CATACLISMO

De sangre y fuego, una aproximación a la obra de Lita Cabellut.

 

De sangre y fuego, una aproximación a la obra de Lita Cabellut.

Por Ana Quiroga Álvarez.

La comprensión de toda obra artística necesita de su contexto: saber en qué condiciones fue creada o qué motivos llevaron a su autora a sumergirse en el arte. Cuestiones que unen, inevitablemente, la praxis de las Bellas Artes con la sociología o la filosofía. Este interés antropológico se vuelve casi una exigencia cuando la obra en sí supera toda expectativa previa, marcando máximas en los mercados del arte y superponiéndose al varón blanco privilegiado.

Y es que Lita Cabellut ha transfigurado el panorama artístico internacional, a través de un lenguaje artístico tan propio en el gesto como universal en su alcance. Tras una complicada infancia, son finalmente sus padres adoptivos quienes la llevan a visitar el Museo del Prado siendo adolescente. Un acontecimiento que, como la propia Lita reconocía en una entrevista con RTVE , marcó su futuro artístico. Es allí donde entrará en contacto con autores como Rubens, Frans Hals, Velázquez o Goya, cuya visión opuesta de la realidad acabará dejando huella en su arte.

Tras haber expuesto en ciudades como Seúl, Moscú, Londres, París, Singapur o Dubai, Lita Cabellut aterrizaba el pasado 26 de octubre en el Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña para presentar Testimonio, uno de sus últimos trabajos, comisariado por Antón Castro.

En el marco del I Congreso de Feminismo Romaní , nos adentramos en la cultura gitana para comprender la obra de Lita desde sus orígenes. Para ello, entrevistamos a la antropóloga Ana Giménez Adelantado, quien nos sumerge en el relato de Lita Cabellut a través de la genealogía cultural gitana.

– ¿Cómo definirías a Lita Cabellut?

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Carmen Amaya.

– Lita es una artista fuera de lo común, es una fuerza con una potencia creativa a la altura de Picasso o Gaudí. Se sale de los parámetros artísticos porque realmente ella es profundamente gitana. Trabaja con lienzos de proporciones colosales a partir de la superposición de capas de pintura, lo que le permite crear esas texturas plásticas únicas. Tal y como ella misma reconoce en sus entrevistas, su sueño es tener la capacidad de transmitir el alma de Camarón. Tú contemplas la obra de Lita y sientes la magia de Carmen Amaya, de los tacones, el cante, la música de Camarón. La composición, las perspectivas, los temas, todo encaja con el sentir gitano.

– ¿Lita Cabellut se ha podido colar en el sistema?

– Esta mujer supera todos los esquemas. Con la fuerza de su creatividad, no hay murallas ni estructuras que puedan pararla. Ella es el arte gitano en estado puro. La obra de Lita es el ejemplo de la superación, de llegar al límite y vencer la censura, de transgredir todas las barreras. En ese sentido, es la lucha de una sola mujer para transformar en arte todo su sufrimiento y su vida. Ella habla de aquellas mujeres marginales, las locas, las que no se integran, las peligrosas. Son ellas quienes pueden empujar las fuerzas vivas que están sosteniendo este sistema de corrupción infernal que destroza las vidas de los más débiles.

– Desde los medios de comunicación, Lita es presentada de dos formas. Por un lado, aquellos que apuestan por destacar el caso de Cabellut como un ejemplo paradigmático de la mujer gitana. Por otro lado, aquellos que reiteran ese lado “salvaje” de la artista.

– El estereotipo de “salvaje” es muy significativo. Es un instrumento racista, de deshumanización, es el patriarcado que te deshumaniza. Es decir, si no te considero humano, te puedo comprar y vender, puedo abusar de ti, puedo hacer lo que sea contigo. Entonces, aplicar el calificativo de salvaje es una estrategia inconsciente pero también politizada, no es tan ingenua como podría parecer sino perversa, en el sentido de intentar encuadrar a Lita dentro de una categoría. Picasso en su momento no tuvo categoría. ¿Qué ocurrió? Que al final acabaron incluyendo a Picasso como parte de la historia del arte. Les costó, pero al final acabaron asumiéndolo como parte del sistema. y ahora forma parte de las vanguardias, de los clásicos.

Pero sí es verdad que esta mujer es una marginal, en el sentido estructural del término, está en los márgenes del arte, está en la plena vanguardia. Es una gran pensadora del arte, vive su trabajo con absoluta pasión. En sus cuadros está la pasión, el amor profundo al arte, el dejarse la piel en su trabajo y en la lucha por la perfección. Si eso es ser salvaje, bienvenido sea. Una cavernícola, quizá, para algunos. Unos cavernícolas [refiriéndose al pueblo gitano] que salimos de la caverna, inhumanos, peligrosos, agresivos, lo peor. (risas).

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The Animal Scream Photo, Testimonio.

– La obra de Lita Cabellut se presenta como universal. Un arte más abrupto, más directo.

– Es el valor de lo único, de lo irrepetible. Es el valor de lo que forma parte de uno mismo. Ese sentimiento artístico de ser único e irrepetible, de hacer lo que se siente, más allá de los maestros, de las vanguardias, del mercado y de los marchantes de arte. Esa posición da una fuerza política brutal. Y que, además, con la calidad extraordinaria de su trabajo por delante, no tiene problemas. O sea, ¿quién no quiere ser marchante de Lita Cabellut? Todo el mundo. Porque realmente es una mujer que va más allá del sistema del arte actual.


– ¿Hay algún resquicio que se nos escape a los payos de la obra de Lita?

– Lita pinta para la humanidad, no solamente para los gitanos. Es una mujer tan grande artísticamente que ella valora y vive para el mundo. Ese mundo es un mundo abierto, no es el mundo del gueto, de su gente. Pinta para la humanidad, pero lo hace desde esa esencia, desde esa visión del mundo profundamente gitana, volviendo universal lo gitano. Con esa forma de expresión, lo que hace es hacer lo gitano universal. Y es un mensaje para todo el mundo. O sea, es la humanidad y es la gitanidad lo que desprende toda su obra.

– Es decir, Lita Cabellut parte desde su origen hacia un nuevo estado del arte que rompería con toda estructura limitante.

– También es una obra desde el sufrimiento, desde el trabajo. Es una obra ejecutada a sangre y fuego, desde el dolor de una mujer que tiene esa gran pose artística pero que no sabe cómo. Cuando ella empieza a adquirir conocimientos técnicos, es ahí cuando por fin puede despegar y dar rienda suelta a ese gran volcán de creatividad.

Otro aspecto importante de la obra de Lita es la magnitud física de sus cuadros. El peso de cada capa es el peso simbólico de la cultura gitana. La permanencia, lo megalómano, lo persistente, así es la obra de Lita Cabellut. Darle al arte el peso y la consistencia que se merece. Resurgir de las entrañas para hacer el cuerpo materia. Ella rompe con los planteamientos del arte conceptual, con esa supuesta lectura del cuerpo hacia el interior, hacia la psique, hacia lo intelectual. En Cabellut, tienes lo figurativo, tienes seres humanos, pero tienes esa fuerza que rompe con todo.

– ¿Corre el feminismo gitano peligro de ser apropiado por el sistema?

– Cuando tú percibes una cosa auténtica, está también ahí ese riesgo de apropiación indebida, de hacerse con el discurso de la resistencia y usarlo en su favor. Y ahí radica el peso de “sin miedo a la libertad” [el himno gitano]: tenemos que cruzar este puente, luego vendrán otros, pero poco a poco. Veremos qué pasa, luego quizá seremos capaces de revaluar. Necesitamos salir de este apartheid político, social y cultural en el que vivimos todavía las gitanas. Es en la reivindicación de las mujeres gitanas como sujeto de la historia donde está la clave para vencer a este colonialismo esquivo.

Camarón

Detalle de la obra Camarón.

– ¿Es posible salir de ese apartheid estructural sin que el propio sistema se apropie del movimiento?

– La clave es usar estrategias, la única arma es la resilencia, la fuerza de la mujer romaní que viene desde que una es pequeña. Lo que sí tenemos claro es que nosotras vamos a estar siempre. Cuando el feminismo romaní se haga un movimiento político más amplio, las mujeres seguirán siendo la base. El movimiento bebe de nuestro pueblo y de su fuerza, sin él no tendría sentido.

– ¿Cómo reescribir el feminismo y la lucha del pueblo gitano a través de la obra de Lita Cabellut?

–  Es necesario reescribir la historia, necesita una reflexión sobre quienes han vivido al margen en esta sociedad. El atractivo del feminismo romaní, de las gitanas en general, es su cultura resistente y resiliente esa fuerza de “sé quién soy, sé lo que estoy sufriendo y por qué lo estoy sufriendo, pero sé que saldré adelante.” Ese mensaje de fuerza, de lucha, es muy potente. Como ella, hay muchos niños y niñas gitanos con la misma capacidad, pero limitados por el sistema que los oprime. La única manera de superar esto es sacarlos del gueto; del gueto de la escuela, de los barrios, del gueto social. La gran habilidad artística del pueblo gitano se silencia por el apartheid social que sufre.

 

Ana Giménez Adelantado: Doctora en la UCM gracias a su maestra y comadre María Cátedra Tomás. Ha enseñado en la Universitat Jaume I durante 20 años Antropología de la Educación. Investigadora y docente, ha colaborado activamente con las organizaciones de mujeres gitanas desde el año 1990.

La exposición TESTIMONIO en el MAC (Museo de Arte Contemporáneo), A Coruña. Del 26 de octubre del 2017 al 1 de abril del 2018.

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