Fernando Pradilla, La marquesa de Encinares, 1917
La exposición «El eterno femenino. Retratos entre dos siglos» propone un recorrido en torno a la figura de la mujer como inspiradora de imágenes que son reflejo de épocas históricas, de la visión arquetípica de los roles femeninos y de la relación entre el artista y su musa en el pasado, al hilo de la evolución del pensamiento y los símbolos de movimientos sociales y artísticos.
Desde fin del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX, a través de medio centenar de obras de autores como Picasso, Miró, Romero de Torres, Sorolla, Ramón Casas, Gargallo, María Blanchard y Maruja Mallo, desvela la evolución de las visiones de lo femenino y la influencia de la evolución de la mujer en la propia transformación social, que también queda reflejada en el arte con obras de artistas contemporáneas.
Según la comisaria Lola Durán, parte de la ironía del «eterno femenino» de la mujer etérea, bella, abnegada y reducida al ambiente íntimo del hogar, representada por retratos de damas de la sociedad de Joaquín Sorolla y de Francisco Pradilla, de 1917, y finaliza con un cierto tono de reivindicación social, a través del collage de Françoise Vanneraud Miradas desplazadas, que reúne imágenes de archivo tomadas a mujeres antes de ser deportadas tras la Segunda Guerra Mundial.
Siguiendo el recorrido de la exposición, frente al estereotipo del «ángel del hogar», se puede ver representada la figura de la «mujer fatal», con telas como La mujer morena de Julio Romero de Torres, la gitana Consuelo de Isidro Nonell o La empolvada que pintó Ignacio Zuloaga.
El paso de la mujer como musa a creadora se produce ya en los años veinte del siglo XX, con la llegada del derecho al voto y el acceso a la educación, cuando surgen las nuevas Evas, mujeres cosmopolitas con una sólida formación que conocieron los ambientes parisinos y los círculos cubistas, representadas en el Patio de la Infanta por obras de María Blanchard, Maruja Mallo y Olga Sacharoff.
La exposición abarca un tercer periodo, ya en los años sesenta del siglo pasado, cuando a partir del pop se ironiza sobre ciertos estereotipos femeninos, con imágenes de David Hockney, Miquel Barceló o el Equipo Crónica.
Y finaliza con la creación actual de artistas emergentes de final del XX, cuando el feminismo va haciendo más visibles las desigualdades entre géneros y las artistas reivindican su cuerpo, entre ellas, Esther Pizarro con sus desnudos deconstruidos, Mapi Rivera o Yolanda Tabanera.
El eterno femenino. Retratos entre dos siglos, Sala de exposiciones Ibercaja, Palacio de la Infanta, San Ignacio de Loyola 16, Zaragoza. Del 24 de octubre de 2013 al 16 de marzo de 2014.