¿QUÉ ESTÁS MIRANDO?
Los malos best sellers tendrían que combatirse sin piedad o, al menos, en proporción a la codicia y la superchería de su marketing.
Rocío de la Villa
Los malos best sellers tendrían que combatirse sin piedad o, al menos, en proporción a la codicia y la superchería de su marketing. Will Gomperz, editor de la sección de arte de la BBC desde 2009 y antes responsable de la galardonada Tate Online, conoce bien los media y, para evitar las merecidas críticas ya recibidas en la prensa británica, vino a Madrid a hacer la presentación de su libro con la intención de que sus entrevistas quemaran las previsibles reseñas.
Su propaganda del ensayo apela a la independencia de los espectadores frente a la mistificación del arte contemporáneo por parte de los popes. Pero se equivoca Gomperz si realmente cree que los auténticos destinatarios de este ensayo –aquellos que denostan, ridiculizan y vilipendian la creación contemporánea sin haberse tomado la molestia de dedicarle el tiempo y el interés que exige su conocimiento– darán por bien empleado su dinero y su tiempo sintiéndose respaldados. Para quienes les interesa poco o mucho el arte, no hay nada de aprovechable en este recorrido desde Courbet a Ai Weiwei, salvo anécdotas interesadas y manidas opiniones destinadas a poner de relieve la trivialidad y el absurdo del arte contemporáneo.
No debe engañar el “mapa del arte moderno” que se anuncia en la portada, reducido a un confuso esquema semejante al del metropolitano londinense. Como no engañan en las primeras páginas las viñetas sobre arte, todo un género de defenestraciones boyante durante la modernidad y al que el Getty Center dedicó una exhaustiva investigación y exposición hace unos años. Y con las que Gomperz avisa del cinismo que atraviesa todo el ensayo, trufado de otros tantos chistes que contribuyen a «animar» la travesía.
Hasta pasada la mitad del volumen (página 287), es decir, hasta la mitad del siglo XX, el autor no reconoce una gran carencia: la ausencia de artistas mujeres. Pero no vale apelar a la crítica a “la clase dominante, que ha decretado y sancionado el canon ‘oficial’ del arte moderno: los museos y sus colecciones, los textos académicos de historiadores del arte (predominantemente masculinos) y los cursos de arte moderno, cada vez más numerosos, dirigidos por universidades” para repetir tranquilamente la jugada. Por más que les denuncie como “los responsables de proporcionar una visión del mundo muy unidimensional: la vida y el arte vistos por los ojos de varones blancos occidentales”, el propio Gomperz predica con el ejemplo al despachar a las artistas entre 1850 y 1930 en un párrafo. Y peor suerte corren las de la década posterior, como Oppenheim, Kahlo y Carrington, cuyos comentarios se reducen a chismorreos sobre sus parejas y hábitos sexuales. Solo resulta jugosa la anécdota que recuerda la apertura en 1943 de la galería Art of This Century de Peggy Guggenheim en Nueva York con la exposición An Exhibition by 31 Women, aconsejada por Marcel Duchamp, para epatar y publicitar así la nueva galería en el medio artístico neoyorquino.
Y por supuesto, no van más allá de flashes efectistas las apariciones de otras artistas en lo que resta del libro. Aunque el autor habla de Barbara Hepworth, Kruger, Lee Miller, Yoko Ono y Bridget Riley, sus obras, ninguneadas, protagonizan únicamente seis de las setenta ilustraciones que contiene este volumen. Con su charlatanería, Gomperz no puede evitar mezclar los comentarios sobre las obras de las afortunadas: Popova, Kahlo, Bourgeois, Sherman, Emin y Lucas con Madonna, Cicciolina y las Spice Girls. La misoginia que recorre su obra, como suele suceder, no solo desmiente las declaraciones del autor, sino que se cuela por el subtexto.
Will Gomperz, ¿Qué estás mirando? (150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos), Taurus Pensamiento, Madrid, 2013. 480 páginas. Precio: 22 €.
