CAMPO DE BATALLA
No son solo los recortes, que por acumulación anual se cifran ya entre el 40% y el 60% del presupuesto de museos y centros, algunos ya cerrados. Ni el fraude a nuestra contribución fiscal al erario público
No son solo los recortes, que por acumulación anual se cifran ya entre el 40% y el 60% del presupuesto de museos y centros, algunos ya cerrados. Ni el fraude a nuestra contribución fiscal al erario público: hasta ahora, en este país era inimaginable que el más alto representante de (educación y) cultura insultara a los profesionales, llamándonos “pedigüeñ@s” y “entretenid@s”, lejos de hallar soluciones para un sector que aporta el 4% del PIB. Incluso la prometida Ley de Mecenazgo, anunciada como la tabla de salvación –“el Estado no debe ocuparse de la cultura”, dixit-, aunque en realidad se tratara más bien de una Ley de Privatización de la Cultura, va aplazándose sine die.
En estos días, las asociaciones del sector del arte y de la cultura debaten si merece la pena seguir dialogando con los actuales responsables de la Administración del Estado, o bien ha llegado el momento de dar carpetazo, como ya se ha decidido en la recién creada Plataforma de la Cultura de la Comunidad Valenciana. En Madrid, la oferta dirigida a las asociaciones para trabajar en un Plan Estratégico para la Cultura del Ayuntamiento de Madrid, PECAM 2012-2015, ¿será un entretenimiento más?. “Sostenibilidad” y “emprendedores” son sustantivos que abundan entre las 634 páginas del documento inicial; sin embargo, no encontramos objetivos como “igualdad de género”, omitida en la selección que han realizado de la Estrategia para las Artes Visuales que MAV respaldó en 2011, junto al resto de asociaciones. Tampoco entre los cientos de eventos clasificados se ha incluido el festival Miradas de Mujeres 2012, aunque aglutinara durante marzo pasado 70 sedes en Madrid para mostrar el trabajo de más de 300 artistas, críticas, comisarias y teóricas.
Y por supuesto, en el sector privado, el panorama no es más halagüeño. Presentar proyectos expositivos a las fundaciones se está complicando. Además de los costes de producción, la criba es ideológica: las imágenes sexuales vuelven a ser peligrosas. Ahí está nuestro fuerte: el cuerpo y el sexo siempre han sido, siguen siendo nuestro campo de batalla.
