CATACLISMO

49 MANERAS DE DIBUJAR A UNA MADRE

Sonia Carballo1

49 MANERAS DE DIBUJAR A UNA MADRE
Joana Baygual

El pasado día 12 de enero de 2018 se falló el XXIII Premio Nacional de pintura “Ciutat d’Algemesí” y la artista Socatoba, Sonia Carballo, obtuvo un accésit (se ha otorgado un Primer Premio y dos accésit).

La obra que presentó a concurso es “49 maneras de dibujar a una Madre”, realizada en el 2016, y que podrá verse con una selección de otros trabajos que participaron en el concurso.

Socatoba en esta obra ha realizado un exhaustivo ejercicio de reflexión y introspección en referencia a quién es y de dónde viene. A través de la figura de su madre, reproducida insistentemente en el proyecto, ha meditado sobre su propia identidad, sobre quién es ella, a partir de quién es su madre.

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“49 maneras de dibujar a una madre” consiste en una amplia serie de dibujos al carbón, de pequeño formato, tres lienzos al óleo y acrílico, y un vídeo.

La serie de dibujos que forma parte del proyecto es una repetición de la figura de la madre. Dibujos realistas que parecen inacabados donde la fuerza expresiva de los mismos aparece en manchas o detalles más perfilados. Mediante sfumatos y borrones de carbón o pastel centra la atención en determinadas partes que parece que nos hablen de su aura materna.

La madre en una amplia serie de posturas posibles, un análisis exhaustivo y científico, analítico de su figura, sus curvas, sus formas, sus heridas, su parte más oscura, su solidez. Toda esta amplia serie de pequeños dibujos parecen los momentos congelados de la performance de la vida vivida.

Además encontramos en el proyecto lienzos donde introduce algo de color carmín, elementos de la naturaleza y el santuario de su mesita de noche, con una muñequita que la artista le regaló: “Comprarle una muñeca a mi madre para devolverle su niñez  o reclamarle que no me dio mi lugar como hija de una manera inconsciente”.

El proyecto acaba con un vídeo organizado en tres partes. En la primera la madre mira a la hija, detrás de la cámara, y a nosotros como espectadores, a los ojos. En una segunda parte la madre se desviste repetidamente, dejando abandonado su camisón en el suelo, abandonando un fragmento de su vida, y en la tercera parte se aleja de la hija, mirándola siempre, para traspasarle y cederle su propia libertad, una nueva vez, desde que le dio la vida.

Debe ser dificilísimo para una artista internarse en semejante meditación, dolorosa y amarga, donde surgen toda una serie de sentimientos enfrentados y emergen recuerdos no siempre deseados.

Para este proyecto la artista se sometió a una sesión de regresión parapsicológica, hipnosis donde el 50% de tu mente está en hipnosis y el otro cincuenta está consciente, mediante la cual se transbordó al momento de su parto, el primer momento que dejó de estar en íntima y profunda relación con su madre. Los médicos tardaron mucho en colocarla en los brazos de su madre. Y a partir de aquí va reflexionando sobre la figura de la madre y su representación como individuo social, familiar y afectivo.

Seguramente la artista ha repasado cada momento de su vida junto a su madre, los porqués de según qué situaciones vividas, los sentimientos cruzados y los desapegos sentidos. El apego, o el desapego, es uno de los conceptos que le ha estimulado para analizar lo que experimentaba y poder enfrentarse con el trabajo.

El cuerpo físico de la madre, metáfora de fuerza y sostén de la familia que se desprende de una misma para ir adelante con lo que lleva sobre sus espaldas. La artista-hija la compara con la Venus de Willendorf, mujer-piedra, mujer-madre, que representa la fuerza totémica, pero también mujer dual y castradora en cierta medida. Se podría decir que “¿hay que matar a la madre para poder ser una misma?”. A las madres se les hace muy difícil dejar partir a lxs hijxs.

El cuerpo de la madre como un campo de batalla donde la vida se ve reflejada y proyectada, como un “lugar” que nos explica lo que es la vida y lo que será la nuestra.

Es un homenaje a las madres, es un ejercicio de perdón y oportunidad, es una forma de agradecimiento y reconciliación con nosotrxs mismxs, es una manera de poder madurar y dejar partir a la niña/o que fuimos o fueron nuestras madres. Es una manera de enfrentarnos con la vida y con la muerte.

En la exposición se podrá ver el lienzo más grande de la serie que representa a la madre casi a tamaño natural, pero el proyecto en sí, como hemos visto, es mucho más extenso y profundo.

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Socatoba, 49 maneras de dibujar a una Madre, Sala d’Exposicions Municipal, c/Muntanya 24, Algemesí, Valencia. Del 26 de enero al 11 de marzo de 2018.

www.socatoba.com

 

 

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