
Pérez-Martín, Mariángeles (ed.), Una génesis de la teoría y crítica de arte feminista en España, Quaderns Ars Longa, 11, Universitat de València, diciembre 2024. 198 páginas.
En recuerdo de la profesora feminista de historia del arte en la Universidad de Valencia Xesqui Castañer y fruto de la Jornada el pasado septiembre sobre Arte, historiografía y feminismo, título homónimo del proyecto de investigación, se publican estas actas con una decena de aportaciones de investigadoras procedentes de cinco instituciones españolas y una francesa, como es habitual, con mérito desigual.
Ordenadas en un cierto recorrido cronológico, desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la actualidad, son muy interesantes los artículos firmados por especialistas en investigación primaria que tantos redescubrimientos están sumando en los últimos años. Magdalena Illán (US) glosa la figura de la pionera crítica de arte Leopolda Gassó. La joven Manon Grégoire (U Bordeaux Motaigne) sugiere algunas pinceladas sobre las implicaciones feministas de las críticas a los Salones parisinos al comienzo del siglo XX. La especialista en este campo de estudio de las críticas de arte en España África Cabanillas (UNED) detalla la predilección de Margarita Nelken por la artista Käthe Kollwitz, a la que llegó a visitar en Berlín. María Roca (UV) rescata diarios y epistolarios de tres mujeres coleccionistas coetáneas, aunque el tema de la escritura quede un poco diluido. Irene Barrero (CSIC) habla de críticas de arte en España durante el primer franquismo. Y Clara Solbes (UA) destaca críticas valencianas desde la Segunda República al Tardofranquismo: Manuela Ballester, María Ángeles Arazo, Isabel Cajide, Isolda Alfaro y Trini Simó.
Si bien esta publicación es pionera en aunar investigaciones sobre críticas, teóricas, periodistas e historiadoras del arte que desde posiciones diferentes (no siempre feministas) visibilizaron a las artistas, obviamente se trata de aportaciones concretas, incidiendo en el territorio valenciano, que quedan muy lejos de un panorama general. En este sentido, su título: Una génesis de la teoría y crítica de arte feminista en España resulta grandilocuente, engañoso y del todo excesivo. Porque precisamente es una visión contextualizada y comprehensiva lo que se echa de menos aquí, de principio a fin.
Y el asunto se complica a partir de la etapa democrática en nuestro país, hasta nuestros días. Tanto más, cuando se amplía el campo de estudio al terreno del comisariado (hasta 1995, a cargo de Isabel Tejeda, UM), la praxis de la historiografía del arte en el ámbito académico (Mireia Ferrer, UV) y el reconocimiento de artistas españolas en citas valencianas, estatales e internacionales como la Bienal de Venecia (Rafael Gil, UV).
Acerca de este periodo -y estamos hablando ya casi de medio siglo y, en especial, a partirr de la década de los años noventa cuando viene a sumarse la ginocrítica- hay un olvido y borrado sistemático, tanto en los textos como en sus referencias en citas y bibliografías, de tantas críticas de arte, comisarias, exposiciones y publicaciones absolutamente básicas e imprescindibles que la atribución de “feminista” en el título, prólogo e introducción (a cargo de su editora Mariángeles Pérez-Martín, UV) queda más que en entredicho. Porque, aunque contáramos con que “Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto”, como decía un conocido artículo de María Teresa Alario, aludiendo al borrado patriarcal durante siglos, lo que no es esperable ni de recibo es que ese borrado se lleve a cabo por nuestras compañeras, incluso olvidando a críticas, comisarias y teóricas que han desarrollado su trabajo durante algunos años en la Comunidad Valenciana. Por ejemplo, ¿cómo es posible olvidar la web creada en 1998 por Ana Martínez–Collado estudiosonline (actualmente visualcultureidentities.net/estudiosonlinemedia) que, además de su objetivo centrado en el ciberfeminismo, ofrecía la traducción de textos en el contexto del feminismo y posfeminismos tan fundamentales como los traducidos en el catálogo 100%, al menos este sí comentado aquí? Y de la propia Ana Martínez-Collado, ¿cómo explicar la ausencia de la más importante contribución de teoría de arte feminista en nuestro país hhasta la fecha Tendenci@s. Arte y feminismo en el arte actual, 2005, Premi Espai a la Critica d’Art? O también su contribución a la exposición Zona F, comisariada en 2000 en el EACC de Castellón por Cabello/Carceller, a la sazón antes perspicaces críticas de arte en la edición española de The Art Newspaper?.
Y cómo olvidar la secuencia de exposiciones comisariadas por Margarita Aizpuru y en especial, su conceptualización de la noción de “performanceras”. Así como es inexplicable omitir las exposiciones feministas colectivas de J.V. Aliaga en CGAC; el Montehermoso dirigido por Arakis y su exposición Kiss, Kiss, Bang, Bang en el Museo de Bellas Artes de Bilbao y las posteriores ediciones de encuentros de arte y feminismo junto a Lourdes Méndez que alcanzan hasta hoy. Al igual que, en los últimos años, el ciclo anual de exposiciones Kora en el madrileño Museo Nacional Thyssen-Bornemisza para visibilizar artistas mujeres residentes en nuestro país.
En cuanto a publicaciones, es obvia la importancia de Rosa Olivares como editora, después de la revista Lápiz, de ExitExpress y ExitBook, con números monográficos sobre Arte y feminismo, además de su labor de comisariado. Y obviamente, en un volumen dedicado a la crítica feminista de arte en este país no puede solventarse en una cita que referencia un solo artículo el borrado general de la única revista de arte desde la perspectiva de género, m-arteyculturavisual con 70 números bimensuales desde 2012 hasta hoy, fruto de la importancia que MAV, Mujeres en las Artes Visuales -que con sus Informes cambió todo y sigue cambiando los porcentajes de mujeres en el sistema del arte, también a través del Observatorio de Igualdad, la Red de Museos por la Igualdad y la Herramienta de autodiagnóstico – dio desde el comienzo a la crítica y teoría del arte, como quedó patente en la publicación EXIT/MAV Mujeres en el sistema del arte en España, 2012, que incluía un capítulo específico sobre críticas de arte. Por no hablar de las omisiones sobre la eclosión en la última década de grupos de investigación en todo el territorio español, como los liderados por las propias Alario en Valladolid y Martínez-Collado en Cuenca, Maite Méndez en Málaga, Haizea Barcenilla en el País Vasco y las aportaciones de Elina Norandi sobre el arte moderni y contemporráneo een Catalunya y las numerosísimas contribuciones de Marian López-Fdez Cao.
Y todo esto, en un vuelapluma que muy lejos de ser exhaustivo, demuestra que con solo unas pocas líneas y algunas citas y referencias bibliográficas, este volumen sí podría haber preludiado un cierto contexto hacia esa génesis de la crítica y la teoría feministas en España.
Rocío de la Villa













