exposiciones

#81

ISABEL GARNELO. TIEMPO SENSIBLE

Siempre me ha gustado encontrar formas en las baldosas o en la pared.

Isabel Garnelo, Sin título, 2025, tinta pura/papel, 42 x 13,6 cm

ISABEL GARNELO. TIEMPO SENSIBLE
Belén Ruiz Garrido, Profesora titular de Historia del Arte, Instituto Universitario de Género e Igualdad (IGIUMA), Universidad de Málaga

Consulto en el diccionario el término pareidolia. Me sorprende que la RAE no lo recoja. Quizás la potencialidad de sus efectos desborde cualquier definición razonable. Entonces no queda más que sentirlo. Resulta una tarea fascinante. Siempre me ha gustado encontrar formas en las baldosas o en la pared. No es solo un entretenimiento. Ocurre también con los sonidos. Supone demorar el tiempo y dejarse llevar, esto que tanto nos falta por la inmediatez de la vida que no nos deja vivir. Si te detienes, si dejas que los sentidos vaguen sin rumbo, las verás o escucharas melodías inesperadas, porque siempre estuvieron ahí, solo que juegan a esconderse entre la maraña.

Tiempo sensible de Isabel Garnelo desvela momentos detenidos. Resultan sorprendentes también para ella misma. Nos sentimos interpeladas para dejarnos llevar como ella lo ha hecho, sin planes previos, sin previsión. Sus propuestas pareidólicas se atribuyen a un tiempo perdido, a un sentir del tiempo que como emoción subjetiva se carga de valor y se disfruta porque de forma consciente no sucumbe a las presiones. Tiempo interminable que hay que gestionar. Trayectos sensibles al descubrimiento. Es el tiempo de Isabel cuando el trabajo, el quehacer cotidiano, la próxima tarea… siguen ahí acalladas. Forman parte del tiempo suspendido en el que una mano sin planes deambula por el papel, sin apenas buscar, dejándola hacer. En el fondo se conciben como acopio de lo que se es, de lo que se ha ido construyendo, de experiencias, de intereses adobados con la imaginación que da forma a lo aparentemente inconcebible. Y la creación, que en esos momentos es la vida que fluye, aparece sin esperar demasiado. No es poco. Es la impresión del descubrimiento de mundos latentes, de otros universos, o del mundo visto con ojos nuevos.

Isabel Garnelo, Sin título, 2025, tinta pura/papel, 42 x 13,6 cm

Cuando la maraña se despeja deja vacíos en los que los dibujos automáticos se acomodan. A veces, esos espacios de las hojas del cuaderno propician que las formas vuelen, floten o se expandan. En otras ocasiones, se cortan y se recomponen con nuevas imágenes porque alguna vez formaron parte de otra hoja del cuaderno. Dibujar, hacer y deshacer, completan un ciclo que como el uroboro no tiene principio ni fin. Es la intención sin intención previa.

Los dibujos aparecen, van configurándose primorosamente. Resulta un trabajo preciosista y cuidado, que habla de concentración y de reconexión vital, pequeños trazos y líneas que como puntadas de tinta se hilvanan sobre el papel, en los trazos urdidos por su mano hábil y su cabeza efervescente. Dibujar como tejer. Nos atrapa y entramos a trapo. Y queremos ver criaturas fantásticas, perros, peces, amebas, naves, partos, ovarios, personajes danzantes, pájaros, nubes, flores, zapatos, troncos y ramas, conexiones neuronales, sistemas intestinales, rituales, conversaciones, composiciones arquitectónicas, abstracciones, componentes orgánicos, deformaciones fantásticas, a veces cómicas, otras perversas, punzantes o suavemente redondeados, tridimensionales pese a la ausencia referencial; también territorios, mapas recortados, redes o tejidos perfectamente deshilvanados. Seres y espacios por definir y delimitar, abocados al vacío, aunque extrañamente conectados, habitantes de la nada que en todo caso nos habitan cuando los soñamos o las imaginamos, cuando las tememos o los transitamos.

Para la artista el proceso creativo corre al encuentro del curso vital de los años. Pasado, presente y futuro no se suceden en una línea continua, se amalgaman, reaparecen y se proyectan. Las mujeres sabemos por transmisión, por herencia cultural, por exigencia o necesidad que el tiempo sedimenta lo vivido. Y a la vez, la Isabel Garnelo hacedora, artesana del trazo insumiso y de la puntada certera, vuelve sobre inquietudes artísticas una vez más. Y nos interroga con sus preguntas. ¿Cómo construir espacios creíbles con una contención de medios? ¿Cómo vehicular esa tendencia del sentir y percibir a completar en la que buscamos coherencias para apaciguar el caos? Quizás poniendo en duda realidades con el convencimiento de que la duda es lo único certero.

Isabel Garnelo, Tiempo sensible, Galería Taller Gravura, Málaga. Del 23 de octubre al 4 de diciembre de 2026.