CATACLISMO

ODA A UNA HABITACIÓN GRIS

Cabello/Carceller, Futuro: Itinerario #1, 2001. Fotografía a color, 100 x 150 cm

Oda a una HABITACIÓN GRIS

Menene Gras Balaguer

 

La escala de grises forma parte de una escala acromática, es decir una modulación continua desde el blanco hacia el negro. La escala de grises tiene su importancia al ser usada para comparar el valor de la luminosidad de los colores puros y el grado de claridad de graduaciones de cada color puro.

En la psicología del color, el gris representa la indecisión, la incertidumbre y el compromiso. Por un lado, puede ser sinónimo de sabiduría, elegancia y autoridad; por otro, puede reflejar tristeza, aburrimiento y frialdad emocional.

El color gris también tiene un fuerte significado en diferentes culturas y tradiciones espirituales, por ejemplo: Dentro del marco occidental, el gris suele evocar sentimientos de melancolía y rutina, aunque también puede simbolizar tranquilidad y protección.

Según los investigadores, el color gris implica un estado mental oscuro, una vida sin color y monótona, tristeza, miseria o desinterés por la vida.

Estos párrafos no los escribo yo, se trata de definiciones del gris que de ordinario están al alcance de todo el mundo en la mayoría de diccionarios y que en parte son adoptadas por Helena Cabello (París, 1963) / Ana Carceller (Madrid, 1964), para introducir el proyecto que acaban de presentar en Prats Nogueras Blanchard, en Barcelona. Entiendo que hay una intención en la elección del título de esta propuesta, pero se me escapa realmente lo que pretenden decir, más allá de lo que hacen visible.

Me propongo entrar en la habitación gris de Cabello/Carceller como quien inicia la lectura de imágenes que se prestan a ser descifradas, aunque no se tengan a mano instrucciones precisas para no errar en la interpretación de lo que aparentan ser. Admito la dificultad para comprender a primera vista lo que aquellas pueden ser o quieren ser. Pero tampoco encuentro ayuda en los textos autorreferenciales que se encuentran acompañando o iluminando las imágenes para su correcta percepción. Los nombres de Alexandra Pizarnik, Enzo Traverso, Monique Wittig y Judit Butler acompañan el proyecto, a modo de garantía. Con el pretexto de que tal vez son herramientas a las que ellas recurren para configurar su propuesta y a modo de justificación susceptible de orientar al visitante, las citas se reparten a modo de voces que merecen escucharse para no perderse. Me pregunto, no obstante, si hace falta escucharlas, y si esto me sirve para entender lo que no veo. De alguna manera, la forma mixta de presentación que han escogido yuxtaponiendo texto e imagen trata de encauzar la lectura de las imágenes, pero la hibridación no me convence y decido hacer la prueba de olvidar las citas que introducen para garantizar la solidez de su propuesta.

No obstante, pese a ser una lectora asidua de los autores que se mencionan y se citan, aquí yo elijo perderme porque no consigo orientarme. Puede más la literatura, y me sumerjo en un libro no escrito, pero que se construye con fragmentos de lecturas pasadas y presentes. No quiero escuchar lo de siempre ni dar por hecho que ellas no son binarias y se oponen a cualquier intento de polarización, poniendo en valor todo lo que son y lo que han hecho hasta ahora o lo que harán próximamente. Esto queda fuera de discusión, lo cual no impide que crea necesario abrir una reflexión tal vez sobre mi propia ceguera. Quizá lo que ellas pretenden es interrogar la misma capacidad discursiva de las imágenes. No lo sé. Pero no puedo alejarme mucho de la duda inicial que me plantean tanto la relación entre el mismo título del proyecto que presentan como lo que veo. Decido entonces sentirme libre a la hora de unir mi relato al suyo, sin tratar de interpretar un discurso para el que necesitaría tiempo y me gustaría compartir con ellas.

Como si abriera una puerta para ingresar en la habitación gris, trato de pensar qué me evocan las imágenes que han reunido en el espacio de la galería destinado a este nuevo escenario que ellas han creado, para contar historias o para que los que accedan a este espacio las cuenten a su vez sin reparo. Yo hago el ejercicio de dejarme llevar por lo más inmediato y empiezo por lo que me sugiere el color gris asociándolo con el color de las nubes antes de ser lluvia, o el color de los árboles mojados y el de la humedad en general, o con el color de la nieve al atardecer y el color del mar cuando anochece o cuando la tempestad barre las olas. El gris es sin duda muchas más cosas en la historia de la literatura y en la historia de la vida. A menudo asociado también a conflicto y a todas las guerras, al igual que a todo aquello que es oscuro y no se puede entender.  Antes de percibir el color, la palabra habitación anuncia un espacio y un lugar que el color define y hace imaginar relatos que se nos darán a conocer mediante imágenes que nos ayudarán a escribir interiormente lo que no se representa. Cada cual podrá aportar algo a los mensajes que creemos escuchar.

Cabello/Carceller, Futuro: Itinerario #1, 2001. Fotografía a color, 100 x 150 cm

Eso es lo que me ha ocurrido. La mirada viaja contemplando los muros en busca de señales y me quedo mirando los dos paisajes entre brumas que aparecen entre los restantes cuadros ventana por los que asomarse. Se trata de Futuro: Itinerario #1  (2001). Dos fotografías realizadas hace más de dos décadas, y que no obstante son la mejor representación de la poética que se articula con este gris que se convierte en nombre y en estado de ánimo. Paisajes donde se revela la melancolía que creo que es la clave de este trabajo, aunque sus autoras pretendan ir más allá, proponiendo una ampliación del significado mismo de lo que presentan. Me cuesta seguir la simple normativa de todo proceso hermenéutico para contextualizar la propuesta y poder comprender mejor su decir. Estos paisajes son para mí los mejores indicadores para poder abordar el resto de unidades o partes que la componen. Paisajes que son dos poemas, que se complementan entre sí y que ponen a prueba la capacidad del habla de las imágenes cubiertas por la niebla. Parece como si pudiéramos respirar el aire oscuro que mueve confusamente las ramas de los árboles bajo una iluminación lunar que resalta la soledad infinita de las copas que nos ignoran. Ante estas imágenes que son la expresión de una melancolía muy antigua, contemplo la soledad de estos paisajes nocturnos en silencio.

Cierro los ojos y escucho el viento y la noche cerrada que se extiende hasta la madrugada. No sé qué pensar ni qué decir. Las imágenes se superponen melancólicamente dentro y fuera de mí. Prefiero quedarme ahí y no mirar nada más que este abandono al que ceden las nubes quietas de la lluvia antes de la lluvia. La Oda a la Melancolía de John Keats (1795-1821) acompaña estos paisajes para mí, quizás porque no los conocía o porque no los asociaba con su práctica artística y me sorprenden. El poeta ya estaba enfermo de tuberculosis y había dicho que la sangre que escupía era su sentencia de muerte. Escribió su oda en mayo de 1819, dos años antes de morir, con la convicción de que la melancolía y la belleza no se pueden separar y que la belleza sólo puede concebirse asociada a la muerte. El sabía que estaba condenado a morir joven. Sólo tenía 26 años cuando falleció.

Cabello/Carceller, Futuro: Itinerario #3, 2025. Fotografía a color, 100 x 150 cm

No soy capaz de ver nada más. Me pregunto por qué estos paisajes han llamado tanto mi atención y me han retenido sin dejarme atender al resto de partes que componen este proyecto, quedando en un segundo plano. Tal vez los he entendido como textualidades aisladas por las que me he dejado absorber, a causa de afinidades que no quiero desentrañar ahora. Soportan una melancolía muy antigua sin ser de ninguna parte y de todas partes. Pertenecen a los amaneceres en los que la niebla confunde los árboles y las cumbres de las montañas anunciando días de lluvia. No sé si conseguiré entrar en la habitación gris ni se llegaré hasta la casa donde se encuentra. Creo que me quedaré en el bosque que se de ve desde la ventana, escuchando a los pájaros que se despiertan y a las nubes que presagian lluvia hasta el anochecer. Los árboles todavía duermen y la melancolía de Saturno cubre el valle de un color gris como el que ellas han escogido para una habitación que escenifican para este proyecto concebido y ejecutado unos días antes de viajar a Nueva York para una estancia de tres meses. Me habría gustado iniciar con ellas una conversación que no ha podido tener lugar, aunque nos hayamos visto con motivo de su inauguración y en ocasiones también recientes, aunque esporádicas hayamos mencionado que deberíamos reencontrarnos más a menudo y hacerlo como antes en los bares de los hoteles como extraños que se acaban de conocer.

Cerrando este relato, no quiero dejar de llamar la atención sobre dos proyectos anteriores de Cabello /Carceller realizados en 2022 y en 2023 respectivamente. Por una parte, Una película sin intención. Después de Chantal Ackerman. en la Galería Elba Benítez y a continuación el proyecto sobre Catalina de Erauso presentado en Azkuna Zentroa de Bilbao, precedido de una extensa investigación sobre este figura y comisariado por Paul B. Preciado. El proyecto se presentó con el siguiente enunciado a modo de título Una voz para Erauso. Epílogo para un tiempo trans. Ambas propuestas merecen recordarse por su interés y las referencias que anudan, para ser tenidas respectivamente muy en cuenta, a la hora de enfrentarse en cada ocasión con el lenguaje y la práctica artística unida a sus propuestas. Explorar lo que ellas proponen en La Habitación gris no se puede resumir en dos páginas sin probablemente descuidar antecedentes y características que debe ser imprescindible considerar para poder juzgar lo que ellas quieren decir sin decir de otro modo que no sea a su manera en fragmentos que se suman optando a la construcción del sentido que nos es dado intuir, en tanto que se trata de una obra abierta.

 

Cabello / Carceller, La Habitación gris: Escenario 1, Galería Prats Nogueras Blanchard, Méndez Núñez, 14. Barcelona. Del 25 marzo al 24 mayo 2025.

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