CATACLISMO

LA MIRADA INTIMISTA DE MARKÉTA LUSKAČOVÁ

Markéta Luskačová

 

LA MIRADA INTIMISTA DE MARKÉTA LUSKAČOVÁ
C. Poyatos

 

Lo son. Unas veces más y otras menos. Pero lo son: invisibles, transparentes. Están en escena y no se las ve…

Con esta afirmación la escritora Elsa López abre su artículo “La invisibilidad de las mujeres”  y este hecho se constata una vez más al indagar en el trabajo de la fotógrafa checa Markéta Luskačová (Praga, 1944). Su reconocimiento podía haber sido equivalente al de Josef Koudelka (Boskovice, República Checa, 1938), con quien comparte origen, generación y, por supuesto, su fascinación por la fotografía. Con él ha realizado también viajes por el Este de Eslovaquia, abordando el tema de las peregrinaciones y las celebraciones religiosas.

 

Markéta Luskačová1

 

Sin embargo, Markéta no recibió en 1969 la Medalla de Oro Robert Capa, ni el Premio Nadar en 1978. Tampoco el Premio Nacional de Fotografía de Estados Unidos ni el Cartier Bresson o el de la Fundación Hasselblad, entre otros muchos. ¿Hasta qué punto no ha recibido estos galardones por desarrollar una obra de inferior proyección o calidad, o por el simple hecho de ser una mujer? Se trata de una pregunta sin respuesta, pero cualquiera que se aproxime a su trabajo descubrirá una trayectoria tan intensa como sorprendente, expuesta en numerosos museos de Gran Bretaña, como el Victoria & Albert Museum y la Whitechapel Art Gallery en Londres o el Museum of Modern Art en Oxford, así como en diferentes espacios de Suecia, Dinamarca, Polonia, Francia, Australia, Estados Unidos e Israel, además de la República Checa, donde protagonizó en 2014 una retrospectiva en la Leica Gallery de Praga (Photographs 1964-2014). En España, se pudo ver su primera individual en el Festival Internacional de Fotografía Latitudes de Huelva en 2016.

 

Markéta Luskačová, 'First Komunion, Sumiac' Slovakia 1971

 

Es posible que buena parte del desconocimiento de su trabajo tenga que ver con la mirada intimista con que aborda los temas, suprimiendo cualquier dimensión espectacular. Formada en la Escuela de Cine y Televisión de la Academia de Artes Escénicas de Praga (FAMU) entre 1967 y 1969, Markéta Luskačová se gradúa previamente en Sociología de la Cultura en la Universidad de Praga, dirigiendo su objetivo hacia los más desfavorecidos, hacia esa parte de la sociedad tantas veces invisibilizada, aproximándose a las situaciones con una actitud de acompañamiento y comprensión más que de cazadora oportunista.

El interés por lo social marca una trayectoria de 50 años, protagonizada por niños discapacitados, mujeres enfermas y maltratadas, gente anciana, mercados callejeros o músicos de la calle. La intimidad y el respeto con el que se acerca a las personas retratadas y la confianza que éstas depositan en ella, implica un posicionamiento muy lejano al de capturar o robar una instantánea que impresione a las agencias y dé la vuelta al mundo.

 

Markéta Luskacová_Peregrino dormido, 1968

 

Sostiene John Berger en su artículo “El Cristo de los campesinos”, escrito a propósito de su exposición Pilgrims (Peregrinos) en el Arts Council de Londres en 1985, que Markéta Luskačová “no podía ir con prisa porque el proyecto requería aislar, por un lado, un instante lleno de intemporalidad y, por el otro, una serie de apariencias que contuvieran lo invisible”.

Markéta Luskačová aborda la dimensión de lo humano en toda su extensión, explorando los límites entre lo permitido y lo prohibido, lo visible y lo invisible, lo mostrable y lo oculto, lo pagano y lo religioso, la vida, la muerte, la enfermedad, y todo lo que sucede entre los márgenes del cielo y de la tierra.     

 

Markéta Luskačová_London, 1975

 

 

 

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