CATACLISMO

UNA APUESTA COMPROMETIDA

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Una apuesta comprometida: reescribir e investigar desde una perspectiva de género el discurso de la historia del arte contemporáneo.

 

Ana Martínez-Collado

 

Arte escrita. Texto, imagen y género en el arte contemporáneo, editado por Maite Méndez Baiges. Editorial Comares, Granada, 2017. ISBN: 9788490454923

Autoras: Maite Méndez Baiges, Lidia Taillefer, Carmen Cortés Zaborras, Esther Morillas, Carla Subrizi, Belén Ruiz Garrido, Eva M.ª Ramos Frendo, Luis Puelles Romero, Isabel Garnelo, Noelia García Bandera.

 

“El feminismo implica la reconsideración de nuestros conceptos de historia, del tiempo histórico, del archivo, del momento traumático de cualquier suceso nuevo y del momento retardado, pero vinculado a él, de un reconocimiento conquistado, de una Nachträglickkeit”.

Griselda Pollock[1]

 

Arte escrita. Texto, imagen y género en el arte contemporáneo, editado por Maite Méndez Baiges, se convierte en un volumen necesario en la historia del arte desde un compromiso con las perspectivas feministas. Lamentablemente esta posición sigue siendo hoy arriesgada a pesar del doble esfuerzo que requiere. Una investigación en la historia del arte en cuyas fuentes resulta difícil sacar a la luz a artistas no suficientemente reconocidas y aplicar una posición de análisis que requiere enfrentarse con el rígido orden jerárquico en el que se constituyen las disciplinas. La aplicación de los discursos feministas, al que se suma necesariamente -la interdisciplinaridad y la transversalidad, siempre cuestionada-, son posiciones discriminadas en el universo académico paradójicamente al ser consideradas como análisis de una parte y no de un todo. Los escritos, obras, investigaciones feministas son tratadas, en las ramas de las ciencias de arte y humanidades, como «obras periféricas» de la «gran ciencia» y del «discurso». Y así, siento afirmarlo, seguimos siendo portadoras de un discurso de «lo menor». Por lo que aún continúa siendo ineludible insistir no sólo en el valor de la investigación sino en la valentía del propósito.

El concepto del volumen profundiza en una de las premisas fundamentales del arte vanguardista, la ruptura de las fronteras entre los distintos leguajes artísticos y, particularmente, en uno de los resultados más innovadores la conjugación del lenguaje visual con el lenguaje escrito, de imagen y palabra, de la literatura con las artes visuales. Desde la intención anunciada de examinar esta cuestión desde los estudios de género, el volumen se sumerge a través de distintos artículos en el estudio de la obra lingüístico visual de alguna de las artistas del siglo pasado, indagando en la construcción visual del sujeto femenino. Reivindicando así una relectura de la historia del arte, una renovación de la política de la mirada y de la estética en la que la que es crucial la cuestión del género.

Tres apartados organizan la estructura del libro. En la primera parte, «Texto e imagen en artistas contemporáneas», cuatro capítulos analizan las relaciones entre el texto literario y la creación plástica en la obra de artistas mujeres a través del siglo XX. Lidia Taillefer dedica el texto a la poesía visual de la norteamericana Marianne Moore; Carmen Cortés Zaborras recorre la colaboración creativa a través de imágenes y palabras entre la fotógrafa y escritora francesa Claude Cahun y Marcel Moore; Esther Morillas el estudio de los collages y la poesía tecnológica de Ketty La Rocca, cuyos trabajos centrados en la utilización del leguaje y la retórica de los medios de comunicación contravienen los estereotipos que se difunden. Y, por último, Carla Subrizi, nos sumerge en el contexto italiano para reforzar la relevancia de la escritura, la performatividad y el feminismo en las propuestas Niccolai, Vicinelli, Bentivoglio, Santoro e Lonzi, como forma de lucha artística política y feminista. Estas investigaciones no sólo contribuyen a revalorizar el trabajo de las mujeres en aquellos aspectos más innovadores del movimiento vanguardista –la creación colectiva, la fusión de la alta cultura y la cultura popular y el uso de medios híbridos, el collage y el poema visual-. Toda esta ebullición creativa feminista sobresale también por su capacidad de ofrecer testimonio de la emergencia incipiente de la construcción de una subjetividad contemporánea, abierta a la diferencia.

En la segunda parte del libro, «Textos e iconografías de la mujer en la creación contemporánea», los artículos profundizan en estas relaciones dentro de los contextos artísticos contemporáneos. Asumiendo además la riqueza que supone para el discurso feminista este encuentro entre la cultura visual y la palabra escrita. Indagar en las imágenes de las mujeres lectoras es un brillante hilo conductor en el artículo de Maite Méndez Baiges, que le permite afirmar con rotundidad que hubo otra modernidad y que en esta otra modernidad las mujeres iniciaban un largo camino para asumir otro papel en el espacio de la representación y en la sociedad. El cuadro de Vanessa Bell, Interior with Artist’s Daughter (1935-1936), «podría interpretarse como las futuras imágenes que al margen del deseo que vayan a suscitar o no en hombres y mujeres, indistintamente, se abren camino en esa centuria como mujeres sujeto». Belén Ruiz Garrido nos atrapa en su análisis –en el que destacan las cuestiones inherentes a la progresiva visibilización de las mujeres– sobre la imagen de la escritora en el que contrasta la representación de los autores masculinos y la representación o autorrepresentación, llevándonos por un recorrido en el que abarca desde los retratos de Virginia Woolf hasta las propuestas de artistas contemporáneas de Regina José Galindo, Shirin Neshat, Lalla Essaydy o Adela Martín. La relación entre el cuerpo femenino en movimiento a través de la danza y la publicidad en los años veinte en España es el objeto de estudio del artículo de Eva Mª Ramos Frendo; análisis en el que destaca la aplicación de la perspectiva masculina y más tópica de la visión de la mujer. Y Luis Puelles Romero nos propone una inmersión desde un análisis de la Estética y la Teoría de las Artes, en el proceso de feminización de la recepción estética, a través de una arqueología en el devenir de la modernidad que destacan la paulatina aceptación de la emotividad, la sensibilidad o la empatía.

Dos ensayos lingüísticos completan el tercer apartado y cierran el volumen a modo de propuesta experimental. Isabel Garnelo nos propone en «Todo es mentira, salvo alguna cosa», un proyecto de entrelazado entre imagen y palabra que evidencia las implicaciones financieras en nuestro universo globalizado. Y Noelia García Bandera en su propuesta «CV», recrea a través una combinación entre fotografía y palabra escrita el recorrido profesional de las autoras del libro.

El volumen es uno de los resultados del proyecto de investigación dirigido por Maite Mendez Baiges, «Lecturas de la historia del arte contemporáneo desde la perspectiva de género», financiado por el Ministerio español de Economía y desarrollado por las Universidades de Málaga y La Sapienza de Roma, que pone en valor los proyectos de investigación al favorecer la posibilidad de generar nuevos conocimientos de profunda la relevancia social.

El objetivo general del proyecto es plantear una revisión del arte de los siglos XX y XXI aplicando los estudios de género. De tal forma, y así se evidencia en el volumen, que una de las premisas fundamentales, siguiendo la visión de Virginia Woolf sería la de reevaluar la aportación de las mujeres como sujetos, aplicada en este caso a la historia del arte. Otra premisa fundamental estaría relacionada con la propuesta de Griselda Pollock. No se trata sólo de rescatar a las artistas feministas discriminadas en la construcción del arte contemporáneo, sino transformar la propia disciplina, incorporando aquellas reflexiones que permitan reformular la participación de la subjetividad femenina en el arte moderno y contemporáneo. Las artistas mujeres han sido protagonistas de nuestra historia y su discurso debe también inscribirse en las líneas argumentativas que lo definen. Tal vez llegue un momento en que la fuerza de la transformación que proponen los discursos feministas llegue a la historia, al pensamiento, a la política, a la sociedad y por supuesto, a nuestra vida íntima y cotidiana.

 

 

[1] Pollock, Griselda, “Desde las intervenciones feministas hasta los efectos feministas en las historias del arte. Análisis de la virtualidad feminista y de las transformaciones estéticas del trauma”, en AA.VV., Producción artística y teoría feminista del arte: nuevos debates I, dirección Xavier Arakistain y Lourdes Méndez, Centro Cultural Montehermoso, Vitoria, 2009, p. 49.

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