PATRICIA ESQUIVIAS. TRADICIONES INVENTADAS
Historias banales que cuestionan los canales oficiales de transmisión de conocimiento.
Patricia Esquivias, Imagen de Folklore III, 2009-2013
Susana Cendán
We are the Dead, es el categórico encabezamiento que titula la página web de la Galería DF de Santiago de Compostela. DF ya no existe, fue uno de los muchos espacios a los que esta crisis brutal se ha llevado por delante. A pesar de que DF no era una galería cualquiera. En su corta existencia apostó por un proyecto que iba más allá de lo comercial; un proyecto orientado hacia una visión curatorial totalizadora. Echamos de menos su vitalidad y apreciamos –si cabe más aún hoy– el riesgo que corrieron sus dueños encajando una diversidad de propuestas “vivas” en unos pocos metros cuadrados.
DF fue el primer espacio expositivo en acoger una exposición de Patricia Esquivias (Caracas, 1979) en Galicia. Corría el año 2006 y la artista nos sorprendía con una pieza audiovisual, Folklore I, en la que exploraba la idea de progreso en nuestro país, interrelacionando personajes y elementos aparentemente incongruentes como el dictador Franco, Jesús Gil, las producciones Lladró y la paella valenciana. Resultaba fácil, en un primer vistazo, quedarse con lo “chistoso” de la pieza, o que te viniesen a la mente otros trabajos “chistosos” que exploraron nuestra particular idiosincrasia, tipo Brossa y su poema visual País (un balón de fútbol coronado por una peineta); pensé también en determinadas iniciativas radiofónicas del estilo Nieves Concostrina, una exitosa locutora de radio de voz áspera que narra la historia de manera popular y anecdótica. A la periodista le va realmente bien divulgando la historia como si se tratase de un conjunto de ocurrencias gore e insustanciales (muchos de mis alumnos desearían lo mismo) y Brossa, el cual reivindico aquí y ahora, en otro tiempo y en otro lugar no muy distinto, sin embargo, del que retrataba en sus piezas visuales: un país en el que el fútbol sigue funcionando a modo de terapia y cuyas políticas conservadoras aprovechan la menor ocasión para coronarse peinetas. Si Patricia Esquivas –pensé– se permite la licencia de establecer paralelismos entre las pirámides aztecas y las viviendas gallegas, y no morir en el intento, al menos consentirá que una historiadora fascinada por sus imaginativos relatos, y consciente de nuestras excentricidades como “país”, de rienda suelta a su vocación de crítica “seria” frustrada.
Lo emocionante de la trayectoria de Patricia Esquivias que se puede visitar en el MARCO no es tanto el hecho de que figure la serie Folklore completa (que también) sino el permitirnos compartir su excepcional visión de la historia, construida no de grandes relatos, sino de otras historias basadas en la tradición oral o en tradiciones inventadas y reinterpretadas por la propia artista en una serie de narraciones a medio camino entre lo antropológico, lo memorístico y el humor. Ella misma reconoce que su obra no se basa en una súper investigación, sino simplemente en “demostrar que cualquiera, con cosas que rondan su cabeza, incluso las superficiales, puede armar historias, aunque éstas resulten fragmentadas y vagas”. Insiste la autora en su deseo de no emular a aquellos artistas que “son muy serios, parecen súper listos y basan su práctica en profundas investigaciones”. Patricia Esquivias asume la duda como parte de su personalidad y acepta compartirla con el espectador.
Puede que entonces no tenga sentido la cita a Hobsbawm (un historiador culto, serio y listo) que titula la exposición Todas las tradiciones son inventadas, o su inclusión en los textos rotulados de inicio de la misma. Supongo que resulta complejo legitimar un proyecto en el que el moreno de Julio Iglesias comparte protagonismo con el imperio de Felipe II, pero puestos a ser folclóricos, seámoslo del todo, ¿no? Además, creo que Patricia Esquivias defiende realmente bien sus delirantes asociaciones en sus conferencias narradas en vídeo, a pesar del carácter “alternativo” e intencionadamente absurdo de las mismas.
Paradójicamente, la trayectoria vital de esta artista “contadora de historias” no es nada folclórica. Más bien se caracteriza por un currículum cosmopolita que le ha permitido vivir en algunas de las principales capitales del mundo: Venezuela, México, Madrid, Nueva York, Londres, San Francisco… una mirada amplia que compatibiliza con la construcción de pequeñas narrativas locales (Generalísimo/Castellana, 2011) que va almacenando en su imaginativo archivo interior. Creo que aunque no hubiese viajado el mundo se le habría “metido” igualmente dentro. Y esto es lo más extraordinario de su trabajo: utilizar historias cotidianas, banales, azarosas, incluso falsas, para cuestionar la veracidad de los canales oficiales de transmisión de conocimiento, reivindicando la ambigüedad de los mismos, en un juego actoral, narrativo y visual que sólo los buenos equilibristas son capaces de mantener.
Patricia Esquivias. Imagen de Folklore II, 2008
Patricia Esquivias. Todas las tradiciones son inventadas, MARCO, Vigo. Del 24 de mayo al 1 de septiembre de 2013.


