CATACLISMO

LOS DOMINGOS

LOS DOMINGOS
María José Aranzasti

Alauda Ruiz de Azua (Barakaldo, 1978) es una directora y guionista de cine con una sólida trayectoria. Ya destacó con su primer largometraje, Cinco lobitos (Zinemira, 2022) que hablaba sobre la maternidad y los cuidados, surgida de su propia experiencia personal. Su segundo largometraje fue Eres tú (2023) una comedia fantástica sobre la clarividencia amorosa y también por la serie Querer (2024) sobre los abusos sexuales dentro de un matrimonio que lleva treinta años y tienen dos hijos en común. La directora se atreve ahora con Los domingos y prosigue con el tema de la familia, leit motiv de esta directora, pero esta vez con una noticia que produce una verdadera conmoción: el deseo de una joven de 17 años de entrar monja de clausura en un convento, lo que trastoca por completo la vida de esta familia.

Alauda Ruiz de Azua recoge la Concha de Oro en la 73 edición de septiembre de 2025 del Festival de Cine de San Sebastián por su película Los domingos.

Para la directora Alauda Ruiz de Azua, el origen de esta película, así lo explicaba en la rueda de prensa en la 73 edición del Festival de Cine de San Sebastián, le venía de un caso que conoció cuando ella también era joven, con 20 años. Este hecho de la llamada de la vocación religiosa le pareció, ya entonces, fascinante. Todas nosotras hemos tenido una experiencia más o menos cercana con este tema, bien de una amiga o conocida o de un familiar como es mi caso, el de una muy querida tía monja de clausura en las Carmelitas Descalzas de la orden de Santa Teresa, a la que desde mi tierna infancia, juventud, madurez y hasta su muerte, la familia acudíamos a visitar en el Convento, ubicado en San Sebastián. Convento este de las Carmelitas Descalzas, cerrado en 2020 por no haber relevo generacional y cuyas monjas restantes tuvieron que reintegrarse en conventos de otras provincias, proceso que prolifera desde hace tiempo con el cierre de muchos conventos por toda España.

Cartel de Los domingos, una película que incita al debate y la reflexión.

“La fe es un regalo de Dios, se tiene o no se tiene”, afirma una convincente madre superiora del convento, interpretada perfectamente por la actriz Nagore Aranburu. Los caminos y las cuestiones de la fe pertenecen al mundo de la religión.

La directora de cine que se confiesa atea, es decir, no creyente, navega y presenta al espectador cómo este acontecimiento, el deseo de la protagonista Ainara (una magnífica Blanca Soroa en su primer papel de actriz) cómo se adentra en el mundo de la religión y de la fe. Alauda Ruiz de Azua actúa de una manera irreprochable, abriendo distintas vertientes temáticas desde todos los puntos de vista que se ven reflejados en un buen guion, creado también por la propia Alauda que siempre busca y se plantea preguntas, cuestiones que ella deriva al espectador. Alauda abre todo el abanico de preguntas y el espectador, si acaso se presta, podrá responder a ellas. La directora rueda magistralmente y nos conduce de manera sutil por donde ella quiere pero sin dogmatismos, no nos alecciona, nos pregunta y nos lleva a indagar nuestras propias interpretaciones.

¿Qué factores intervienen para que este hecho, este deseo de entrar monja de clausura se produzca en una joven adolescente de 17 años? ¿Hay manipulación por parte de las religiosas en Ainara? ¿Y por parte de su familia y sobre todo de su tía, interpretada por una magnifica Patricia López Arnaiz, la más combativa ante este deseo? ¿Puede una joven de 17 años elegir su futuro tomando la decisión de meterse monja de clausura? ¿Es una fanática religiosa como apunta uno de los familiares? ¿La soledad de Ainara le induce también a emprender el proceso de meterse monja?

El espectador se sumerge en el mundo de la educación de un colegio religioso privado. Este es desde luego para mí un punto de partida para la reflexión y el debate porque sin ninguna duda, la tipología y el ideario de estos centros educativos son los que siembran desde luego las creencias y las que posibilitan que surjan asuntos religiosos de esta índole.

Ante la ausencia de una madre fallecida, Ainara siente la falta de protección y junto a las malas decisiones económicas emprendidas por el padre viudo y con nueva pareja, muy bien interpretado por Miguel Garcés, llevan a la muchacha a buscar consuelo y ayuda ante el joven cura de su colegio que dialoga con ella y le escucha y ante las propias monjas de clausura del convento. Al no encontrar el refugio, tal como apuntaba Alauda en la rueda de prensa, que se suele encontrar en las familias, Ainara se deja llevar por esa necesidad de sosiego y calma que le produce la fe, una exploración no exenta de dudas y miedos. También tiene su relevancia la amiga por el acompañamiento que le hace, el joven que le gusta, etc..

Lo importante de la película son los personajes que la conforman, las inquietudes que plantean y que construyen todo un entramado bien estructurado, de gran profundidad. El personaje de Maite, el de la tía de Ainara, está muy bien definido y destaca, ante la decisión del proceso de vocación de Ainara, por la manera tan vehemente de reaccionar, quizás no tan acertada en todos los momentos, pero sí la que más se acerca a valorar lo que acarrea la decisión de su sobrina: la renuncia sobre todo a experimentar.

Los domingos ahonda en el tema de la familia con sus encuentros y disputas.

Esos domingos a los que alude el título de la película son los encuentros familiares, las comidas de los domingos a los que todos hemos asistido y conocemos perfectamente como el lugar donde afloran los conflictos y las disputas. También subyace el sentido litúrgico, el del día del Señor para los católicos como apuntaba Alauda en la citada rueda de prensa. También es muy importante el papel de la abuela como matrona protectora de la familia, que hasta hipoteca de nuevo la casa para ayudar a su hijo a montar un restaurante.

Ainara encuentra refugio para su soledad con las monjas del convento.

Las escenas del convento son verdaderamente importantes, por su puesta en escena y por lo que albergan. La música y los coros de la película Los Domingos aportan las dosis necesarias de trascendencia y espiritualidad que provocan también emoción en el espectador por la poesía y las cadencias rítmicas como letanías. La banda sonora original está creada por David Cerrejón (2025) y destacan piezas como Aitormena, Ave Verum, Into my arms, himnos y salmos que conjugan perfectamente con el discurrir de la película.

A la película Los domingos después de este gran premio de la Concha de Oro 2025 y del Premio Irizar al cine vasco, le espera todavía un largo recorrido para suscitar el debate y la reflexión. En Los domingos, Alauda Ruiz de Azua ha apostado por un componente fundamental: el respeto con el que ha tratado en todo momento esta decisión de proceso vocacional religioso, de esa llamada profunda hacia Dios que siente Ainara y en el que ha ido construyendo los personajes, complejos todos ellos y con muchas facetas derivadas de sus propios conflictos.

La película termina de una forma esperanzadora y potente, pero en el mundo terrenal, en el que estamos todos, como dice la propia Alauda para seguir enfrentándonos a los problemas, al futuro, a la incertidumbre que nos aguarda y acecha y para lo que es preciso cruzar la calle y mojarse. Alauda lo hace con el personaje de Maite y construye en definitiva una película vibrante, poliédrica, con una gran habilidad y maestría.

La película también es conmovedora, emotiva y de alguna forma también transgresora, como lo afirmaba el crítico Javier Ocaña, por plantear esta temática de la joven que quiere ser monja de clausura. Si bien habría que añadir al respecto las posibilidades que tiene el tema también de mercadotecnia, tras ver hace muy poco a la cantante Rosalía vestida de monja con un velo cantando su nuevo álbum Lux: “Yo tengo como un deseo dentro de mí que yo sé que este mundo no puede satisfacerlo… Me he pasado toda la vida con esta sensación de vacío… ¿Será que este espacio, quizás es el espacio de Dios?”. Esto mismo podría decirlo Ainara en esta película. Esto lo recoge un artículo de El País del 25 de octubre de 2025 subrayando que las chicas del siglo XXI quieren ser monjas. Ojo, asistimos a unos nuevos relatos, nuevas místicas en novelas y canciones. “Es la hora del discernimiento” como afirma Nuria Labari en El País.

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