Si en sus primeras series abordaba cuestiones de raza y género desde una perspectiva decolonial en diálogo con las metodologías infográficas de Alexander von Humboldt (1769—1859), en esta ocasión centra su atención en la construcción simbólica del paisaje. La autora yuxtapone fotografías escenificadas —tableaux vivants— de jóvenes científicos en el entorno fluvial con datos sobre unas oquedades circulares presentes en el lecho rocoso. Estas formaciones se interpretan tanto desde un origen geomorfológico, vinculado a la erosión del agua, como desde una posible intervención humana que se remonta a la época fenicia. A través de esta dualidad, Moreno pone en evidencia dos formas de entender el mundo: una visión antropocéntrica y otra posthumanista, ambas atravesadas por la atribución de lo sagrado al paisaje. El proyecto, concebido como una intervención site-specific para el Museo Arqueológico Nacional, activa elementos fundamentales del patrimonio, la historia y la identidad local, implicando a la comunidad en su desarrollo. De este modo, la obra trasciende lo documental para convertirse en un espacio de reflexión colectiva sobre los modos en que se construyen los relatos en torno a un territorio. Reconocido internacionalmente, el proyecto ha sido incluido en publicaciones y contextos expositivos que subrayan su relevancia dentro de las prácticas contemporáneas. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Gema Polanco, Toda mi casa es un altar, Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid. Del 12 de junio al 25 de octubre de 2026.

La artista Gema Polanco (Valencia, 1992) transforma la segunda planta del Museo Nacional de Artes Decorativas en un territorio íntimo, híbrido y vibrante. Su intervención, concebida como proyecto site specific, se entrelaza con la arquitectura y las colecciones del museo, activando un diálogo entre lo doméstico y lo sagrado, entre el arte contemporáneo y la memoria material de los objetos que habitan nuestras casas. Toda mi casa es un altar parte de una pregunta sencilla y radical: ¿qué convierte un espacio en hogar y lo hace digno de cuidado, fe o memoria? El punto de partida es un gran tapiz suspendido en la escalera, que nos da la bienvenida y actúa como umbral al imaginario de la artista. A partir de ahí, a través de banderas, collages, trajes, amuletos y talismanes, Polanco crea un recorrido que invita a mirar de otro modo los materiales cotidianos. Cada pieza se ofrece como gesto de transformación, capaz de revelar la dimensión espiritual que late en los objetos más próximos. La práctica de Polanco se nutre de los procesos artesanales, el espíritu autodidacta y los lenguajes de la cultura popular. Su relación con los textiles y los oficios manuales parte de un acercamiento orgánico e intuitivo, donde aprender, adaptar o inventar métodos forma parte del proceso creativo. En esta convivencia entre sus obras y el patrimonio del museo, este se deja transformar, la autora se integra en sus estancias y lo que parecía estable adopta una nueva piel. Así, la casa se abre a lo invisible: un espacio donde lo cotidiano puede volverse ritual y donde cada objeto guarda la posibilidad de ser refugio, ofrenda o promesa. El visitante es invitado a habitar ese umbral. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Colita, Nosaltres no tenia por, nosaltres som, Centre Cultural Blanquerna, Madrid. Del 10 de junio al 30 de agosto de 2026.

Esta exposición reúne por primera vez el conjunto del reportaje fotográfico realizado por Isabel Steva ‘Colita’ (Barcelona, 1940–2023) durante la manifestación del 26 de junio de 1977 en Barcelona, considerada la primera gran protesta LGTBI+ celebrada en España. Aquella jornada marcó un momento decisivo en la historia reciente del país: miles de personas ocuparon las calles para reivindicar algo tan fundamental como el derecho a existir y a vivir sin miedo. La movilización tuvo lugar en un contexto en el que la democracia española comenzaba a abrirse paso tras décadas de dictadura. En ese proceso de transformación social, la calle se convirtió en un espacio fundamental de visibilidad, confrontación y debate. Los gritos, las pancartas y la valentía de quienes participaron en aquella manifestación contribuyeron a cuestionar un orden social profundamente marcado por la intolerancia hacia la diferencia. Las imágenes captadas por Colita constituyen hoy un testimonio excepcional de ese momento histórico. Su mirada, directa y cercana, documenta tanto la fuerza colectiva de la protesta como la tensión de un acontecimiento atravesado por la presencia policial, las carreras y los enfrentamientos. Más allá de su valor documental, las fotografías revelan la intensidad emocional y política de una jornada que transformó el espacio público en un lugar de reivindicación y esperanza. La exposición presenta una selección de cuarenta fotografías realizadas por la propia autora. Este conjunto permite recorrer visualmente el desarrollo de la manifestación y acompañar a la fotógrafa en su desplazamiento por las Ramblas, siguiendo el ritmo acelerado de los acontecimientos. Más de cuatro décadas después, estas imágenes siguen recordando la importancia de la memoria y del espacio público como motores de transformación social. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

 
Bego Antón, Every Loves to Cha Cha Cha, Casa de América, Madrid. Del 9 de junio al 30 de septiembre de 2026.

Esta es la historia de mujeres que bailan con sus perros y de perros que bailan con sus humanas. El Musical Canine Freestyle es una práctica coreografiada en la que una persona y su perro se mueven juntos al ritmo de la música, con trajes que dialogan con la canción elegida. Como parejas de baile, ejecutan movimientos coordinados: se entrelazan, saltan, se inclinan, giran, ruedan o avanzan en distintas direcciones, construyendo una coreografía común. En ocasiones, el vínculo entre ambos se vuelve tan intenso que entran en lo que llaman the pink bubble, una dimensión en la que se convierten en un solo ser y el resto del mundo desaparece. La fotógrafa Bego Antón (Bilbao, 1983) retrata a varias de estas mujeres en distintos estados de Estados Unidos, de Nueva York a Arizona, mostrando sus trajes, coreografías e historias personales. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

 
Tanit Plana, Disfuncionarias, Museo Cerralbo, Madrid. Del 9 de junio al 25 de octubre de 2026.

Disfuncionarias es una instalación site specific que propone una aproximación sensible y crítica al cuerpo funcionarial: ese cuerpo que clasifica, ordena, inventaría y almacena aquello susceptible de ser regulado, registrado o conservado. A través de telas de gran formato que atraviesan el espacio expositivo, la instalación de Tanit Plana (Barcelona, 1975) explora la tensión entre las lógicas institucionales que sostienen el museo y la realidad viva de las colecciones, que siempre exceden cualquier sistema de clasificación. En este contexto, la inteligencia artificial aparece como una extensión contemporánea de esa lógica administrativa. No solo amplía el campo de lo visible, sino que introduce un principio organizativo que traduce el mundo en datos, patrones y relaciones matemáticas. Bajo esta racionalidad, imágenes, objetos y documentos se vuelven potencialmente indexables y procesables, prolongando la aspiración histórica del archivo: hacer el mundo legible, gestionable y calculable. Las imágenes, impresas sobre grandes telas, experimentan una transformación de su forma rígida. Lo que inicialmente se presentaba como un cuerpo estable —figuras ordenadas, composiciones cerradas— se despliega ahora en superficies flexibles que se pliegan, ondulan y desbordan el espacio. La tela introduce una dimensión material que altera la estabilidad de la imagen: lo expuesto se deforma, se desplaza y pierde su contorno fijo, adquiriendo una condición casi orgánica. En el espacio emergen volúmenes cubiertos que evocan el bulto envuelto: presencias ambiguas que remiten a aquello que está ahí sin mostrarse del todo. Este gesto introduce una dimensión latente del cuidado, un resto que persiste sin integrarse plenamente en el orden simbólico. Disfuncionarias se sitúa en ese umbral: entre la lógica matemática que organiza y la materia sensible que insiste en excederla. Entre archivo y misterio, aparece el frágil equilibrio que permite que un museo exista. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Elena Jiménez, Premio Nacional de Grabado, Calcografía Nacional, Madrid. Del 9 de junio al 26 de julio de 2026.

Artista visual, docente e investigadora, Elena Jiménez ha explorado diferentes géneros como el dibujo, la fotografía, la cerámica o la instalación, aunque ha sido el arte gráfico el medio con mayor continuidad en su extensa trayectoria y que mejor define su propuesta creativa. Una de sus aportaciones más relevantes ha sido la exploración de los límites de la imagen múltiple impresa en instalaciones tridimensionales de gráfica expandida y la indagación sobre parámetros procesales, objetuales y conceptuales alternativos en el campo de la estampa. Varias de sus propuestas aluden al cuerpo mediante estrategias de comparación, recurriendo a formulaciones relativas a la fragilidad o la tenacidad, la plasticidad o la resistencia mecánica, que usa para mapear síntomas y diagnósticos físicos. En su práctica artística propone mecanismos para romper con normas sociales obsoletas y hábitos de conducta impuestos. Sus trabajos reflexionan sobre la representación y la identidad, sirviéndose de un dispositivo fronterizo entre procesos multidisciplinares desde el que repensar los límites de la reproducción y la serialidad, hasta el cuestionamiento de lo múltiple como cualidad supuestamente genuina de las categorías gráficas. La estrategia de tensionar la especificidad del género es empleada por la artista tanto en iniciativas realizadas en el espacio urbano como dentro del área acotada de una sala de exposiciones. Apropiaciones, resignificaciones, estructuración semántica en planos superpuestos, derivas entre la abstracción y la figuración, subjetividad del mensaje, incitación a la implicación activa del receptor en la búsqueda de significado, transitoriedad de la apariencia, imposibilidad de una representación finita… son artefactos intelectuales de los que se vale Elena Jiménez para proponer con su obra una metáfora sobre la violencia física y cultural sin abandonar el empeño de construir situaciones capaces de modificar la realidad.

La exposición del Premio Nacional de Arte Gráfico está coorganizada por la Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid. El jurado del Premio fue presidido por el académico delegado de la Calcografía, Museo y Exposiciones, Víctor Nieto, y lo integraron como vocales la directora del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, Carlota Bustos, la responsable de Artes Visuales del Instituto Cervantes, María José Magaña, y la catedrática de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad Autónoma de Madrid, Rocío de la Villa.

Sonia Celma, Columna, COAM, Colegio de Arquitectos de Madrid, Madrid. Del 15 de junio al 23 de agosto de 2026.

La arquitecta y artista Sonia Celma (Alcañiz, Teruel, 1974) transforma una experiencia profundamente personal, la escoliosis idiopática adolescente de su hija, en una exploración visual y simbólica sobre el cuerpo, la arquitectura y el vínculo materno. Desde la mirada de quien ha dedicado su vida a la precisión, la proporción y el equilibrio, Celma se enfrenta al reto de aceptar la asimetría y la imperfección como parte esencial de lo humano. La artista establece un diálogo entre el cuerpo de su hija y el de la arquitectura clásica, tomando como referencia el Mausoleo romano de Fabara (Zaragoza), cuya tercera columna, reparada hace siglos, conserva la huella visible de una fractura. Esa analogía actúa como hilo conductor de un relato en el que el dolor y la reparación, la técnica y la emoción, se entrelazan en un proceso de sanación compartida. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Laia Abril, Endiometrosis, Museo del Romanticismo, Madrid. Del 5 de junio al 13 de septiembre de 2026.

En 1860 se describió por primera vez la endometriosis, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a unos 190 millones de mujeres y personas con útero en todo el mundo, provocando dolor intenso, hemorragias, esterilidad, distensión abdominal y náuseas. A pesar de su prevalencia, sigue siendo escasamente investigada. La medicina ha tomado históricamente el cuerpo masculino como modelo universal, perpetuando un sesgo que conduce a diagnósticos tardíos y a la desestimación del dolor: hasta un 83 % de las pacientes asegura haber sido informada de que sus síntomas eran normales, exagerados o psicológicos. Marie Blanche Wittman, más tarde conocida como “la reine des hystériques”, ingresó por primera vez en La Salpétrière en 1877, a los 18 años. Fue una de las pacientes más célebres del neurólogo Jean-Martin Charcot, maestro de Sigmund Freud y especialista en hipnosis para tratar la llamada histeria, un trastorno considerado entonces de origen femenino, con síntomas neuróticos diversos y una supuesta “propensión a causar problemas”. Históricamente, tanto la histeria como el dolor pélvico severo se abordaron con métodos hoy estremecedores: tampones impregnados en opio o belladona, aplicaciones de cocaína, éter o cloroformo, sanguijuelas o duchas vaginales extremadamente calientes. Esta instalación inédita de Laia Abril (Barcelona, 1986), Premio Nacional de Fotografía 2023, reúne los cuerpos fragmentados de cinco personas con endometriosis, mostrando la disociación necesaria para sobrevivir. Las imágenes evocan violencia obstétrica y abandono institucional. Heredera de On Mass Hysteria, la obra establece una continuidad histórica entre la patologización de los cuerpos femeninos y la persistente deslegitimación del dolor, denunciando cómo, en el ámbito de la salud sexual y reproductiva, la medicina ha operado con frecuencia más como mecanismo de control que de cuidado. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Talia Chetrit, Bunny, Fundación Lázaro Galdiano, Madrid. Del 5 de junio al 30 de agosto de 2026.

Para su primera exposición individual institucional en España, la fotógrafa Talia Chetrit (Washington D.C., EE. UU., 1982) presenta Bunny, una selección de obras que se mueve de manera lúdica entre retrato, fotografía escenificada (tableaux) y naturaleza muerta. La artista propone un enfoque curatorial distintivo, poniendo en diálogo imágenes del pasado y del presente dentro de una misma secuencia visual. Las fotografías de Chetrit parecen escapar a los límites del tiempo y el espacio, capturando fascinaciones y paradojas humanas que a veces recuerdan a la pintura clásica. En lugar de ofrecer una representación directa de su esfera personal, emplea el exhibicionismo y la vulnerabilidad como elementos de puesta en escena teatral. Sus sujetos—desde familiares y amigos hasta temas de paternidad y erotismo—se muestran desde múltiples puntos de vista, cercanos y lejanos, desde arriba y desde abajo. Su estilo es a la vez reconocible y esquivo. El título de la exposición, Bunny, refleja la sensibilidad de sus imágenes: cruda, seductora y lúdicamente performativa. En su obra, la línea entre verdad y ficción queda abierta a la negociación entre artista y espectador. La fotografía se convierte en medio y en objeto, destacando como condición material a través de la cual las imágenes se superponen, se expanden y se transforman. Las obras varían en escala: las impresiones en blanco y negro invitan a una observación íntima, mientras que las fotografías a gran formato en color imponen su presencia física e involucran el cuerpo del espectador. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Patricia Rodas, Circunstancias invisibles, Instituto Iberoamericano de Finlandia, Madrid. Del 5 de junio al 4 de septiembre de 2026.

La violencia, el silencio y la sanación —experiencias presentes tanto en ámbitos individuales como colectivos— constituyen ejes centrales en la práctica artística de Patricia Rodas (Finlandia, 1972). A través de un enfoque performativo y repetitivo, la artista examina las consecuencias de la violencia en las relaciones íntimas, con el propósito de visibilizar aquello que con frecuencia permanece oculto en la esfera privada. Su trabajo aborda las secuelas físicas y emocionales de la violencia mediante acciones, motivos y paisajes recurrentes. En este contexto, la repetición opera simultáneamente como método y como tema: las acciones reiteradas se inscriben en el cuerpo y configuran la memoria y la experiencia. Asimismo, la artista investiga de qué manera las acciones ritualizadas pueden interrumpir patrones destructivos y abrir espacios para la sanación, reconociendo que los procesos de recuperación tras la violencia suelen ser complejos, no lineales y prolongados. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Raphaëlle Peria, Ruina Montium, Círculo de Bellas Artes, Madrid. Del 4 de junio al 27 de septiembre de 2026.

En la provincia de León, el paisaje de Las Médulas conserva la memoria visible de una transformación radical. Allí, los romanos aplicaron la técnica conocida como «ruina montium»: un sofisticado sistema hidráulico mediante el cual el agua, conducida por galerías excavadas en la roca, provocaba el derrumbe de la montaña para extraer el oro. La presión del agua abría la tierra desde dentro y modelaba el relieve, dejando un territorio profundamente marcado por la acción humana. Siglos después, otros procesos han vuelto a atravesar este paisaje. Los incendios recientes han consumido la vegetación que cubría las laderas, dejando al descubierto la materia mineral y revelando, como en una excavación involuntaria, las formas heredadas de la historia. Es en este territorio modelado por el agua y revelado por el fuego donde Raphaëlle Peria (Amiens, Francia, 1989) —artista francesa actualmente residente en la Casa de Velázquez— sitúa su investigación artística. Aunque sus imágenes parten de la fotografía, su gesto se aleja del registro documental. Sobre la superficie de las impresiones, la artista raspa, borra y dibuja, interviniendo la materia fotográfica para hacer emerger formas latentes. La imagen deja entonces de ser un simple soporte de representación y se convierte en un campo de exploración donde el paisaje parece continuar transformándose. En esta serie, Peria introduce además fotomontajes en los que aparecen pepitas de oro. Estas presencias discretas evocan la memoria minera del lugar y funcionan como un gesto simbólico: allí donde la montaña fue abierta para extraer su riqueza, la artista parece devolver estos destellos a la imagen, desplazando el sentido de la extracción hacia una forma de restitución poética. Entre la erosión del agua, la huella del fuego y la intervención paciente de la artista sobre la fotografía, el paisaje aparece como una estratigrafía de tiempos y materias. Cada imagen se construye así como una superficie donde se superponen memoria geológica, historia humana y gesto artístico. En diálogo con el tema del festival, “Volver a imaginar”, la obra invita a reconsiderar el paisaje no como una forma fija, sino como un territorio abierto a nuevas lecturas y nuevas imaginaciones. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Greta Alfaro, Ofertorio, Matadero Abierto x obras, Madrid. Del 4 de junio al 31 de julio de 2026.

Comisaria: María Pallás.

Algunas formas de entrega, sacrificio o transformación de la materia no han desaparecido, sino que han cambiado de lugar. Aquello que durante siglos se articuló en rituales públicos y espacios de carácter ceremonial parece haberse desplazado hoy hacia ámbitos menos visibles, integrados en los circuitos de producción, circulación y consumo que organizan gran parte de la vida contemporánea. En este contexto, la muestra de Greta Alfaro Alfaro (Pamplona, 1977), comisariada por María Pallás, activa la Nave 0 como una arquitectura de tránsito donde la disposición de las piezas recupera la estructura del templo para interrogar su vigencia en el presente. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Isabel Muñoz, Las piedras del cielo, Galería de las Colecciones Reales, Madrid. Del 3 de junio al 6 de septiembre de 2026.

Cuadernos de campo es un programa trienal que dirige su atención a los espacios naturales de los Reales Sitios gestionados por Patrimonio Nacional. Resultado de la colaboración entre Patrimonio Nacional, ACCIONA y PHotoESPAÑA, la iniciativa pone en diálogo a reconocidos fotógrafos españoles con entornos de excepcional valor, con el objetivo de sensibilizar al público sobre la importancia de preservar un medio ambiente que, además de ser fuente de vida, supone un legado paisajístico y cultural esencial. En la tercera edición del programa, la artista Isabel Muñoz, Premio Nacional de Fotografía, sitúa su mirada en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y el bosque circundante de La Herrería. Su proyecto Las piedras del cielo es fruto de una exploración sensible del territorio y una investigación apasionada de la figura de Felipe II, quien concibió el Monasterio como una arquitectura destinada a inscribirse en un orden simbólico mayor, conectada con el Templo de Jerusalén y con la idea de la armonía cósmica. Para hacer realidad esa visión, nuestro Rey renacentista concitó las ideas y saberes más avanzados de su época para convertir El Escorial en un centro de conocimiento universal. Además de reunir el saber de su tiempo en una Biblioteca asombrosa, se impulsaron distintas formas de construcción, canalización del agua, y aprovechamiento de recursos tan relevantes en el entorno como el granito. Felipe II, rodeado de arquitectos y filósofos eminentes, buscó en El Escorial el límite entre la razón humana y la revelación divina. A través de fotografía, objetos, vídeo e instalación, Muñoz construye una experiencia que supera la imagen fija y se abre a una experiencia más telúrica y sensorial. Su proyecto aborda la piedra como un umbral entre el tiempo de la tierra, la voluntad humana de trascendencia y nuestra capacidad de imaginar, crear y construir sentido a partir de la materias elementales que nos brinda la naturaleza. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Viviane Sassen, Lux & Umbra, Centro Fernán Gómez, Madrid. Del 3 de junio al 26 de julio de 2026.

Más de tres décadas de creación se recogen en esta amplia retrospectiva dedicada a Viviane Sassen (Ámsterdam, Países Bajos, 1972) y concebida especialmente para PHotoESPAÑA 2026. En diálogo con el lema del Festival, Volver a imaginar, la muestra propone una relectura de su archivo alejada de un orden cronológico, configurándose como una instalación poética donde imágenes de distintas épocas, series y técnicas conviven libremente. El recorrido reúne algunas de sus series más emblemáticas, como Flamboya o Parasomnia, junto a imágenes tempranas realizadas en África y obras recuperadas para esta ocasión. Este retorno a los orígenes subraya la importancia del continente africano en su mirada artística. Sassen pasó parte de su infancia en Kenia, experiencia que marcó su relación con la luz, el paisaje y las comunidades presentes en su obra. Su presentación en España refuerza una reflexión sobre la visibilidad y la representación de la comunidad africana en la cultura visual contemporánea. En su trabajo, la luz y la sombra operan como elementos formales y simbólicos. Las sombras devienen metáforas de memoria e incertidumbre, mientras el color, las geometrías y las composiciones escultóricas transforman la fotografía en un espacio donde lo real y lo imaginado se entrelazan. Las mujeres ocupan un lugar central en su universo. Sus imágenes revelan tensiones entre vulnerabilidad y fuerza, explorando la identidad como un territorio en transformación. La exposición incorpora nuevas obras, como la serie de collages Cadavre Exquis, que expande su lenguaje y refuerza la muestra como un ecosistema visual dinámico donde las imágenes dialogan y generan nuevas formas de percepción. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Mujeres de ingenio. Plumas de oro en el Siglo de las Letras, Museo Casa Natal Lope de Vega, Madrid. Del 29 de mayo al 13 de septiembre de 2026.

Retratos, libros y manuscritos componen este homenaje a escritoras del Siglo de Oro desconocidas fuera del ámbito académico. Con él, se acercan al público figuras como la de Ana Caro Mallén, María de Zayas, Sor Marcela de San Félix o Feliciana Enríquez de Guzmán. La muestra se construye en torno a tres ámbitos: la corte (centrado en reinas españolas que promovieron la cultura, como Isabel La Católica y María de Austria), la casa (enfocado en escritoras plebeyas como Ángela Azevedo o Catalina de Erauso) y el claustro (con figuras como Santa Teresa de Jesús).

Ewa Juszkiewicz, Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid. Del 26 de mayo al 6 de septiembre de 2026.

Dentro de su programa de exposiciones en torno a la colección de Blanca y Borja Thyssen-Bornemisza, el museo presenta una monográfica de la artista polaca Ewa Juszkiewicz. Ewa Juszkiewicz (1984, Gdańsk, Polonia) reinterpreta los códigos visuales del retrato clásico europeo para cuestionar cómo se ha representado la belleza femenina a lo largo de la historia del arte. A través de la deconstrucción y transformación de la imagen canónica de la mujer en la pintura tradicional, recontextualiza este género desde una mirada contemporánea que abre nuevas y múltiples lecturas. Sus obras combinan una técnica pictórica minuciosa con un contenido provocador y subversivo, dando lugar a piezas que beben del pasado y se presentan como audazmente transgresoras.

Teresa Lanceta, Fueron tejidos, Museo Arqueológico Nacional, Madrid. Del 19 de mayo al 15 de noviembre de 2026.

Teresa Lanceta, doctora en Historia del Arte con una trayectoria consolidada en instituciones como el MoMA o el Museo Reina Sofía, Premio Nacional de Artes Plásticas 2023, parte en esta ocasión de una investigación fascinante: el análisis de las vestiduras que lucen las célebres Damas esculpidas en piedra y el estudio de la orografía de los yacimientos arqueológicos. A falta de fragmentos textiles reales del periodo ibérico, la artista ha elaborado tapices y precisos ensayos de pliegues que emulan las formas y caídas de los mantos antiguos, uniendo conceptos como revestimiento o pliegue que son comunes tanto a la costura como a los procesos geológicos. De esta manera, la vida de los tejidos se sitúa en el centro de un proceso morfológico donde la temporalidad artística se funde con la historia de la tierra y sus paisajes. Esta intervención constituye la cuarta entrega del ciclo Memoria, tejidos, museos. Los barrios bajos de la atención, un proyecto comisariado por Selina Blasco y Patricia Molins que fomenta la colaboración entre artistas contemporáneas y equipos de museos nacionales. Tras su paso por el Museo del Traje, el Museo del Romanticismo y el Museo de Artes Decorativas, esta serie de exposiciones continúa rescatando aspectos olvidados o sutiles de nuestras colecciones públicas. A través de la obra de Lanceta, el Museo Arqueológico Nacional no solo exhibe arte, sino que ofrece una reflexión profunda sobre cómo la materia textil ha servido durante siglos para cubrir, ornamentar y definir la identidad de las sociedades que nos precedieron.

FLORE, Maroc, un temps suspendu, Hospital San Rafael, Madrid. Del 18 de mayo al 18 de septiembre de 2026.

En la década de 1970, el padre de FLORE (París, 1963) abandonó de forma repentina a su madre en el puerto de Tánger. Sin dramatismo aparente, aquel gesto transformó un viaje de verano en una deriva prolongada por Marruecos junto a su madre, la pintora Olga Jimeno. Realizada en 2019, tras el fallecimiento de esta, la serie Maroc, un temps suspendu se configura como un homenaje íntimo y agridulce a su memoria: evoca la fragilidad del tiempo, la disolución del recuerdo y la persistencia de la ausencia. A partir de instantáneas originalmente tomadas en Polaroid, la artista transfiere las fotografías a papel artesanal japonés, incorporando pigmentos nacarados que les confieren una cualidad atemporal. El resultado son imágenes que parecen emerger de un pasado suspendido, activando una memoria reconstruida donde se entrelazan experiencia, relato y ficción. Esta exposición forma parte de la Sección Oficial del festival PHotoESPAÑA 2026.

Y me convierto en un río, cuya lengua marrón no descansará, La Casa Encendida, Madrid. Del 16 de mayo al 26 de julio de 2026. 

Comisaria: Raquel Algaba.

En nuestra relación contemporánea con la naturaleza, plantas y sistemas técnicos se entrelazan, transformando tanto el entorno como nuestra propia conciencia. Las obras reunidas en este proyecto exploran esa condición liminal, desplazando la centralidad de la voz antropocéntrica hacia formas más amplias de comprender lo que nos rodea y a nosotros mismos. Así, generan nuevas interacciones entre arte, naturaleza y tecnología, y configuran otros regímenes de percepción. La propuesta curatorial concibe el espacio expositivo como un invernadero expandido, donde cada instalación desarrolla su propio microclima y ritmo de crecimiento. Las peanas ondulantes evocan un terreno vivo en el que las piezas no solo se sostienen, sino que se integran como parte de un ecosistema en resonancia. De este modo, la sala deviene un paisaje simbólico: un espacio de mediación y experiencia compartida que invita a repensar nuestra relación con la naturaleza. Desde esta perspectiva, la propuesta curatorial plantea un desplazamiento: ya no se trata únicamente de pensar cómo la tecnología transforma la naturaleza, sino también de cómo la naturaleza incorpora y reconfigura esos sistemas en sus propios procesos de adaptación. Este giro implica una reconsideración de la conciencia, entendida no como una cualidad exclusivamente humana, sino como una red distribuida de respuestas, percepciones y relaciones. La exposición se articula a través de las prácticas de cuatro artistas que, desde distintos lenguajes, abordan estas cuestiones. Las instalaciones y pinturas de Cecilia Fiona imaginan ecosistemas híbridos en los que cuerpos, organismos y materia se entrelazan en procesos de transformación continua, proponiendo una visión del mundo basada en la interdependencia y la coexistencia. En diálogo con estas formas de vida especulativas, Leticia Martínez Pérez construye estructuras que oscilan entre lo orgánico y lo artificial, activando mecanismos perceptivos que desplazan la interpretación hacia el espectador y revelan la ambigüedad de los sistemas de representación. Sus obras sitúan la naturaleza como un campo de signos donde belleza y peligro, atracción y extrañeza, coexisten. Por su parte, Leonor Serrano Rivas desarrolla dispositivos escultóricos que combinan procesos científicos, materiales orgánicos y referencias simbólicas para generar entornos en constante transformación. Sus piezas funcionan como sistemas vivos en los que la materia circula, se altera y se reorganiza, desdibujando los límites entre lo natural, lo técnico y lo alquímico. Finalmente, Lola Zoido investiga la relación entre paisaje y tecnología a través de herramientas digitales como la modelización 3D o la realidad virtual, dando lugar a formas que oscilan entre lo físico y lo simulado. Sus obras abordan la fragilidad de un entorno cuya existencia se encuentra mediada por procesos de captura, traducción y reconstrucción algorítmica. La propuesta curatorial concibe el espacio expositivo como un invernadero expandido, donde cada instalación desarrolla su propio microclima y ritmo de crecimiento. Este dispositivo, históricamente vinculado a la experimentación y la anticipación, se activa aquí como un lugar desde el que ensayar otras formas de relación con el entorno. En su interior, pequeñas variaciones generan nuevas configuraciones, permitiendo imaginar futuros posibles más allá de una lógica de control o explotación. Esta exposición forma parte del ciclo anual Inéditos, que destaca jovenes comisaries.

Wooh Nayoung, Historias revestidas de Hanbok, Galería Han-ul del Centro Cultural Coreano de Madrid. Del 14 de mayo al 31 de julio de 2026.

La exposición reúne un total de 25 obras, incluyendo piezas en gran formato, uso de papel tradicional hanji y un biombo en arte digital, en las que Wooh Nayoung establece un diálogo entre la tradición coreana y la contemporaneidad. En algunas incorpora también una inspiración en la época cervantina, destacando una obra inédita basada en Don Quijote de la Mancha. Dentro de la muestra destacan colaboraciones con Disney y Marvel, con personajes como Spider-Man o Mickey Mouse junto a reinterpretaciones de figuras femeninas de la literatura clásica occidental. Entre ellas destacan La Bella, Caperucita Roja y una Cenicienta que huye del Palacio Gyeongbok a medianoche, vestida con la mujigi chima, falda de múltiples capas cuyo movimiento aporta dinamismo a la escena. Su versión de Alicia en el País de las Maravillas se presenta también en formato de pergamino tradicional elaborado en seda y hanji, papel artesanal originario coreano. Y como pieza central, la artista presenta una obra inédita inspirada en Don Quijote de La Mancha, en la que traslada el universo cervantino a la Corea del siglo XVII. Un cruce cultural que entabla un paralelismo entre dos sociedades en transformación y entre figuras que desafían su tiempo, evocando el ocaso del ideal caballeresco en ambos contextos. Wooh Nayoung es una artista surcoreana que reinterpreta personajes icónicos de la cultura popular a través del hanbok, fusionando tradición coreana y estética contemporánea. Su obra combina pintura oriental, cómic y medios digitales en un lenguaje visual propio. Formada en la Universidad de Mujeres Ewha de Seúl, inició su carrera en la empresa de videojuegos Nexon como artista de pixel art participando en títulos como The Kingdom of the Winds. Su reconocimiento internacional llegó con su reinterpretación de Alicia en el País de las Maravillas vestida con hanbok, que supuso el inicio de una serie de obras que revisitan personajes universales desde una mirada coreana.

Heibig Archive: 92-26, Museo del Traje, Madrid. Del 8 de mayo al 27 de septiembre de 2026.

Retrospectiva de la trayectoría de la diseñadora Teresa Helbig, a través de un recorrido íntimo y poético por la artesanía, la feminidad y la mirada que han definido sus creaciones. La exposición reúne vestidos icónicos de sus 30 años de profesión, técnicas artesanales, fashion films, fotografías históricas y retratos de las mujeres que han formado parte de su historia. Cada pieza revela el detalle, la precisión y la sensibilidad de un trabajo hecho a mano, capaz de capturar y proyectar la personalidad de quien lo viste. La muestra se completa con vídeos de procesos de creación y entrevistas con la diseñadora, a través de los cualos los visitantes pueden conocer el proceso creativo, sus primeros diseños y los gestos cotidianos que han dado forma a tres décadas de moda hecha con cuidado y con corazón.

Eulogia Merle, Cama adentro, Museo de América, Madrid. Del 30 de abril al 27 de septiembre de 2026.

Comisaria: Manuela Otero.

«En la vida cotidiana, en ese lugar donde todo sucede sin que reparemos en las estructuras que la sostienen, conviven relaciones que permiten que el mundo funcione mientras permanecen invisibles. En el día a día, casi sin ser nombradas, persisten formas de trabajo que sostienen y reproducen desigualdades históricas. Familias que externalizan los cuidados a mujeres que migran. Cuerpos que habitan la intimidad de las casas sin acceso a la intimidad propia. La figura de la trabajadora “interna” en España, o de la empleada “cama adentro” en Argentina —antes asociada a la migración rural hacia las ciudades— hoy es sostenida por miles de mujeres migrantes latinoamericanas. Sus cuerpos encarnan el cruce entre lo doméstico, lo afectivo y lo colonial que la sociedad contemporánea prefiere no mirar de frente». Esta muestra propone interrumpir el silencio de esas mujeres invisibilizadas, desde la presencia: la presencia plena de mujeres que trabajan veinticuatro horas al día, seis días a la semana, cuyos nombres rara vez forman parte de los relatos oficiales. «Cama adentro» coloca los retratos de la artista argentina Eulogia Merle (Buenos Aires, 1979)en un lugar de conflicto y de lectura crítica, como es el Museo de América de Madrid, donde la historia colonial resuena bajo cada vitrina. Allí, en diálogo tenso con la institución, estas figuras devuelven la mirada y reclaman un lugar que nunca les fue reconocido. La obra de Eulogia Merle nace de una experiencia profundamente personal, que es la que vertebra la exposición. En su infancia, en una casa familiar en Buenos Aires, fue Juliana Díaz, «Juja», una mujer migrante del Chaco argentino, quién la cuidó. Ese vínculo era mezcla de afecto y desigualdad, dependencia y cariño, cercanía y jerarquías. Años más tarde, tras la muerte de «Juja», Eulogia se desplaza hacia el lugar de la cuidadora: se reconoce heredera de un legado que no sabía que estaba recibiendo y encuentra en el arte una forma de devolver, agradecer y sanar. De esa pulsión nacen las obras que anticipan y preparan el camino para esta muestra. La serie de retratos de Juja, la intervención Abuela en el Mercado de Usera en el marco de Luminaria 04, y la pieza Pombero, donde memoria y mito se entrelazan, dan cuenta de una artista que trabaja la biografía como territorio político, que despliega lo doméstico como espacio de fricción y que busca, una y otra vez, la manera de dar presencia a aquello que ha sido sistemáticamente relegado.

Aurèlia Muñoz, Museo Reina Sofía, Madrid. Del 29 de abril al 7 de septiembre de 2026.

Titulada Entes en referencia a uno de los conceptos fundamentales en la obra de Aurèlia Muñoz, la exposición propone un análisis detallado de cinco décadas de la trayectoria creativa de la artista. Organizada por el Museo Reina Sofía y el MACBA, Museu d’Art Contemporari de Barcelona —donde se podrá ver a partir de noviembre de 2026—, da cuenta de la precocidad de la artista en cuestiones que hoy son centrales, como los imaginarios interespecie y el giro ontológico de la filosofía, el perspectivismo en la etnología o los posicionamientos no binarios en torno al género. El universo de Aurèlia Muñoz (Barcelona, 1926-2011) está poblado de seres inagotables: figuras sin género definido, personajes a medio camino entre lo humano y lo animal, cuerpos textiles cargados de presencia, arquitecturas vegetales, telas suspendidas, pájaros-cometa. La artista fue clave en la renovación del lenguaje escultórico textil en la Europa de la segunda mitad del siglo XX. Inicialmente vinculada a la Nouvelle Tapisserie o la Escola Catalana del Tapís, desde muy temprano desbordó los límites del arte textil y la artesanía contemporánea para articular un proyecto artístico mucho más expansivo, coherente y transversal, fruto de una profunda experimentación técnica y material. A partir de los años sesenta encontró en el macramé una vía de expresión escultórica lejos de los cánones decorativos asociados a las artes aplicadas. Su obra evolucionó desde el collage y el ensamblaje hacia estructuras textiles monumentales, velámenes y esculturas en papel, anticipando preocupaciones medioambientales y existenciales hoy muy vigentes. Aurèlia Muñoz. Entes busca abrir nuevas perspectivas sobre el singular legado de una artista fundamental, ofreciendo una mirada profunda y renovada de su universo creativo. Un universo estructuralmente innovador y conceptualmente visionario, que dialoga tanto con la ingeniería como con la etnología y combina técnicas ancestrales con recursos contemporáneos.

 

 

Rosa Muñoz, Volver a mirar, Canal Isabel II Plaza Castilla, Madrid. Del 21 de abril al 25 de octubre de 2026.

Videoinstalación de gran formato creada por la fotógrafa y artista visual Rosa Muñoz en el interior del depósito elevado de la plaza de Castilla, con motivo del 175 aniversario de Canal de Isabel II y los 25 años de la Fundación. La artista plantea una reinterpretación contemporánea de este icono arquitectónico de Madrid, que vincula agua, entorno, arte y sostenibilidad. La obra consiste en una videocreación en torno al depósito elevado, un proyecto donde la arquitectura y el agua conviven en una simbiosis perfecta. Además, aprovecha la ocasión para conmemorar la canalización del agua en nuestra comunidad y reconocer la importancia de esta gran obra de ingeniería. Volver a mirar deconstruye el depósito, fragmentándolo en elementos arquitectónicos que interactúan con escenas de agua, para volver a construirlos en una nueva mirada que habla de la importancia de las infraestructuras hidráulicas y del valor del agua. La videocreación se emite en cuatro grandes pantallas led formando un gran prisma en el centro del recinto del interior del depósito.

Las ingenieras domésticas y la revolución de la casa. Colección Alfaro Hoffman, Museo Nacional de Artes Decorativas, Madrid. Del 16 de abril al 30 de septiembre de 2026.

La exposición recoge toda una serie de aportaciones de investigadoras que, desde posiciones muy diversas, propusieron un cambio de percepción para integrar la vida de las mujeres, como organizadoras del hogar, en el nuevo orden económico y social que se estaba fraguando entre los siglos XIX y XX, condicionando así la evolución del espacio doméstico. Las pioneras en este campo de investigación fueron las teóricas norteamericanas Catharine Beecher (1800-1878), Christine Frederick (1883-1970) y Lilian Gilbreth (1878-1972), cuyas reflexiones y propuestas no cuestionaban el hogar como el lugar apropiado para la mujer, pero sí el diseño y la organización de la casa. Todas ellas consideraban la arquitectura doméstica como un espacio productivo que debía facilitar el trabajo y los procesos de producción del ama de casa. Por primera vez, la casa se diseña desde el punto de vista de sus usuarias. Las mujeres que proyectan las nuevas casas lo hacen desde la perspectiva de redefinir el confort doméstico mediante la racionalización, modernización y mecanización de su propio trabajo. Un nuevo concepto de confort, cuyas soluciones en el plano de la arquitectura doméstica, hasta ese momento ausente.

 

Dorothy Iannone, Una y otra vez, CA2M. Móstoles, Madrid. Del 14 de febrero al 30 de agosto de 2026. 

Comisaria: Tania Pardo.

Primera exposición monográfica dedicada a Dorothy Iannone (Boston, 1933 – Berlín, 2022) en una institución española. La muestra, comisariada por Tania Pardo, propone un recorrido exhaustivo por la obra de la artista y se presenta como una aproximación integral a su universo creativo y vital. El proyecto toma su título del espíritu de perseverancia y continuidad con el que Iannone entendió el arte y la vida, así como de su forma apasionada y generosa de concebir la creación. El recorrido expositivo se articula en seis apartados —La leona y su musa; Gentifilia; De ti para mí; Mitologías; Múltiples y Liberties— que atraviesan algunas de las principales temáticas de su trabajo: el deseo y el erotismo, el amor y la amistad, la censura, etc. De una originalidad desbordante, Iannone fue pionera en situar el deseo femenino en el centro de su práctica artística, abordando cuestiones que en numerosas ocasiones la enfrentaron a la censura. A lo largo de su trayectoria, la artista trabajó con una amplia variedad de medios, entre ellos pintura, dibujo, collage, vídeo, escultura y libros de artista, además de incorporar la voz como elemento fundamental en grabaciones y piezas sonoras. 

Andrea Canepa, Palacio de Cristal, MNCARS, Madrid. Desde 13 de enero de 2026 al 31 de enero de 2027.

Andrea Canepa (Lima, 1980) intervendrá en 2026 las lonas que cubren el Palacio de Cristal del Parque del Retiro durante las obras de restauración en curso. El trabajo de Andrea Canepa parte de su profundo interés por la manera en que los objetos, los espacios y las estructuras culturales construyen narrativas sobre la memoria y la identidad colectiva. Su práctica se sitúa en un territorio de diálogo entre el arte, la sociología, la historia y la antropología, desde donde explora cómo los sistemas de organización –visuales, espaciales o simbólicos– no solo condicionan nuestras formas de percibir y habitar el mundo, sino que son constructos arraigados que a menudo operan de manera dirigida. Canepa aborda esas lógicas como objetos de estudio, apoyándose en investigaciones sostenidas en el tiempo que con frecuencia entroncan con el pasado de su país y con la historia de América Latina. Concibe sus instalaciones, esculturas y textiles como experiencias transitables y habitables no exentas de una dimensión temporal que las complejiza. El tiempo implica tránsito, exploración, trayecto, para recomponer la obra en términos conceptuales y de experiencia. Canepa incorpora asimismo el color, el cambio de escala y la alteración de lenguajes heredados como estrategias de extrañamiento que activan en el público un cuestionamiento crítico de las gramáticas culturales dominantes. De este modo, sus obras aterrizan en el presente cuestiones aparentemente lejanas en el espacio y el tiempo que interpelan poética y críticamente nuestra forma de estar en el mundo. La propuesta de Andrea Canepa para la segunda intervención en la lona que cubre temporalmente el Palacio de Cristal es parte de la investigación iniciada en la exposición As We Dwell in the Fold (MSU Broad Museum, Michigan, 2023), centrada en los fardos textiles de la cultura Paracas y en el ritual ancestral de envolver a sus difuntos. En este nuevo proyecto, Canepa traslada esas ideas al contexto del Palacio de Cristal, un edificio decimonónico marcado por la transparencia y por la lógica de la exhibición. Esta arquitectura de hierro y vidrio, emblema de una modernidad vinculada también a los avances técnicos, conecta con los artefactos ópticos precursores del cine. La artista convierte así el Palacio en un praxinoscopio contemporáneo que transforma sus paños acristalados en secuencias de cubrir y descubrir textiles, un relato cíclico que cobra sentido conforme el visitante rodea el Palacio.

Marisa Flórez. Un tiempo para mirar (1970-2020), ITINER 2026. 23 junio – 14 julio. Palacio Juan de Goyeneche (Nuevo Baztán).- 16 julio – 6 agosto. Casa de la Cultura (Collado Mediano).- 10 agosto – 30 agosto. Sala Polivalente (La Hiruela).- 2 septiembre – 23 septiembre. Centro Cultural Margarita Nelken (Coslada)

Cinco décadas de oficio respaldan el trabajo de la fotoperiodista Marisa Flórez (León, 1948) y confirman el poder que las fotografías pueden llegar a tener en nuestras vidas y en nuestra historia. Una trayectoria profesional, reconocida con varios galardones —el Premio Nacional de Periodismo Gráfico (1981), el Premio Piedad Isla (2015) o el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid (2024) —, que inicia en 1971 en el diario Informaciones y desarrolla en El País entre 1976 y 2012 como fotoperiodista, redactora jefa y editora gráfica, donde ha sabido combinar con elegancia y sencillez, en perfecto equilibrio, la creación artística y el sentido documental de la fotografía.

La exposición “Marisa Flórez. Un tiempo para mirar (1970-2020)” reúne treinta y seis imágenes que nos van descubriendo, por un lado, la riqueza expresiva y formal de esta autora: yuxtaposiciones, contrastes, fragmentos, primeros planos, retratos de grupo, individuales…; y, por otro, su variedad temática: política, activismo, crónica social, arte y cultura. Momentos sorprendentes y acontecimientos decisivos de nuestra historia reciente, desde la inauguración de la vida parlamentaria hasta las primeras manifestaciones o la llegada del Guernica, entre otros, con un alto valor patrimonial y documental representativo de una época reivindicativa de emociones y deseos propios y colectivos. Marisa Flórez también representa la primera línea de la generación de fotoperiodistas, mayoritariamente hombres, desde la que se estaba impulsando el nuevo fotoperiodismo español en Madrid. En definitiva, un (re)encuentro con nuestro pasado bajo la premisa de disfrutar mirando aquel presente fotografiado.

 

MURCIA

Pilar Morales, From Inside Project, Museo Hidráulico Molinos del Río, Murcia. Del 12 de mayo al 23 de julio de 2026.

La exposición de Pilar Morales, fotógrafa gráfica, es un proyecto de Reactivos Culturales de la Línea arquitectura, diseño y fotografía 2021 y titulado From Inside Project, es una exposición de fotografía inédita, que consta de un elaborado trabajo de más de dos décadas y en constante evolución, todo con una línea común: el mar. Desde la sencillez de los primeros disparos analógicos con cámaras acuáticas de usar y tirar, hasta la complejidad de los últimos con réfex digital y bolsa estanca, incluyendo alguna pérdida en el camino, y pasando por diversos puntos geográficos de España y Portugal. Esta es la cáscara o carcasa del proyecto. Para introducirse en él, mejor observar y detenerse en las fotografías sumergiéndose en las sensanciones y pensamientos que de ellas se derivan. El misterio, siempre presente y la inquietante belleza atrayente que esconde un horrible secreto. Un continuo y fiel viaje personal. Un hábitat, el del mar, como lenguaje propio que intenta ser descisfrado y transformado, a su vez, en otros mundos oníricos. Un estudio conciencuzo de sus mútiples facetas y de cómo interactuamos con él. La naturaleza salvaje e imponente anta la nimiedad del ser humano y su fatal huella. Fotógrafa formada en la Escuela de Fotografía EFTI de Madrid. Desde entonces ha compaginado diversos campos de la fotografía como freelance. Es miembro de la Asociación de Gráficos de la Región de Murcia. Ha realizado trabajos de publicidad y eventos, retrato y reportaje social. Formadora de talleres de fotografía como actividad extra escolar en institutos, así como en diversos centros culturales por toda la Región de Murcia. Coodiretora del Proyecto Secado (Sushka). Desde hace 25 años lleva trabajando en el proyecto de estudio del mar y los océanos y cómo el ser humano se relaciona con ellos.

CARTAGENA

 

NAVARRA

María Azkarate, Tercer paisaje, Museo de Navarra, Pamplona. Del 15 de mayo de 2026 al 4 de abril de 2027.

La exposición se enmarca al programa “Todo el arte es contemporáneo”, que se desarrolla en la capilla e incluye una línea de exposiciones temporales de larga duración de artistas navarros y navarras en activo. Desde 2018, han presentado sus proyectos Dora Salazar, Carlos Irijalba, Celia Eslava, Gentz del Valle, Javier Muro, María Jiménez Moreno, José Ramón Anda y Maite Leyún. Se muestran las 16 fotografías, de dos series, que el Museo de Navarra adquirió en 2021 y una instalación multisensorial proyectada por María Azkarate específicamente para esta exposición, “Jardín suspendido”, acompañada de “Jardín mínimo” y de “Jardín sonoro”, esta última de autoría de David Serrano y Borja Alcate. El montaje de “Jardín suspendido” se ha realizado en la propia sala capilla del Museo, de forma colaborativa a lo largo de dos semanas con la participación de un centenar de personas voluntarias. El proyecto responde a la solicitud del Museo de Navarra para traer la periferia al interior de la capilla, desarrollando una instalación específica a partir del proyecto “Tercer Paisaje”, del que el museo conserva una serie de fotografías en su colección. El concepto de Tercer Paisaje, formulado por Gilles Clément, reivindica los espacios residuales —terrenos baldíos, ribazos, parcelas abandonadas— como reservas de biodiversidad y expresión de una ecología autónoma. Estos lugares, situados al margen de la planificación y el control económico, activan nuevas lógicas para repensar nuestra relación con el territorio y con las formas de vida contemporáneas. La propuesta diseñada para la capilla del Museo de Navarra ofrece una experiencia multisensorial que articula cuatro dimensiones: visual, táctil, olfativa y sonora. Se basa en la integración de fotografías del proyecto Tercer Paisaje con una instalación efímera de flores y plantas secas (“Jardín suspendido”), recogidas en la periferia de Pamplona que la artista fotografía y preservadas por ella misma, que componen un volumen suspendido que despliega una organización abierta, sin jerarquía ni centro. La dimensión acústica es aportada por “Jardín sonoro”, es generada a partir de impulsos bioeléctricos de la planta viva y abre una dimensión de lo vegetal fuera de nuestro rango sensorial. Las dieciséis fotografías que completan la muestra recorren los espacios residuales en sus distintos estadios y componen un herbario fotográfico que reconoce en cada espécimen una singularidad que, de otro modo, quedaría diluida en la masa vegetal indiferenciada. La exposición es una invitación, desde el encuentro con la diversidad que habita el margen, a dejarse atravesar por lo que habitualmente ignoramos: la densidad de vida que crece donde el control se retira.

María Azkarate, Vitoria 1977. Afincada en Pamplona desde 1995, es arquitecta por la Universidad de Navarra. Tras varios años de ejercicio profesional, orienta su labor hacia la fotografía. Desde la investigación, desarrolla ensayos visuales sobre la ciudad, el territorio y el paisaje construido. Especialmente interesada en las tensiones que atraviesan el territorio y en cómo la fotografía las hace legibles, su trabajo revela la dimensión política del paisaje cotidiano. Ha expuesto en instituciones como el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo de Navarra, la Universidad Pública de Navarra, el espacio Artegunea de Tabakalera en Donostia o el Pabellón de España de la Bienal de Arquitectura de Venecia. Ha sido reconocida con el premio BAFFEST a fotógrafas emergentes vascas. Su trabajo forma parte de colecciones públicas como las del Museo de Navarra y el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Compagina su práctica fotográfica con la docencia en escuelas de fotografía. Participa habitualmente en talleres, charlas y otros contextos de formación, mediación y producción artística relacionados con la imagen y el espacio.

 

COMUNICAD VALENCIANA

ALICANTE

María Alcaide, La romería de los cornudos, Las Cigarreras, Alicante. Del 10 de abril al 22 de agosto de 2026.

La romería de los cornudos es una investigación plástica que parte del ballet homónimo de García Lorca y Rivas Cherif (1933) con el fin de realizar una lectura heterodoxa de la romería del Rocío y el entorno de Doñana a través del vídeo, la danza, la música o la creación de vestuario, todo ello desde una perspectiva hidrofeminista que se centra en los usos del territorio. La romería de los cornudos fue la antesala de Yerma, pieza fundamental del autor en la que la fertilidad es, sin duda, el tema central, un tema que se refleja incluso en el paisaje. En este caso, el escenario es el Parque Nacional de Doñana, así como las zonas turísticas, industriales y agrícolas que lo rodean. Este proyecto es, en resumen, una actualización del relato que se centra en los usos del territorio, así como en las dinámicas productivas y reproductivas de los agentes que transitan por él.

 

 

CASTELLÓN

VALENCIA

Irene Grau y Marco Giordano, Te llamo cuerpo, IVAM, Valencia. Del 16 de julio al 25 de octubre 2026.

Te llamo cuerpo forma parte del ciclo expositivo Territorios en tránsito/Solo dúo, una plataforma de intercambio y proyección que conecta a artistas de distintos contextos institucionales y geográficos. El ciclo propone el diálogo entre dos creadores —uno invitado por una institución colaboradora y otro vinculado a la Comunidad Valenciana— generando un recorrido compartido en dos sedes y dos tiempos expositivos. Este formato fomenta el cruce de miradas, lenguajes y territorios, impulsando redes de colaboración que amplían el alcance del tejido artístico contemporáneo.

La exposición Te llamo cuerpo pone en diálogo las prácticas artísticas de Marco Giordano e Irene Grau. En el centro de la muestra se sitúa la relación y la tensión entre el cuerpo y el mundo más que humano, un amplio horizonte que abarca desde las especies vegetales y minerales hasta las infraestructuras que habitan nuestros ecosistemas urbanos. El título Te llamo cuerpo alude al acto de reconocer elementos más que humanos, naturales o artificiales, como cuerpos, sujetos dotados de una propia esencia con los que entrar en contacto. Cada artista articula esta dinámica relacional a través de posicionamientos, modos y técnicas diferentes.

Por un lado, para Irene Grau su propio cuerpo es el medio a través del cual entrar en diálogo con el paisaje natural, atravesarlo, habitarlo y emplearlo como elemento para desarrollar una producción artística coherente. Sus obras son a menudo el resultado de acciones performativas, no solo huellas y documentaciones de estos procesos, sino sistemas en los que la materia natural se convierte en léxico que dialoga con la historia de la pintura y del paisaje. Por otro lado, en la práctica de Marco Giordano el cuerpo nunca se exhibe, sino que siempre se sugiere. Su investigación parte de la palabra, del sonido y de los materiales para recomponer un lenguaje escultórico intrínsecamente performativo. Su trabajo implica con frecuencia la recomposición y transformación de la materia como un acto capaz de interrogar fenómenos sociales contemporáneos que revelan fricciones políticas.

Te llamo cuerpo reúne obras preexistentes de Irene Grau y Marco Giordano, junto con algunas nuevas producciones de ambos realizadas específicamente para los espacios del museo, abarcando desde el medio de la pintura hasta la fotografía, y de la escultura a la instalación.

Irene Grau presenta una selección de obras pertenecientes a los dos ciclos brillo abrigo (2024) e Iron / A hierro (2023-2024). En esta última serie Irene trabaja desde su cuerpo hacia la naturaleza, grabando, manchando con óxido y agua los lienzos. Utiliza la fuerza para arrastrar las telas convirtiendo a la hierba en innumerables pinceles que dibujan el lienzo plasmando la acción del hombre de las minas en la obra. Toda esa fuerza queda grabada en la superficie de la obra conviviendo con toda la delicadeza del agua. El paisaje se pinta a sí mismo. Abrigo, es un trabajo realizado en el entorno de Altamira que parte de conectar dos cuestiones esenciales, la presencia del agua a través del movimiento y la posibilidad de entenderse como refugio. Acompañará estas series con una de nueva producción realizada a partir del polvo que sustenta la fabricación de azulejos de cerámica en la zona de Castellón.

Marco Giordano construye un nuevo ecosistema poniendo en diálogo distintos ciclos de trabajo, con la amplia instalación escultórica Gridlocks (2026) como eje central. Estas esculturas están compuestas por ensamblajes de aluminio, cobre, fibra de vidrio y plástico, elementos que conforman las infraestructuras energéticas, cuerpos a menudo invisibles dentro de nuestras ciudades. Realizado a partir de materiales procedentes del desmantelamiento de cableados en Glasgow, este ciclo representa la primera etapa de una investigación de largo recorrido que el artista está dedicando al tema de la transición energética y a las lógicas productivas y extractivas que la sustentan.

Cristina de Middel, Apoteosis Now, IVAM, Valencia. Desde 21 de mayo al 12 de octubre de 2026.

A Cristina de Middel nada fotográfico le resulta ajeno. Quizá porque, desde sus comienzos en el fotoperiodismo, entendió que había distintas maneras de afron- tar el desencuentro entre la verdad y la realidad. Así pues, todas sus series se comportan como pequeños tratados de iconografía, una novela visual, un sis- mógrafo sobre la manipulación de lo real. Sus obras se dejan leer como archivos de los sueños y, asimismo, como registros de los obstáculos que impiden su realización. Unas veces, a base de captar la simbología tal cual se nos ofrece en el paisaje urbano (como sucede en el caso de Pop Totem). Otras, llevando hasta el fin un pro- yecto inconcluso (Los Afronautas). En alguna ocasión, contrastando el sentido primigenio de un fundamento con la consecuencia posterior que lo dinamita (Party). Apoteosis Now comparte la intuición de que las tendencias ya no se cazan, nos cazan a nosotros; que las redes nos atrapan más de lo que nos emancipan; y que, más allá de la Inteligencia Artificial, el arte ha de plantarse en este mundo como un artificio inteligente. Esa es la razón por la que esta exposición se presenta como un viaje crítico, pero nunca catártico, dispuesto a abrir unas ventanas por las que entren luces que nos alumbren sin cegarnos; destellos que nos hagan ilustrados, pero no iluminados. El propósito es que las piezas —capítulos del sistema entre racional y alea- torio de la artista- conviertan la galería 6 del IVAM en un Aleph: ese «lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los án- gulos». Justo en ese punto en el que nos encontraremos el presente del mundo dentro de una atmósfera apoteósica. la alusión anterior a la obra de Borges va más allá de una metáfora más o menos poética. Es, sobre todo, física, espacial, arquitectónica. Nos encontraremos con la avalancha de unas 250 imágenes dispuestas en distintos formatos y soportes que, en su dimensión temática, combinan sin jerarquías asuntos vitales, insólitos, políticos, casuales, vulgares, instantáneos o eternos. El matizado optimismo de las imágenes de la artista se revuelve contra una época que ha convertido lo crepuscular en el más rentable de sus productos cultu- rales, repartiendo a diestra y siniestra obituarios para el arte y la novela, la ideología y la revolución, las utopías y los matices. En esta época gobernada por la iconoclasia, Cristina de Middel nos alerta de que la avalancha de fotografías que se nos ofrece es tan peligrosa como aquellas que se nos usurpan. Y, por eso mismo, entiende que las imágenes no solo pueden servir para someternos, sino que también para ofrecernos instrumentos capaces de liberarnos. (A nosotros y a nuestra mirada).

Tania Candiani, Radix, IVAM, Valencia. Desde el 29 de abril al 1 de noviembre de 2026.

Comisaria: Blanca De la Torre.

Tania Candiani vive y trabaja en la Ciudad de México. Su práctica gira en torno a nociones expandidas de traducción, abarcando territorios experimentales donde convergen lenguajes visuales, sonoros, textuales y simbólicos. Sus proyectos profundizan en las resonancias del sonido y la política de la escucha, explorando su capacidad para transformar percepciones humanas y más-que-humanas, en sintonía con historias, ecologías y tecnologías de comunicación. Anclada en prácticas comunales y corporales como experiencias colectivas, afectivas y rituales, su obra se nutre de historias del hacer, poniendo énfasis en la transmisión de saberes a través de tradiciones entretejidas, artesanía y memorias orales. Cultiva colaboraciones interdisciplinarias entre arte, literatura, música, arquitectura, ciencia y trabajo, fomentando el diálogo entre campos diversos para revelar epistemologías ocultas. Su práctica confronta técnicas ancestrales con tecnologías contempo- ráneas, generando fricciones y posibilidades de transformación que vinculan tradiciones materiales con nuevas formas de creación. Por ello, Subterra/Abyssal propone una instalación inmersiva que profundiza en las relaciones simbióticas entre materia, vida subterránea y formas especulativas de existencia. La Galería 3 se transformará en un ecosistema de vegetación densa y maleza —una atmósfera de bosque activo— donde habitan esculturas de vidrio soplado que evocan organismos multicelulares, protozoarios o criaturas imagi- narias nacidas de una ficción biológica. Estas formas, colocadas sobre bases metálicas y retroiluminadas, proyectan reflejos y campos de color sobre el en- torno, activando visualmente el espacio y estableciendo un diálogo con lo vivo. En el centro de la sala se despliega un gran rizotrón que visibiliza el mundo de las raíces y los sistemas de observación científica de lo subterráneo. Este dispositivo actuará como punto de anclaje real hacia el interior del suelo, manteniendo la conexión con el lenguaje de la investigación ecológica y botánica. En diálogo con las esculturas entran dos vídeos, uno mostrando un time- lapse de raíces y micelios y otro con imágenes reales de corales en movimiento, reforzando la idea de un ecosistema híbrido que une lo terrestre y lo marino, lo visible y lo especulativo. Las dos composiciones sonoras cuadrafónicas se en- trelazan y se alternan en el espacio, creando un entorno auditivo que oscila entre frecuencias subterráneas profundas y cantos armónicos agudos, trazando un mapa acústico del cruce entre mundos. La coexistencia de raíces, organismos imaginarios y vibraciones sonoras da lugar a un ecosistema en transformación constante, donde la materia vibra, respira y se relaciona más allá de las categorías taxonómicas.

 

 

Isabel Oliver, Cuerpos que huyen, Paisajes de barbarie, Palau Joan de Valeriola, Fundació Chirivella Soriano. València. Del 17 de abril al 27 de septiembre de 2026.

Comisaria: Isabel Tejeda Martín.

La reconocida artista valenciana reúne en esta muestra una selección de sus principales series, desde los años 70 hasta la actualidad. Una obra marcada por la potencia visual y el compromiso social. La trayectoria pictórica de Isabel Oliver (Valencia, 1946) exigía una exposición que ofreciera una visión de conjunto de su prolífica obra. La artista merecía este reconocimiento en su ciudad natal donde comenzó a pintar, donde vive y tiene su estudio. Fue estudiante en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y fue profesora y catedrática del Departamento de pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Durante años combinó la docencia con la pintura, pero fueron sus logros artísticos los que le dieron popularidad y éxito. Ya en edad avanzada, a punto de cumplir sus setenta años, la Tate Modern de Londres contactó con ella para la exposición internacional “The World Goes-Pop” que tuvo lugar de septiembre de 2015 a enero de 2016. Esta llamada tuvo como efecto que los museos españoles comenzaran a fijarse en ella y así fue como el Museo Reina Sofía y el IVAM adquirieron poco después obra suya. Desde entonces su trayectoria profesional ha ido en ascenso y recientemente la Colección de Arte del Banco de España adquiría su obra nº 34 de la serie La mercantilización del arte. En 2024 fue galardonada con el Premio Alfons Roig de Artes Visuales de la Diputación de Valencia. La exposición reúne varias de sus series y es una ocasión inmejorable para tomar contacto visual con su quehacer artístico y comprobar su gran dominio técnico de la pintura, del dibujo y del color. Sus piezas impactan estéticamente a la vez que interpelan a la conciencia. Desde la figuración pop hasta sus últimas piezas pictóricas Isabel Oliver invita al público espectador a salir de la impasibilidad para demandar a los actores políticos justicia y paz. Su pintura representa la incongruencia de nuestro presente donde se perpetúa la aporofobia, la violencia contra las mujeres, la destrucción de la naturaleza y la conculcación de los derechos humanos. En suma, esta exposición era esperada y en cierto modo anunciada, por su actualidad y para reparar el olvido en el que estuvo la obra de esta pintora valenciana que ha visto reconocida su valía artística a nivel nacional e internacional.

La mujer en la obra de Julio González, IVAM, Valencia. Del 27 de marzo de 2026 al 28 de febrero de 2027.

Comisaria: Brigitte Léal.

La exposición La mujer en la obra de Julio González reúne 148 obras —todas ellas procedentes de la Colección del IVAM, con la excepción de cuatro dibujos de la colección Alfons Roig de la Diputación de València— y constituye una selección inédita que pone en valor la riqueza y singularidad de los fondos del IVAM en torno a la figura de la mujer en la producción del artista. La muestra presenta una organización temática de las obras de Julio González para subrayar las grandes etapas de su evolución, enlazando vida y creación, intimidad e historia, los retratos del entorno familiar o de mujeres de la vida moderna, la mujer campesina y la mujer urbana, las maternidades y las lectoras, desnudos académicos o abstractos, figuras reales o idealizadas. Sus esculturas también están cargadas de significado, muestran la emancipación de las mujeres contemporáneas y su tránsito de la esfera privada a la pública. Rendir un homenaje a la obra de Julio González es recordar a las tres mujeres que fueron fieles a su memoria: su hija, la artista abstracta Roberta González cuya obra está todavía por estudiar fuera de la influencia de su padre, y las generosas herederas de esta, Carmen Martínez y Viviane Grimminger que ampliaron con sus donaciones los fondos del IVAM. Es indiscutible que de no ser por la fidelidad de su hija Roberta a su memoria, la obra de González no habría alcanzado tal proyección. Tras la muerte de su padre en 1942, Roberta realizará, entre 1953 y 1966, donaciones de esculturas, pinturas y dibujos al Musée national d’Art Moderne de París. En 1972 hace extensiva su generosidad al Museu Nacional d’Art de Catalunya de Barcelona y al futuro Centro Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid. Tras su muerte, en 1976, sus dos legatarias universales, la galerista y editora Carmen Martínez y Vivianne Grimminger, continuarán su generosa política de difusión y promoción de la obra de Julio González, dotando entre 1987 y 1997 al IVAM de un fondo excepcional que asciende a 400 obras, así como de los archivos y la biblioteca del artista. El Museo pasa a denominarse desde entonces Centro Julio González.

El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo, IVAM, Valencia. De 3 de marzo de 2026 al 7 de febrero de 2027.

Valencia es, entre 1870 y 1920, uno de los núcleos artísticos más prolíficos e influyentes de su tiempo. Un elevado número de pintores nacen y se forman en la ciudad, de los cuales hoy sólo se recuerda a una reducida parcela, a los denominados grandes maestros de la Escuela Valenciana, a pesar de que la mayoría de ellos residieron fuera de su ciudad natal. De este amplísimo catálogo de pintores de mediados de los siglos XIX y XX apenas conocemos las biografías de unos pocos, y uno de los enigmas es a veces saber cómo consiguieron sobrevivir en un medio tan competitivo y saturado de profesionales. La opción para una gran mayoría fue desplazarse a otras ciudades y países de Europa y América principalmente. La docencia fue uno de los medios profesionales por los que muchos optaron, pero cuando se dependía exclusivamente de la comercialización de los trabajos en un mercado del arte tan constreñido como local, la vida de gran parte de estos artistas no dejaba de ser heroica. En un contexto tan creativo como el valenciano, diríase que la vocación artística era en algunos casos como un componente genético que con facilidad se transmitía de padres a hijos. Tal es el caso de los Pinazo, que son un ejemplo que sin duda destaca entre las diversas familias artísticas de la ciudad, como los Capuz, los López, los Benlliure, los Sorolla o los Manaut Viglietti, entre otros. En este fenómeno de transmisión del oficio hay un componente práctico, de continuidad o herencia de una tradición, de vocación también. La vivencia y familiaridad con la creación artística crea una predisposición que favorece la continuidad del oficio. Como ejemplifica bien el caso del clan de los Pinazo que ahora se presenta. El gran maestro Ignacio Pinazo Camarlench (1849-1916) tuvo dos hijos que se dedicaron al arte, José e Ignacio Pinazo Martínez, el primero pintor y el segundo escultor, aunque también practicó la pintura y fue cantante. Aunque Ignacio Pinazo Martínez es un gran escultor, se ha optado ahora por mostrar la obra de Marisa Pinazo Mitjans (1912-1990), hija de José Pinazo Martínez (1879-1933), ya que es ella quien da continuidad al arte de la pintura dentro de la tercera generación. Confrontar o mostrar secuencialmente el arte de tres generaciones obliga a interpretar las relaciones existentes, la evolución gradual de cada uno de ellos, así como unas persistencias que lógicamente son más acentuadas entre padre e hijo que entre abuelo y nieta. Aunque la potente personalidad del abuelo sea objeto de veneración, el arte de cada cual sigue su curso y las creaciones de los tres van hablando de una superación de modelos y de evoluciones estilísticas que en su conjunto posibilitan realizar un sugestivo recorrido que nos lleva del Naturalismo y el Modernismo al Art Decó. Los estímulos que provocan los modelos paternos en las distintas generaciones crean unas conexiones o nexos que se detectan claramente entre los trabajos de Ignacio Pinazo y las creaciones de José Pinazo de su fase inicial, al igual que sucede entre ciertas pinturas de Marisa Pinazo y creaciones de José Pinazo. Una breve selección y hermanamiento de obras de distinto género permiten apreciarlo con nitidez.

María Gomar, Objetos desaparecidos, CCCC Valencia. Online. 

El Centro de Carme, dentro de su programa #CCCCenCasa te ofrece una nueva manera de visitar sus exposiciones desde casa, a través de sus tours virtuales, una experiencia inmersiva que permite acceder a contenidos, juegos interactivos y otros detalles específicamente desarrollados Producida por la Delegación de Memoria Histórica de la Diputació de València y el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, la muestra es una aproximación artística a los objetos personales de víctimas del Franquismo en el contexto de las fosas comunes de Paterna (València). ¿Qué valor adquieren estas piezas en las manos de los familiares? ¿Qué representan para nuestra sociedad? ¿Qué mensaje lanzan a la democracia?

 

PAÍS VASCO

BILBAO

Ra Asensi, Uhinak, Euskal Museos, Bilbao. Del 8 de julio al 28 de diciembre 2026.

La artista Ra Asensi presenta la exposición ‘Uhinak’, que propone una reinterpretación contemporánea de la memoria, el patrimonio y las voces silenciadas de las mujeres vinculadas a la tradición alfarera vasca. La muestra ofrece formas realizadas en gres vidriado con óxidos y algas procedentes del Cantábrico, materiales que evolucionan durante el periodo expositivo.

Amaia Molinet, Sala Rekalde, Bilbao. Del 23 de junio al 8 de septiembre 2026.

Exposición de Amaia Molinet dentro del programa ‘Barriek’, en el que se muestra una selección de artistas que han disfrutado de las Becas de Creación Artística de la Diputación Foral de Bizkaia.

Glenda León, Un árbol cae en un bosque, Azkuna Zentroa/ Alhóndiga, Bilbao. Del 18 de junio al 27 de septiembre de 2026.

Creadora multidisciplinar, Glenda León es una de las artistas hispanoamericanas con mayor trayectoria y proyección internacional. Aunque en su práctica predominan las instalaciones, maneja una amplia variedad de lenguajes: fotográfico, pictórico o videocreaciones que se conectan con la música, la literatura o la danza. Su obra abunda en recorridos emocionales que se entrelazan con sofisticadas metáforas conceptuales. Esa simbiosis, no exenta de tensión, da lugar a un espectro creativo singular y reconocible. Así pues, la exposición muestra ese “conceptualismo sensible» que define el trabajo de una artista para quien la escucha no es solo un acto físico, sino una forma de conciencia. Es, por eso, que su práctica convierte el sonido y el silencio en herramientas para percibir lo invisible, lo espiritual o lo político. “Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para oírlo”, el dilema filosófico sobre la relación entre realidad y percepción que da título a la exposición, refleja esta experiencia sensorial. Frente a un mundo saturado de ruido externo e interno pero incapaz de escuchar, Glenda León propone el silencio como espacio activo. Un desafío que invita a reconectar con el cuerpo y con el entorno, convirtiendo el árbol caído sin que nadie lo escuche en una metáfora de la sociedad actual y de sus individuos. Desde ahí, este proyecto se convierte en una apuesta por una escucha renovada, que nos capacite para dar sentido a lo que ocurre, hacer visible lo que permanece oculto y transformar la percepción en una forma de conocimiento. La exposición se configura como un recorrido cuidadosamente estructurado que atraviesa distintos espacios temáticos conectados entre sí. A través de estos, Glenda León cuestiona tanto la identidad que se nos suele adjudicar de antemano como nuestra manera de entender y habitar el mundo. A veces, la política y la sociedad están en el punto de partida, con obras como Mundo político, Campo de juego o Sueño de verano, que exploran las tensiones de la vida contemporánea. Así, la polarización ideológica, los mecanismos de poder, la censura, las paradojas del progreso y los conflictos presentes tanto en lo colectivo como en lo íntimo. En esta exposición, percuten con fuerza unas dualidades que Glenda León nunca resuelva dogmáticamente. El suyo es siempre un discurso sutil, que interroga lo espiritual y lo práctico, el sonido de la realidad y la visualización de las apariencias. Efecto mariposa, Acerca de lo invisible o Contornos del mundo son piezas que cuestionan los límites entre lo que vemos y lo que creemos ver. Todo ello converge en una obra nuclear, El mundo interpretado para piano, donde los nombres de los dioses, escritos en Braille, actúan como partituras interpretadas en el piano. Otra vez, aquí, lo visible y lo invisible, lo audible y lo inaudible construyendo una nueva imagen y un nuevo sonido. El recorrido se completa con obras como Cuerpos celestes, Viajar ligero o Espejismo, que funcionan como una síntesis de todo lo anterior y nos van llevando de la mano hasta Conversio, la pieza final y una de las más recientes de la artista. Esta performance/instalación condensa muchos de los temas desarrollados previamente, y consigue edificar un sistema de reflexión capaz de generar un diálogo entre distintas culturas, circunstancias y maneras de ver el mundo contemporáneo. En todo este universo no faltan un elegante sentido del humor, una ágil ironía y una erudición sin engolamiento. La obra de Glenda León ofrece, a partes iguales, sentido y belleza, sapiencia e intuición, concepto y sensualidad, creando una atmósfera misteriosa donde el optimismo convive con una intensa experiencia sensorial. Aunque Un árbol cae en el bosque es la primera exposición individual de Glenda León en Bilbao, no es la primera vez que muestra su trabajo en Azkuna Zentroa. En 2019 formó parte de Nunca real / Siempre verdadero, una colectiva sobre la simbiosis entre el arte y la literatura, a través de la mirada de 13 artistas.

Ruth Asawa, Retrospectiva, Museo Guggenheim, Bilbao. Del 19 de marzo al 13 de septiembre de 2026.

Ruth Asawa (Norwalk, California, 1926–San Francisco, California, 2013) fue una de las artistas más dotadas y prolíficas que surgieron en EE. UU. tras la Segunda Guerra Mundial. Criada en una granja del sur de California, en 1942 la adolescente Asawa y su familia fueron detenidos en campos de internamiento japoneses-estadounidenses. En 1946 Asawa pudo matricularse en la escuela experimental Black Mountain College cerca de Asheville (Carolina del Norte), donde la atmósfera intensa y creativa del centro y el estímulo de sus profesores, como Josef Albers, la impulsaron a explorar las posibilidades de materiales ordinarios, como sellos, hojas de árboles, papel e incluso, más tarde, alambre. Entre sus primeras innovaciones se encuentran esculturas colgantes realizadas con alambre en bucle, de formas orgánicas, sensuales y transparentes, que exploran nociones como la repetición, la forma, la sombra y el espacio. En 1949 Asawa se trasladó a San Francisco y más tarde amplió su producción de obras tridimensionales a través de complejas piezas de alambre atado que sugieren estructuras orgánicas como flores, raíces, árboles o sistemas nerviosos, así como obras creadas en bronce galvanizado y fundido, pinturas, grabados y dibujos. A finales de la década de 1960, Asawa era muy conocida en la zona de la bahía de San Francisco por sus encargos de arte público, su defensa de la educación artística y su liderazgo en relación a los derechos civiles. Si bien la apreciación del trabajo de Asawa ha crecido exponencialmente en las últimas décadas, esta retrospectiva es la primera gran exposición en un museo en incluir todos los aspectos de la exquisita, variada e innovadora producción de esta autora.

Flores, trenes y monstruas, Alhóndiga Bilbao, Centro de Sociedad y Cultura Contemporánea. Del 18 de marzo al 30 de septiembre de 2026.

Exposición que muestra el proceso creativo de Carmen B. Mikelarena, Louka Butzbach y Mireille St- Pierre, artistas de la Residencia Internacional del Cómic 2026. Organizada por Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao junto a la Cité internationale de la Bande Dessinée et de L’image de Angoûleme y la Maison de la Littérature de Quebec, con el apoyo de BilbaoArte, se podrá ver en la Galería Mediateka hasta el próximo 30 de septiembre. La muestra en Azkuna Zentroa arranca en el ecuador de esta experiencia que comenzó en enero en Angoûleme y finaliza en abril en Quebec. En estos tres meses Carmen B. Mikelarena, Mireille St-Pierre y Louka Butzbach están desarrollando, de forma particular y a la vez compartida, tres proyectos relacionados con la novela gráfica. En Flores, trenes y monstruas enseñan este proceso a través de sus notas, bocetos y dibujos. Tres artistas, tres proyectos Los cómics de Louka Butzbach (Fontenay-sous-Bois, Francia, 1995), a medio camino entre el cuento, la fábula, el teatro y el sueño, ofrecen a personajes juveniles, andróginos y melancólicos el espacio y la temporalidad necesarios para desarrollar una ansiosa búsqueda de la libertad. Actualmente trabaja en la historia de Julienne y Pepa, dos amigas que huyen del reclutamiento de las filas franquistas durante una Guerra Civil española fantaseada. “Es una aventura en tren que trata sobre el compromiso político y la dificultad de mantener las viejas amistades”, avanza el autor afincado en Marsella. En palabras de Louka Butzbach, “parto a menudo de acontecimientos históricos para escribir mis cómics, me divierte retorcer anacronismos o el acontecimiento de fenómenos fantásticos. Jugar a colocar mis personajes en esas épocas ensoñadoras me permite abordar ciertas preguntas políticas sobre nuestra manera de entender el trabajo o del auge del fascismo”. La ilustradora Mireille St-Pierre (Rimouski, Canadá, 1985) es reconocida internacionalmente por retratar con sensibilidad las emociones humanas. En el marco de esta residencia cruzada trabaja en la novela gráfica Le désir comme un cimetière (El deseo como un cementerio) que “explora las huellas que dejan las relaciones amorosas a través de una serie de fragmentos autobiográficos”, resume la artista. En la muestra de Galería Mediateka expone el proceso de creación a través de notas, dibujos y fragmentos narrativos desarrollado entre Angoulême y Bilbao y que continuará en Quebec. Ilustradora y autora de cómics, en su trabajo también construye “tensión emocional a partir del silencio, el ritmo y un lenguaje visual contenido que sugiere más de lo que muestra”. Por su parte, la artista visual Carmen B. Mikelarena (Madrid, 1998) desarrolla proyectos como ilustradora freelance mientras impulsa su práctica artística en torno al cómic, el arte textil, la cerámica y la pintura. En su proyecto La habitación de las monstruas indaga en la representación histórica de los cuerpos de las criaturas mitológicas occidentales desde una perspectiva femenina. “Desde las esfinges hasta las sirenas, su propuesta gráfica explora los atributos “monstruosos” que se han asociado a la figura femenina a lo largo del tiempo y cómo estos han evolucionado hacia una progresiva sexualización”, relata. Su práctica, asegura, “explora la mitología, el folklore y la representación femenina en la historia del arte desde una perspectiva crítica y humorística, utilizando lo cute como herramienta perversa para tensionar estos imaginarios”.

Denise Scott Brown, Ciudad. Calle. Casa, Museo de Bellas Artes, Bilbao. Del 11 de febrero al 16 de agosto de 2026.

Denise Scott Brown (Nkana, Zambia, 1931) es una de las arquitectas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Viajera, fotógrafa y activista, tras graduarse en Johannesburgo, continuó sus estudios en Londres y Roma. En 1958 se trasladó a Filadelfia para completar su formación y allí conoció a Robert Venturi (1925-2018), con quien compartiría su vida y profesión. Juntos desarrollaron una intensa actividad teórica, docente y profesional que incorpora el urbanismo y la cultura popular al diseño arquitectónico. Una de sus obras más influyentes es Learning from Las Vegas (1972), un ensayo crítico revolucionario elaborado junto con Venturi y Steven Izenour que incorpora la cultura popular americana y el automóvil al proyecto arquitectónico. La exposición será la primera gran retrospectiva celebrada en España dedicada a la arquitecta y una de las pocas internacionales que se centran exclusivamente en su figura. Comisariada por los arquitectos Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga y estructurada en tres apartados –ciudad, calle, casa– reunirá por vez primera más de ciento veinte obras originales (dibujos, fotografías, carteles y maquetas) con el objetivo de poner de manifiesto la gran contribución de sus proyectos a la cultura visual contemporánea. Entre ellas, la muestra contará con una veintena de obras de arte y mobiliario de la colección privada de la arquitecta (Ed Ruscha, Roy Lichenstein, Andy Warhol…). La voz de Scott Brown estará presente en la exposición gracias a un documental de 30 minutos producido por el museo y dirigido por Manuel Asín y Pablo García Canga donde se recogen las reflexiones de Scott Brown junto a imágenes de su casa de Filadelfia. Esta película es un doble retrato compuesto por la casa de la arquitecta y sus palabras, trasladando en forma y contenido su pensamiento. El reconocimiento de Denise Scott Brown ha sido sistemáticamente desatendido durante demasiados años y su figura relegada a la sombra de su socio y marido. Sus propuestas iconográficas, claramente conectadas con el arte, han tenido gran impacto en la arquitectura y el diseño de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Después de Learnig from Las Vegas, el lenguaje de la profesión queda roto para permitir la entrada de una nueva luz que modificará los métodos de análisis y códigos utilizados por los arquitectos contemporáneos.

SAN SEBASTIÁN-DONOSTIA / GUIPUZCOA

Graciela Iturbide, entre el viento y los sueños, Museo San Telmo, Donostia/San Sebastian. Del 3 de julio al 30 de agosto 2026.

La exposición muestra el trabajo de la fotógrafa mexicana, Premio a las Artes Princesa de Asturias 2025, quien durante más de seis décadas se ha dedicado a profundizar en el conocimiento antropológico de las poblaciones indígenas de su país y de otras culturas. Iturbide desarrolló pronto un estilo característico que combina un enfoque documental con una visión profundamente personal y poética.

Sally Mann, Macula et materia, sala Kutxa Fundazioa Artegunea, Donostia/San Sebastian. Del 17 de julio al 1 de noviembre 2026.

Comisaria: Anne Morin.

La exposición reúne cerca de 150 fotografías organizadas a partir de las series más importantes de esta emblemática fotógrafa. La muestra abarca el período que va aproximadamente de 1980 a 2020 e incluye sus primeras series, como Immediate Family, Family in Color, y los grandes paisajes del sur de Estados Unidos —Virginia, Georgia—, así como una serie de retratos nunca antes expuestos, Faces, que amplía aún más los límites de la fotografía hasta confluir con la pintura. Sally Mann concibe la materialidad del medio fotográfico como una materia pictórica, plástica, cercana a la concepción de la pintura de Cy Twombly, con quien Sally Mann mantuvo una estrecha relación. También se presentarán trabajos más recientes, como la serie Delta (2016), paisajes realizados en color cuya tonalidad evoca la de las primeras imágenes en autocromo de principios del siglo XX. Toda la exposición gira en torno a la idea de ofrecer, por un lado, una retrospectiva general de su obra, y por otro, de mostrar cómo la dimensión narrativa en sus fotografías tiende a vaciarse, a desvanecerse a lo largo de estos grandes ciclos temáticos, al mismo tiempo que Sally Mann lleva el medio fotográfico a sus límites, hacia territorios más propios de la pintura y de los antiguos procedimientos fotográficos.

VITORIA

Rosalind Nashashibi, ARTIUM, Vitoria. Desde 12 de junio al 25 de octubre de 2026.

En el mes de junio se presentará una exposición dedicada a la obra de la pintora y cineasta de origen palestino Rosalind Nashashibi (Londres, 1973), centrada en una serie de pinturas recientes que evocan la memoria y resistencia del pueblo palestino. En la producción de la artista es frecuente encontrar el uso de referencias y citas a la Historia de la pintura, así como elementos que forman parte de la cultura popular. La muestra es una continuación de su colaboración con Artium Museoa, que comenzó con la presentación de su obra cinematográfica en 2021, junto con la pintura A Wider Kind of Love (2021), que actualmente forma parte de la colección del museo, y propone habilitar un escenario desde el que “no dejar de hablar” de Palestina.

Ilustración y procesos editoriales: Raisa Álava, ARTIUM, Vitoria. Desde el 23 de abril de 2026.

La artista alavesa Raisa Álava (Zuaza, 1990) inaugura un ciclo de presentaciones dedicado a prácticas relacionadas con la ilustración y los procesos editoriales en el espacio A01 del museo. En diálogo con la iconografía y los procesos de su trabajo, la muestra reúne materiales gráficos y editoriales —carteles, fanzines, cuadernos de apuntes y cómics— realizados en los últimos cinco años. Tanto en su trabajo personal como en el desarrollado en distintas colaboraciones, Álava establece un vínculo entre experiencias vividas e imaginadas. La memoria colectiva y los procesos azarosos conforman imágenes saturadas de información, construidas a partir de perspectivas forzadas y protagonizadas por figuras distorsionadas y eléctricas. Entre sus últimas colaboraciones destacan las realizadas para Bloomberg Businessweek, The New Yorker o The New York Times, así como carteles como el que promocionó el Tour de Francia en su edición de 2023 y el del Azkena Rock Festival de Vitoria-Gasteiz. Su primer cómic largo, Sumidero, fue editado a finales de 2023 por AIA Editorial.

Juana Cima, Una mirada disidente, ARTIUM, Vitoria. Del 28 de febrero al 30 de agosto de 2026.

Comisaria: Garazi Ansa. 

Propone una aproximación a una actitud vital. Supone una exploración de un recorrido configurado en la intersección entre su memoria del Caribe, su formación en el contexto vasco y una espiritualidad exploratoria que, desde finales de los años setenta, anticipa debates clave sobre identidad, ecología y género. Juana Fernández Cima (Caibarién, Cuba, 1951) se revela como una voz singular que, operando a menudo desde los márgenes de la norma heteropatriarcal, construye universos estéticos de disidencia radical y poética, en los que creación y vida se entrelazan hasta volverse indisolubles. Durante el periodo de mayor visibilidad pública de su trabajo (1977-1997), sus obras ingresaron en colecciones institucionales —entre ellas las del Gobierno Vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz—. Sin embargo, la libertad formal, la franqueza afectiva y la ausencia de concesiones en su exploración identitaria la situaron en los márgenes del canon crítico y museístico dominante. Tras un retiro deliberado del circuito expositivo —pero no de la producción—, su obra quedó progresivamente excluida de la narrativa hegemónica. Esta exposición busca interpelar esa ausencia, reivindicar la relevancia de su contribución y restituir su lugar en el debate contemporáneo. Articulada en cinco territorios (Bilbao. El primer territorio del deseo y la reivindicación; Territorios míticos y conciencia ecofeminista; La identidad insular y saberes mediterráneos; El camino espiritual a través de la India y el budismo y El retiro en la montaña), la muestra traza un recorrido no solo de giros biográficos y geográficos, sino de capas de búsqueda transcendental y consolidación identitaria. En ellos se revela una ética profunda de relación con el otro —humano, vegetal o animal— generada desde la alteridad, que atraviesa toda su práctica, en la que se entrelazan pensamiento, existencia y creación.

Mirar por un círculo en un círculo de miradas, ARTIUM, Vitoria. De 16 de enero al 30 de agosto de 2026.

Una exposición que explora prácticas artísticas que reflexionan de manera crítica y especulativa sobre el papel de la imagen en movimiento en la construcción de relatos y representaciones de la otredad que constituyeron una tradición variopinta de cine etnográfico. Las obras que componen el proyecto expositivo a menudo deconstruyen metodologías establecidas o cuestionan las tecnologías de producción de imágenes, pero también ponen la cámara al servicio de la autorrepresentación. El proyecto toma como punto de partida las reflexiones de la cineasta Maya Deren (Kiev, 1917 – Nueva York, 1961) derivadas de su trabajo en Haití y su renuncia a editar el material fílmico que registró en sus varios viajes a la isla en donde se adentró en el mundo del Vodou. Deren definió su posición en las primeras páginas de su libro Divine Horsemen. The Living Gods of Haiti (1954): «había comenzado como una artista, como alguien que habría manipulado los elementos de la realidad para convertirlos en una obra de arte a imagen y semejanza de mi integridad creativa; termino registrando, con la mayor humildad y precisión posible, la lógica de una realidad que me ha obligado a reconocer su integridad y a abandonar mis manipulaciones». Este abandono del formato cinematográfico a favor de la escritura nos da elementos para comenzar a construir un acercamiento crítico sobre las operaciones de representación implícitas en los formatos documentales. El título de la exposición es una cita tomada de la película Reassemblage (1952) de la cineasta y teórica vietnamita-estadonunidense Trinh T. Minh-ha (Hanoi, 1952). Filmada en Senegal, Reassemblage se aleja de cualquier pretensión de representación de una realidad ajena para reflexionar sobre el acto mismo de registrar, a través de la tecnología del cine, una serie de imágenes a las que se superpone la voz en off de Trinh quien, lejos de proporcionar una explicación pretendidamente organizada y objetiva de la realidad, se propone «no hablar sobre, sino cerca de». La cineasta dice: «Lo que veo es la vida mirándome. Estoy mirando por un círculo en un círculo de miradas». Ese círculo, el lente de la cámara, registra a aquellas que son filmadas devolviendo la mirada a quien filma y evidenciando las complejidades de las redes de relaciones que se establecen, mediadas por la oscilación de la distancia entre las diferentes subjetividades, pero también por el deseo. Así, la exposición propone una genealogía de prácticas influenciadas por el pensamiento decolonial, la cibernética y los feminismos y, además de las imágenes en movimiento, incluye otras obras que amplían las relaciones propuestas entre lo que Vilem Flusser llamó «imágenes técnicas» y otras prácticas artísticas.

Artistas: Sammy Baloji, Louidgi Beltrame, Minia Biabiany, Edgar Calel, Lastenia Canayo (Pecon Quena), Raymonde Carasco, Colectivo Los Ingrávidos, Maya Deren, Juan Downey, Sheroanawe Hakihiiwe, Aida Harika, Edmar Tokorino & Roseane Yariana, Helena Producciones, Héctor Hyppolite, Morzaniel Ɨramari, Frantz Jacques «Guyodo», Karrabing Film Collective, Sarah Maldoror, Sueli Maxakali, Beatriz Santiago Muñoz, Rosalind Nashashibi, Deborah Stratman, Trinh T. Minh-ha, Santiago Yahuarcani.

CASTELLÓN

VALENCIA

Irene Grau y Marco Giordano, Te llamo cuerpo, IVAM, Valencia. Del 16 de julio al 25 de octubre 2026.

Te llamo cuerpo forma parte del ciclo expositivo Territorios en tránsito/Solo dúo, una plataforma de intercambio y proyección que conecta a artistas de distintos contextos institucionales y geográficos. El ciclo propone el diálogo entre dos creadores —uno invitado por una institución colaboradora y otro vinculado a la Comunidad Valenciana— generando un recorrido compartido en dos sedes y dos tiempos expositivos. Este formato fomenta el cruce de miradas, lenguajes y territorios, impulsando redes de colaboración que amplían el alcance del tejido artístico contemporáneo.

La exposición Te llamo cuerpo pone en diálogo las prácticas artísticas de Marco Giordano e Irene Grau. En el centro de la muestra se sitúa la relación y la tensión entre el cuerpo y el mundo más que humano, un amplio horizonte que abarca desde las especies vegetales y minerales hasta las infraestructuras que habitan nuestros ecosistemas urbanos. El título Te llamo cuerpo alude al acto de reconocer elementos más que humanos, naturales o artificiales, como cuerpos, sujetos dotados de una propia esencia con los que entrar en contacto. Cada artista articula esta dinámica relacional a través de posicionamientos, modos y técnicas diferentes.

Por un lado, para Irene Grau su propio cuerpo es el medio a través del cual entrar en diálogo con el paisaje natural, atravesarlo, habitarlo y emplearlo como elemento para desarrollar una producción artística coherente. Sus obras son a menudo el resultado de acciones performativas, no solo huellas y documentaciones de estos procesos, sino sistemas en los que la materia natural se convierte en léxico que dialoga con la historia de la pintura y del paisaje. Por otro lado, en la práctica de Marco Giordano el cuerpo nunca se exhibe, sino que siempre se sugiere. Su investigación parte de la palabra, del sonido y de los materiales para recomponer un lenguaje escultórico intrínsecamente performativo. Su trabajo implica con frecuencia la recomposición y transformación de la materia como un acto capaz de interrogar fenómenos sociales contemporáneos que revelan fricciones políticas.

Te llamo cuerpo reúne obras preexistentes de Irene Grau y Marco Giordano, junto con algunas nuevas producciones de ambos realizadas específicamente para los espacios del museo, abarcando desde el medio de la pintura hasta la fotografía, y de la escultura a la instalación.

Irene Grau presenta una selección de obras pertenecientes a los dos ciclos brillo abrigo (2024) e Iron / A hierro (2023-2024). En esta última serie Irene trabaja desde su cuerpo hacia la naturaleza, grabando, manchando con óxido y agua los lienzos. Utiliza la fuerza para arrastrar las telas convirtiendo a la hierba en innumerables pinceles que dibujan el lienzo plasmando la acción del hombre de las minas en la obra. Toda esa fuerza queda grabada en la superficie de la obra conviviendo con toda la delicadeza del agua. El paisaje se pinta a sí mismo. Abrigo, es un trabajo realizado en el entorno de Altamira que parte de conectar dos cuestiones esenciales, la presencia del agua a través del movimiento y la posibilidad de entenderse como refugio. Acompañará estas series con una de nueva producción realizada a partir del polvo que sustenta la fabricación de azulejos de cerámica en la zona de Castellón.

Marco Giordano construye un nuevo ecosistema poniendo en diálogo distintos ciclos de trabajo, con la amplia instalación escultórica Gridlocks (2026) como eje central. Estas esculturas están compuestas por ensamblajes de aluminio, cobre, fibra de vidrio y plástico, elementos que conforman las infraestructuras energéticas, cuerpos a menudo invisibles dentro de nuestras ciudades. Realizado a partir de materiales procedentes del desmantelamiento de cableados en Glasgow, este ciclo representa la primera etapa de una investigación de largo recorrido que el artista está dedicando al tema de la transición energética y a las lógicas productivas y extractivas que la sustentan.

Cristina de Middel, Apoteosis Now, IVAM, Valencia. Desde 21 de mayo al 12 de octubre de 2026.

A Cristina de Middel nada fotográfico le resulta ajeno. Quizá porque, desde sus comienzos en el fotoperiodismo, entendió que había distintas maneras de afron- tar el desencuentro entre la verdad y la realidad. Así pues, todas sus series se comportan como pequeños tratados de iconografía, una novela visual, un sis- mógrafo sobre la manipulación de lo real. Sus obras se dejan leer como archivos de los sueños y, asimismo, como registros de los obstáculos que impiden su realización. Unas veces, a base de captar la simbología tal cual se nos ofrece en el paisaje urbano (como sucede en el caso de Pop Totem). Otras, llevando hasta el fin un pro- yecto inconcluso (Los Afronautas). En alguna ocasión, contrastando el sentido primigenio de un fundamento con la consecuencia posterior que lo dinamita (Party). Apoteosis Now comparte la intuición de que las tendencias ya no se cazan, nos cazan a nosotros; que las redes nos atrapan más de lo que nos emancipan; y que, más allá de la Inteligencia Artificial, el arte ha de plantarse en este mundo como un artificio inteligente. Esa es la razón por la que esta exposición se presenta como un viaje crítico, pero nunca catártico, dispuesto a abrir unas ventanas por las que entren luces que nos alumbren sin cegarnos; destellos que nos hagan ilustrados, pero no iluminados. El propósito es que las piezas —capítulos del sistema entre racional y alea- torio de la artista- conviertan la galería 6 del IVAM en un Aleph: ese «lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los án- gulos». Justo en ese punto en el que nos encontraremos el presente del mundo dentro de una atmósfera apoteósica. la alusión anterior a la obra de Borges va más allá de una metáfora más o menos poética. Es, sobre todo, física, espacial, arquitectónica. Nos encontraremos con la avalancha de unas 250 imágenes dispuestas en distintos formatos y soportes que, en su dimensión temática, combinan sin jerarquías asuntos vitales, insólitos, políticos, casuales, vulgares, instantáneos o eternos. El matizado optimismo de las imágenes de la artista se revuelve contra una época que ha convertido lo crepuscular en el más rentable de sus productos cultu- rales, repartiendo a diestra y siniestra obituarios para el arte y la novela, la ideología y la revolución, las utopías y los matices. En esta época gobernada por la iconoclasia, Cristina de Middel nos alerta de que la avalancha de fotografías que se nos ofrece es tan peligrosa como aquellas que se nos usurpan. Y, por eso mismo, entiende que las imágenes no solo pueden servir para someternos, sino que también para ofrecernos instrumentos capaces de liberarnos. (A nosotros y a nuestra mirada).

Tania Candiani, Radix, IVAM, Valencia. Desde el 29 de abril al 1 de noviembre de 2026.

Comisaria: Blanca De la Torre.

Tania Candiani vive y trabaja en la Ciudad de México. Su práctica gira en torno a nociones expandidas de traducción, abarcando territorios experimentales donde convergen lenguajes visuales, sonoros, textuales y simbólicos. Sus proyectos profundizan en las resonancias del sonido y la política de la escucha, explorando su capacidad para transformar percepciones humanas y más-que-humanas, en sintonía con historias, ecologías y tecnologías de comunicación. Anclada en prácticas comunales y corporales como experiencias colectivas, afectivas y rituales, su obra se nutre de historias del hacer, poniendo énfasis en la transmisión de saberes a través de tradiciones entretejidas, artesanía y memorias orales. Cultiva colaboraciones interdisciplinarias entre arte, literatura, música, arquitectura, ciencia y trabajo, fomentando el diálogo entre campos diversos para revelar epistemologías ocultas. Su práctica confronta técnicas ancestrales con tecnologías contempo- ráneas, generando fricciones y posibilidades de transformación que vinculan tradiciones materiales con nuevas formas de creación. Por ello, Subterra/Abyssal propone una instalación inmersiva que profundiza en las relaciones simbióticas entre materia, vida subterránea y formas especulativas de existencia. La Galería 3 se transformará en un ecosistema de vegetación densa y maleza —una atmósfera de bosque activo— donde habitan esculturas de vidrio soplado que evocan organismos multicelulares, protozoarios o criaturas imagi- narias nacidas de una ficción biológica. Estas formas, colocadas sobre bases metálicas y retroiluminadas, proyectan reflejos y campos de color sobre el en- torno, activando visualmente el espacio y estableciendo un diálogo con lo vivo. En el centro de la sala se despliega un gran rizotrón que visibiliza el mundo de las raíces y los sistemas de observación científica de lo subterráneo. Este dispositivo actuará como punto de anclaje real hacia el interior del suelo, manteniendo la conexión con el lenguaje de la investigación ecológica y botánica. En diálogo con las esculturas entran dos vídeos, uno mostrando un time- lapse de raíces y micelios y otro con imágenes reales de corales en movimiento, reforzando la idea de un ecosistema híbrido que une lo terrestre y lo marino, lo visible y lo especulativo. Las dos composiciones sonoras cuadrafónicas se en- trelazan y se alternan en el espacio, creando un entorno auditivo que oscila entre frecuencias subterráneas profundas y cantos armónicos agudos, trazando un mapa acústico del cruce entre mundos. La coexistencia de raíces, organismos imaginarios y vibraciones sonoras da lugar a un ecosistema en transformación constante, donde la materia vibra, respira y se relaciona más allá de las categorías taxonómicas.

 

 

Isabel Oliver, Cuerpos que huyen, Paisajes de barbarie, Palau Joan de Valeriola, Fundació Chirivella Soriano. València. Del 17 de abril al 27 de septiembre de 2026.

Comisaria: Isabel Tejeda Martín.

La reconocida artista valenciana reúne en esta muestra una selección de sus principales series, desde los años 70 hasta la actualidad. Una obra marcada por la potencia visual y el compromiso social. La trayectoria pictórica de Isabel Oliver (Valencia, 1946) exigía una exposición que ofreciera una visión de conjunto de su prolífica obra. La artista merecía este reconocimiento en su ciudad natal donde comenzó a pintar, donde vive y tiene su estudio. Fue estudiante en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y fue profesora y catedrática del Departamento de pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Durante años combinó la docencia con la pintura, pero fueron sus logros artísticos los que le dieron popularidad y éxito. Ya en edad avanzada, a punto de cumplir sus setenta años, la Tate Modern de Londres contactó con ella para la exposición internacional “The World Goes-Pop” que tuvo lugar de septiembre de 2015 a enero de 2016. Esta llamada tuvo como efecto que los museos españoles comenzaran a fijarse en ella y así fue como el Museo Reina Sofía y el IVAM adquirieron poco después obra suya. Desde entonces su trayectoria profesional ha ido en ascenso y recientemente la Colección de Arte del Banco de España adquiría su obra nº 34 de la serie La mercantilización del arte. En 2024 fue galardonada con el Premio Alfons Roig de Artes Visuales de la Diputación de Valencia. La exposición reúne varias de sus series y es una ocasión inmejorable para tomar contacto visual con su quehacer artístico y comprobar su gran dominio técnico de la pintura, del dibujo y del color. Sus piezas impactan estéticamente a la vez que interpelan a la conciencia. Desde la figuración pop hasta sus últimas piezas pictóricas Isabel Oliver invita al público espectador a salir de la impasibilidad para demandar a los actores políticos justicia y paz. Su pintura representa la incongruencia de nuestro presente donde se perpetúa la aporofobia, la violencia contra las mujeres, la destrucción de la naturaleza y la conculcación de los derechos humanos. En suma, esta exposición era esperada y en cierto modo anunciada, por su actualidad y para reparar el olvido en el que estuvo la obra de esta pintora valenciana que ha visto reconocida su valía artística a nivel nacional e internacional.

La mujer en la obra de Julio González, IVAM, Valencia. Del 27 de marzo de 2026 al 28 de febrero de 2027.

Comisaria: Brigitte Léal.

La exposición La mujer en la obra de Julio González reúne 148 obras —todas ellas procedentes de la Colección del IVAM, con la excepción de cuatro dibujos de la colección Alfons Roig de la Diputación de València— y constituye una selección inédita que pone en valor la riqueza y singularidad de los fondos del IVAM en torno a la figura de la mujer en la producción del artista. La muestra presenta una organización temática de las obras de Julio González para subrayar las grandes etapas de su evolución, enlazando vida y creación, intimidad e historia, los retratos del entorno familiar o de mujeres de la vida moderna, la mujer campesina y la mujer urbana, las maternidades y las lectoras, desnudos académicos o abstractos, figuras reales o idealizadas. Sus esculturas también están cargadas de significado, muestran la emancipación de las mujeres contemporáneas y su tránsito de la esfera privada a la pública. Rendir un homenaje a la obra de Julio González es recordar a las tres mujeres que fueron fieles a su memoria: su hija, la artista abstracta Roberta González cuya obra está todavía por estudiar fuera de la influencia de su padre, y las generosas herederas de esta, Carmen Martínez y Viviane Grimminger que ampliaron con sus donaciones los fondos del IVAM. Es indiscutible que de no ser por la fidelidad de su hija Roberta a su memoria, la obra de González no habría alcanzado tal proyección. Tras la muerte de su padre en 1942, Roberta realizará, entre 1953 y 1966, donaciones de esculturas, pinturas y dibujos al Musée national d’Art Moderne de París. En 1972 hace extensiva su generosidad al Museu Nacional d’Art de Catalunya de Barcelona y al futuro Centro Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid. Tras su muerte, en 1976, sus dos legatarias universales, la galerista y editora Carmen Martínez y Vivianne Grimminger, continuarán su generosa política de difusión y promoción de la obra de Julio González, dotando entre 1987 y 1997 al IVAM de un fondo excepcional que asciende a 400 obras, así como de los archivos y la biblioteca del artista. El Museo pasa a denominarse desde entonces Centro Julio González.

El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo, IVAM, Valencia. De 3 de marzo de 2026 al 7 de febrero de 2027.

Valencia es, entre 1870 y 1920, uno de los núcleos artísticos más prolíficos e influyentes de su tiempo. Un elevado número de pintores nacen y se forman en la ciudad, de los cuales hoy sólo se recuerda a una reducida parcela, a los denominados grandes maestros de la Escuela Valenciana, a pesar de que la mayoría de ellos residieron fuera de su ciudad natal. De este amplísimo catálogo de pintores de mediados de los siglos XIX y XX apenas conocemos las biografías de unos pocos, y uno de los enigmas es a veces saber cómo consiguieron sobrevivir en un medio tan competitivo y saturado de profesionales. La opción para una gran mayoría fue desplazarse a otras ciudades y países de Europa y América principalmente. La docencia fue uno de los medios profesionales por los que muchos optaron, pero cuando se dependía exclusivamente de la comercialización de los trabajos en un mercado del arte tan constreñido como local, la vida de gran parte de estos artistas no dejaba de ser heroica. En un contexto tan creativo como el valenciano, diríase que la vocación artística era en algunos casos como un componente genético que con facilidad se transmitía de padres a hijos. Tal es el caso de los Pinazo, que son un ejemplo que sin duda destaca entre las diversas familias artísticas de la ciudad, como los Capuz, los López, los Benlliure, los Sorolla o los Manaut Viglietti, entre otros. En este fenómeno de transmisión del oficio hay un componente práctico, de continuidad o herencia de una tradición, de vocación también. La vivencia y familiaridad con la creación artística crea una predisposición que favorece la continuidad del oficio. Como ejemplifica bien el caso del clan de los Pinazo que ahora se presenta. El gran maestro Ignacio Pinazo Camarlench (1849-1916) tuvo dos hijos que se dedicaron al arte, José e Ignacio Pinazo Martínez, el primero pintor y el segundo escultor, aunque también practicó la pintura y fue cantante. Aunque Ignacio Pinazo Martínez es un gran escultor, se ha optado ahora por mostrar la obra de Marisa Pinazo Mitjans (1912-1990), hija de José Pinazo Martínez (1879-1933), ya que es ella quien da continuidad al arte de la pintura dentro de la tercera generación. Confrontar o mostrar secuencialmente el arte de tres generaciones obliga a interpretar las relaciones existentes, la evolución gradual de cada uno de ellos, así como unas persistencias que lógicamente son más acentuadas entre padre e hijo que entre abuelo y nieta. Aunque la potente personalidad del abuelo sea objeto de veneración, el arte de cada cual sigue su curso y las creaciones de los tres van hablando de una superación de modelos y de evoluciones estilísticas que en su conjunto posibilitan realizar un sugestivo recorrido que nos lleva del Naturalismo y el Modernismo al Art Decó. Los estímulos que provocan los modelos paternos en las distintas generaciones crean unas conexiones o nexos que se detectan claramente entre los trabajos de Ignacio Pinazo y las creaciones de José Pinazo de su fase inicial, al igual que sucede entre ciertas pinturas de Marisa Pinazo y creaciones de José Pinazo. Una breve selección y hermanamiento de obras de distinto género permiten apreciarlo con nitidez.

María Gomar, Objetos desaparecidos, CCCC Valencia. Online. 

El Centro de Carme, dentro de su programa #CCCCenCasa te ofrece una nueva manera de visitar sus exposiciones desde casa, a través de sus tours virtuales, una experiencia inmersiva que permite acceder a contenidos, juegos interactivos y otros detalles específicamente desarrollados Producida por la Delegación de Memoria Histórica de la Diputació de València y el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, la muestra es una aproximación artística a los objetos personales de víctimas del Franquismo en el contexto de las fosas comunes de Paterna (València). ¿Qué valor adquieren estas piezas en las manos de los familiares? ¿Qué representan para nuestra sociedad? ¿Qué mensaje lanzan a la democracia?

 

PAÍS VASCO

BILBAO

Ra Asensi, Uhinak, Euskal Museos, Bilbao. Del 8 de julio al 28 de diciembre 2026.

La artista Ra Asensi presenta la exposición ‘Uhinak’, que propone una reinterpretación contemporánea de la memoria, el patrimonio y las voces silenciadas de las mujeres vinculadas a la tradición alfarera vasca. La muestra ofrece formas realizadas en gres vidriado con óxidos y algas procedentes del Cantábrico, materiales que evolucionan durante el periodo expositivo.

Amaia Molinet, Sala Rekalde, Bilbao. Del 23 de junio al 8 de septiembre 2026.

Exposición de Amaia Molinet dentro del programa ‘Barriek’, en el que se muestra una selección de artistas que han disfrutado de las Becas de Creación Artística de la Diputación Foral de Bizkaia.

Glenda León, Un árbol cae en un bosque, Azkuna Zentroa/ Alhóndiga, Bilbao. Del 18 de junio al 27 de septiembre de 2026.

Creadora multidisciplinar, Glenda León es una de las artistas hispanoamericanas con mayor trayectoria y proyección internacional. Aunque en su práctica predominan las instalaciones, maneja una amplia variedad de lenguajes: fotográfico, pictórico o videocreaciones que se conectan con la música, la literatura o la danza. Su obra abunda en recorridos emocionales que se entrelazan con sofisticadas metáforas conceptuales. Esa simbiosis, no exenta de tensión, da lugar a un espectro creativo singular y reconocible. Así pues, la exposición muestra ese “conceptualismo sensible» que define el trabajo de una artista para quien la escucha no es solo un acto físico, sino una forma de conciencia. Es, por eso, que su práctica convierte el sonido y el silencio en herramientas para percibir lo invisible, lo espiritual o lo político. “Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para oírlo”, el dilema filosófico sobre la relación entre realidad y percepción que da título a la exposición, refleja esta experiencia sensorial. Frente a un mundo saturado de ruido externo e interno pero incapaz de escuchar, Glenda León propone el silencio como espacio activo. Un desafío que invita a reconectar con el cuerpo y con el entorno, convirtiendo el árbol caído sin que nadie lo escuche en una metáfora de la sociedad actual y de sus individuos. Desde ahí, este proyecto se convierte en una apuesta por una escucha renovada, que nos capacite para dar sentido a lo que ocurre, hacer visible lo que permanece oculto y transformar la percepción en una forma de conocimiento. La exposición se configura como un recorrido cuidadosamente estructurado que atraviesa distintos espacios temáticos conectados entre sí. A través de estos, Glenda León cuestiona tanto la identidad que se nos suele adjudicar de antemano como nuestra manera de entender y habitar el mundo. A veces, la política y la sociedad están en el punto de partida, con obras como Mundo político, Campo de juego o Sueño de verano, que exploran las tensiones de la vida contemporánea. Así, la polarización ideológica, los mecanismos de poder, la censura, las paradojas del progreso y los conflictos presentes tanto en lo colectivo como en lo íntimo. En esta exposición, percuten con fuerza unas dualidades que Glenda León nunca resuelva dogmáticamente. El suyo es siempre un discurso sutil, que interroga lo espiritual y lo práctico, el sonido de la realidad y la visualización de las apariencias. Efecto mariposa, Acerca de lo invisible o Contornos del mundo son piezas que cuestionan los límites entre lo que vemos y lo que creemos ver. Todo ello converge en una obra nuclear, El mundo interpretado para piano, donde los nombres de los dioses, escritos en Braille, actúan como partituras interpretadas en el piano. Otra vez, aquí, lo visible y lo invisible, lo audible y lo inaudible construyendo una nueva imagen y un nuevo sonido. El recorrido se completa con obras como Cuerpos celestes, Viajar ligero o Espejismo, que funcionan como una síntesis de todo lo anterior y nos van llevando de la mano hasta Conversio, la pieza final y una de las más recientes de la artista. Esta performance/instalación condensa muchos de los temas desarrollados previamente, y consigue edificar un sistema de reflexión capaz de generar un diálogo entre distintas culturas, circunstancias y maneras de ver el mundo contemporáneo. En todo este universo no faltan un elegante sentido del humor, una ágil ironía y una erudición sin engolamiento. La obra de Glenda León ofrece, a partes iguales, sentido y belleza, sapiencia e intuición, concepto y sensualidad, creando una atmósfera misteriosa donde el optimismo convive con una intensa experiencia sensorial. Aunque Un árbol cae en el bosque es la primera exposición individual de Glenda León en Bilbao, no es la primera vez que muestra su trabajo en Azkuna Zentroa. En 2019 formó parte de Nunca real / Siempre verdadero, una colectiva sobre la simbiosis entre el arte y la literatura, a través de la mirada de 13 artistas.

Ruth Asawa, Retrospectiva, Museo Guggenheim, Bilbao. Del 19 de marzo al 13 de septiembre de 2026.

Ruth Asawa (Norwalk, California, 1926–San Francisco, California, 2013) fue una de las artistas más dotadas y prolíficas que surgieron en EE. UU. tras la Segunda Guerra Mundial. Criada en una granja del sur de California, en 1942 la adolescente Asawa y su familia fueron detenidos en campos de internamiento japoneses-estadounidenses. En 1946 Asawa pudo matricularse en la escuela experimental Black Mountain College cerca de Asheville (Carolina del Norte), donde la atmósfera intensa y creativa del centro y el estímulo de sus profesores, como Josef Albers, la impulsaron a explorar las posibilidades de materiales ordinarios, como sellos, hojas de árboles, papel e incluso, más tarde, alambre. Entre sus primeras innovaciones se encuentran esculturas colgantes realizadas con alambre en bucle, de formas orgánicas, sensuales y transparentes, que exploran nociones como la repetición, la forma, la sombra y el espacio. En 1949 Asawa se trasladó a San Francisco y más tarde amplió su producción de obras tridimensionales a través de complejas piezas de alambre atado que sugieren estructuras orgánicas como flores, raíces, árboles o sistemas nerviosos, así como obras creadas en bronce galvanizado y fundido, pinturas, grabados y dibujos. A finales de la década de 1960, Asawa era muy conocida en la zona de la bahía de San Francisco por sus encargos de arte público, su defensa de la educación artística y su liderazgo en relación a los derechos civiles. Si bien la apreciación del trabajo de Asawa ha crecido exponencialmente en las últimas décadas, esta retrospectiva es la primera gran exposición en un museo en incluir todos los aspectos de la exquisita, variada e innovadora producción de esta autora.

Flores, trenes y monstruas, Alhóndiga Bilbao, Centro de Sociedad y Cultura Contemporánea. Del 18 de marzo al 30 de septiembre de 2026.

Exposición que muestra el proceso creativo de Carmen B. Mikelarena, Louka Butzbach y Mireille St- Pierre, artistas de la Residencia Internacional del Cómic 2026. Organizada por Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao junto a la Cité internationale de la Bande Dessinée et de L’image de Angoûleme y la Maison de la Littérature de Quebec, con el apoyo de BilbaoArte, se podrá ver en la Galería Mediateka hasta el próximo 30 de septiembre. La muestra en Azkuna Zentroa arranca en el ecuador de esta experiencia que comenzó en enero en Angoûleme y finaliza en abril en Quebec. En estos tres meses Carmen B. Mikelarena, Mireille St-Pierre y Louka Butzbach están desarrollando, de forma particular y a la vez compartida, tres proyectos relacionados con la novela gráfica. En Flores, trenes y monstruas enseñan este proceso a través de sus notas, bocetos y dibujos. Tres artistas, tres proyectos Los cómics de Louka Butzbach (Fontenay-sous-Bois, Francia, 1995), a medio camino entre el cuento, la fábula, el teatro y el sueño, ofrecen a personajes juveniles, andróginos y melancólicos el espacio y la temporalidad necesarios para desarrollar una ansiosa búsqueda de la libertad. Actualmente trabaja en la historia de Julienne y Pepa, dos amigas que huyen del reclutamiento de las filas franquistas durante una Guerra Civil española fantaseada. “Es una aventura en tren que trata sobre el compromiso político y la dificultad de mantener las viejas amistades”, avanza el autor afincado en Marsella. En palabras de Louka Butzbach, “parto a menudo de acontecimientos históricos para escribir mis cómics, me divierte retorcer anacronismos o el acontecimiento de fenómenos fantásticos. Jugar a colocar mis personajes en esas épocas ensoñadoras me permite abordar ciertas preguntas políticas sobre nuestra manera de entender el trabajo o del auge del fascismo”. La ilustradora Mireille St-Pierre (Rimouski, Canadá, 1985) es reconocida internacionalmente por retratar con sensibilidad las emociones humanas. En el marco de esta residencia cruzada trabaja en la novela gráfica Le désir comme un cimetière (El deseo como un cementerio) que “explora las huellas que dejan las relaciones amorosas a través de una serie de fragmentos autobiográficos”, resume la artista. En la muestra de Galería Mediateka expone el proceso de creación a través de notas, dibujos y fragmentos narrativos desarrollado entre Angoulême y Bilbao y que continuará en Quebec. Ilustradora y autora de cómics, en su trabajo también construye “tensión emocional a partir del silencio, el ritmo y un lenguaje visual contenido que sugiere más de lo que muestra”. Por su parte, la artista visual Carmen B. Mikelarena (Madrid, 1998) desarrolla proyectos como ilustradora freelance mientras impulsa su práctica artística en torno al cómic, el arte textil, la cerámica y la pintura. En su proyecto La habitación de las monstruas indaga en la representación histórica de los cuerpos de las criaturas mitológicas occidentales desde una perspectiva femenina. “Desde las esfinges hasta las sirenas, su propuesta gráfica explora los atributos “monstruosos” que se han asociado a la figura femenina a lo largo del tiempo y cómo estos han evolucionado hacia una progresiva sexualización”, relata. Su práctica, asegura, “explora la mitología, el folklore y la representación femenina en la historia del arte desde una perspectiva crítica y humorística, utilizando lo cute como herramienta perversa para tensionar estos imaginarios”.

Denise Scott Brown, Ciudad. Calle. Casa, Museo de Bellas Artes, Bilbao. Del 11 de febrero al 16 de agosto de 2026.

Denise Scott Brown (Nkana, Zambia, 1931) es una de las arquitectas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Viajera, fotógrafa y activista, tras graduarse en Johannesburgo, continuó sus estudios en Londres y Roma. En 1958 se trasladó a Filadelfia para completar su formación y allí conoció a Robert Venturi (1925-2018), con quien compartiría su vida y profesión. Juntos desarrollaron una intensa actividad teórica, docente y profesional que incorpora el urbanismo y la cultura popular al diseño arquitectónico. Una de sus obras más influyentes es Learning from Las Vegas (1972), un ensayo crítico revolucionario elaborado junto con Venturi y Steven Izenour que incorpora la cultura popular americana y el automóvil al proyecto arquitectónico. La exposición será la primera gran retrospectiva celebrada en España dedicada a la arquitecta y una de las pocas internacionales que se centran exclusivamente en su figura. Comisariada por los arquitectos Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga y estructurada en tres apartados –ciudad, calle, casa– reunirá por vez primera más de ciento veinte obras originales (dibujos, fotografías, carteles y maquetas) con el objetivo de poner de manifiesto la gran contribución de sus proyectos a la cultura visual contemporánea. Entre ellas, la muestra contará con una veintena de obras de arte y mobiliario de la colección privada de la arquitecta (Ed Ruscha, Roy Lichenstein, Andy Warhol…). La voz de Scott Brown estará presente en la exposición gracias a un documental de 30 minutos producido por el museo y dirigido por Manuel Asín y Pablo García Canga donde se recogen las reflexiones de Scott Brown junto a imágenes de su casa de Filadelfia. Esta película es un doble retrato compuesto por la casa de la arquitecta y sus palabras, trasladando en forma y contenido su pensamiento. El reconocimiento de Denise Scott Brown ha sido sistemáticamente desatendido durante demasiados años y su figura relegada a la sombra de su socio y marido. Sus propuestas iconográficas, claramente conectadas con el arte, han tenido gran impacto en la arquitectura y el diseño de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Después de Learnig from Las Vegas, el lenguaje de la profesión queda roto para permitir la entrada de una nueva luz que modificará los métodos de análisis y códigos utilizados por los arquitectos contemporáneos.

SAN SEBASTIÁN-DONOSTIA / GUIPUZCOA

Graciela Iturbide, entre el viento y los sueños, Museo San Telmo, Donostia/San Sebastian. Del 3 de julio al 30 de agosto 2026.

La exposición muestra el trabajo de la fotógrafa mexicana, Premio a las Artes Princesa de Asturias 2025, quien durante más de seis décadas se ha dedicado a profundizar en el conocimiento antropológico de las poblaciones indígenas de su país y de otras culturas. Iturbide desarrolló pronto un estilo característico que combina un enfoque documental con una visión profundamente personal y poética.

Sally Mann, Macula et materia, sala Kutxa Fundazioa Artegunea, Donostia/San Sebastian. Del 17 de julio al 1 de noviembre 2026.

Comisaria: Anne Morin.

La exposición reúne cerca de 150 fotografías organizadas a partir de las series más importantes de esta emblemática fotógrafa. La muestra abarca el período que va aproximadamente de 1980 a 2020 e incluye sus primeras series, como Immediate Family, Family in Color, y los grandes paisajes del sur de Estados Unidos —Virginia, Georgia—, así como una serie de retratos nunca antes expuestos, Faces, que amplía aún más los límites de la fotografía hasta confluir con la pintura. Sally Mann concibe la materialidad del medio fotográfico como una materia pictórica, plástica, cercana a la concepción de la pintura de Cy Twombly, con quien Sally Mann mantuvo una estrecha relación. También se presentarán trabajos más recientes, como la serie Delta (2016), paisajes realizados en color cuya tonalidad evoca la de las primeras imágenes en autocromo de principios del siglo XX. Toda la exposición gira en torno a la idea de ofrecer, por un lado, una retrospectiva general de su obra, y por otro, de mostrar cómo la dimensión narrativa en sus fotografías tiende a vaciarse, a desvanecerse a lo largo de estos grandes ciclos temáticos, al mismo tiempo que Sally Mann lleva el medio fotográfico a sus límites, hacia territorios más propios de la pintura y de los antiguos procedimientos fotográficos.

VITORIA

Rosalind Nashashibi, ARTIUM, Vitoria. Desde 12 de junio al 25 de octubre de 2026.

En el mes de junio se presentará una exposición dedicada a la obra de la pintora y cineasta de origen palestino Rosalind Nashashibi (Londres, 1973), centrada en una serie de pinturas recientes que evocan la memoria y resistencia del pueblo palestino. En la producción de la artista es frecuente encontrar el uso de referencias y citas a la Historia de la pintura, así como elementos que forman parte de la cultura popular. La muestra es una continuación de su colaboración con Artium Museoa, que comenzó con la presentación de su obra cinematográfica en 2021, junto con la pintura A Wider Kind of Love (2021), que actualmente forma parte de la colección del museo, y propone habilitar un escenario desde el que “no dejar de hablar” de Palestina.

Ilustración y procesos editoriales: Raisa Álava, ARTIUM, Vitoria. Desde el 23 de abril de 2026.

La artista alavesa Raisa Álava (Zuaza, 1990) inaugura un ciclo de presentaciones dedicado a prácticas relacionadas con la ilustración y los procesos editoriales en el espacio A01 del museo. En diálogo con la iconografía y los procesos de su trabajo, la muestra reúne materiales gráficos y editoriales —carteles, fanzines, cuadernos de apuntes y cómics— realizados en los últimos cinco años. Tanto en su trabajo personal como en el desarrollado en distintas colaboraciones, Álava establece un vínculo entre experiencias vividas e imaginadas. La memoria colectiva y los procesos azarosos conforman imágenes saturadas de información, construidas a partir de perspectivas forzadas y protagonizadas por figuras distorsionadas y eléctricas. Entre sus últimas colaboraciones destacan las realizadas para Bloomberg Businessweek, The New Yorker o The New York Times, así como carteles como el que promocionó el Tour de Francia en su edición de 2023 y el del Azkena Rock Festival de Vitoria-Gasteiz. Su primer cómic largo, Sumidero, fue editado a finales de 2023 por AIA Editorial.

Juana Cima, Una mirada disidente, ARTIUM, Vitoria. Del 28 de febrero al 30 de agosto de 2026.

Comisaria: Garazi Ansa. 

Propone una aproximación a una actitud vital. Supone una exploración de un recorrido configurado en la intersección entre su memoria del Caribe, su formación en el contexto vasco y una espiritualidad exploratoria que, desde finales de los años setenta, anticipa debates clave sobre identidad, ecología y género. Juana Fernández Cima (Caibarién, Cuba, 1951) se revela como una voz singular que, operando a menudo desde los márgenes de la norma heteropatriarcal, construye universos estéticos de disidencia radical y poética, en los que creación y vida se entrelazan hasta volverse indisolubles. Durante el periodo de mayor visibilidad pública de su trabajo (1977-1997), sus obras ingresaron en colecciones institucionales —entre ellas las del Gobierno Vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz—. Sin embargo, la libertad formal, la franqueza afectiva y la ausencia de concesiones en su exploración identitaria la situaron en los márgenes del canon crítico y museístico dominante. Tras un retiro deliberado del circuito expositivo —pero no de la producción—, su obra quedó progresivamente excluida de la narrativa hegemónica. Esta exposición busca interpelar esa ausencia, reivindicar la relevancia de su contribución y restituir su lugar en el debate contemporáneo. Articulada en cinco territorios (Bilbao. El primer territorio del deseo y la reivindicación; Territorios míticos y conciencia ecofeminista; La identidad insular y saberes mediterráneos; El camino espiritual a través de la India y el budismo y El retiro en la montaña), la muestra traza un recorrido no solo de giros biográficos y geográficos, sino de capas de búsqueda transcendental y consolidación identitaria. En ellos se revela una ética profunda de relación con el otro —humano, vegetal o animal— generada desde la alteridad, que atraviesa toda su práctica, en la que se entrelazan pensamiento, existencia y creación.

Mirar por un círculo en un círculo de miradas, ARTIUM, Vitoria. De 16 de enero al 30 de agosto de 2026.

Una exposición que explora prácticas artísticas que reflexionan de manera crítica y especulativa sobre el papel de la imagen en movimiento en la construcción de relatos y representaciones de la otredad que constituyeron una tradición variopinta de cine etnográfico. Las obras que componen el proyecto expositivo a menudo deconstruyen metodologías establecidas o cuestionan las tecnologías de producción de imágenes, pero también ponen la cámara al servicio de la autorrepresentación. El proyecto toma como punto de partida las reflexiones de la cineasta Maya Deren (Kiev, 1917 – Nueva York, 1961) derivadas de su trabajo en Haití y su renuncia a editar el material fílmico que registró en sus varios viajes a la isla en donde se adentró en el mundo del Vodou. Deren definió su posición en las primeras páginas de su libro Divine Horsemen. The Living Gods of Haiti (1954): «había comenzado como una artista, como alguien que habría manipulado los elementos de la realidad para convertirlos en una obra de arte a imagen y semejanza de mi integridad creativa; termino registrando, con la mayor humildad y precisión posible, la lógica de una realidad que me ha obligado a reconocer su integridad y a abandonar mis manipulaciones». Este abandono del formato cinematográfico a favor de la escritura nos da elementos para comenzar a construir un acercamiento crítico sobre las operaciones de representación implícitas en los formatos documentales. El título de la exposición es una cita tomada de la película Reassemblage (1952) de la cineasta y teórica vietnamita-estadonunidense Trinh T. Minh-ha (Hanoi, 1952). Filmada en Senegal, Reassemblage se aleja de cualquier pretensión de representación de una realidad ajena para reflexionar sobre el acto mismo de registrar, a través de la tecnología del cine, una serie de imágenes a las que se superpone la voz en off de Trinh quien, lejos de proporcionar una explicación pretendidamente organizada y objetiva de la realidad, se propone «no hablar sobre, sino cerca de». La cineasta dice: «Lo que veo es la vida mirándome. Estoy mirando por un círculo en un círculo de miradas». Ese círculo, el lente de la cámara, registra a aquellas que son filmadas devolviendo la mirada a quien filma y evidenciando las complejidades de las redes de relaciones que se establecen, mediadas por la oscilación de la distancia entre las diferentes subjetividades, pero también por el deseo. Así, la exposición propone una genealogía de prácticas influenciadas por el pensamiento decolonial, la cibernética y los feminismos y, además de las imágenes en movimiento, incluye otras obras que amplían las relaciones propuestas entre lo que Vilem Flusser llamó «imágenes técnicas» y otras prácticas artísticas.

Artistas: Sammy Baloji, Louidgi Beltrame, Minia Biabiany, Edgar Calel, Lastenia Canayo (Pecon Quena), Raymonde Carasco, Colectivo Los Ingrávidos, Maya Deren, Juan Downey, Sheroanawe Hakihiiwe, Aida Harika, Edmar Tokorino & Roseane Yariana, Helena Producciones, Héctor Hyppolite, Morzaniel Ɨramari, Frantz Jacques «Guyodo», Karrabing Film Collective, Sarah Maldoror, Sueli Maxakali, Beatriz Santiago Muñoz, Rosalind Nashashibi, Deborah Stratman, Trinh T. Minh-ha, Santiago Yahuarcani.

CASTELLÓN

VALENCIA

Irene Grau y Marco Giordano, Te llamo cuerpo, IVAM, Valencia. Del 16 de julio al 25 de octubre 2026.

Te llamo cuerpo forma parte del ciclo expositivo Territorios en tránsito/Solo dúo, una plataforma de intercambio y proyección que conecta a artistas de distintos contextos institucionales y geográficos. El ciclo propone el diálogo entre dos creadores —uno invitado por una institución colaboradora y otro vinculado a la Comunidad Valenciana— generando un recorrido compartido en dos sedes y dos tiempos expositivos. Este formato fomenta el cruce de miradas, lenguajes y territorios, impulsando redes de colaboración que amplían el alcance del tejido artístico contemporáneo.

La exposición Te llamo cuerpo pone en diálogo las prácticas artísticas de Marco Giordano e Irene Grau. En el centro de la muestra se sitúa la relación y la tensión entre el cuerpo y el mundo más que humano, un amplio horizonte que abarca desde las especies vegetales y minerales hasta las infraestructuras que habitan nuestros ecosistemas urbanos. El título Te llamo cuerpo alude al acto de reconocer elementos más que humanos, naturales o artificiales, como cuerpos, sujetos dotados de una propia esencia con los que entrar en contacto. Cada artista articula esta dinámica relacional a través de posicionamientos, modos y técnicas diferentes.

Por un lado, para Irene Grau su propio cuerpo es el medio a través del cual entrar en diálogo con el paisaje natural, atravesarlo, habitarlo y emplearlo como elemento para desarrollar una producción artística coherente. Sus obras son a menudo el resultado de acciones performativas, no solo huellas y documentaciones de estos procesos, sino sistemas en los que la materia natural se convierte en léxico que dialoga con la historia de la pintura y del paisaje. Por otro lado, en la práctica de Marco Giordano el cuerpo nunca se exhibe, sino que siempre se sugiere. Su investigación parte de la palabra, del sonido y de los materiales para recomponer un lenguaje escultórico intrínsecamente performativo. Su trabajo implica con frecuencia la recomposición y transformación de la materia como un acto capaz de interrogar fenómenos sociales contemporáneos que revelan fricciones políticas.

Te llamo cuerpo reúne obras preexistentes de Irene Grau y Marco Giordano, junto con algunas nuevas producciones de ambos realizadas específicamente para los espacios del museo, abarcando desde el medio de la pintura hasta la fotografía, y de la escultura a la instalación.

Irene Grau presenta una selección de obras pertenecientes a los dos ciclos brillo abrigo (2024) e Iron / A hierro (2023-2024). En esta última serie Irene trabaja desde su cuerpo hacia la naturaleza, grabando, manchando con óxido y agua los lienzos. Utiliza la fuerza para arrastrar las telas convirtiendo a la hierba en innumerables pinceles que dibujan el lienzo plasmando la acción del hombre de las minas en la obra. Toda esa fuerza queda grabada en la superficie de la obra conviviendo con toda la delicadeza del agua. El paisaje se pinta a sí mismo. Abrigo, es un trabajo realizado en el entorno de Altamira que parte de conectar dos cuestiones esenciales, la presencia del agua a través del movimiento y la posibilidad de entenderse como refugio. Acompañará estas series con una de nueva producción realizada a partir del polvo que sustenta la fabricación de azulejos de cerámica en la zona de Castellón.

Marco Giordano construye un nuevo ecosistema poniendo en diálogo distintos ciclos de trabajo, con la amplia instalación escultórica Gridlocks (2026) como eje central. Estas esculturas están compuestas por ensamblajes de aluminio, cobre, fibra de vidrio y plástico, elementos que conforman las infraestructuras energéticas, cuerpos a menudo invisibles dentro de nuestras ciudades. Realizado a partir de materiales procedentes del desmantelamiento de cableados en Glasgow, este ciclo representa la primera etapa de una investigación de largo recorrido que el artista está dedicando al tema de la transición energética y a las lógicas productivas y extractivas que la sustentan.

Cristina de Middel, Apoteosis Now, IVAM, Valencia. Desde 21 de mayo al 12 de octubre de 2026.

A Cristina de Middel nada fotográfico le resulta ajeno. Quizá porque, desde sus comienzos en el fotoperiodismo, entendió que había distintas maneras de afron- tar el desencuentro entre la verdad y la realidad. Así pues, todas sus series se comportan como pequeños tratados de iconografía, una novela visual, un sis- mógrafo sobre la manipulación de lo real. Sus obras se dejan leer como archivos de los sueños y, asimismo, como registros de los obstáculos que impiden su realización. Unas veces, a base de captar la simbología tal cual se nos ofrece en el paisaje urbano (como sucede en el caso de Pop Totem). Otras, llevando hasta el fin un pro- yecto inconcluso (Los Afronautas). En alguna ocasión, contrastando el sentido primigenio de un fundamento con la consecuencia posterior que lo dinamita (Party). Apoteosis Now comparte la intuición de que las tendencias ya no se cazan, nos cazan a nosotros; que las redes nos atrapan más de lo que nos emancipan; y que, más allá de la Inteligencia Artificial, el arte ha de plantarse en este mundo como un artificio inteligente. Esa es la razón por la que esta exposición se presenta como un viaje crítico, pero nunca catártico, dispuesto a abrir unas ventanas por las que entren luces que nos alumbren sin cegarnos; destellos que nos hagan ilustrados, pero no iluminados. El propósito es que las piezas —capítulos del sistema entre racional y alea- torio de la artista- conviertan la galería 6 del IVAM en un Aleph: ese «lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los án- gulos». Justo en ese punto en el que nos encontraremos el presente del mundo dentro de una atmósfera apoteósica. la alusión anterior a la obra de Borges va más allá de una metáfora más o menos poética. Es, sobre todo, física, espacial, arquitectónica. Nos encontraremos con la avalancha de unas 250 imágenes dispuestas en distintos formatos y soportes que, en su dimensión temática, combinan sin jerarquías asuntos vitales, insólitos, políticos, casuales, vulgares, instantáneos o eternos. El matizado optimismo de las imágenes de la artista se revuelve contra una época que ha convertido lo crepuscular en el más rentable de sus productos cultu- rales, repartiendo a diestra y siniestra obituarios para el arte y la novela, la ideología y la revolución, las utopías y los matices. En esta época gobernada por la iconoclasia, Cristina de Middel nos alerta de que la avalancha de fotografías que se nos ofrece es tan peligrosa como aquellas que se nos usurpan. Y, por eso mismo, entiende que las imágenes no solo pueden servir para someternos, sino que también para ofrecernos instrumentos capaces de liberarnos. (A nosotros y a nuestra mirada).

Tania Candiani, Radix, IVAM, Valencia. Desde el 29 de abril al 1 de noviembre de 2026.

Comisaria: Blanca De la Torre.

Tania Candiani vive y trabaja en la Ciudad de México. Su práctica gira en torno a nociones expandidas de traducción, abarcando territorios experimentales donde convergen lenguajes visuales, sonoros, textuales y simbólicos. Sus proyectos profundizan en las resonancias del sonido y la política de la escucha, explorando su capacidad para transformar percepciones humanas y más-que-humanas, en sintonía con historias, ecologías y tecnologías de comunicación. Anclada en prácticas comunales y corporales como experiencias colectivas, afectivas y rituales, su obra se nutre de historias del hacer, poniendo énfasis en la transmisión de saberes a través de tradiciones entretejidas, artesanía y memorias orales. Cultiva colaboraciones interdisciplinarias entre arte, literatura, música, arquitectura, ciencia y trabajo, fomentando el diálogo entre campos diversos para revelar epistemologías ocultas. Su práctica confronta técnicas ancestrales con tecnologías contempo- ráneas, generando fricciones y posibilidades de transformación que vinculan tradiciones materiales con nuevas formas de creación. Por ello, Subterra/Abyssal propone una instalación inmersiva que profundiza en las relaciones simbióticas entre materia, vida subterránea y formas especulativas de existencia. La Galería 3 se transformará en un ecosistema de vegetación densa y maleza —una atmósfera de bosque activo— donde habitan esculturas de vidrio soplado que evocan organismos multicelulares, protozoarios o criaturas imagi- narias nacidas de una ficción biológica. Estas formas, colocadas sobre bases metálicas y retroiluminadas, proyectan reflejos y campos de color sobre el en- torno, activando visualmente el espacio y estableciendo un diálogo con lo vivo. En el centro de la sala se despliega un gran rizotrón que visibiliza el mundo de las raíces y los sistemas de observación científica de lo subterráneo. Este dispositivo actuará como punto de anclaje real hacia el interior del suelo, manteniendo la conexión con el lenguaje de la investigación ecológica y botánica. En diálogo con las esculturas entran dos vídeos, uno mostrando un time- lapse de raíces y micelios y otro con imágenes reales de corales en movimiento, reforzando la idea de un ecosistema híbrido que une lo terrestre y lo marino, lo visible y lo especulativo. Las dos composiciones sonoras cuadrafónicas se en- trelazan y se alternan en el espacio, creando un entorno auditivo que oscila entre frecuencias subterráneas profundas y cantos armónicos agudos, trazando un mapa acústico del cruce entre mundos. La coexistencia de raíces, organismos imaginarios y vibraciones sonoras da lugar a un ecosistema en transformación constante, donde la materia vibra, respira y se relaciona más allá de las categorías taxonómicas.

 

 

Isabel Oliver, Cuerpos que huyen, Paisajes de barbarie, Palau Joan de Valeriola, Fundació Chirivella Soriano. València. Del 17 de abril al 27 de septiembre de 2026.

Comisaria: Isabel Tejeda Martín.

La reconocida artista valenciana reúne en esta muestra una selección de sus principales series, desde los años 70 hasta la actualidad. Una obra marcada por la potencia visual y el compromiso social. La trayectoria pictórica de Isabel Oliver (Valencia, 1946) exigía una exposición que ofreciera una visión de conjunto de su prolífica obra. La artista merecía este reconocimiento en su ciudad natal donde comenzó a pintar, donde vive y tiene su estudio. Fue estudiante en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y fue profesora y catedrática del Departamento de pintura de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Durante años combinó la docencia con la pintura, pero fueron sus logros artísticos los que le dieron popularidad y éxito. Ya en edad avanzada, a punto de cumplir sus setenta años, la Tate Modern de Londres contactó con ella para la exposición internacional “The World Goes-Pop” que tuvo lugar de septiembre de 2015 a enero de 2016. Esta llamada tuvo como efecto que los museos españoles comenzaran a fijarse en ella y así fue como el Museo Reina Sofía y el IVAM adquirieron poco después obra suya. Desde entonces su trayectoria profesional ha ido en ascenso y recientemente la Colección de Arte del Banco de España adquiría su obra nº 34 de la serie La mercantilización del arte. En 2024 fue galardonada con el Premio Alfons Roig de Artes Visuales de la Diputación de Valencia. La exposición reúne varias de sus series y es una ocasión inmejorable para tomar contacto visual con su quehacer artístico y comprobar su gran dominio técnico de la pintura, del dibujo y del color. Sus piezas impactan estéticamente a la vez que interpelan a la conciencia. Desde la figuración pop hasta sus últimas piezas pictóricas Isabel Oliver invita al público espectador a salir de la impasibilidad para demandar a los actores políticos justicia y paz. Su pintura representa la incongruencia de nuestro presente donde se perpetúa la aporofobia, la violencia contra las mujeres, la destrucción de la naturaleza y la conculcación de los derechos humanos. En suma, esta exposición era esperada y en cierto modo anunciada, por su actualidad y para reparar el olvido en el que estuvo la obra de esta pintora valenciana que ha visto reconocida su valía artística a nivel nacional e internacional.

La mujer en la obra de Julio González, IVAM, Valencia. Del 27 de marzo de 2026 al 28 de febrero de 2027.

Comisaria: Brigitte Léal.

La exposición La mujer en la obra de Julio González reúne 148 obras —todas ellas procedentes de la Colección del IVAM, con la excepción de cuatro dibujos de la colección Alfons Roig de la Diputación de València— y constituye una selección inédita que pone en valor la riqueza y singularidad de los fondos del IVAM en torno a la figura de la mujer en la producción del artista. La muestra presenta una organización temática de las obras de Julio González para subrayar las grandes etapas de su evolución, enlazando vida y creación, intimidad e historia, los retratos del entorno familiar o de mujeres de la vida moderna, la mujer campesina y la mujer urbana, las maternidades y las lectoras, desnudos académicos o abstractos, figuras reales o idealizadas. Sus esculturas también están cargadas de significado, muestran la emancipación de las mujeres contemporáneas y su tránsito de la esfera privada a la pública. Rendir un homenaje a la obra de Julio González es recordar a las tres mujeres que fueron fieles a su memoria: su hija, la artista abstracta Roberta González cuya obra está todavía por estudiar fuera de la influencia de su padre, y las generosas herederas de esta, Carmen Martínez y Viviane Grimminger que ampliaron con sus donaciones los fondos del IVAM. Es indiscutible que de no ser por la fidelidad de su hija Roberta a su memoria, la obra de González no habría alcanzado tal proyección. Tras la muerte de su padre en 1942, Roberta realizará, entre 1953 y 1966, donaciones de esculturas, pinturas y dibujos al Musée national d’Art Moderne de París. En 1972 hace extensiva su generosidad al Museu Nacional d’Art de Catalunya de Barcelona y al futuro Centro Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid. Tras su muerte, en 1976, sus dos legatarias universales, la galerista y editora Carmen Martínez y Vivianne Grimminger, continuarán su generosa política de difusión y promoción de la obra de Julio González, dotando entre 1987 y 1997 al IVAM de un fondo excepcional que asciende a 400 obras, así como de los archivos y la biblioteca del artista. El Museo pasa a denominarse desde entonces Centro Julio González.

El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo, IVAM, Valencia. De 3 de marzo de 2026 al 7 de febrero de 2027.

Valencia es, entre 1870 y 1920, uno de los núcleos artísticos más prolíficos e influyentes de su tiempo. Un elevado número de pintores nacen y se forman en la ciudad, de los cuales hoy sólo se recuerda a una reducida parcela, a los denominados grandes maestros de la Escuela Valenciana, a pesar de que la mayoría de ellos residieron fuera de su ciudad natal. De este amplísimo catálogo de pintores de mediados de los siglos XIX y XX apenas conocemos las biografías de unos pocos, y uno de los enigmas es a veces saber cómo consiguieron sobrevivir en un medio tan competitivo y saturado de profesionales. La opción para una gran mayoría fue desplazarse a otras ciudades y países de Europa y América principalmente. La docencia fue uno de los medios profesionales por los que muchos optaron, pero cuando se dependía exclusivamente de la comercialización de los trabajos en un mercado del arte tan constreñido como local, la vida de gran parte de estos artistas no dejaba de ser heroica. En un contexto tan creativo como el valenciano, diríase que la vocación artística era en algunos casos como un componente genético que con facilidad se transmitía de padres a hijos. Tal es el caso de los Pinazo, que son un ejemplo que sin duda destaca entre las diversas familias artísticas de la ciudad, como los Capuz, los López, los Benlliure, los Sorolla o los Manaut Viglietti, entre otros. En este fenómeno de transmisión del oficio hay un componente práctico, de continuidad o herencia de una tradición, de vocación también. La vivencia y familiaridad con la creación artística crea una predisposición que favorece la continuidad del oficio. Como ejemplifica bien el caso del clan de los Pinazo que ahora se presenta. El gran maestro Ignacio Pinazo Camarlench (1849-1916) tuvo dos hijos que se dedicaron al arte, José e Ignacio Pinazo Martínez, el primero pintor y el segundo escultor, aunque también practicó la pintura y fue cantante. Aunque Ignacio Pinazo Martínez es un gran escultor, se ha optado ahora por mostrar la obra de Marisa Pinazo Mitjans (1912-1990), hija de José Pinazo Martínez (1879-1933), ya que es ella quien da continuidad al arte de la pintura dentro de la tercera generación. Confrontar o mostrar secuencialmente el arte de tres generaciones obliga a interpretar las relaciones existentes, la evolución gradual de cada uno de ellos, así como unas persistencias que lógicamente son más acentuadas entre padre e hijo que entre abuelo y nieta. Aunque la potente personalidad del abuelo sea objeto de veneración, el arte de cada cual sigue su curso y las creaciones de los tres van hablando de una superación de modelos y de evoluciones estilísticas que en su conjunto posibilitan realizar un sugestivo recorrido que nos lleva del Naturalismo y el Modernismo al Art Decó. Los estímulos que provocan los modelos paternos en las distintas generaciones crean unas conexiones o nexos que se detectan claramente entre los trabajos de Ignacio Pinazo y las creaciones de José Pinazo de su fase inicial, al igual que sucede entre ciertas pinturas de Marisa Pinazo y creaciones de José Pinazo. Una breve selección y hermanamiento de obras de distinto género permiten apreciarlo con nitidez.

María Gomar, Objetos desaparecidos, CCCC Valencia. Online. 

El Centro de Carme, dentro de su programa #CCCCenCasa te ofrece una nueva manera de visitar sus exposiciones desde casa, a través de sus tours virtuales, una experiencia inmersiva que permite acceder a contenidos, juegos interactivos y otros detalles específicamente desarrollados Producida por la Delegación de Memoria Histórica de la Diputació de València y el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, la muestra es una aproximación artística a los objetos personales de víctimas del Franquismo en el contexto de las fosas comunes de Paterna (València). ¿Qué valor adquieren estas piezas en las manos de los familiares? ¿Qué representan para nuestra sociedad? ¿Qué mensaje lanzan a la democracia?

 

PAÍS VASCO

BILBAO

Ra Asensi, Uhinak, Euskal Museos, Bilbao. Del 8 de julio al 28 de diciembre 2026.

La artista Ra Asensi presenta la exposición ‘Uhinak’, que propone una reinterpretación contemporánea de la memoria, el patrimonio y las voces silenciadas de las mujeres vinculadas a la tradición alfarera vasca. La muestra ofrece formas realizadas en gres vidriado con óxidos y algas procedentes del Cantábrico, materiales que evolucionan durante el periodo expositivo.

Amaia Molinet, Sala Rekalde, Bilbao. Del 23 de junio al 8 de septiembre 2026.

Exposición de Amaia Molinet dentro del programa ‘Barriek’, en el que se muestra una selección de artistas que han disfrutado de las Becas de Creación Artística de la Diputación Foral de Bizkaia.

Glenda León, Un árbol cae en un bosque, Azkuna Zentroa/ Alhóndiga, Bilbao. Del 18 de junio al 27 de septiembre de 2026.

Creadora multidisciplinar, Glenda León es una de las artistas hispanoamericanas con mayor trayectoria y proyección internacional. Aunque en su práctica predominan las instalaciones, maneja una amplia variedad de lenguajes: fotográfico, pictórico o videocreaciones que se conectan con la música, la literatura o la danza. Su obra abunda en recorridos emocionales que se entrelazan con sofisticadas metáforas conceptuales. Esa simbiosis, no exenta de tensión, da lugar a un espectro creativo singular y reconocible. Así pues, la exposición muestra ese “conceptualismo sensible» que define el trabajo de una artista para quien la escucha no es solo un acto físico, sino una forma de conciencia. Es, por eso, que su práctica convierte el sonido y el silencio en herramientas para percibir lo invisible, lo espiritual o lo político. “Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para oírlo”, el dilema filosófico sobre la relación entre realidad y percepción que da título a la exposición, refleja esta experiencia sensorial. Frente a un mundo saturado de ruido externo e interno pero incapaz de escuchar, Glenda León propone el silencio como espacio activo. Un desafío que invita a reconectar con el cuerpo y con el entorno, convirtiendo el árbol caído sin que nadie lo escuche en una metáfora de la sociedad actual y de sus individuos. Desde ahí, este proyecto se convierte en una apuesta por una escucha renovada, que nos capacite para dar sentido a lo que ocurre, hacer visible lo que permanece oculto y transformar la percepción en una forma de conocimiento. La exposición se configura como un recorrido cuidadosamente estructurado que atraviesa distintos espacios temáticos conectados entre sí. A través de estos, Glenda León cuestiona tanto la identidad que se nos suele adjudicar de antemano como nuestra manera de entender y habitar el mundo. A veces, la política y la sociedad están en el punto de partida, con obras como Mundo político, Campo de juego o Sueño de verano, que exploran las tensiones de la vida contemporánea. Así, la polarización ideológica, los mecanismos de poder, la censura, las paradojas del progreso y los conflictos presentes tanto en lo colectivo como en lo íntimo. En esta exposición, percuten con fuerza unas dualidades que Glenda León nunca resuelva dogmáticamente. El suyo es siempre un discurso sutil, que interroga lo espiritual y lo práctico, el sonido de la realidad y la visualización de las apariencias. Efecto mariposa, Acerca de lo invisible o Contornos del mundo son piezas que cuestionan los límites entre lo que vemos y lo que creemos ver. Todo ello converge en una obra nuclear, El mundo interpretado para piano, donde los nombres de los dioses, escritos en Braille, actúan como partituras interpretadas en el piano. Otra vez, aquí, lo visible y lo invisible, lo audible y lo inaudible construyendo una nueva imagen y un nuevo sonido. El recorrido se completa con obras como Cuerpos celestes, Viajar ligero o Espejismo, que funcionan como una síntesis de todo lo anterior y nos van llevando de la mano hasta Conversio, la pieza final y una de las más recientes de la artista. Esta performance/instalación condensa muchos de los temas desarrollados previamente, y consigue edificar un sistema de reflexión capaz de generar un diálogo entre distintas culturas, circunstancias y maneras de ver el mundo contemporáneo. En todo este universo no faltan un elegante sentido del humor, una ágil ironía y una erudición sin engolamiento. La obra de Glenda León ofrece, a partes iguales, sentido y belleza, sapiencia e intuición, concepto y sensualidad, creando una atmósfera misteriosa donde el optimismo convive con una intensa experiencia sensorial. Aunque Un árbol cae en el bosque es la primera exposición individual de Glenda León en Bilbao, no es la primera vez que muestra su trabajo en Azkuna Zentroa. En 2019 formó parte de Nunca real / Siempre verdadero, una colectiva sobre la simbiosis entre el arte y la literatura, a través de la mirada de 13 artistas.

Ruth Asawa, Retrospectiva, Museo Guggenheim, Bilbao. Del 19 de marzo al 13 de septiembre de 2026.

Ruth Asawa (Norwalk, California, 1926–San Francisco, California, 2013) fue una de las artistas más dotadas y prolíficas que surgieron en EE. UU. tras la Segunda Guerra Mundial. Criada en una granja del sur de California, en 1942 la adolescente Asawa y su familia fueron detenidos en campos de internamiento japoneses-estadounidenses. En 1946 Asawa pudo matricularse en la escuela experimental Black Mountain College cerca de Asheville (Carolina del Norte), donde la atmósfera intensa y creativa del centro y el estímulo de sus profesores, como Josef Albers, la impulsaron a explorar las posibilidades de materiales ordinarios, como sellos, hojas de árboles, papel e incluso, más tarde, alambre. Entre sus primeras innovaciones se encuentran esculturas colgantes realizadas con alambre en bucle, de formas orgánicas, sensuales y transparentes, que exploran nociones como la repetición, la forma, la sombra y el espacio. En 1949 Asawa se trasladó a San Francisco y más tarde amplió su producción de obras tridimensionales a través de complejas piezas de alambre atado que sugieren estructuras orgánicas como flores, raíces, árboles o sistemas nerviosos, así como obras creadas en bronce galvanizado y fundido, pinturas, grabados y dibujos. A finales de la década de 1960, Asawa era muy conocida en la zona de la bahía de San Francisco por sus encargos de arte público, su defensa de la educación artística y su liderazgo en relación a los derechos civiles. Si bien la apreciación del trabajo de Asawa ha crecido exponencialmente en las últimas décadas, esta retrospectiva es la primera gran exposición en un museo en incluir todos los aspectos de la exquisita, variada e innovadora producción de esta autora.

Flores, trenes y monstruas, Alhóndiga Bilbao, Centro de Sociedad y Cultura Contemporánea. Del 18 de marzo al 30 de septiembre de 2026.

Exposición que muestra el proceso creativo de Carmen B. Mikelarena, Louka Butzbach y Mireille St- Pierre, artistas de la Residencia Internacional del Cómic 2026. Organizada por Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao junto a la Cité internationale de la Bande Dessinée et de L’image de Angoûleme y la Maison de la Littérature de Quebec, con el apoyo de BilbaoArte, se podrá ver en la Galería Mediateka hasta el próximo 30 de septiembre. La muestra en Azkuna Zentroa arranca en el ecuador de esta experiencia que comenzó en enero en Angoûleme y finaliza en abril en Quebec. En estos tres meses Carmen B. Mikelarena, Mireille St-Pierre y Louka Butzbach están desarrollando, de forma particular y a la vez compartida, tres proyectos relacionados con la novela gráfica. En Flores, trenes y monstruas enseñan este proceso a través de sus notas, bocetos y dibujos. Tres artistas, tres proyectos Los cómics de Louka Butzbach (Fontenay-sous-Bois, Francia, 1995), a medio camino entre el cuento, la fábula, el teatro y el sueño, ofrecen a personajes juveniles, andróginos y melancólicos el espacio y la temporalidad necesarios para desarrollar una ansiosa búsqueda de la libertad. Actualmente trabaja en la historia de Julienne y Pepa, dos amigas que huyen del reclutamiento de las filas franquistas durante una Guerra Civil española fantaseada. “Es una aventura en tren que trata sobre el compromiso político y la dificultad de mantener las viejas amistades”, avanza el autor afincado en Marsella. En palabras de Louka Butzbach, “parto a menudo de acontecimientos históricos para escribir mis cómics, me divierte retorcer anacronismos o el acontecimiento de fenómenos fantásticos. Jugar a colocar mis personajes en esas épocas ensoñadoras me permite abordar ciertas preguntas políticas sobre nuestra manera de entender el trabajo o del auge del fascismo”. La ilustradora Mireille St-Pierre (Rimouski, Canadá, 1985) es reconocida internacionalmente por retratar con sensibilidad las emociones humanas. En el marco de esta residencia cruzada trabaja en la novela gráfica Le désir comme un cimetière (El deseo como un cementerio) que “explora las huellas que dejan las relaciones amorosas a través de una serie de fragmentos autobiográficos”, resume la artista. En la muestra de Galería Mediateka expone el proceso de creación a través de notas, dibujos y fragmentos narrativos desarrollado entre Angoulême y Bilbao y que continuará en Quebec. Ilustradora y autora de cómics, en su trabajo también construye “tensión emocional a partir del silencio, el ritmo y un lenguaje visual contenido que sugiere más de lo que muestra”. Por su parte, la artista visual Carmen B. Mikelarena (Madrid, 1998) desarrolla proyectos como ilustradora freelance mientras impulsa su práctica artística en torno al cómic, el arte textil, la cerámica y la pintura. En su proyecto La habitación de las monstruas indaga en la representación histórica de los cuerpos de las criaturas mitológicas occidentales desde una perspectiva femenina. “Desde las esfinges hasta las sirenas, su propuesta gráfica explora los atributos “monstruosos” que se han asociado a la figura femenina a lo largo del tiempo y cómo estos han evolucionado hacia una progresiva sexualización”, relata. Su práctica, asegura, “explora la mitología, el folklore y la representación femenina en la historia del arte desde una perspectiva crítica y humorística, utilizando lo cute como herramienta perversa para tensionar estos imaginarios”.

Denise Scott Brown, Ciudad. Calle. Casa, Museo de Bellas Artes, Bilbao. Del 11 de febrero al 16 de agosto de 2026.

Denise Scott Brown (Nkana, Zambia, 1931) es una de las arquitectas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Viajera, fotógrafa y activista, tras graduarse en Johannesburgo, continuó sus estudios en Londres y Roma. En 1958 se trasladó a Filadelfia para completar su formación y allí conoció a Robert Venturi (1925-2018), con quien compartiría su vida y profesión. Juntos desarrollaron una intensa actividad teórica, docente y profesional que incorpora el urbanismo y la cultura popular al diseño arquitectónico. Una de sus obras más influyentes es Learning from Las Vegas (1972), un ensayo crítico revolucionario elaborado junto con Venturi y Steven Izenour que incorpora la cultura popular americana y el automóvil al proyecto arquitectónico. La exposición será la primera gran retrospectiva celebrada en España dedicada a la arquitecta y una de las pocas internacionales que se centran exclusivamente en su figura. Comisariada por los arquitectos Maria Pia Fontana y Miguel Mayorga y estructurada en tres apartados –ciudad, calle, casa– reunirá por vez primera más de ciento veinte obras originales (dibujos, fotografías, carteles y maquetas) con el objetivo de poner de manifiesto la gran contribución de sus proyectos a la cultura visual contemporánea. Entre ellas, la muestra contará con una veintena de obras de arte y mobiliario de la colección privada de la arquitecta (Ed Ruscha, Roy Lichenstein, Andy Warhol…). La voz de Scott Brown estará presente en la exposición gracias a un documental de 30 minutos producido por el museo y dirigido por Manuel Asín y Pablo García Canga donde se recogen las reflexiones de Scott Brown junto a imágenes de su casa de Filadelfia. Esta película es un doble retrato compuesto por la casa de la arquitecta y sus palabras, trasladando en forma y contenido su pensamiento. El reconocimiento de Denise Scott Brown ha sido sistemáticamente desatendido durante demasiados años y su figura relegada a la sombra de su socio y marido. Sus propuestas iconográficas, claramente conectadas con el arte, han tenido gran impacto en la arquitectura y el diseño de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI. Después de Learnig from Las Vegas, el lenguaje de la profesión queda roto para permitir la entrada de una nueva luz que modificará los métodos de análisis y códigos utilizados por los arquitectos contemporáneos.

SAN SEBASTIÁN-DONOSTIA / GUIPUZCOA

Graciela Iturbide, entre el viento y los sueños, Museo San Telmo, Donostia/San Sebastian. Del 3 de julio al 30 de agosto 2026.

La exposición muestra el trabajo de la fotógrafa mexicana, Premio a las Artes Princesa de Asturias 2025, quien durante más de seis décadas se ha dedicado a profundizar en el conocimiento antropológico de las poblaciones indígenas de su país y de otras culturas. Iturbide desarrolló pronto un estilo característico que combina un enfoque documental con una visión profundamente personal y poética.

Sally Mann, Macula et materia, sala Kutxa Fundazioa Artegunea, Donostia/San Sebastian. Del 17 de julio al 1 de noviembre 2026.

Comisaria: Anne Morin.

La exposición reúne cerca de 150 fotografías organizadas a partir de las series más importantes de esta emblemática fotógrafa. La muestra abarca el período que va aproximadamente de 1980 a 2020 e incluye sus primeras series, como Immediate Family, Family in Color, y los grandes paisajes del sur de Estados Unidos —Virginia, Georgia—, así como una serie de retratos nunca antes expuestos, Faces, que amplía aún más los límites de la fotografía hasta confluir con la pintura. Sally Mann concibe la materialidad del medio fotográfico como una materia pictórica, plástica, cercana a la concepción de la pintura de Cy Twombly, con quien Sally Mann mantuvo una estrecha relación. También se presentarán trabajos más recientes, como la serie Delta (2016), paisajes realizados en color cuya tonalidad evoca la de las primeras imágenes en autocromo de principios del siglo XX. Toda la exposición gira en torno a la idea de ofrecer, por un lado, una retrospectiva general de su obra, y por otro, de mostrar cómo la dimensión narrativa en sus fotografías tiende a vaciarse, a desvanecerse a lo largo de estos grandes ciclos temáticos, al mismo tiempo que Sally Mann lleva el medio fotográfico a sus límites, hacia territorios más propios de la pintura y de los antiguos procedimientos fotográficos.

VITORIA

Rosalind Nashashibi, ARTIUM, Vitoria. Desde 12 de junio al 25 de octubre de 2026.

En el mes de junio se presentará una exposición dedicada a la obra de la pintora y cineasta de origen palestino Rosalind Nashashibi (Londres, 1973), centrada en una serie de pinturas recientes que evocan la memoria y resistencia del pueblo palestino. En la producción de la artista es frecuente encontrar el uso de referencias y citas a la Historia de la pintura, así como elementos que forman parte de la cultura popular. La muestra es una continuación de su colaboración con Artium Museoa, que comenzó con la presentación de su obra cinematográfica en 2021, junto con la pintura A Wider Kind of Love (2021), que actualmente forma parte de la colección del museo, y propone habilitar un escenario desde el que “no dejar de hablar” de Palestina.

Ilustración y procesos editoriales: Raisa Álava, ARTIUM, Vitoria. Desde el 23 de abril de 2026.

La artista alavesa Raisa Álava (Zuaza, 1990) inaugura un ciclo de presentaciones dedicado a prácticas relacionadas con la ilustración y los procesos editoriales en el espacio A01 del museo. En diálogo con la iconografía y los procesos de su trabajo, la muestra reúne materiales gráficos y editoriales —carteles, fanzines, cuadernos de apuntes y cómics— realizados en los últimos cinco años. Tanto en su trabajo personal como en el desarrollado en distintas colaboraciones, Álava establece un vínculo entre experiencias vividas e imaginadas. La memoria colectiva y los procesos azarosos conforman imágenes saturadas de información, construidas a partir de perspectivas forzadas y protagonizadas por figuras distorsionadas y eléctricas. Entre sus últimas colaboraciones destacan las realizadas para Bloomberg Businessweek, The New Yorker o The New York Times, así como carteles como el que promocionó el Tour de Francia en su edición de 2023 y el del Azkena Rock Festival de Vitoria-Gasteiz. Su primer cómic largo, Sumidero, fue editado a finales de 2023 por AIA Editorial.

Juana Cima, Una mirada disidente, ARTIUM, Vitoria. Del 28 de febrero al 30 de agosto de 2026.

Comisaria: Garazi Ansa. 

Propone una aproximación a una actitud vital. Supone una exploración de un recorrido configurado en la intersección entre su memoria del Caribe, su formación en el contexto vasco y una espiritualidad exploratoria que, desde finales de los años setenta, anticipa debates clave sobre identidad, ecología y género. Juana Fernández Cima (Caibarién, Cuba, 1951) se revela como una voz singular que, operando a menudo desde los márgenes de la norma heteropatriarcal, construye universos estéticos de disidencia radical y poética, en los que creación y vida se entrelazan hasta volverse indisolubles. Durante el periodo de mayor visibilidad pública de su trabajo (1977-1997), sus obras ingresaron en colecciones institucionales —entre ellas las del Gobierno Vasco, la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz—. Sin embargo, la libertad formal, la franqueza afectiva y la ausencia de concesiones en su exploración identitaria la situaron en los márgenes del canon crítico y museístico dominante. Tras un retiro deliberado del circuito expositivo —pero no de la producción—, su obra quedó progresivamente excluida de la narrativa hegemónica. Esta exposición busca interpelar esa ausencia, reivindicar la relevancia de su contribución y restituir su lugar en el debate contemporáneo. Articulada en cinco territorios (Bilbao. El primer territorio del deseo y la reivindicación; Territorios míticos y conciencia ecofeminista; La identidad insular y saberes mediterráneos; El camino espiritual a través de la India y el budismo y El retiro en la montaña), la muestra traza un recorrido no solo de giros biográficos y geográficos, sino de capas de búsqueda transcendental y consolidación identitaria. En ellos se revela una ética profunda de relación con el otro —humano, vegetal o animal— generada desde la alteridad, que atraviesa toda su práctica, en la que se entrelazan pensamiento, existencia y creación.

Mirar por un círculo en un círculo de miradas, ARTIUM, Vitoria. De 16 de enero al 30 de agosto de 2026.

Una exposición que explora prácticas artísticas que reflexionan de manera crítica y especulativa sobre el papel de la imagen en movimiento en la construcción de relatos y representaciones de la otredad que constituyeron una tradición variopinta de cine etnográfico. Las obras que componen el proyecto expositivo a menudo deconstruyen metodologías establecidas o cuestionan las tecnologías de producción de imágenes, pero también ponen la cámara al servicio de la autorrepresentación. El proyecto toma como punto de partida las reflexiones de la cineasta Maya Deren (Kiev, 1917 – Nueva York, 1961) derivadas de su trabajo en Haití y su renuncia a editar el material fílmico que registró en sus varios viajes a la isla en donde se adentró en el mundo del Vodou. Deren definió su posición en las primeras páginas de su libro Divine Horsemen. The Living Gods of Haiti (1954): «había comenzado como una artista, como alguien que habría manipulado los elementos de la realidad para convertirlos en una obra de arte a imagen y semejanza de mi integridad creativa; termino registrando, con la mayor humildad y precisión posible, la lógica de una realidad que me ha obligado a reconocer su integridad y a abandonar mis manipulaciones». Este abandono del formato cinematográfico a favor de la escritura nos da elementos para comenzar a construir un acercamiento crítico sobre las operaciones de representación implícitas en los formatos documentales. El título de la exposición es una cita tomada de la película Reassemblage (1952) de la cineasta y teórica vietnamita-estadonunidense Trinh T. Minh-ha (Hanoi, 1952). Filmada en Senegal, Reassemblage se aleja de cualquier pretensión de representación de una realidad ajena para reflexionar sobre el acto mismo de registrar, a través de la tecnología del cine, una serie de imágenes a las que se superpone la voz en off de Trinh quien, lejos de proporcionar una explicación pretendidamente organizada y objetiva de la realidad, se propone «no hablar sobre, sino cerca de». La cineasta dice: «Lo que veo es la vida mirándome. Estoy mirando por un círculo en un círculo de miradas». Ese círculo, el lente de la cámara, registra a aquellas que son filmadas devolviendo la mirada a quien filma y evidenciando las complejidades de las redes de relaciones que se establecen, mediadas por la oscilación de la distancia entre las diferentes subjetividades, pero también por el deseo. Así, la exposición propone una genealogía de prácticas influenciadas por el pensamiento decolonial, la cibernética y los feminismos y, además de las imágenes en movimiento, incluye otras obras que amplían las relaciones propuestas entre lo que Vilem Flusser llamó «imágenes técnicas» y otras prácticas artísticas.

Artistas: Sammy Baloji, Louidgi Beltrame, Minia Biabiany, Edgar Calel, Lastenia Canayo (Pecon Quena), Raymonde Carasco, Colectivo Los Ingrávidos, Maya Deren, Juan Downey, Sheroanawe Hakihiiwe, Aida Harika, Edmar Tokorino & Roseane Yariana, Helena Producciones, Héctor Hyppolite, Morzaniel Ɨramari, Frantz Jacques «Guyodo», Karrabing Film Collective, Sarah Maldoror, Sueli Maxakali, Beatriz Santiago Muñoz, Rosalind Nashashibi, Deborah Stratman, Trinh T. Minh-ha, Santiago Yahuarcani.

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