CATACLISMO

MENTXU GAL, MUJER ARTISTA ENTRE LOS HOMBRES DE LA ESCUELA VASCA

MENTXU GAL, MUJER ARTISTA ENTRE LOS HOMBRES DE LA ESCUELA VASCA
Asun Requena Zaratiegui

La Fundación Mentxu Gal de Madrid ha organizado una retrospectiva sobre la artista vasca en el Espacio Cultural Serrería Belga. En este nuevo espacio de arte podemos contemplar en sus dos plantas una amplia selección de la obra de la artista que se encuentra normalmente en la Fundación y puede visitarse bajo cita previa. La artista, nacida en Irún (1919-2008) forma parte de las pintoras que contienen y conservan un carácter transfronterizo en su vida y en su obra, aportando esta situación una riqueza cultural que se reflejará en su experiencia vital y en la artística.

La artista

Si bien estudió en París y asimiló las lecciones analíticas de Cubismo y del Postimpresionismo en la Academia de Amédée Ozenfant, Mentxu Gal formó parte de la Escuela de Vallecas cuyo reflejo vemos en la pintura de Benjamín Palencia, concretamente en el paisaje y en los códigos de síntesis de la composición, punto, líneas, masas de color, movimiento en las pinceladas, grosor de estas, composición y encuadre del punto de vista. Esta síntesis del paisaje será absorbida por su prima Ana Mari Marín, pintora navarra que aprenderá con Gal en Madrid este estilo y lo adaptará al paisaje del Baztán navarro, trabajando esta técnica y haciendo evolucionar el estilo hacia un grado de musicalidad de sus pinceladas y menos carga de óleo. En Caserío del Baztán Ana Mari Marín se asienta en la utilización de unos tonos rojos más vibrantes y en los colores afines. Gal reducirá la escala de tonos y preferirá la masa y menos colores en sus paisajes menos en los nocturnos y en las marinas, así como en los bodegones. Esto sucede en las obras en las obras Nocturno en el Bidasoa (Ayto. De Irún, 1983), Barcos en Bahía del Chingudi (colección particular,1970) y en el bodegón La Amapola (colección particular, 1980). La artista pinta sobre lienzo, tabla y táblex. La exposición está focalizada en su recorrido en la imagen pictórica de Madrid, su visión del paisaje al aire libre del Baztán, su experiencia pictórica al aire libre también en Remelluri (Álava). Amaya Hernandorena, también pintora y su marido, solían invitar a artistas a sus tierras de vino que en la actualidad administra y trabaja su hijo Telmo. Así, encontramos varios trabajos realizados en la Rioja Alavesa que, característicos de la pintura al aire libre por la fugacidad de la luz con bases aguadas y pinceladas repetitivas, muestran a los vendimiadores y las vides en pequeñas pinceladas onduladas narrando el momento sin querer llegar a la perfección de lo relamido. Esto ocurre en las obras La vendimia en Remelluri (Ayto. De Irún, 1984) en tonos naranjas con gran libertad en la pincelada sin que le sobre ni le falte nada. Esta audacia de composición y de equilibrio nace en su analítica tanto de sus estudios en París en las masas del Cubismo, en la síntesis mínima que se repite en Impresionismo y el Postimpresionismo en el tratamiento de las masas y las pinceladas con muchísimo pigmento y aglutinante que dan un brillo y volumen desorbitado, y a las composiciones con claro dominio de oscuros. Esto sucede en Reflejos (colección particular, 1962) paisaje cubista, en Bodegón cubista con sandía (Fundación Menchu Gal, 1957) o en Botellas, pan y fruta (colección particular, 1956), que no le impide trabajar con transparencias. 

Caserío del Baztán

Barcos en Bahía del Chingudi

La amapola

La vendimia en Remelluri

Bodegón cubista

En cuanto a sus retratos los trabaja con la misma pastosidad y relieve. Estos retratos recuerdan en cuanto a anatomía postural a Tamara de Lempicka en el retrato de  Jesús Montes Iturrioz, pintor también de Irún, y al cuadro del retrato de hermano de Pitti Bartolozzi, pintora madrileña, que vivió la mayor parte de su vida en Pamplona (Navarra). Destaca el Pierrot (tema parisino picassiano) por sus juegos de transparencias, vivacidad del color y perfección postural y el retrato en claros de José Vela Zanetti (colección particular, 1979). En los retratos también encontramos la influencia en Ana Mari Marín en su obra el Violinista, así como en la anatomía de las manos. Su forma de representar a las mujeres resulta igual de valiente que sus pinceladas dignificando la postura de una mujer sentada en el suelo tanto como la de un retrato de mujer de tres cuartos formal y clásico, la representación de una mujer fuerte, vasca. Recuerda a los rostros del pintor Zabaleta.

Pierrot

M. R.

En sus escenas de interior costumbristas podemos encontrar los interiores del Baztán de las Casas Indianas con sus escudos heráldicos en vidrieras, el perro durmiendo apaciblemente, los pucheros antiguos en la chimenea y las alfombras que recuerdan a los tratamientos de Matisse.

Detalle de la obra titulada M.ª Teresa Rodríguez Salís en su casa Beraun

La escena de la pintura Salón de Gain-Gainean (colección particular, 1932) me lleva a los lienzos de interior de la artista navarra Karmele Garmendia (1898- 1983) de su pueblo natal de Oroz-Betelu que también estudió en París, pero vivió exiliada en Sonora (México).

Salón de Gain-Gainean

Su faceta fauvista en simbiosis con el Cubismo lo encontramos en la obra Pueblo (Fundación Menchu Gal, 1963) de pequeño formato. En sus masas de color, que recuerdas a esculturas de Jorge Oteiza, grises piedras afiladas a la izquierda.

Pueblo

Mentxu Gal es una de las artistas que formó parte de varios grupos artísticos donde las mujeres fueron invisibilizadas durante décadas como la Escuela de Vallecas y la Escuela Vasca. Menos mal que en la exposición se cuenta con la fotografía junto a otros artistas vascos que verifica el encuentro y la afinidad. Ella la única mujer. En la fotografía vemos en Hondarribia a Gaspar Montes Iturrioz, Benjamín Palencia, Eduardo Chillida, Luis Vallet, Manolo Montes y Jorge Oteiza, este último se encuentra entre parientes con Ana Mari Marín y ella, una visión con perspectiva de género que reescribe la historiografía completada con Mentxu Gal. Esos documentos gráficos confirman la realidad de la existencia de grandes artistas mujeres.

En la exposición podéis leer las críticas de la estadounidense Barbara Rose sobre la pintora.

La obra Paisaje Nevado del año en que nací, 1973 aúna el resumen de una vida pintando, de una experiencia vital que cómo dijo Mentxu Gal creaba su felicidad. Asusta el tiempo que se ha necesitado para transparentar una genealogía inclusiva de estas artistas y en una historiografía sin géneros.

Paisaje nevado

Gal fue la primera pintora en ganar el Premio de la Exposición Nacional en 1959, realizó 70 exposiciones individuales y 232 colectivas, de San Sebastián a Río de Janeiro, Lisboa, Londres, pabellones internacionales, entre otros pasando por Venecia. En la exposición se puede consultar una línea del tiempo con sus acontecimientos más significativos.

Mentxu Gal, Sala Cultural Serrrería Belga, Madrid. Hasta el 28 de junio de 2026.

 

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