CATACLISMO

CARTOGRAFÍAS DEL CUIDADO Y LA RESISTENCIA

Laura Lio, Como nombrar con esta boca en este mundo, 2022-2025, dibujo, collage y acrílico, 180 cm ø /
Mapamundi, 2022, collage, fotografía y carboncillo, 183 cm ø. Colección de la artista. Museo MARCO.

 

CARTOGRAFÍAS DEL CUIDADO Y LA RESISTENCIA
Ana DMatos

El arte resiste en los espacios que le quedan y muy pocas veces podemos asistir a cómo se articulan los nuevos paradigmas. En el MARCO de Vigo, la exposición Savia y sangre, comisariada por Pilar Souto Soto y Miguel Fernández-Cid, ofrece una retrospectiva de la artista Laura Lio, donde el compromiso ecofeminista, la poética material y la urgencia política se entrelazan habitando la posibilidad de un mundo distinto.

Laura Lio es una creadora multidisciplinar que entrelaza escultura, gráfica, libro de artista, intervención urbana y activismo visual desde una mirada biocéntrica. Nacida en Buenos Aires y residente en Madrid desde hace más de tres décadas, su obra se despliega como una red orgánica que se extiende y funde con materiales reciclados y mensajes reconfigurados.

La muestra recorre más de dos décadas de producción artística con dibujos como la serie Dentro del árbol (2006–2025), trazados con lápiz plata sobre papel negro, que transmite las vibraciones de las hojas y los árboles; esculturas como S/T (2001–2003), en hierro, ratán y madera que magnifica el mundo de las semillas, libros de artista —únicos, íntimos y matéricos— como Caminando sobre mi ecuador (2013-2014), Libro rojo (2018), Libro de plomo (2018), Un agujero rojo en el centro del mundo (2013), El mundo es un cuerpo, el cuerpo es un mundo (2017), y Tiempo, papel y madera (2025). En ellos, palabra e imagen se entretejen con el rigor de una alquimista que maneja la forma y el pensamiento.

Junto a estas obras, aparecen obras más recientes en gran formato, son sus dibujos como Mapamundi (2022), Savia sangre. El viaje de una semilla (2023–2025), y Como nombrar con esta boca en este mundo, en clara resonancia con la poetisa Olga Orozco.

La muestra también recoge los fragmentos de carteles en los que intervine como Habito la posibilidad (2023–2025). Laura Lio entiende el cartel como un acto poético, político y público. En obras como Hacer la calle. Lo digo con un cartel (2021–2025), iniciadas durante la pandemia, inscribe frases como semillas sonoras que lleva a los muros de la ciudad. Algunos de ellos son pequeños manifiestos visuales que nos acompañan, nos interpelan y se comportan como semillas silentes que crecen en el asfalto: “Habito la posibilidad. Una casa más bella que la prosa”, “Tiempos difíciles requieren danzas furiosas”, “Hay una grieta en todo. Así es como entra la luz”. Gracias a estas acciones Laura Lio nos recuerda que el arte no se aísla en el cubo blanco: nace de la calle, y a la calle regresa como un discurso tejido de sonidos, amabilidad y en consonancia con una necesaria socialización entre las distintas especies que también la habitan, los árboles y las aves, especies a los que le dedica la mayoría de sus obras.

Su obra Nidos (2004–2025) condensa esta poética del refugio: pequeñas esculturas que aluden a la vida vulnerable. En ellas toma ese pulso ecofeminista de urgencia, porque necesitamos un arte que resista, con una ética del cuidado —personal, político, ecológico— que es el que atraviesa toda su obra.

Les dejo a continuación una conversación que capta el ritmo de su obra, una oscilación entre el silencio y el grito, la raíz y la palabra, el refugio y la calle.

 

ENTREVISTA

Tu obra ha sido descrita como un equilibrio entre el compromiso social y político. ¿Consideras que es sostenible dedicarse profesionalmente al arte en España sin contar con respaldo familiar o grandes recursos personales?

Un tema crucial es nuestra situación laboral, debido a la enorme dificultad para ganarnos la vida profesionalmente en el ámbito cultural en España. Cada vez que me cruzo con un alumno o un colega que me dice que se ve forzado a dejar esta profesión por circunstancias económicas, lo entiendo: es durísimo. Los presupuestos para educación y cultura son demasiado bajos. No todos los museos o centros de arte cumplen el Manual de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Visuales, lo que genera un desgaste innecesario en negociaciones. Hay que discutir honorarios, producción o adquisición de obras en cada nuevo proyecto expositivo con personas que conocen la precariedad de los trabajadores autónomos, y especialmente la nuestra como obreros y obreras del arte.

La producción cultural, en gran porcentaje, la financiamos los creadores con trabajo y ahorros provenientes de otras fuentes. Parecería que los agentes culturales solo pueden ser los ricos herederos. ¿Acaso seguimos viviendo en una sociedad de clases? ¿Es la igualdad de oportunidades otra mentira más? ¿Por qué el Estado no apoya suficientemente el talento y la capacidad de trabajo en artes y ciencias?

Laura Lio. Vista general de la exposición en el museo MARCO de Vigo, 2025.

¿Cómo defines tu relación con el ecofeminismo y cómo se materializa en tus proyectos artísticos más recientes?

Sabemos que el ecofeminismo surgió en los años setenta. Esta corriente de pensamiento y movimiento social, que integra feminismo y ecologismo, pone de manifiesto que el sistema capitalista y neoliberal, aliado al patriarcado, ha generado una cultura de dominación extractivista sin control, que debe ser reemplazada por una relación basada en el respeto y el cuidado.

Nosotras tenemos una mayor posibilidad de identificar y modificar conductas que normalmente se encuentran en los ángulos ciegos de la visión andro-antropocéntrica. Hemos transitado un largo camino que, apenas en las últimas dos décadas, paso a paso, estamos revirtiendo. Pero no hay que bajar la guardia, ya que los “machirulos”, apenas tienen oportunidad, afinan sus garras y sus guantes blancos.

Tanto el ecofeminismo como la ecología política trazan alternativas para comprender la naturaleza sin concebirla según la lógica de mercado, evidenciando los paradigmas equivocados sobre los que se han basado los mitos de progreso y desarrollo. También señalan responsabilidades políticas en la reparación de los daños. Como escribe Yayo Herrero en Toma de Tierra: “La producción en los países enriquecidos se lleva a cabo con energía, minerales o alimentos provenientes de los países empobrecidos. Estos territorios, usados históricamente como grandes minas o vertederos, son saqueados y explotados en beneficio del norte global.” El ecofeminismo denuncia esta dinámica estructuralmente patriarcal y colonial.

En todas tus obras hay un trabajo riguroso que lleva tiempo. ¿Cómo se entrelazan para ti el “slow work” —hacer pausado— con la urgencia de ciertos mensajes?

Sí, tú conoces muy bien mi práctica artística, de hecho ambas comenzamos a exponer en los 90’. Durante una década trabajé en esculturas de realización muy lenta, aprendiendo saberes y técnicas antiguas y muy valiosas. Algunas de esas obras las tengo en mi estudio, otras forman parte de colecciones privadas o públicas. Con el tiempo, he ido buscando otros caminos que conllevan nuevos aprendizajes.

Laura Lio, fragmentos de la obra Hacer la calle. Lo digo con un cartel, 2012-2025.

En tu exposición Savia y sangre (MARCO Vigo, 2025) ha quedado reflejado tu activismo durante la pandemia. ¿Qué significó ese período para ti como artista? ¿Cómo cambió tu forma de crear o posicionarte públicamente?

La urgencia que mencionas tal vez la canalizo con el activismo callejero, con mensajes e imágenes que imprimo y pego en las paredes de nuestra ciudad. Mi plataforma Hacer la calle. Lo digo con un cartel,nació durante el COVID como estrategia de acción individual. En ese entonces, pegando carteles en las calles tomé consciencia de algo evidente: que la ciudad es de todas y todos. Quise darle a este activismo una dimensión colectiva. Por ello formé un grupo abierto con colegas artistas y compañeros de LetraLab. El colectivo LetraLab Hacer la calle busca que nuestros mensajes alumbren y se entretejan en el gran collage de la ciudad, fomentando así la participación y la apropiación plural del espacio público. Con el colectivo LetraLab Hacer la callehago proyectos y, a su vez, también continúo independientemente.

Estoy indignada ante los mensajes callejeros tergiversados que lanza el Ayuntamiento actual, como por ejemplo “Vamos a consolidar Madrid como líder en construcción de viviendas asequibles”. Los carteles son una herramienta gráfica poética y política, precaria pero insistente, huidiza y a su vez constante en la determinación de oKupar el espacio público y de persistir con inteligencia y buen humor. Todo menos quedarnos en casa frente a las pantallas: transformar/ pegar carteles en la calle/ salir a la calle/ ganar la calle/ bailar la calle.

Ante esa urgencia que mencionas, también es importante el activismo y la participación en manifestaciones apoyando a Palestina, mayor presupuesto para educación y sanidad, 8M, vivienda digna y en contra del aumento del gasto militar. Sabemos que el modelo de ciudad que nos quieren imponer es el de una ciudad muy vigilada y desbocada por la especulación inmobiliaria. Estamos hartas y hartos de que nos mientan, del hipercontrol y de las multas hasta por respirar. Y, por supuesto, seriamente alarmadas por el auge de la ultraderecha.

Laura Lio, Serie Como una hoja, 2011-2023. Nidos, 2004-2025, raíz, cartuchos de balas y pluma blanca, 25 x 40 x 40 cm., colección de la artista.

Trabajas con estructuras inspiradas en la naturaleza: nidos, ramas, hojas… ¿Qué estudio realizas antes de llevar esas formas al dibujo, a la escultura o a un objeto-libro?

Me inspira tanto el estudio del medio natural como las obras y los sueños de otros creadores, por ejemplo, un músico fascinado por poder grabar el sonido del crecimiento de un árbol.

Al estudiar detalles, descubres que están llenos de conexiones con otros detalles; que todo está religiosamente re-ligado, de ahí viene el término religión, de sabernos parte de un todo. Digamos que mi animala percibe y comprende el mundo desde un enfoque biocéntrico. Como ciudadana me interesan muchos otros temas, como las derivas científicas sobre la clonación, la hibridación, la contaminación desmedida e irresponsable…

¿Puedes contarnos cómo se desarrolla ese ritmo reflexivo en tu estudio y cómo influye en el resultado final?

Hay etapas en que me recluyo en mi guarida para profundizar en la observación, el estudio y la comprensión de algún tema o algo que tengo entre manos. También me guían pistas que aparecen en sueños. Henri Michaux escribió: “La lucha para la que te tienes que preparar en una lucha sin cuerpo, una lucha a la que te puedas enfrentar en cualquier circunstancia, una lucha abstracta que, contrariamente a las otras, se aprende soñando”. Fascinante lo que podemos aprender soñando. A veces me sucede que después de pensar mucho sobre algo, es en los sueños donde aparecen las claves.

En otras etapas viajo para conocer y por el placer mismo del viaje. El mundo está repleto de culturas, y de lugares auténticos, antiguos, sin lugar a dudas muy valiosos.

También en nuestros estudios, casas, guaridas, refugios recibimos noticias terribles como el genocidio en Palestina, el gran negocio de la reconstrucción después del asesinato y la ocupación de la franja de Gaza. Hay que seguir luchando, denunciando, movilizándonos siempre ante la barbarie, aunque a veces nos sintamos impotentes. En uno de sus poemas, Olga Orozco escribió: “¿Cómo nombrar con esta boca, como nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?”. Me pregunto hasta dónde llega nuestro grito de solidaridad con el pueblo palestino, cuántos nombres tiene nuestra indignación y cómo podemos ayudar. Ante la impotencia, solo queda sumar solidaridad y seguir movilizándonos.

Laura Lio. Vista general de la exposición en el museo MARCO de Vigo, 2025.

Tus libros de artista son como poemas visuales. Algunos tienen una crítica directa; otros, una carga emocional y simbólica muy sutil. ¿Qué guía tu decisión formal y conceptual al crear cada uno?

Como artista tu también sabes que hay una chispa que nos enciende, un tema o una emoción que nos impulsa a comenzar una serie de obras. Una marea interior que se agita. Una ola que rompe la quietud. Siempre insisto en que a veces no es importante qué nos mueve, ya que al inicio no lo sabemos. Lo entendemos cuando mirando hacia atrás, cuando leemos lo que se ha manifestado. Mi proceso es así. En cambio, hay buenos artistas que se expresan mejor con el lenguaje verbal y después con el lenguaje visual parece que necesitasen de la muleta del texto explicativo.

Tu proyecto editorial, PEZPLATA Ediciones, produce libros de artista concebidos como poemas visuales. ¿Podrías explicar cómo eliges el contenido y la forma para unir palabra y visual en cada libro?

A lo largo del tiempo el lenguaje escrito y el lenguaje visual se han entremezclado con naturalidad. Nacen juntos en el escribir dibujando y el dibujar escribiendo.

El material de los libros proviene del libro en sí mismo y de las anotaciones en mis cuadernos de dibujos que son continuación de mis anotaciones dibujadas. Cada libro está determinado por sus características; digamos que es origen, es tránsito y es destino, no es un soporte sino que el libro es en sí mismo el material. 

En tu ensayo Refugios del cuerpo y la imaginación exploras la biomímesis, las conexiones entre construcciones animales, arquitectura y arte contemporáneo. ¿Qué aprendemos del mundo natural si lo pensamos como modelo para habitar, resistir o crear?

Como arte y parte de lo viviente, empezamos por aprender de nuestra especie, ahí sabemos que hay un gran filón. Además, hay mucho que aprender de las otras especies. De la importancia de no desterrar a los animales de su propio hábitat ya que eso significa sustraerles sus aptitudes. Sumado a la importancia de los ecosistemas como sistemas de relaciones y de intercambio entre lo orgánico, lo inorgánico, el agua, los gases de la atmósfera y las temperaturas. Justamente por aumento de las temperaturas y la sequía, este verano en mayor medida que en los anteriores, atravesamos la tragedia de los incendios forestales. Este es un inmenso problema en sí mismo.

Juhani Pallasmaa, conocido ensayista finlandés que ha escrito, entre muchos otros temas, sobre el funcionalismo ecológico en las construcciones de los animales, señala que la verdadera belleza de las construcciones animales reside en su equilibrio dinámico con el hábitat. Ese equilibrio dinámico se puede ampliar al habitar, al resistir y al crear que tú mencionas. Hay que trabajar por mantener ese equilibrio. Pero también muchas veces para no romper el equilibrio hay dejar de hacer, no hay que intervenir, por ejemplo, para no alterar lugares o culturas que han encontrado equilibrios enraizados en sus territorios. Si una empresa minera negocia con un gobierno para que legisle a favor de sus intereses económicos, desplazando así a una población de sus tierras para establecer allí su explotación, ni se respetan derechos ni se detiene el colonialismo económico. Por ejemplo, es interesante conocer de donde proviene el origen de la fortuna de los Guggenheim, pues de las explotaciones de cobre de las minas de Chiquicamata en Chile.

Y volviendo a tu pregunta, para resistir, por ejemplo, podemos aprender de otras inteligencias. Por ejemplo, las urracas son un modelo de resistencia. Se ha estudiado que aquellas que viven en ciudades como Ámsterdam y Amberes, arrancan las espinas anti pájaros y las usan en sus nidos como elemento defensivo. Sí, colocan las espinas hacia afuera para defenderse de otras especies como, por ejemplo, nosotros. Con ello realicé una intervención site specific titulada De-vuelta al remitente para la exposición en el Centro de Cultura Contemporánea de Gerona Bòlit, titulada: ‘Brutal / Feral Arquitecturas de supervivencia’, comisariada por Andrés Hispano con la colaboración con Ingrid Guardiola. En ella, con dos nidos a los que les incorporé espinas anti-pájaros mostraba la capacidad de resistir, adaptarse e incluso de defenderse que poseen estos pájaros abriendo el horizonte a la inteligencia expandida; un enfoque no antropomorfo que reconozca que ésta se encuentra distribuida en todos los flujos bióticos, en todas las especies vegetales, animales, fúngicas y bacterianas, ampliaría radicalmente nuestro entendimiento del mundo.

Laura Lio, Hacer la calle. Lo digo con un cartel, 2012-2025, décollage y collage con carteles propios, 280 x 380 cm.

En Savia y sangre (MARCO Vigo, 2025) presentas intervenciones urbanas usando fragmentos de cartelería. ¿Cuál es tu estrategia para convertir mensajes fragmentarios en comentarios críticos-poéticos de la realidad?

La publicidad y la propaganda política usan estrategias que pueden desmontarse al evidenciar lo subliminal. Busco los cortocircuitos repensando esos mensajes: borrando, tapando, seleccionando algunas de esas palabras y agregando otras. Hay slogans o mensajes publicitarios que parecen pedir a gritos ser desenmascarados. Y en ello también trabaja la plataforma Contra-publicitarios internacionales: Subvertisers international.com, el Proyecto Squatters y RedDeRetro. También es muy bueno el colectivo madrileño El Cartel. Sí, el activismo callejero es rico, solidario y cosmopolita.

Te formaste en Buenos Aires, vives en Madrid; tu obra transita entre ambas culturas. ¿Qué papel juega la experiencia del desplazamiento en tu poética visual?

Migrar es un viaje que recorre la humanidad desde su aparición en el planeta. Migrar, a nivel individual, es una vivencia intensa. Migrar, no siempre es para siempre. En mi caso influyeron muchos factores. Conservo la maleta con la que llegué al aeropuerto de Madrid hace 35 años. Recuerdo que había estudiado Bellas Artes en Buenos Aires y pensaba que esa formación me abriría puertas. Tenía la certeza de que mi conocimiento era mi capital, tenía un pasaporte argentino, poco dinero y muchísimos sueños en la cabeza. Los más importantes eran conocer otras culturas y poder desarrollarme como artista plástica. En Barajas me inspeccionaron como si fuese una delincuente, separaron la suela de goma de mis zapatos y me devolvieron mis zapatos nuevos destrozados.

Si miro hacia atrás creo que para dar ese salto hace falta mucha valentía y la fuerza e ingenuidad de los veinte años. Aunque también siento que lo volvería a hacer. 

Laura Lio, Tiempo, papel y madera IV, 2025, rama de alcornoque, bambú y tinta sobre papel chino, 41 x 350 cm.

PEZPLATA ediciones es un proyecto editorial que transita entre libro de artista, poesía visual e intervención urbana mediante carteles. ¿Cómo nació este sello editorial, qué define su línea y qué buscas con estos formatos como herramientas poéticas y políticas para intervenir en el espacio público?

PEZPLATA ediciones nació por azar y continúa por pasión, como la vida misma. En mi infancia me apasionaba acompañar a mi padre, que era periodista, a entregar su material al periódico por la noche. Me fascinaba observar el mecanismo de las rotativas y los bloques de texto e imágenes impresas sobre papel continuo, todo ello, con sus sonidos y los olores de las tintas. Esa fue una semilla que germinó mucho tiempo después.

PEZPLATA ediciones es un sello de libros de artista creado en el 2015, con sede en mi estudio, cuya línea editorial se traza en el filo entre imagen y palabra y se caracteriza por su diversidad de formatos, con publicaciones que van del libro de artista al cartel. 

Hasta la fecha he publicado cinco libros: el primero fue XulSolar/Poesíarquitectura de Eduardo Scala, (2016). El segundo EL MUNDO ES (2019). El siguiente CHÂTEAU-D’EAU de Ema M. (2020). Luego CRIBA (2021) con poemas de Ada Salas y monotipos míos, que presentamos en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en ese mismo año. El más reciente se titula NOVIEMBRE EN BUENOS AIRES (2022) de Alcira Martorelli, libro póstumo que recoge trece cuentos inéditos escritos por mi madre.

Y también distintas tandas de carteles, tanto de otras y otros artistas como propios. Sobre los carteles callejeros, encuentro de gran importancia que las prácticas artísticas se re-apropien del espacio público para ponerlo al servicio de los intereses comunes, como pueden ser los paradigmas de una sociedad inclusiva y un sistema que atienda a la sostenibilidad. Reciclando el entorno simbólico, es decir, re-significando los mensajes del poder corporativo, convirtiéndolos en vehículos culturales que nos permitan tomar conciencia y expresarnos sobre problemáticas sociales. Y también insertar en el tejido urbano mensaje poéticos.

Has desarrollado talleres interdisciplinares y proyectos colectivos (como el laboratorio Rizoma en Nápoles y presentaciones en Berlín, Suecia o Helsinki) que cruzan poesía, grabado y performance. ¿Cómo influyen esos espacios de creación compartida en tu obra?

Al trabajar en equipo y generar dinámicas grupales, las propuestas iniciales se van activando, entrelazando, desarrollando, ya que pensamos e imaginamos juntas y juntos.

Y sí, influyen en mi mirada ya que cuando propongo ciertos temas que para mí tienen relevancia, al ser recibidos por otras personas se ramifican en derivas nuevas, crecen y toman otras direcciones y soluciones plásticas muy diferentes a cómo yo lo imaginaba. Es así, el colectivo es como un avión que vuela alto y lejos. Creo que formar parte de ese proceso creativo conjunto es muy enriquecedor. Además, se crean vínculos de amistad que trascienden en el tiempo. Con los años me voy encontrando con personas que me escriben, me cuentan sus experiencias, lo que la vida les va trayendo y encuentro muy valioso el seguir compartiendo.

Laura Lio. Vista general de la exposición en el museo MARCO de Vigo, 2025.

Después de Savia y sangre, tu libro Esporas y Refugios… y tu sello editorial, ¿cómo imaginas tus próximos pasos?

En septiembre participaré en Art & Gavarres, un encuentro de land art en Girona, con una intervención site-specific titulada ERA LA ERA. LA RE‑VUELTA DE LAS BASURAS. Era la era en que los residuos eran mayormente orgánicos y que el metabolismo de la tierra los podía asimilar. Es la era en que urge tomar medidas políticas a las cinco fases del ciclo del sistema industrial capitalista: extracción, transformación, distribución, uso y excreción, dado que a ésta última fase, no existe un metabolismo de los océanos, la tierra y aire que puedan asimilar. La preocupación por la basura, me ha llevado a imaginar un altar del suelo. Somos interdependientes, además de ecodependientes, la basura viene de la naturaleza y es naturaleza.

Según un informe del Parlamento Europeo, cada europeo generó una media de 5 toneladas de residuos en 2022, lo que supone un total de más de 2.200 millones de toneladas. 730 toneladas de residuos se vierten en el Mediterráneo todos los días. Más de seis millones de toneladas de basuras son arrojados a los océanos cada año, de los cuales entre el 60 y el 80 % son plásticos. Ya existen en los mares más de 150 millones de toneladas.

Es notoria la falta de acción por parte de los representantes políticos al no legislar exigiendo medidas eficaces para que no se generen basuras no biodegradables. El negocio de las empresas fabricantes de plásticos es multimillonario y los gobiernos no toman medidas para detener la fabricación de los mismos. De toda la basura que se produce en Europa, solo el 20 o 25 % es orgánica, el resto no es biodegradable. Sobre este tema recomiendo la lectura de la entrevista a María Fernanda Solís Torres la basura tiene que ser un bien común. Ella creció en un vertedero a cielo abierto en Ecuador, después hizo carrera académica y ha publicado dos libros. Es brillante, encarna experiencia, militancia, investigación y compromiso.

Sobre este tema crucial, y con una perspectiva geopolítica colonialista, vemos que está en juego que los países del sur se conviertan en vertederos del norte global. Así sucede, por ejemplo, con los desechos tóxicos y con las montañas de ropa sintética desplazadas desde Europa, que se acumulan en las arenas del desierto de Atacama, degradándose en el mismo suelo donde yacen también los cuerpos de personas de comunidades indígenas. Y en mayor escala, sucede con los vertidos tóxicos no recuperables, que son vendidos a los países del sur global. Sumado nuestros desechos tecnológicos, con los cuales hemos convertido a países africanos, por ejemplo, a Ghana, en el gran vertedero europeo.

Continuando con mis próximas actividades, en octubre voy a presentar mi ensayo “Refugios del cuerpo y la imaginación” (2023), en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, mi ciudad natal. En el 2026, después de tiempo de no exponer en Madrid, voy a realizar una exposición individual en esta ciudad. Estas son, por ahora, las actividades que tengo confirmadas. ¿Cómo imagino lo próximo? Confío que me queda mucho dar, la experiencia brinda conocimiento y un rico sustrato en el que hacer pie.

 

Notas:

Herrero, Y. (2019). Toma de Tierra. Editorial Traficantes de Sueños.

Michaux, H. (1980-81). Puntos de referencia, Poesía n.10, Editorial Ministerio de Cultura.

Orozco, O. (2003). Poesía en la Residencia, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes.

Pallasmaa, J. (2001). Animales arquitectos. El funcionamiento ecológico de las construcciones animales, Fundación César Manrique.

Solíz Torres, María Fernanda, La basura tiene que ser bien común, entrevista por Colectiva Editora Des-bordes: https://des-bordes.net/no-07/la-basura-tiene-que-ser-bien-comun/

 

Créditos fotográficos: Ana DMatos.

 

Laura Lio, savia y sangre. Museo de Arte Contemporánea de Vigo. Del 20 de junio al 21 de septiembre de 2025.

 

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