ENTREVISTA A MARÍA LLOPIS: OTRAS FORMAS DE CREACIÓN SON POSIBLES
Contactamos con María Llopis, artista multidisciplinar y activista, para hablar de la polémica generada por la acción colectiva que ha denunciado el protagonismo de Picasso en el sistema del arte aun hoy.
Acción Dora Maar presente. Fotografía realizada por Ismael Llopis y extraída de la web de María Llopis.
Más en https://www.mariallopis.com/portfolio/dora-maar-presente
ENTREVISTA A MARÍA LLOPIS:
OTRAS FORMAS DE CREACIÓN SON POSIBLES
Ana Quiroga
Contactamos con María Llopis, artista multidisciplinar y activista, para hablar acerca de la polémica generada por la acción colectiva llevada a cabo a principios del mes de junio de 2021 con el fin de denunciar el carácter protagonista que sigue ocupando Picasso en en sistema del arte. Una acción colectiva en la que la artista, acompañada de un grupo de estudiantes de la Escuela Massana de Barcelona, accedía a las salas del Museo Picasso con camisetas con lemas como «Picasso maltratador» o Dora Maar presente». Tomando la acción como epicentro narrativo, nos dejamos guiar por la experiencia de Llopis y dialogamos en torno a la infrarrepresentación de la mujer en el sistema del arte, la búsqueda de nuevos códigos de significación artística e incluso abrimos vereda en torno a un tema polémico: ¿está ofreciendo el feminismo una postura crítica y limitante hacia el deseo?
¿Cuál ha sido el último impulso que te ha llevado a realizar la performance contra la figura patriarcal de Picasso en el Museo Picasso?
En esta acción colectiva, llevada a cabo con la clase de arte y feminismo de la Massana, el tema era visibilizar la obra de Dora Maar y de su figura, sacando a la luz los auténticos motivos que llevaron a Dora Maar, un fotógrafa surrealista muy reconocida en el París época, a dejar su trabajo artístico. Y es que es precisamente cuando Dora Maar comienza su relación con Pablo Picasso cuando abandona la fotografía. Sí es cierto que siguió haciendo algunos trabajos puntuales, como el reportaje fotográfico de la creación del Gernika. Esta es la raíz que nos lleva a hacer la acción, a partir del tema central que ocupa la dinámica de una demis clases: cómo la carrera de muchas mujeres artistas se había truncado al conocer al «genio-creador» en masculino singular. Dora Maar es uno de los ejemplos, pero hay muchos más, como Camille Claudel, que pasa de ser una artista prodigio a pasar al anonimato tras conocer a Auguste Rodin, quien la encierra de por vida. Otro caso similar es es el de Jeanne Héburtene, cuya carrera desaparece tras conocer a Amadeo Modigliani.
En todos estos casos, la figura masculina destruye toda posibilidad de creación femenina, por eso me parecía vital destacarlo a través de esta acción. Creo que también es un tema de responsabilidad de los museos, ya que no señalar el motivo último que llevo a estas artistas a dejar de crear. Creo que es una información vital que se está omitiendo. Este tipo de dinámicas son relativamente habituales dentro de las relaciones de maltrato, en las que se abandonan las metas personales y se renuncia incluso a la expresión misma de nuestro ser, que en el caso de Dora Maar o Camille Claudel es ese impulso creativo anulado. Esta manera de anular a las mujeres, de borrar su huella, su expresión artística, quizá es el tipo de violencia más presente en las relaciones actuales. Es verdad que muchas de las actitudes y gestos de violencia permitidos en la época de Picasso quizá estarían mal vistas actualmente, pero los modos persisten. Es posible que anécdotas como la del chófer de Picasso, que afirmó haber sacado más de una vez a Dora Maar inconsciente de la casa de Picasso, fuesen repudiadas hoy en día, pero no tanto los modos con los que Picasso logró anular el alma artística de Dora Maar.
En cuanto al emplazamiento físico de la acción, se ha optado por el personaje de Dora Maar por la cercanía del Museo Picasso a la Escuela Massana. Por otro lado, en relación al emplazamiento virtual de la acción en las redes sociales, a los pocos días de llevarla a cabo, me cerraron mi cuenta de Instagram, en un principio para 30 días, pero no me la han devuelto*. Desconozco el porqué, pero ahora ya veo que es lo normal, que no se puede hablar de determinados temas en redes sociales, y el precio es borrar la cuenta sin explicaciones.
Acción Dora Maar presente. Fotografía realizada por Ismael Llopis y extraída de la web de María Llopis.
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Precisamente de eso queríamos hablar. De cómo las redes sociales han reaccionado a tu intento de visibilizar a Dora Maar.
Ha sido un poco desesperante, intentar mostrar la anulación de las mujeres artistas y que el resultado de eso sea la cancelación de mi cuenta en Instagram. Una cuenta en la que yo estaba desarrollando un trabajo artístico relacionado con sexualidad más allá de la heternorma, denunciando las violencias sexuales vividas desde mi persona. Bajo el título de 30 años follando, en ella iba recopilando mis vivencias sexuales, desde abusos en la infancia hasta las relaciones con violencia sexual. Creo honestamente que 30 años follando ha sido el motivo último que ha llevado al equipo de Instagram a cerrarme la cuenta.
La cancelación de tu cuenta podría verse la incapacidad de plataformas como Instagram a reconocer vías de creación alternativas como es el caso de 30 años follando. ¿No es así?.
Lo que a mí me cabrea de esta situación es cómo el sistema alaba el carácter disruptivo de algunos artistas, cómo sus locuras son genialidades y los encumbran, siendo Picasso el ejemplo perfecto, pero en ellas esa creatividad es vista como una locura, que las conduce bien a electroshocks o a internarlas en vida en psiquiátricos. Esta manera de reducir y menospreciar el talento femenino y de encumbrar lo masculino está obsoleta. En este punto, mi acción, nuestra acción, es en último caso un llamamiento al sistema del arte para corregir este tipo modos de exponer y de defender ciertas facetas del autor, apelando a la responsabilidad museística de afrontar ciertas temáticas. Lamentablemente, muchos de estos centros dedicados a la figura de Picasso están más cerca de ser parques temáticos que centros culturales. Por eso no les interesa nada que pueda oscurecer su temática.
Lo que me fastidia en el fondo es que, al final, toda esta repercusión que ha tenido la acción colectiva en torno a la figura de Dora Maar ha conllevado al cierre de mi cuenta, mientras que a ellos (al Museo Picasso) les ha dado publicidad. Al final, siento que estamos en las mismas. Ellos están igual, incluso han ganado reconocimiento, y a nosotras nos cierran las cuentas.
Más allá del caso concreto de tu denuncia y tu trabajo en 30 años follando, exposiciones como Pasiones Mitológicas parecen devolvernos una vez más a ese escenario donde la figura masculina creadora es encumbrada hasta los máximos. ¿Cómo enfrontar la mirada cosificante que dan los museos del deseo y del sexo? Especialmente teniendo en cuenta la polémica en torno a la utilización de PornHub de los fondos museísticos de centros artísticos como El Prado o Le Musée d’Orsay.
No veo nada ofensivo en el trabajo de PornHub, honestamente. Creo que incluso está francamente bien logrado en el caso de la obra adaptada en torno al Origen del Mundo de Auguste Courbet.
En el caso de Pasiones mitológicas, ya de entrada me aborrece las narrativas canónicas que emanan de la mitología. El sexismo y la violencia que representan. Marguerite Rigoglioso le recoge muy bien en su trabajo en torno a las parthenos. En sus libros describe cómo todo aquello que podemos denominar como partenogénesis, mujeres que eran capaces de procrear ellas solas, sin la intervención masculina, y que daban luz a Dioses, todo esto fue re-escritopor la mitología y presentado como que ella había sido violada, fecundada por palomas, etc. Por eso no soporto todo este tipo de dinámicas en torno a la mitología.
Volviendo a la campaña de PornHub, a mí es que me encanta, me parece super bonita, super acertada. Particularmente, no tengo prejuicios con el mundo del porno. Sí que es verdad que hay mucha pornografía sexista, ¡pero es que Instagram, por ejemplo, es una plataforma super sexista!
Creo que, a nivel social, el porno es visto como el demonio mismo, como si fuese lo peor del mundo. Y el porno per se, no es otra cosa que imágenes explícitas de personas teniendo sexo. Entonces, ¿qué es lo que nos hace estallar la cabeza con el porno? ¿Por qué es tan malo el porno? ¿Qué es lo que causa tanto dolor? Yo no lo entiendo realmente. Tampoco entiendo esta posición desde el feminismo de «no, es que el porno es todo sexista y misógino…». No, lo siento pero yo no lo veo así. No todo es así. Es verdad que mucha parte será, ¡pero es que vivimos en una sociedad sexista, violenta, misógina! Esa es una realidad y el porno no es una excepción.
Hace muchos años, en los talleres de postporno, en la década de los dos mil, hubo una necesidad de replantearse el tema de la pornografía, y ahora ya hay un montón de libros, un montón de alternativas a la pornografía convencional, Tesis y ensayos…Está ya todo muy currado. Pero en aquella época, sí que es verdad que sacamos el tema de los orígenes de la pornografía, que obviamente está ligado al vídeo, al VHS. Pero la pornografía como tal es la representación de la sexualidad humana.Y la sexualidad humana existe desde que somos capaces de representar. Y eso es desde que existimos. Nosotros hemos pintado en cuevas con sangre de vaca, si hace falta. Tenemos esa necesidad de representar y de vivir nuestra sexualidad, de lo contrario nos habríamos extinguido. No es que necesitemos vernos representadas, es que nos gusta vernos representadas, y gracias a eso existimos.
Por todo eso, negar el porno es negar la sexualidad, negar al ser humano per se, porque el sexo es necesario para la vida. Ya no es que me vuelva loca la negación del porno, es que no lo entiendo. Precisamente por eso me interesé en trabajar en torno a esa temática en los dos mil, en una época en la que el porno era un tema tabú. Ahora sí se puede hablar de ello, pero en aquella época era visto casi como un delito. ¿Y si lo piensas, qué es el porno? Es gente teniendo sexo. O sea, ¿está todo el mundo cometiendo delitos cuando tiene relaciones sexuales? ¿Por qué tener sexo en mi casa no es un delito y grabarme con la cámara sí?
Pero entonces ¿Por qué hay un narrativa del porno, por así decirlo, que está legitimada a través d la mirada masculina en exposiciones como Pasiones mitológicas, y luego está el caso de PornHub y la supuesta apropiación? ¿Porqué hay un relato válido y otro no? ¿Estaría de acaso vinculado a la moral católica?
El Prado puede mostrar todas violaciones, legitimadas por la historia patriarcal, sin embargo, a mí se me censura porque de violaciones en mi cuenta. Pero, ¿por qué? Por el punto de vista, por la actitud y por la forma en que lo cuento, porque no lo cuento desde el victimismo, y eso es lo que es intolerable y es censurable.
Precisamente, hay discursos oficiales, otorgados y generados desde la mirada masculina, que se vuelven legítimos precisamente por quién los sostiene: un hombre blanco, cisexual, hetero. Y sin embargo, el discurso crítico, desde una disidencia activa, es muchas veces criticado y denostado. Y ahí volvemos a tu censura en Instagram. ¿Cómo accionar entonces contra el sistema?
Hay una doble moral, claramente. Y es verdad que el hecho de que cerrasen la cuenta me ha fastidiado enormemente, sobre todo porque me toca reescribir. Pero creo también que no debemos sobredimensionar el asunto. Sí,me han jodido el proyecto de «30 años follando online«, que lo estaba haciendo gratis, y ahora lo voy a hacer offline. Quizá eso me perjudique en algún aspecto, pero creo que también sirven las acciones. También me ha dado publicidad, ha visibilizado mi trabajo, no es tampoco como si toda mi obra estuviese anulada. La gente sigue contactando conmigo a través de mi web. No me han encerrado en ningún psiquiátrico, sigo viva. ¿Estoy jodida por lo de la cuenta de Instagram? Sí. Pero no es el fin del mundo. Voy a recuperarlo y quizá hasta tenga consecuencias positivas. Se están hablando de una serie de temáticas brutales, ha habido una cobertura bastante alta del asunto en los medios, incluso generalistas. Se han hecho unas reflexiones muy profundas y necesarias en torno a este caso. Todo es cuestión de perspectiva. La clave, como ya dije en mi obra La revolución de los cuidados, es no caer en el victimismo.
Acción Dora Maar presente. Fotografía realizada por Ismael Llopis y extraída de la web de María Llopis.
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