
DAR NADA PARA VER. PAULA RUBIO
Isabel Saavedra Martínez.
“I’m not a real person yet” (Frances Ha, 2012).
El ordenador desde el que escribo esta reseña no funciona bien. A menudo, cuando estoy trabajando con él, se queda paralizado y no vuelve en sí hasta que lo reinicio. Mientras espero a que regrese de un descanso que yo estoy aprendiendo a tomarme, suelo desbloquear automáticamente el móvil para navegar por la red y consumir imágenes como pipas, sin apenas detenerme en ninguna porque todas saben igual. No podría enumerar ni describir las imágenes que supuestamente veo, solo paso brevemente por ellas (o ellas pasan por encima de mí), actuando bajo la influencia de una idea bastante alarmante (en tanto que desvela ecos de explotación y jerarquía): “es mejor que nada”. NADA… Eso es lo que ofrece la pantalla de mi ordenador cuando se detiene. Y eso es lo que nos da Paula Rubio.

Dar nada para ver, exposición seleccionada en la convocatoria de Proyectos Expositivos de la Universidad de Murcia y comisariada por la investigadora plástica y docente Elena Afirmativa López Martín, es la reunión de un conjunto de pinturas abstractas que se alejan de la representación para aproximarse a la inminencia, descrita por la artista como “el instante previo a que lo real suceda”. Al recorrer la Sala Pequeña del Museo de la Universidad de Murcia, no vemos el tipo de imágenes que estamos acostumbradas a devorar, sino las interfaces vacías y las ventanas de carga que les sirven de telón de fondo, ahora liberadas de su contexto digital y de su condición de accidente. Estas pinturas son el resultado de una posproducción atenta y pausada. A través del trabajo por capas, la artista transforma las referencias originales (capturas de pantalla que toma desde su móvil durante la navegación online) para revelar los colores y las formas que aparecen cuando dirigimos la mirada hacia lo marginal, la interrupción, lo que incomoda. Rubio nos invita a ver nada, es decir, aquello que hemos aprendido a rechazar porque no se ajusta a la demanda o funciona bajo otros ritmos.
A veces basta con ser vista. ¡Pero no de cualquier manera! La artista podría haberse limitado a compartir las referencias de su trabajo, esas capturas de lo ignorado, a través de Instagram, por ejemplo, pero las estaría convirtiendo en mercancía al someterlas a las dinámicas bajo las que actúan las imágenes concebidas para el consumo rápido… Sin embargo, la artista aboga por dedicarle tiempo y espacio a lo rechazado: le da tamaño, volumen, materia, presencia; y pide que lo veamos con el cuerpo y en comunidad, que nos desplacemos a la sala para recorrer y conocer en compañía aquellas direcciones que rehuiríamos en soledad.

Paula Rubio reivindica la pausa y la atención consciente hacia lo que consumimos, ofreciéndonos herramientas para la reorientación de la mirada hacia lo que hemos aprendido a no ver. Frente a la tendencia a exprimir los tiempos muertos, a forzarlos a estar vivos, plantea la posibilidad de abrirlos y habitarlos. Quizás ahí podamos comprendernos desde la construcción, tomarnos un descanso de la representación y sentirnos suficientes solo por estar presentes, cargando e incluso siendo carga. Olvidarnos de ser consumados para regodearnos en estar inminentes.
El ordenador desde el que escribo esta reseña funciona a su propio ritmo. Podría intentar repararlo o, quizás, cambiarlo por uno que trabaje a la velocidad que se nos impone… Hasta entonces, cada vez que mi portátil se pare, yo haré lo mismo: miraré la pantalla en suspensión y recordaré a Paula Rubio.
Paula Rubio, Dar nada para ver, Sala Pequeña del Museo de la Universidad de Murcia. Del 6 de febrero al 4 de marzo de 2026.













