CATACLISMO

PAULA GARCÍA MASEDO

Exposición Ver en natural de Paula García-Masedo. © Fundació Joan Miró, Barcelona. Fotos de Roberto Ruiz, detalle

PAULA GARCÍA MASEDO. Un paisaje que no es paisaje pero es un paisaje

Menene Gras Balaguer

Ver en natural es el título del proyecto presentado por Paula García-Masedo (Madrid, 1984) en la Fundació Miró de Barcelona y el segundo de los cuatro proyectos comisariados por Carolina Jiménez durante este año en el Espai 13, con el título Com des d´aquí. Hasta el 29 de junio de 2025, la propuesta de García–Masedo permanecerá vigente, manteniendo el interés que ha suscitado. Personalmente, lo primero que me sorprendió durante la visita fue el planteamiento teórico y formal de la instalación que presenta la artista. Aunque ella prefiere tal vez hablar de formas esculturales más que de instalaciones, lo cierto es que no encuentro ningún obstáculo para nombrar el trabajo mostrado como una instalación de gran formato que resiste los límites del propio espacio donde está ubicado. La reacción inmediata al interés que me suscita es empezar a pensar en lo que estoy viendo y tratar de fijar en la memoria las primeras impresiones que recibo. No conozco bien sus antecedentes y ahora mismo quisiera tener más información a mano para poder escribir de un tirón sobre el impacto visual que causan en mí las esculturas, que no entiendo como esculturas realmente salvo si el término se entiende de otro modo a como solemos utilizarlo. Esculturas que se identifican con formas y formatos más característicos de lo que entendemos como su negación.

Aun así, pese a contar con una información a mi entender muy sesgada, me conformo con lo que he visto y veo, para atreverme a poner en valor su aportación tras explorar algunos de sus antecedentes y aquellos trabajos que ha realizado con Julia Ramírez Blanco. Su complicidad es una buena señal para mí, conociendo como creo conocer algunos de los trabajos de investigación realizados por esta última. Este y otros aspectos se entremezclan con aquellas impresiones que digo haber recibido y que me empujan a escribir esta especie de apología, ignorando si voy a contribuir al hecho de llamar la atención sobre una propuesta que lo merece.  Encuentro unos apuntes sobre la relación entre fuerza, forma y materia y el modo en que la artista repara en las culturas materiales de base orgánica. Y a esto se añade que la obra se inscribe en una investigación más amplia sobre el mundo rural. Pero el impacto visual que se desprende de los pliegos extendidos encima de una especie de gran tarima que hace las veces de mesa sobre la que se encuentran depositados fumiga cualquier distracción.

Exposición Ver en natural de Paula García-Masedo. © Fundació Joan Miró, Barcelona. Fotos de Roberto Ruiz, detalle

Lo que yo llamo pliegos también pueden ser libros abiertos, aunque no necesariamente compartidos como tales. Cada cual los podrá comparar con lo que le parezca más oportuno o conveniente, según lo que crea ver. Si imagino que son libros abiertos de gran formato, entiendo que se trata de esculturas en serie que incorporan variaciones múltiples produciendo a su vez efectos que no excluyen su autonomía. Los materiales utilizados para dar forma a estas estructuras son orgánicos y tienen relación con la tierra de donde proceden, tanto los que se utilizan para la fabricación de papel como el lino, con el que se mezclan. Finalmente se pueden entender como construcciones lingüísticas que no necesitan la escritura para que tales pliegos se consideren en tanto que soportes de la escritura y nada más.

Si las llamamos estructuras en lugar de cosas se comprende que existe previamente su construcción y la intención de que estas existan sin tener en cuenta su utilidad o su función. En primer lugar, se informa acerca de la elaboración de estas construcciones a partir de la transformación de restos vegetales procedentes de un bosque de robles del valle de Lozoya, en la Sierra del Guadarrama. Estos materiales se mezclan y procesan mediante técnicas artesanales que ponen en contacto las partes de un conjunto que se expone como un paisaje artificial que no es un paisaje, pero que puede ser concebido como tal. Aunque parezca extraño, la disposición en el espacio convertido en lugar a través de su apropiación y creación de una plataforma elevada de grandes dimensiones resulta decisiva para el resultado. Se trata de un paisaje sin árboles, sin pájaros, sin lobos, sin matorrales, sin colinas, sin valles, sin prados o ríos, sin lagos, sin horizontes y sin jabalíes. Pero es un paisaje no paisaje que se inscribe en el género instalación. Esto se hace pensable en la medida en que su autora es arquitecta y su trabajo se involucra con el espacio que ella tiene en cuenta desde el principio, antes de concebirlo como lugar o de entenderlo como parte del proceso.

Inauguración de la exposición Ver en natural de Paula García-Masedo. © Fundació Joan Miró, Barcelona. Fotos de Roberto Ruiz, detalle

El entorno natural es constitutivo de una obra muy orgánica que incorpora y recicla materiales con la intención de crear secuencias donde la diferencia se percibe en la propia repetición de un decir que es escritura o mejor caligrafía sin genealogía ni precedentes que no sean propios. Las unidades que componen este conjunto casi arqueológico depositado encima de una estructura arquitectónica elevada podrían entenderse a su vez como papiros, o como libros abiertos de páginas que se han arrugado con el tiempo o que han sido intervenidas por manos anónimas que las han alterado durante siglos. La temporalidad de todos los seres vivos en todos los reinos revela la magnitud de la transitoriedad de todos los seres, sea cual sea su longevidad. La artista no es ajena a este hecho, más bien está en el origen de su trabajo inclinando las formas a las que da pie a partir de un modelo secuencia con un formato reiterativo y cuyos componentes a modo de capítulos extiende sobre la tarima mesa que ha ideado para colocarlos siguiendo un orden que resulta determinante para la visión.

El título de este breve texto Un paisaje que no es paisaje pero es un paisaje reúne las mismas palabras tres veces para afirmar, negar y volver a afirmar que algo es y no es para volver a ser, sin que varíe nunca su condición. El juego de palabras sólo pretende imitar la temporalidad de todo lo que existe y que parece ser uno de los temas que preocupa a la artista. El pensamiento paisajero hace aparición, si entendemos la intervención arquitectónica que hace la artista convirtiendo un espacio neutro en lugar y territorio. Su escenificación arranca a partir de la construcción de la gran tarima comparable con una mesa sobre la que dispone los elementos corpóreos que acuesta encima de la superficie. Esta construcción nos hace pensar también en su parecido con el pedestal y el monumento, que simultáneamente se propone negar, permitiendo identificar en parte sus esculturas con lo que se entiende por contramonumentos, para evitar la confusión que pueda derivarse de la elevación de aquella superficie que las soporta. La obra que se presenta responde a un discurso estético que une y articula tanto lo que vemos como aquello que permanece todavía invisible, al igual que el lugar y aquellas formas esculturales que lo habitan, dando a entender la necesidad de re-contextualizar continuamente la vida de las formas.  El silencio se impone para que el visitante pueda mirar, leer, explorar y pensar seducido por la sorpresa y el descubrimiento. Paula estudió arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid y esto se nota. Su formación como arquitecta es su principal apoyo a la hora de concebir un lugar y la función que este debe tener. Después cursó el Programa de Estudios Independiente del MACBA, y el Máster en Proyectos Arquitectónicos Avanzados de la ETSAM. Pero dejó la arquitectura para empezar a comisariar exposiciones y a exponer sus propios trabajos. Cuenta ya con una trayectoria profesional notable, con proyectos como Las Voces del GPS que comisarió en Centro Centro (2018) o Chocolate en la Casa Encendida (2018), seguido de una acción performativa, consistente en una conversación por WhastApp con Julia Ramírez, o Los Futuros del Pasado rebosan cuando rebasas el presente, realizado en 2018 también con esta última, y que consiste en una instalación site-specific en el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), un edificio del arquitecto Fernando Higueras, situado en la ciudad universitaria de Madrid. Un proyecto precedido de una investigación sobre la memoria histórica, la recuperación y la reparación.

No obstante, cabe añadir otras intervenciones en centros e instituciones como Fabra i Coats (Barcelona), el Centre Cívic Sant Andreu (Barcelona), Twin Gallery (Madrid), o el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, entre otros. Cofundó y codirigió hasta 2022 el espacio independiente Pols (Valencia), donde comisarió exposiciones individuales de artistas como Marina González Guerreiro, David Bestué o Martín Llavaneras. Ha comisariado otras exposiciones en galerías como LIGA DF (Ciudad de México), Monoambiente (Buenos Aires) y en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Ejerce como docente y suele escribir, porque considera que el texto, sea unido a un proyecto o resultado de un proceso de investigación, es una herramienta fundamental para ella.  Ha publicado dos libros en la editorial Caniche. A Carolina Jiménez, por otra parte, se le debe reconocer la oportuna selección de los artistas del Ciclo que ha comisariado para nel Espai 13, que además de Paula García-Masedo, cuenta con Josu Bilbao (1978), Ludovica Carbotta (1982) y Marwa Arsanios (1978), aplicando un discurso independiente que aborda las prácticas artísticas y los diferentes lenguajes con un carácter analítico y crítico.

Paula García-Masedo, 03/12/2024. Cortesía de la artista

Introduce tu comentario

Por favor, introduce tu nombre

Debes introducir tu nombre

Por favor, introduce una dirección de e-mail válida

Debes introducir una dirección de e-mail

Por favor, introduce tu mensaje

MAV Mujeres en las Artes Visuales © 2026 Todos los derechos reservados


Diseñado por ITCHY para m-arte y cultura visual