CATACLISMO

HOMBRES A LOS QUE LES FALTAN DEDOS

 

HOMBRES A LOS QUE LES FALTAN DEDOS

Hombres a los que les faltan dedos es un poemario escrito e ilustrado por la artista visual y poeta Carmen Hurtado Pérez. El 11 de junio, jueves a las 19:00 horas, Carmen Hurtado acompañada de Lola Irún, poeta y filóloga, presentará el libro en la Fundación Felicia Fuster de Barcelona en formato de entrevista con lectura de poemas y proyección.

 

Textos y reflexiones a propósito del poemario
(formaron parte de una acción performance realizada el 30 de mayo de 2026 en la Librería Fahrenheit 451 de Barcelona)

El gesto es lo que sobrevive del individuo. Es su forma de inmortalidad
dice Kundera.
Elia Quiñones, poeta y psicóloga.

Carmen Hurtado, ha alzado sus manos en el gesto de escribir este libro. En la mano derecha la pluma como espada, en la mano izquierda la pintura como escudo, sus manos no se desconocen.
En vez de huir de la genealogía, se ha vestido con sus símbolos, en vez de negar al bárbaro, le ha estado esperando, todo el tiempo del poema. Se ha entregado a las dos justicias, la mundana y la sagrada a las que sigue cuestionando, como Arjuna, si debe enfrentarse al hermano, al que también ama.
Eva Muñoz, escritora y periodista.

A propósito de Hombres a los que le faltan dedos, de Carmen Hurtado

UNO
En el principio no era el verbo, era la mano, dice Carmen Hurtado. Y con ello cambia códigos por codos, nos ancla al cuerpo, a nuestra condición finita y vulnerable, a nuestra potencia, que no omnipotencia, a nuestra filiación. Manos. Hermanos. De todo eso estamos hablando.

DOS
Carmen Hurtado es artista visual y poeta, espigadora, alquimista. Recolecta palabras, imágenes, objetos que vincula a través de la técnica del collage o el ensamblaje, sea en el papel o en el lienzo. «Se ha puesto los pendientes los anillos los relojes de la / madre de los abuelos // por qué ha roto naves el aire la chimenea la casa / a pedradas […]» dice en uno de sus poemas. Asocia, acumula, como en un paisaje fluvial o en un collage. Este libro está compuesto de muchos de ellos. Varias de las obras plásticas que incluye son collages y esa técnica también es central en la construcción de muchos de sus poemas, e incluso del propio libro. Al fin y al cabo, la ópera, arte al que también remite la construcción de este libro y que aspiraba a ser el arte total, comprendía materiales o artes diversos: música, canto, narración, interpretación, y una dimensión escénica y visual importantísima.

TRES
La poeta invoca, el libro entero es una gran invocación, canta y baila, el coro interviene, hay interludios y pausas… En los soliloquios la poeta se retira a cuidarse, sale de escena. Para cuidarse, la poeta camina (Soliloquio 1) o pregunta (Soliloquio 2). Caminar y preguntar son formas de movimiento.

CUATRO
El libro de Carmen Hurtado, que se construye desde, con y en torno a las manos, que se construye como un collage y como una ópera, tiene también la forma de un díptico que se dobla y aletea a lado y lado de un interludio, un claro en el bosque.

CINCO
Como las dos manos, Hombres a los que les faltan dedos es un libro lleno de dualidades. Pero más que moverse entre la luz y la sombra, lo hace entre lo estático y lo dinámico. Y en lo dinámico, en el movimiento del caminar y del preguntar, que comprende al otro y lo otro, la poeta se salva. Lo dinámico es el sonido, el amor, la danza y la vida. Lo estático y lo esclerótico es la mano que agarra, la posesión.

SEIS
Pero las manos, que invertidas son sonam, las manos que producen sonido, contienen sendas posibilidades: dibujar y matar, acariciar o agarrar. Un agarrar que, a su vez, puede sujetar con la firmeza suficiente para que el otro no caiga y se sienta seguro o puede asfixiar.

SIETE
En relación con la construcción de vínculos y habitáculos, en la pintura y en el deambular por la vida, casi todo es una cuestión de saber calibrar la distancia adecuada y la fuerza justa. «Una tentativa de tocar al otro sin destruirlo», escribe C. Hurtado a propósito de este libro.

Angie Ballester, pensadora y poeta.

La mano agarra, mueve, transfigura, acaricia, mata.
La mano y la palabra son nuestros mayores poderes.
La palabra convence, explica.
La mano transforma, modela.
La palabra y la mano no hacen sino una misma cosa:
conectan
acercan lo que está lejos, lo separado.

Manos y palabras, artilugios de comunicación.
Sagrados.
Toda comunicación es liturgia.
Conoce, hace presente lo extraño, entrelaza con lo ajeno.

Una mano mira a otra, dice Carmen. Y no se reconocen.

La mano no es una, son dos, gemelas de origen.
Son una y otra.
Otras.

Imaginemos un mundo donde no hubiera “otros”, solo yo.
Yo sería todo, pero, ¿qué sería?

Las manos. Son la misma.
¿Qué pasa cuando las gemelas homocigóticas no se reconocen?

Dice Carmen, mientras haya manos, habrá dolor, habrá guerra.

Son distintas.
Pueden crear, cuidar, alimentar, escribir, matar.

Las manos nos miran desde la cueva de Maltravieso, las huellas de los primeros artistas humanos, desde las pinturas de Carmen, y desde esas huellas de reconciliación que son las palabras de sus poemas.

Palabras grito y calladas a hachazos del ser homocigótico transido por el ser hermano homocigótico.

 

Carmen Hurtado Pérez, Hombres a los que les faltan dedos, Fundació Felicia Fuster, Carrer de Camps i Fabrés, 3-11, Barcelona. 11 de junio de 2026 a las 19 horas.

Más información:
www.carmenhurtadoperez.com

 

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