CATACLISMO

ANNE GRUWEZ: UNA NADA CONVENCIONAL JUEZA DE INSTRUCCIÓN

Festival de Cine de San Sebastián 2017

 

ANNE GRUWEZ: UNA NADA CONVENCIONAL JUEZA DE INSTRUCCIÓN, MENCIÓN ESPECIAL COMO ACTRIZ Y COMO PREMIO SIGNIS EN LA 65 EDICIÓN DEL FESTIVAL DE CINE DE SAN SEBASTIÁN
María José Aranzasti

 

Ni Juge, ni Soumise / So Help me God (1917) es una película franco-belga presentada en la Sección Oficial de esta 65 edición en San Sebastián y dirigida por Jean Libon e Yves Linant, dos grandes reporteros muy conocidos por su serie televisiva Streap-Tease. Tras tres años de rodaje y tras seleccionar más de 200 horas de material asistimos con gran interés a una serie de investigaciones criminales, dirigidas por Anne Gruwez, jueza de instrucción en la vida real en Bruselas y por la que ha logrado dos premios en esta 65 edición: una mención especial a la mejor actriz, cuando en realidad se interpreta a sí misma como magistrada ante la cámara, y una mención especial del premio Signis respectivamente.

 

Tal como aseguran sus directores hay tan poca ficción que hace que la película parezca irreal y es precisamente esa sensación lo que hace de este especial documental su poder de atracción: no hay nada de ficción, todo es real.

La personalidad seductora, inteligente, carismática y de apreciables cualidades humanas de Anne Gruwez, en las que están presentes la comprensión, la compasión y el sentido de la justicia, cautivan enseguida al espectador porque la convierten en el centro de atención de esta interesante película por la que desfilan una serie de personajes encausados por diferentes delitos, a los que vemos y oímos sus declaraciones como testigos y que conforman un abanico extrapolable a toda capital europea, incluso de provincias, y que fuera de sus orígenes raciales y religiosos son todos ellos personas marginadas por su propia exclusión del sistema, en el que impera la falta de recursos y, por ende, la pobreza.

La película trata problemas serios de violencia: asesinatos, maltrato conyugal, un caso de parricidio, robos, etc., pero la propia jueza en algunas de sus actuaciones y momentos los convierte en momentos de divertida comedia, por sus comentarios irónicos, mordaces, a veces muy duros, en los que deja presentes el amor y respeto por la profesión y el peculiar apego en creer todavía en el ser humano.

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Los momentos de conducción acompañados de música en el 2CV (Dos Caballos) son también divertidos dentro de la película, en los que la jueza en uno de sus trabajos, intenta de nuevo indagar en un caso de asesinato de dos prostitutas en el centro de Bruselas, ocurrido hace ya tiempo.

En estos momentos de actualidad política tan tensos, el tener la posibilidad de ver esta película de ritmo ameno, con pulsiones rítmicas y musicales, con un personaje como el de la jueza, tan cautivadora, atractiva para la cámara, porque se la ve en su elemento y en algunos momentos sorprendentemente sarcástica rayando el improperio, nos hace reivindicar la fuerza de estos documentales que nos hacen estar cerca de los problemas de verdad que acechan a nuestra civilización y cultura europeas, de una manera directa, agradable y a veces hilarante, cuando “la realidad es bastante más dura, tal como reconoce el director Yves Hinant, de lo que reflejamos en el film”.

La jueza, Anne Gruwez junto a algunos de sus colaboradores nos introduce en este mundo peculiar de la instrucción en el que abunda la maldad y nos hace creer también en la esperanza. La película, rodada en tomas únicas, sin repeticiones, desborda espontaneidad.

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Más información:
https://www.sansebastianfestival.com/2017/secciones_y_peliculas/seccion_oficial/7/654715/es

 

 

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