¡ESTO ES AMÉRICA! TERESA MARGOLLES
Carlos Jiménez sobre la exposición de Teresa Margolles en CA2M Móstoles
¡ESTO ES AMÉRICA! TERESA MARGOLLES
Carlos Jiménez
Y no lo digo para llamar ahora la atención sobre el aluvión de productos audiovisuales americanos en la televisión española, sino para situar el escenario de las obras que la artista mexicana Teresa Margolles expone actualmente en el CA2M de Móstoles, bajo el título genérico de El testigo. Porque Ciudad Juárez podrá ser sinónimo de la ignominia del feminicidio, pero también es un síntoma o un síndrome de lo que es América.
Esa América legendaria que, gracias a incontables westerns, se localiza en el desierto americano o en hitos como El Álamo, convertido en lugar de culto por la película homónima que John Wayne dirigió y protagonizó para obtener el refrendo histórico de su papel de héroe americano por antonomasia. Macho y republicano, para más señas. Pero la leyenda de América es también inseparable de nombres como el de Alamogordo, donde se realizó en 1945 la primera prueba nuclear de la historia. De Dallas, donde asesinaron en 1964 a John F. Kennedy. O de Waco, donde en 1993 el asalto por el FBI de la sede de la secta de los Davidianos se saldó con una masacre. Todos ellos sitios conectados con Ciudad Juárez por la geografía y la historia, aunque ahora esté separada de ellos por un muro infranqueable. Para los mexicanos que pretenden emigrar se entiende, porque para el resto de las cuestiones decisivas la ciudad está atada y bien atada a una América que se niega, sin embargo, a aceptar que en ella se refleja con precisión estremecedora una de sus caras más terribles y más temibles. Los daños colaterales de su propia existencia. Porque si en la primera década de este siglo, Ciudad Juárez padeció una de las tasas de criminalidad más altas del mundo fue debido a una conjunción de factores determinados inmediatamente por la economía, la política e incluso la cultura americana. En primer lugar está la guerra interminable entre las bandas mafiosas que transformó las calles de la ciudad en un campo de batalla, sembrado diariamente de cadáveres, tanto propios como ajenos. Y que no habría tenido lugar –ni seguiría teniendo lugar– si no fuera por la perversa “guerra contra las drogas” impuesta por Richard Nixon y perpetuada hasta la fecha por los sucesivos presidentes americanos. En segundo lugar está el Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994, igualmente perverso porque desmanteló las defensas de la agricultura y la industria mexicana ante la competencia americana, generando oleadas sucesivas de parados que se marcharon al Norte en busca de trabajo pero que descubrieron que la frontera, a pesar de que ahora estaba abierta de par en par para los capitales y las mercancías americanas, estaba cerrada como nunca para ellos. Unos arriesgaron su vida atravesando clandestinamente el desierto, otros se enrolaron en las bandas de narcotraficantes y muchos otros encontraron trabajo en las maquilas, las sweat factories, instaladas en la frontera. En las de Ciudad Juárez lo encontraron sobre todo jóvenes mujeres. Y fueron ellas el blanco de una matanza tan atroz y sistemática como carente de autores y de móviles conocidos o comprensibles. Cayeron miles de ellas y hasta el día de hoy no se sabe a ciencia cierta por qué en realidad las mataron. Como tampoco han sido identificados y castigados la mayoría de quienes las mataron, violaron y mutilaron.
La pieza más estremecedora entre todas las que Teresa Margolles ha dedicado a lo sucedido en Ciudad Juárez y que está incluida en su exposición del CA2M, se titula escuetamente PM 2010. Las cuatro paredes de una sala de planta rectangular están tapizadas literalmente con las 365 portadas del diario sensacionalista PM, correspondientes al año 2010. Todas responden al mismo esquema. Un enorme titular, del tipo de: 20 MUERTOS EN LA PRIMERA SEMANA, EJECUTAN A DOS DAMAS, LA DESTROZAN CON PIEDRA Y LE PASAN AUTO, LA TORTURAN Y DESVISTEN, LO DEJAN SIN CABEZA, EJECUTAN A EXHIBICIONISTA, MATAN A 7 MUJERES EN 7 HORAS, etcétera. Cada titular está acompañado por una gran foto que lo ilustra impúdicamente y por la de una vedette medio desnuda que da pie a comentarios como: Se da a desear, Da probadita, Sin ropa le va mejor, Fogoso deseo, Anda urgida, etcétera.
No conozco un ejemplo más denigrante de prensa sensacionalista que este de PM, que ha llevado hasta extremos intolerables la estrategia de sus modelos británicos y americanos de convertir el erotismo en pornografía y el sufrimiento humano en la más apetecible y rentable de las mercancías. Y es mérito incuestionable de Teresa Margolles el arrojarnos a la cara con ella la evidencia palmaria del horror y del terror que ha padecido Ciudad Juárez. Y sobre todo, sus mujeres.
Teresa Margolles, El testigo, CA2M, Móstoles, Madrid. Del 18 de febrero al 25 de mayo de 2014.
Comisaria: María Inés Rodríguez.





