
UN BOLSILLO PARA EUGÈNIA BALCELLS
Eulàlia Bosch, 8 de marzo 2026
“…todo son historias. Pero ¿cuál es la verdadera historia?
No lo sé. De ahí que conserve mis frases colgadas, como ropas en el armario, en espera de que alguien se las ponga.”
Virginia Woolf, Las olas
Cuatro de febrero de 2011. Eugènia Balcells viajó a Madrid para recoger el premio MAV con el que la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales reconocía su destacada trayectoria artística y su aportación a la visibilidad de las mujeres en el arte.
Días antes, Eugènia empezó a pensar en su papel en ese acto y conversamos sobre las distintas posibilidades que se nos ocurrían, hasta que dimos con la imagen que estábamos buscando. ÁLBUM PORTÁTIL se nos apareció como la respuesta adecuada.
En 1993, Eugènia confeccionó un abrigo de plástico recubierto de bolsillos por todas partes. En cada uno de ellos, la imagen de una mujer: Nefertiti, Victoria de Samotracia, Colette, Marguerite Duras, Marilyn Monroe, Josephine Baker, Virginia Woolf, Gabrielle Chanel… Simples postales yuxtapuestas que cobraban vida a medida que ella se movía.
Ese mismo año, lo usó por primera vez en una performance que preparó para la librería Tartessos de Barcelona. «Llevo en mi a todas las mujeres”, iba repitiendo, “las conocidas, las no conocidas, las jóvenes, las viejas, las sabias, las que no saben mucho… todas las llevo con honra y con gran agradecimiento…».
Con el abrigo puesto, recortó ante el público asistente una cinta de Moebius de papel con la que ejemplificaba ese camino sin fin que forman las mujeres, aun sin saberlo a veces, sumando silenciosa y sigilosamente sus diversas experiencias vitales.
Habían pasado veinte años desde que Eugènia cosió su abrigo cuando llegamos a Madrid con ÁLBUM PORTÁTIL, una cinta de papel, tijeras, grapadora…
Eugènia Balcells subió al escenario con el abrigo puesto y un suspiro de sorpresa se dejó sentir en la sala. La resistencia de las mujeres para defender su dignidad había recorrido un largo camino desde 1993, pero seguían quedando muchos espacios por desbrozar. Ella, envuelta en su obra, interpelaba al público presente con una gran fuerza. ¡Muchas personas pensaron que lo había hecho justamente para esa ocasión!
Lo mismo ocurrió de nuevo en el 2022, en la Fundación Vila Casas de Barcelona, cuando Eugènia volvió a ponerse el abrigo para inaugurar la exposición ELLA, UNA Y OTRA VEZ, que reunía las obras que dedicó explícitamente a la imagen de las mujeres en el cine y en los medios de comunicación. Parecía como si, con los años, ese conjunto de postales en movimiento fuera adquiriendo cada vez mayor significado.
Hoy, 8 de marzo de 2026, vuelvo a pensar en ÁLBUM PORTÁTIL. Esta vez lo hago sin su compañía. Después de haber trabajado juntas durante treinta años, el pasado domingo, primero de marzo, tuve que empezar a aceptar que nunca más iba a sonar ese teléfono que en cualquier momento me pedía mi opinión sobre una nueva urgencia creativa.
Pienso en el lugar que debemos reservar a la imagen de Eugènia en su ÁLBUM PORTÁTIL. De ahora en adelante, no será ella la modelo que sostenga a «todas las mujeres». Pero me parece verla inmiscuyéndose entre las costuras para seguir rindiendo homenaje a esas formas de vida que le permitieron a ella ser quien fue.
La verdadera historia de Eugènia Balcells no terminará nunca mientras haya una mujer dispuesta a descolgar ese ÁLBUM PORTÁTIL y sacarlo a la calle para que su voz resuene en todas y todos los transeúntes. Sospecho que, cuando esto ocurra, creeré oír de nuevo el teléfono sonar a una hora intempestiva y lo atenderé de inmediato. Su deseo de creación nunca supo esperar.
Eugènia Balcells, Álbum portátil, 1993













