CATACLISMO

ELLA NO QUISO SER

ELLA NO QUISO SER
Cristina Savage

La exposición Ella no quiso ser presenta una investigación artística que atraviesa biografía, memoria y estructura social, tomando como eje la figura de la empleada doméstica en el contexto latinoamericano. A partir de performances, registros fotográficos y piezas escultóricas, la artista explora la limpieza no solo como acción cotidiana, sino como dispositivo simbólico de borrado, jerarquía y control de clase.

El proyecto tiene su origen en un viaje a Bogotá en 2023, realizado tras una ruptura personal. Durante su estancia, la artista encuentra en una tienda de mobiliario doméstico un uniforme de empleada, situado entre objetos de consumo cotidiano. Este hallazgo —tan banal como revelador— activa una serie de acciones performativas: vestida con dicho uniforme durante la noche de fin de año, la artista se infiltra en espacios de ocio y lujo, tensionando los códigos de visibilidad, pertenencia y servicio.Estas acciones derivan en trabajos posteriores como el tatuaje en su propio cuerpo de una tapa de alcantarillado de la ciudad —marca permanente de una infraestructura invisible—, así como en una serie de piezas que incorporan materiales y gestos asociados al cuidado, la limpieza y la herencia.

El proceso de investigación se articula también a través de una memoria íntima atravesada por el desarraigo. Criada entre contextos culturales distintos, la artista experimentó en su infancia una relación ambivalente con su identidad colombiana, marcada por episodios de racismo en Estados Unidos. El acento de su madre fue en ocasiones confundido con el de una empleada doméstica, y su figura leída desde fuera como parte de un sistema de servicio. Estas experiencias, sumadas a la violencia percibida en los viajes familiares a Colombia, generaron una distancia afectiva con su propia herencia.

Esta investigación se ancla también en una experiencia fundacional: la relación con Alicia, la mujer filipina que fue su cuidadora durante los primeros años de vida en Hong Kong. Alicia ocupó un lugar profundamente materno en su desarrollo afectivo, hasta que fue despedida, interrumpiendo un vínculo esencial. Esta separación temprana marca el inicio de una reflexión sobre los afectos delegados y las maternidades sustituidas que sostienen muchas estructuras familiares contemporáneas. La exposición se construye también desde el reencuentro con su identidad colombiana. A través del trabajo con cerámica y textil, la artista recupera saberes vinculados a su abuela materna colombiana, quien le enseñó a tejer. Estas técnicas se reconfiguran en piezas contemporáneas que incorporan telares en estructuras cerámicas de carácter zoomórfico, en diálogo con formas de la tradición precolombina colombiana. En su interior, la artista inserta joyas heredadas de su abuela, generando un espacio íntimo donde conviven memoria familiar y legado material.

Este gesto introduce una tensión simbólica fundamental: las joyas —asociadas históricamente a la herencia colonial, al valor económico y a la tradición cristiana— se sitúan dentro de estructuras que evocan lo indígena y lo ancestral. La pieza se convierte así en un lugar de encuentro y fricción entre sistemas de creencias, donde la historia de la conquista y la cultura nativa coexisten sin resolverse. Este recorrido personal se entrelaza con una historia familiar determinante: la de María Suárez, empleada doméstica y amante secreta de su abuelo, quien quedó embarazada en una relación atravesada por una profunda desigualdad de poder. Frente a la presión económica y social, María Suárez rechazó someterse a las condiciones impuestas y decidió criar a su hijo de manera independiente. Su gesto, leído desde el presente, se revela como un acto de resistencia y dignidad frente a un sistema de estratos profundamente arraigado.

El título de la exposición, Ella no quiso ser, alude a esta negativa: a la decisión de no ocupar el lugar asignado, de no aceptar una identidad impuesta por la clase, el género o la historia. En este sentido, la obra no solo expone una herida personal, sino que propone una lectura crítica sobre las estructuras que sostienen la invisibilidad de ciertos cuerpos y afectos. A través de la combinación de performance, documentación y objeto, la exposición construye un espacio donde lo doméstico se vuelve político y donde la memoria, lejos de ser limpiada, se inscribe, se teje y se hace visible.

Cristina Savage, Ella no quiso ser, La Casa Amarilla, Málaga. Del 23 de abril al 23 de mayo de 2026.

 

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