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#57

LOS LITEMA, OTRO CAPÍTULO INVISIBLE

Una tradición artística abstracta practicada por mujeres.

LOS LITEMA, OTRO CAPÍTULO INVISIBLE
Marta Mantecón

El relato oficial que manejan los manuales de Historia del Arte suele situar el punto de partida de la abstracción en 1910, fecha en la que Kandinsky firmaba su Primera acuarela abstracta. Después supimos que Hilma Af Klimt ya había estaba estado trabajando bajo coordenadas abstractas unos años antes que el pintor ruso. Y no fue la única.

Por mucho que la historiografía occidental se empeñe en buscar pioneros por doquier a quien atribuirles esa genialidad, todos los contextos geográficos e históricos poseen manifestaciones abstractas, muchas veces anónimas, que lejos de encajar en un canon individualista, conectan formas de arte surgidas en diferentes entornos espacio-temporales.

El arte mural ha estado asimismo presente en todas las culturas, muchas veces para representar el sistema de creencias de una determinada sociedad. Cuando Wilhelm Worringer publicó en 1908 su conocido ensayo Abstracción y Naturaleza, planteó dos opciones estéticas contrapuestas que adscribiría al sentimiento vital de cada pueblo: la abstracción y la geometría respondían, a su saber, a la voluntad artística del norte, mientras que la proyección sentimental o “einfúhlung”, expresada a través de formas más orgánicas y naturalistas, era más propia de aquellos contextos de comunicación panteísta entre el ser humano y el mundo circundante. Por suerte, no todo encaja en extremos binarios y existen manifestaciones que amalgaman todo un repertorio de creencias, sentimientos e ideas sobre el mundo, además de un innegable sentido simbólico y práctico.

Es el caso de una tradición artística vinculada al espacio doméstico que se conoce como litema, practicada por las mujeres del pueblo basotho, entre Lesotho y el Estado Libre de Sudáfrica, si bien su práctica se extiende además por otras regiones del continente africano. Existen testimonios desde principios del siglo XIX que se han venido transmitiendo entre mujeres, convirtiéndose en una forma de trabajo colaborativa y una actividad social realizada dentro de la comunidad entre familiares, parientes, vecinas o amigas.

Los litema son unos coloristas diseños murales realizados para decorar el exterior e interior de las viviendas recurriendo a diferentes técnicas: pintura mural, grabado, bajorrelieve y mosaicos de piedra. Los motivos nacen de la observación de la naturaleza y de su entorno. Litema quiere decir “tierra arada” y guarda una estrecha relación con el trabajo agrícola y el rol desempeñado por las mujeres como recolectoras.

Las casas basotho generalmente se construyen con una sencilla estructura que se rellena con adobe y barro o ladrillo secado al sol. Una vez enlucidas con yeso, las mujeres realizan una mezcla de arcilla, estiércol y colorantes que disponen en los muros. Luego graban la textura peinándola o realizando incisiones paralelas que recuerdan un campo arado y aplican pigmentos naturales para destacar determinadas zonas. Puede que los litema tengan su origen en la práctica de la alfarería, aunque también recuerdan otras prácticas artesanales.

Estas representaciones efímeras siguen patrones abstractos que se inspiran en los campos cultivados o en diferentes aspectos de la naturaleza, motivos florales o vegetales estilizados y animales asociados con emblemas totémicos. Sus autoras recurren a colores planos y trazados geométricos o curvilíneos que se van yuxtaponiendo con pequeñas variaciones y patrones de simetría rotacional. Los motivos son muy variados: triángulos, flechas, zig-zags, rombos, diamantes, cruces, círculos, puntos, elipses y espirales que emulan las formas naturales, como semillas, hojas y flores. A veces sugieren pieles estiradas o escudos e incluso pueden llegar a sugerir objetos de uso cotidiano como naipes o la iconografía de una caja de fósforos.

El ritmo desempeña un papel fundamental y los patrones recuerdan la decoración que se aplican en los cuerpos durante determinados ritos, pero también en la cerámica, la cestería, las prendas de vestir, mantas y telas estampadas, el peinado, los tatuajes, las máscaras, los abalorios y el trabajo con cuentas, así como la escultura en madera y el mobiliario.

Predominan los tonos tierra naturales y una serie de colores que poseen su propia simbología: el negro tiene que ver con los ancestros, el blanco con la pureza y el rojo con la fertilidad de la tierra. Los zócalos normalmente se pintan con tonos más oscuros para hacerlos más visibles y dar una impresión más sólida a la construcción. También suelen intervenir la línea del techo con una cornisa decorativa y acentúan las esquinas, los frontones, el perímetro de las puertas y las ventanas, así como los muros bajos o lelapas.

Los diseños se asocian simbólicamente con la fertilidad (el hogar como útero simbólico y la entrada como representación de la vagina) y el cambio de las estaciones. Tradicionalmente se realizaban cuando las mujeres habían completado la siembra y cosechado, antes o después de la temporada de lluvias. También para conmemorar alguna festividad o un nacimiento, una boda o un funeral y, particularmente, durante la Pascua y la Navidad, cuando los trabajadores migrantes regresaban a casa. Se trata por tanto de una forma de arte estacional y celebratoria. Existen asimismo estudios que asocian estos diseños con formas de arte religioso y rituales de comunicación con los antepasados en busca de bendiciones, como elementos disuasorios para los malos espíritus o para propiciar la lluvia que borre los murales y que, de este modo, el ciclo de la vida siga su curso. Y también han sido interpretados como un sistema de escritura y en clave política, como medio de resistencia cultural contra el apartheid, pues los boers desconocían su significado, de modo que podían establecer una forma compleja de comunicación que resultaba inofensiva para ellos.

Los litema perviven hasta la actualidad, aunque se encuentran en peligro de extinción debido a la progresiva occidentalización y transformación de las formas de vida. La Universidad Central Tecnológica del Estado Libre (CUT) ha llevado a cabo un proyecto de investigación y recuperación de esta práctica en la granja Gryskop del Estado Libre de Sudáfrica:

Para ampliar información, véase el estudio realizado por Carina Mylene Beyer: “Litema. Revival of Disappearing Art”, Central University of Technology, Free State, Cape Town, 2014.