
ARTE VIVO EN LA PLAZA 2026
Del 17 de julio al 6 de septiembre de 2026 en once plazas de municipios de la Comunidad de Madrid.
Comisariado porr La Juan Gallery – Galería de Arte Vivo, en el verano 2026 la Comunidad de Madrid vuelve con Arte vivo en la plaza, un programa que celebra y difunde el talento creativo mediante acciones artísticas dinámicas y participativas ancladas en el alma de los pueblos: sus plazas, espacios conocidos y comunes por y para todos, y reinventándolas a través del prisma del arte.
Estos espacios, epicentros de la vida comunal, se convertirán en lienzos vivientes donde el arte nace y se comparte sin reservas: un total de once encuentros donde cinco artistas contemporáneos dan vida a sus creaciones ante los ojos del público de Belmonte del Tajo, Buitrago del Lozoya, Carabaña, Chinchón, Manzanares el Real, Navalcarnero, Patones de abajo, Robledo de Chavela, Valdemorillo, Villar del Olmo y Villaviciosa de Odón.
Mónica Mura, Sara Gema, Mocholi y Yolanda Andrés son el equipo artístico que compartirá estos espacios públicos en encuentros. Una oportunidad para conocer sus trabajos y creaciones de primera mano, conversar con ellos, intercambiar ideas y descubrir nuevos métodos de trabajo.
«Sonallada» con Mónica Mura

«Sonallada. Trashumancia de arte, cultura y tradiciones» es una acción sonora vinculada a la memoria de la trashumancia como práctica cultural, social y simbólica. A partir de la idea de la cencerrada, entendida como una forma de acción colectiva, y de la palabra sarda sonalla, Mónica Mura acuña el término Sonallada para nombrar una intervención propia basada en la activación de cencerros artesanales forjados por maestros herreros.
La artista desplaza el sentido tradicional de estos objetos, ligados históricamente a rituales apotropaicos y a imaginarios masculinos, para convertirlos en una herramienta de resonancia colectiva desde una mirada contemporánea. A través del sonido, del cuerpo y de la presencia en el espacio público, la acción propone una relectura de la tradición en la que la voz de las mujeres ocupa un lugar central.
Cada intervención se adapta al lugar en el que sucede y dialoga con la arquitectura, la acústica y la vida de cada plaza, generando una composición distinta en cada encuentro. Sonallada plantea así una experiencia de escucha compartida que activa la memoria, convoca lo común y sitúa la tradición como un material vivo, en movimiento y abierto a nuevas lecturas.
«Al pie de la letra» con Sara Gema

«Al pie de la letra» es una acción performativa que parte de la interpretación literal de refranes, frases hechas y expresiones populares que forman parte de nuestro lenguaje cotidiano. A partir de ese gesto, Sara Gema lleva al cuerpo, a la imagen y a la acción palabras que solemos usar casi de manera automática, generando situaciones inesperadas que descolocan, divierten y abren nuevas lecturas sobre aquello que decimos sin pensarlo demasiado.
La pieza pone el foco en cómo el lenguaje atraviesa la vida diaria mucho más de lo que parece. Esas expresiones heredadas, compartidas y repetidas una y otra vez aparecen aquí convertidas en escenas vivas, activadas en tiempo real ante el público. El resultado es una propuesta cercana y accesible, pero también precisa, porque trabaja con una de las materias más presentes en lo cotidiano: la palabra.
Las plazas de los 11 pueblos será el lugar idóneo para que esta acción suceda. Al activar ahí estas frases y refranes, la pieza entra en contacto directo con el entorno y con quienes lo habitan. «Al pie de la letra» propone así una experiencia performativa que parte del humor para llegar a algo más hondo: una reflexión compartida sobre las palabras que usamos, las imágenes que construyen y la manera en que el lenguaje moldea nuestra forma de estar en el mundo.
«Vestirse de sol» con Mocholi

«Vestirse de sol» parte del homenaje al icónico disfraz de sol de Ocaña. Comienza con Mocholi, en el centro de la plaza y una gran túnica blanca. Poco a poco, y gracias a la participación del público, va transformándose hasta convertirse en una pieza llena de color, escritura, deseo y memoria. Quienes se acercan eligen una cinta de raso, escriben en ella un deseo, sueño o anhelo, y la enganchan al traje del artista. De esta manera, los vecinos son quienes van construyendo el cuerpo de la performance.
A cambio, el artista entrega a cada participante otra cinta escrita por él con un verso, una copla o una breve frase poética, que además canta en ese mismo momento. La plaza se llena así de pequeños intercambios que dejan huella. Por un lado, el traje se transforma con cada nueva aportación. Por otro, cada persona se lleva consigo una marca física de lo vivido.
La referencia a Ocaña no aparece aquí como una cita nostálgica, sino como punto de partida para activar una forma de estar en el espacio público desde la exuberancia, la libertad y la potencia poética del cuerpo.
La acción sucede en presente: cada plaza, cada grupo de personas y cada intervención modifican la pieza, haciendo que cada activación sea irrepetible. El vestido no termina en un solo municipio, sino que continúa creciendo de pueblo en pueblo, de modo que al final del recorrido se convierte en un archivo vivo de la Comunidad de Madrid. Lo que en la primera plaza aparece casi desnudo, en la última será ya un cuerpo cubierto de cintas, deseos y fragmentos de memoria compartida. Un sol hecho entre muchas personas.
«Bordar el cuidado» con Yolanda Andrés

«Bordar el cuidado» es una propuesta participativa donde la plaza es un lugar de encuentro entre generaciones. A través del bordado y del trabajo con piezas de fieltro con formas inspiradas en el puzle Montessori, la acción invita especialmente a que niños y mayores compartan mesa, tiempo y conversación, construyendo juntos una experiencia creativa desde lo manual.
La propuesta nace de una idea sencilla, pero muy valiosa: bordar también puede ser una forma de encontrarse. En un contexto en el que muchas veces las generaciones conviven sin apenas detenerse unas con otras, esta acción abre un lugar concreto para estar juntos, colaborar, aprender y disfrutar del tiempo compartido. La plaza se convierte así en un pequeño taller abierto donde la creación sirve también como excusa para propiciar vínculos, escucha y transmisión.
Cada participante trabaja a su ritmo: los niños se acercan al juego, al color y a la experimentación con las formas, mientras que las personas mayores aportan experiencia, atención al detalle, memoria del gesto y una relación cercana con las labores textiles.
La pieza conecta con líneas del arte contemporáneo que ponen en el centro lo relacional, lo textil y lo colectivo, entendiendo la creación como una forma de activar vínculos en el espacio público. Aquí el bordado sale del ámbito íntimo o doméstico y se desplaza a la plaza para convertirse en una herramienta de participación, mediación y cuidado comunitario. Lo importante no es solo el resultado final, sino todo lo que sucede mientras se cose: las manos que colaboran, las conversaciones que surgen, los ritmos que se acompasan y el tiempo que se dedica a hacer algo juntos.
Dentro de Arte Vivo en la Plaza, Bordar el cuidado propone una experiencia cercana, abierta e intergeneracional, en la que la creación contemporánea aparece ligada al encuentro y a la vida compartida. Entre hilos, manos y conversaciones, la plaza se activa como un lugar donde niños, mayores y familias pueden reconocerse, colaborar y construir, aunque sea por un rato, una pequeña comunidad alrededor del hacer.













