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#04

MÁS ALLÁ DE LO COTIDIANO. ENTREVISTA A BEATRIZ ALONSO

sobre la figura del comisario de arte joven

Beatriz Alonso en zona de actividades

Beatriz Alonso en la zona de actividades de la Sala Arte Joven. Fotografía: Iván García.

Desirée Martínez

Beatriz Alonso (Madrid, 1981) se licenció en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid y realizó el Máster en Arte Contemporáneo de la Universidad Europea de Madrid. Ha trabajado como asistente curatorial y comisaria de arte tanto a nivel internacional –Centre Pompidou de París, Museo del Louvre de París y Casino Forum d’Art Contemporain de Luxemburgo– como a nivel nacional  –adaptando su práctica desde centros de investigación y creación artística contemporánea de Madrid como Off Limits, La Casa Encendida y el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) hasta otros espacios como el Centro de Arte La Regenta de Las Palmas de Gran Canaria–.

Con motivo de haber sido seleccionada con su proyecto Hacer en lo cotidiano para el concurso “Se busca comisario” convocado por la Comunidad de Madrid y aprovechando la ocasión para conocer más sobre ella misma y discutir sobre la figura del comisario de arte joven y su situación en España, entrevistamos a Beatriz Alonso.

DM- Para empezar, ¿cómo te denominas profesionalmente? ¿Comisaria, comisaria independiente o no te pones un nombre o etiqueta?

BA– Digo que soy comisaria porque veo el concepto como un cajón de sastre, como algo muy amplio donde caben muchas fórmulas, aunque realmente la palabra no la he elegido yo, me ha elegido a mí. Me denomino comisaria, pero no suelo decir “independiente” porque al final depender dependemos de mucho. Independiente sí, en el sentido de que eres precario, porque no eres plantilla de una institución y no tienes una nómina al final de mes, pero al final siempre “dependes de”, de una institución y si te autogestionas dependes de tu vida y de mucha gente. Pero a mí no me gusta perderme demasiado tiempo en etiquetas. Me parece importante que pensemos en el lenguaje, porque es político y es importante que nos llamemos como nos queramos llamar, que no venga impuesto, pero también llega un punto en el que prefiero hacer y que el hacer me defina.

María Castelló Solbes_Relatos de lo que quedaMaría Castelló Solbes, Relatos de lo que queda. Fotografía: Iván García.

Y precisamente de hacer, en lo cotidiano esta vez, se preocupa su nuevo proyecto expositivo, el cual “se concibe como un todo”, dice Beatriz y nos invita a reflexionar sobre los relatos que construye la vida cotidiana desde una perspectiva poética y política. Se basa especialmente en La invención de lo cotidiano I. Artes de hacer de Michel de Certeau, donde las “maneras de hacer” cotidianas de los individuos son el centro de atención.

DM- ¿Qué significa para ti haber ganado este concurso?

BA- Es una gran oportunidad y no pierdo de vista en ningún momento que es un privilegio haber ganado esta convocatoria en este momento en Madrid. Hay presupuesto y se puede trabajar profesionalmente con la gente, es decir, puedes remunerar a todo el mundo por su trabajo, que es como debería de ser siempre, pero no lo es. Entonces es una oportunidad muy buena, primero por poder trabajar profesionalmente y segundo porque te permite entrar en contacto con mucha gente y generar algo desde el contexto local, que no me interesa como única manera de trabajar el comisariado (los localismos no nos llevan a ningún lado), pero en concreto esta convocatoria da la oportunidad de trabajar justo desde aquí. Hay que encontrar ese equilibrio de trabajar desde lo internacional o lo global, porque estamos en ese mundo globalizado, pero también apostando por los artistas de nuestro propio contexto, que cada vez lo tienen más difícil, porque España es un país muy periférico y sobre todo en el mundo del arte contemporáneo. Por otra parte, me encanta la idea de poder hacer un proyecto que se extiende en el tiempo, que no sea inaugurar y ya está, sino que te permite programar diferentes actividades y vincularte a un proyecto durante todo el proceso.

DM- ¿Por qué has elegido a estos artistas? Muchos tienen ya una notable trayectoria como es el caso de Julio Falagán, Luis Vassallo o Leonor Serrano Rivas. ¿Son todos artistas que se centran en el tema de lo cotidiano en su trabajo?

BA- Conviven ambos casos, artistas con más trayectoria con otros que están empezando, lo cual me parece enriquecedor desde el comisariado y me gusta abogar por ello. He elegido a los artistas porque trabajaban en torno a las mismas preocupaciones del proyecto (algunos se centran en lo cotidiano de manera permanente en su trabajo y otros de forma parcial) y desde muchísimo respeto y admiración profesional. He hecho el proyecto desde una postura también personal, desde obras o artistas que a mí me han despertado algo a nivel emocional o intelectual, pero intentando siempre trabajar desde un respeto enorme a los artistas, sin manipular los discursos, poniendo siempre en común todo con ellos. Esto no quiere decir que no cometa errores, por supuesto, como cualquiera. También es verdad que siempre hay un discurso más o menos dirigido, es un condicionante, nada es neutral, pero por ejemplo, una de las cosas que me preocupan en una exposición colectiva es una visión sesgada de los artistas. Luego, era una condición del concurso que los artistas tenían que estar relacionados con Madrid.

leonor serrano rivas Leonor Serrano Rivas, Colección privada. Fotografía: Iván García. 

DM- Con esta exposición te vuelves a acercar al tema de lo cotidiano como en el ciclo de cine “Hazañas cotidianas” que realizaste en el CA2M en 2012, ¿por qué te interesa este tema y qué quieres transmitir con ello?

BA- Sí, el tema está estrictamente relacionado con mi tesis y todos estos proyectos nacen de ahí. Aquí el tema de lo cotidiano está enfocado desde una forma más poética que en el ciclo de cine del CA2M. Creo que en este contexto tan negativo que nos está tocando vivir, que se está promoviendo también desde los medios mucho más negativo de lo que en realidad es, es importante abordar los proyectos con una postura crítica, pero también con una positividad constructiva. Me gusta pensar qué podemos hacer nosotros desde nuestras posibilidades, la política empieza con uno mismo, la política sigue en casa, en las relaciones sociales del día a día, no solo está en las manifestaciones, puede estar en cualquier parte, otra cosa es que nos hayan domesticado para desactivar la capacidad política de los ciudadanos. A mí me interesa precisamente eso: qué se puede generar desde nuestros territorios más cercanos, qué se puede generar desde el arte, cómo las obras ofrecen repensar las normas y estructuras de poder, cómo podemos cambiar y cómo podemos hacerlo desde una postura más poética, no hay por qué poner bombas, quien las quiera poner desde el arte que las ponga, pero se puede enfrentar el arte, en mi opinión, desde muchos lados y para mí la poesía, el humor, el absurdo, la ironía, son también estrategias posibles. Lo cotidiano entonces me interesa desde ahí, desde una revalorización de lo cotidiano y desde una postura política. Además, quiero analizar si puede servir como una forma de conectar a la ciudadanía con el arte, es decir, si tratas temas con los que la ciudadanía puede empatizar quizás es más fácil.

Luján Marcos_El pan nuestro de cada día Luján Marcos, El pan nuestro de cada día. Fotografía: Ivan García.

Beatriz continúa contándonos cómo ha sido la confluencia del público en la Sala de Arte Joven desde que se inauguró el 6 de febrero y cómo este espacio ha podido batir sus récords con su exposición: “estos días hemos tenido la suerte de coincidir con Just Madrid, que está aquí al lado y en tres días han venido más de 200 personas” y además “como la mediación de las visitas guiadas la está haciendo Pedagogías Invisibles, que tienen muchísima experiencia, han podido llegar a mucha gente, es algo que está funcionando muy bien, en las visitas de los sábados la gente viene muy participativa. Esto último no se mide en números, sino en algo que va más allá y para mí es más importante”. Hay una intención en todo el proyecto de acercarse e interactuar con el público a través de las actividades en paralelo, además de visitas guiadas,  hay talleres, encuentros con los artistas y conciertos de clausura.

DM- Leí uno de tus artículos en nowwwh (http://nowwwh.tumblr.com/) donde hablabas de que muchas veces habías trabajado sin dinero y que posiblemente lo volverías a hacer porque es una profesión que te llena más allá de la simple cuestión económica, ¿es esto cierto?

BA- Volvería a trabajar gratis si no hay una institución de por medio, es decir, sí para un proyecto independiente, autogestionado o para un artista que me invite, por ejemplo, pero para una institución pública o privada con fondos y presupuesto creo que nadie debería trabajar gratis. Hay que tener cuidado, si no valoras tu trabajo nadie lo va a valorar y la forma de valorar las cosas en esta sociedad es con dinero, aunque sea horrible, pero mientras tú tengas que pagar tus necesidades con dinero el trabajo tiene que ser remunerado así. En ese texto yo hablo de que hay algo más que no solo se paga con dinero en determinadas profesiones, está la parte afectiva que va más allá y esto a mí me parece un privilegio.

DM- Enlazando un poco el tema con la situación en España, ¿cómo ves el futuro del comisario en nuestro país?

BA- Pues muy mal [risas]. Difícil, pero creo que no hay que abandonarlo ni deprimirnos, creo que tenemos que inventar nuevas fórmulas. Los comisarios en España tendríamos que hacer el esfuerzo de intentar hacer proyectos fuera porque es una exigencia que nos están pidiendo los artistas. No podemos limitarnos a hacer proyectos en Madrid porque entonces el arte español no va tener nunca una presencia a nivel internacional, va a ser algo local y deberían convivir las dos cosas. Y creo que es fundamental unirnos, apoyarnos, dialogar y ser sinceros. Quizá juntos encontremos las fórmulas necesarias.

DM- ¿Qué cambiarías del ámbito artístico institucional español?

BA- Creo que las instituciones deberían ser más flexibles, tienen que dar cabida a más gente, no solo a la de renombre (que se ha ganado su puesto), sino también a gente más joven. Habría que cambiar muchas cosas: la proyección hacia fuera, gestionar el dinero de otra manera, introducir las tecnologías de verdad, no puedes ir en contra de las redes sociales porque forman parte ya de nuestra cotidianidad y hay que hacer más transparentes los procesos de contratación en las instituciones. Si no hay equipos curatoriales en los centros, entonces, ¿cómo se entra?

DM- ¿Qué le aconsejarías a un nuevo comisario joven que está empezando?

BA- Que trabaje mucho, que lea, que esté atento a todo lo que pasa a nivel institucional y no institucional, que viaje en la medida de lo posible o que investigue por internet, que hable con artistas y que sea capaz de hacer de todo pues un comisario que se dedique solo a lo intelectual es ya una noción del siglo XX, en siglo XXI hay que estar capacitado para adaptarse a trabajar de distintas maneras. Es una disciplina en la que se aprende haciendo, comisariando y cada institución es un mundo, no es lo mismo comisariar en un museo, que en una sala o en una galería. Hay que ser muy flexible, saber exigir unas condiciones, pero ser también un poco estratega.

DM- ¿Tienes a la vista nuevos proyectos?

BA- Bueno, justo esta semana estoy empezando a gestionar la segunda exposición de este proyecto, tenemos que empezar a trabajar en el catálogo que se lanzará en julio y donde se incluirá toda la parte de actividades. Luego, sigo con mi proyecto nowwwh con Javier R. Casado, nos dieron una ayuda y estamos desarrollando una aplicación para dispositivos móviles. Retomar también la tesis en la medida que pueda y me encantaría poder realizar un proyecto fuera de España.

Julio Adán_Del montónJulio Adán, Del montón, 2013

Para terminar Beatriz nos adelanta cómo será la segunda exposición de hacer en lo cotidiano: “vamos a pasar a una postura más de incisión, más directa en contextos y situaciones cotidianas, habrá obras más centradas en la acción, esta primera exposición es más objetual y la segunda será más inmaterial, ya que me gusta que convivan ambas fórmulas. Serán otros diez artistas vinculados a Madrid y habrá acciones y performances que se sucederán a lo largo de la exposición”.

DM- Muchas gracias por tu tiempo y suerte, en la continuidad de esta exposición y en tus proyectos futuros. Ha sido un placer.

BA- A mí estos encuentros me sirven para avanzar y repensar sobre el proyecto, gracias a ti.