CATACLISMO

CIUDADES INVISIBLES. ESTHER PIZARRO, “LIQUID MAPPING. CONNECTED TO…”

Esther Pizarro 0

CIUDADES INVISIBLES. ESTHER PIZARRO,
“LIQUID MAPPING. CONNECTED TO…
Menene Gras Balaguer

La última exposición de Esther Pizarro es un jardín líquido de tubos transparentes, hechos de un cristal que parece blando hasta el punto de doblarse. Estos tubos quieren ser los cables que transmiten la información y mantienen conectadas las diferentes partes del mundo. El fenómeno no deja de sorprender, aunque desde hace años Manuel Castells ya hizo no sólo una descripción de la nueva sociedad que la aparición de internet había promovido, y que llamó la sociedad red, sino también un diagnóstico de lo que llegaría a ser una sociedad cuya movilidad no encontraría fronteras físicas en su camino y en la que la velocidad de transmisión de datos y su producción serían prácticamente simultáneas. A pesar del tiempo transcurrido desde la invención de internet –a la que se anticipó Nam June Paik, concibiendo la utopía de una sociedad hiper-conectada y poniendo en práctica algunos simulacros de esta simultaneidad a través de una conexión selectiva de eventos que se producían al mismo tiempo en diferentes partes del mundo– la repercusión de su generalización ha sido un instrumento decisivo para la globalización del capital. Hace unos años, Manuel Castells decía que Internet es el tejido de nuestras vidas y que ya no era futuro ni era una utopía, sino el presente en el que vivimos, tras convertirse en un medio para todo, que interactúa con el conjunto de la sociedad. A esto agregaba que “de hecho, a pesar de ser tan reciente en su forma societal (aunque como sabemos, Internet se concibe a partir de 1969), realmente tal y como la gente lo entiende ahora, se constituye en 1994, a partir de la existencia de un browser, de la world wide web) no hace falta explicarlo, porque ya sabemos qué es Internet”.

Castells fue y sigue siendo uno de los grandes teóricos de la sociedad red que fue el título del primer volumen de la trilogía “La era de la información”. En su caracterización de la sociedad red, sostenía que la realidad estaba construida por redes de información que en la realidad se configuraban a partir de una red de redes de ordenadores que se comunicaban entre sí. Para Castells, la transformación social introducida por las tecnologías de la información afecta a todas las esferas de la vida política, económica y social planetaria. La nueva economía mundial es global e interdependiente y está en red, gracias a la circulación de la información sin restricciones, como las que imponen la distancia física, el tiempo o el volumen o cantidad de datos que se transfieren. De esto deduce que es una economía informacional, lo cual implica que la generación y transformación de la información son determinantes en la productividad del sistema. Por último, como consecuencia de lo anterior se concluye que esto cambia radicalmente la forma en que se dan las relaciones de producción, experiencia y poder, redefiniendo el mercado de trabajo y el empleo, la cultura y la política, así como el consumo. La sociedad red, que ha derivado de la globalización de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), ha creado a su vez el Estado red que administra la nueva organización social de una estructura en red, en todos los ámbitos de la productividad y de la actividad humana, y que no puede excluirse de la interdependencia social global que caracteriza el mundo actual.

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Esther Pizarro respondiendo a este fenómeno ha adaptado su proyecto a la representación de las redes que facilitan la movilidad de la información en tiempo real, en base a los cableados subacuáticos que comunican el mundo en un tiempo record, capaz de simultanear lo que está sucediendo y su transmisión. La interconectividad a nivel planetario es el resultado de una estructura de cables que no vemos y que comunican entre sí el mundo, comparables con las grandes autopistas de la información. La instalación escultórica que ha realizado en Ponce + Robles con tubos de cristal, por los que circulan los datos que informan y conectan a quienes se encuentran a su vez conectados y se convierten simultáneamente en transmisores de información, tiene como referente exclusivo la sociedad de la información. Y, en la misma medida, la sociedad que se ha convertido en paradigma de la modernidad de la última década a escala planetaria es el modelo abstracto que constituye el marco de nuestras vidas. Pizarro opta por tomar este hecho como punto de partida y retroceder hasta la configuración inicial de unas redes que han ido creciendo con el tiempo multiplicando las conexiones y contactos a través de la Red. Según informa ella misma, ha adoptado como referente la base de datos mundial “TeleGeography”, que actualiza los mapas de cables submarinos en todo el mundo, para abordar los datos y gráficos relativos a la implantación del cable submarino en nuestro territorio. La artista procede a cartografiar el cableado español que llega y sale de España conteniendo información, desde su implantación hasta el día de hoy, con el fin de mostrar las posibles equivalencias entre la gráfica resultante y el urbanismo que se podría entender como propio de una ciudad invisible debajo del mar, a la que no tenemos acceso. Su trabajo consiste en una representación de la estructura documentada que ella recrea, con la intención de mostrar que finalmente esta red de cables por los que circula la información constituye otra cartografía que sin duda no vemos, pero de cuya existencia material depende la conectividad global.

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¿Qué pretende comunicar la artista con esta demostración? En primer lugar, cómo ha crecido este mapa de la conectividad que ella centra en España como destinatario final, punto de partida o intermediario. El territorio nacional en tanto que centro o base de operaciones de este cableado sumergido que llega a la península, se distribuye y vuelve a salir en diferentes direcciones. Hacer emerger este paisaje subterráneo de cables introduce connotaciones específicas directamente relacionadas con la vida digital. No obstante, el hecho de convertirlo en un paisaje sonoro artificial busca dar un sentido a esta instalación abstracta, que de no tener antecedentes en otros campos de actividad o una influencia directa en la vida política, económica y social tal vez no tendría razón de ser. Serían sólo unos tubos transparentes por los que se haría circular la luz mediante líquidos de colores en movimiento por el interior de redes, formando a su vez arquitecturas rizomáticas de cables destinados a la transmisión de información oral, visual o escrita, sin restricciones de ninguna clase.

El tráfico mundial de datos ha cambiado la visión del mundo anterior a la aparición de la televisión al igual que ha transformado nuestra percepción del tiempo y del espacio, alterando radicalmente la geografía planetaria que recorremos diariamente en una u otra dirección por una única red, a diferencia de lo que sucedía hace tan sólo unos años, cuando se utilizaban redes individuales, para la televisión o los móviles. Ahora, se utiliza una sola red para la distribución de todos los contenidos respondiendo a una demanda cuyo crecimiento ha sido exponencial en muy poco tiempo. Aunque el aumento del tráfico de datos a veces nos hace creer erróneamente que la Red es un recurso infinito al igual que los dispositivos por los que se distribuyen los datos y las diferentes aplicaciones a las que recurren los usuarios pueden multiplicarse sin fin. Las profecías sobre el futuro de ahora al año 2021 indican un incremento sin precedentes de consumidores de datos móviles y simultáneamente las mejoras que se introducirán en lo concerniente a la velocidad de red y a la intensificación del consumo. El informe Cisco Visual Networking Index (VNI) arroja una información que contempla la existencia en un futuro muy cercano de tantos usuarios de redes como habitantes haya en el planeta. Esto se deduce de las expectativas que se derivan del actual consumo de datos y del incremento de los porcentajes de usuarios según las diferentes regiones. Así, a modo de ejemplo, se calcula que hasta 2021 los datos móviles se multiplicarán por cinco en EEUU; por seis en Europa y Latinoamérica; por siete en Asia Pacífico y por siete en Oriente Medio y Africa. Obviamente, este crecimiento alcanzará estas dimensiones en idéntica proporción al aumento de usuarios y a la aceleración de la velocidad de transmisión y distribución de la información.

Partiendo de la Infraestructura Global de Información (GII), las sucesivas imágenes y gráficos resultantes inspiran esta instalación reciente de Esther Pizarro, que no se puede disociar del proyecto “Mapping Complexity, Supercities”, que ella presentó el pasado año en el edificio Ecobox de la Fundación Metrópoli, donde en tres instalaciones consecutivas trataba de representar los temas coyunturales cruciales de las grandes metrópolis contemporáneas: movilidad, conectividad, habitat, sistemas urbanos y la ciudad entendida como un organismo vivo susceptible de toda clase de contaminaciones. La propuesta se enmarcó en el programa “Cities Art” de la Fundación donde se investigan las conexiones entre el mundo del arte y las ciudades del futuro. Con sus construcciones abstractas, hechas con tubos de cristal como si se tratara de hilos transparentes de diferente grosor y luz, la artista se anticipó al trabajo que ha presentado en Ponce + Robles, destinado a representar en un gráfico de tres dimensiones la red de redes, adoptando nuestro país como paradigma del que parten y al que llegan estos cables subacuáticos que transmiten la información. Para ella es importante poner de relieve que esta tecnología asociada a Internet es más que una tecnología, porque es un medio de comunicación, de interacción y de organización social.

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En “Derivas de ciudad, cartografías imposibles”, en el Centro Cultural Tomás y Valiente de Fuenlabrada en 2013, o en “Piel de Luz “, una escultura de luz diseñada para la Expo de Shanghai en 2010 y después expuesta en el Museo Marítimo de Bilbao, la artista reinventó el urbanismo metropolitano de ciudades imaginarias sobre la plantilla de ciudades existentes –Madrid y Bilbao– que transformó previamente para que resultaran prácticamente irreconocibles. En “Piel de Luz”, su propuesta consistió en la construcción de una maqueta representando un paisaje urbano de noche iluminado –la luz cambiaba de color e indicaba así el paso del tiempo– a la vez que la instalación integraba dos proyecciones sobre el muro con imágenes del paisaje urbano de Bilbao; Por cuanto a “Derivas de ciudad”, la artista elaboró para la instalación “Patronando Madrid” un entramado geométrico de gran envergadura, a modo de doble techo colgante espectacular en el que se representaba la geografía cotidiana de cien ciudadanos que narraron los recorridos realizados en el transcurso de siete días, en el área metropolitana de Madrid. El resultado fue una gran estructura con infinitas ramificaciones en su interior, representando los diferentes itinerarios de cada uno de estos transeúntes anónimos, con forma de hilos o ramas entrecruzados que no podían separarse, como si se tratara de representar la circulación de la sangre de un organismo vivo.

Retrospectivamente, ambos proyectos pueden considerarse como auténticos antecedentes de la última propuesta que acaba de presentar Esther Pizarro, “Liquid Mapping connected to…” en la galería Ponce + Robles, donde cambiando de formato intenta explorar las etapas que anualmente han ido transformando el panorama de la conectividad local y global entre España y el mundo, para cartografiar ya no el mundo visible sino el que hace posible la conectividad a escala planetaria. El aumento del tráfico de datos por estas autopistas de la información que no podemos ver y la congestión o saturación que por último afectan al volumen y a la velocidad de transmisión, al igual que a la navegación por Internet, están impulsando la creación de nuevas aplicaciones para la migración de datos y de nuevos servicios relacionados con el aumento de la capacidad de las redes y con bandas propicias a las tecnologías de 4G y 5G. La representación sensible por parte de la artista de esta revolución en el ámbito de las TIC, cuyo impacto se ha considerado cien veces mayor que el de la Revolución industrial, por medio de la abstracción, no deja de plantear sin embargo su complejidad ni su dificultad de comprensión, a no ser que se tengan en cuenta los precedentes que se han mencionado aquí y que dan sentido y continuidad a toda su trayectoria.

 

Esther Pizarro, Liquid mapping :: connected to…, galería Ponce + Robles, Madrid. Del 17 de diciembre de 2016 al 28 de enero de 2017.

 

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