
Por primera vez, Marruecos cuenta con un pabellón nacional en el histórico Arsenale de Venecia. Comisariada por Meriem Berrada, la artista multidisciplinar Amina Agueznay presenta “Asǝṭṭa”, una instalación monumental concebida para la Artiglierie del Arsenale que se centra en la transmisión de la artesanía, la memoria y el conocimiento encarnado. Inspirándose en el concepto amazigh del tejido ritual, la obra refleja los gestos, los materiales y las voces que sustentan las tradiciones artesanales de Marruecos a través de las generaciones. Estructurada en torno a la idea del umbral, o âatba, la instalación explora los espacios de transición —entre interior y exterior, privado y comunitario, sagrado y cotidiano— arraigados en la arquitectura vernácula marroquí. A través de su lenguaje material y ritmo espacial, “Asǝṭṭa” pone de relieve prácticas silenciosas y acumulativas, alineándose con el tema de la Bienal al enfatizar las narrativas sutiles y las formas de conocimiento transmitidas de mano en mano.
La artesanía como un lenguaje vivo e intergeneracional de conocimiento y cuidado, donde cada gesto y material conlleva el peso de la tradición a la vez que permanece abierto a la reinterpretación y la renovación.
Con formación en arquitectura, Amina Agueznay ha desarrollado durante más de dos décadas una práctica artística profundamente vinculada a los saberes vernaculares marroquíes. Sus proyectos exploran la relación entre cuerpo, territorio, paisaje y memoria colectiva, siempre desde una atención minuciosa a los materiales y a las técnicas tradicionales. Obras anteriores como Skin, Curriculum Vitae, Aouinates y Fieldworks ya revelaban esa búsqueda constante de los vínculos invisibles entre tradición y creación contemporánea.
Para dar forma a Asǝṭṭa, la artista trabajó junto a más de 130 artesanos procedentes de distintas regiones de Marruecos: tejedores, bordadoras, maestros del abalorio, cesteros, joyeros y aprendices que participaron activamente en el proceso creativo. Más que una colaboración puntual, el proyecto reivindica la artesanía como una forma de pensamiento y como un archivo vivo de conocimientos transmitidos entre generaciones.
La instalación se articula en torno al concepto de la âatba —el umbral— entendido como espacio de tránsito entre lo interior y lo exterior, lo íntimo y lo colectivo, lo sagrado y lo cotidiano. A través de trenzados, nudos, costuras y estructuras suspendidas, la obra convierte cada gesto manual en una huella de memoria y pertenencia.
Lejos de una visión folclórica de la tradición, Asǝṭṭa plantea una arqueología viva de los oficios, otorgando protagonismo a talentos frecuentemente invisibilizados y situando el conocimiento artesanal en el centro de la creación contemporánea. El pabellón marroquí se presenta así como un espacio inmersivo donde el visitante no solo observa una obra, sino que atraviesa una experiencia construida a partir de voces, ritmos y memorias colectivas.














