CATACLISMO

MARTA CÁRDENAS, EN BÚSQUEDA DE LO INESPERADO

20160129_121601Marta Cárdenas. Reflejos en la ventana, 1976. Óleo sobre lienzo. Colección Kutxa Fundazioa

 

MARTA CÁRDENAS, EN BÚSQUEDA DE LO INESPERADO

María José Aranzasti

 

“Para mí la pintura de paisaje ha consistido en un medio, como otro cualquiera, para acortar la distancia entre mi subconsciente y mi mano”.  Marta Cárdenas

 

Marta Cárdenas (Donostia, 1944) lleva ejerciendo la pintura más de 50 años y en la exposición Begiak irekita/ Abre los ojos, comisariada por Alfonso de la Torre, se refleja toda esa amplia trayectoria, en la que se aprecian enseguida diferencias notables en el estilo, establecidas por el transcurso del tiempo.

Están presentes obras desde 1962, potentes retratos y obras de contrastes de luz y claroscuros, la pintora de la década de los 70, de densos grises, de marcadas formas geométricas y esquemáticas. También encontraremos en la muestra a la pintora abstracta en la sala principal, siempre a la búsqueda de lo inesperado, con obras en trípticos de finales de los 80 y 90. Marta Cárdenas se inscribe en una constante búsqueda, siempre renovada, por la experimentación y el cambio, experimentando con el óleo, el acrílico, las tintas, gouaches, pasteles, variando de productos, pinturas y papeles.

Luego encontramos a la pintora de paisajes de intensos colores, la que se planta en medio de la naturaleza como pleinarista y luego, a la artista tras su primer viaje a la India, influenciada ya para siempre por ese toque oriental.  También descubrimos a la pintora de motivos coloristas y tribales de la sala de arriba, la de la actualidad, de la que ya dimos cuenta también aquí, donde ya detallamos su total inmersión en la abstracción y su especial mirada caleidoscópica, de poderosos colores, exuberantes e intensos.

“Soy muchas Martas”, llegará a decir, con gran acierto la propia artista. Gran retratista y excelente pintora del natural y sobre todo, de la captación del movimiento, a partir de 1984 con su serie dedicada a los animales del zoo de Madrid. Esta exposición es un completo paseo por el largo quehacer de esta consagrada artista.

Dentro y fuera, dos ámbitos diferentes en los que se mueve esta exposición. Lo íntimo, el interior, los fragmentos que componen el mundo diario de cada uno, con sus objetos y espacios determinados, un mundo en el que la artista subraya con insistencia la sombra, en una atmosfera inquietante, sobria y oscura, de la que hacemos también referencia directa en la entrevista a Marta, en la que se siente se palpa el silencio y casi casi podemos olerlo. Un silencio denso es el que se plasma en estas pinturas.

Marta Cárdenas, Interior de Aiete, 1965

Un discurrir de obras en las que la perspectiva de la fuga es una de las protagonistas esenciales como en Interior Aiete (1965) y en definitiva, como reconoce la propia artista es la época de buscar la abstracción desde la propia figuración como en la obra Cruce de sombras (1969) o la emblemática Cerradura (1969), para llegar también a lo esencial como en Percha (1970). En todas estas obras está la presencia constante de la sombra. La artista tiene preferencia en estos momentos por artistas como Morandi, Vermeer, Chardin y conserva una tendencia a seguir los segundos planos de Velázquez y de Peter de Hooch.

Marta Cárdenas, La cerradura, 1969

Una parte muy interesante de esta época son también sus autorretratos: Autorretrato en el baño, Autorretrato truncado y los Retratos de Luis de Pablo de 1975, fecha en la que contrae matrimonio con el compositor en Ottawa. Luego realiza también obras muy singulares como Reflejos en la ventana (1976) y el interesante juego de formas y reflejos de Biombo (1978) jugando con las transparencias del cristal de las ventanas, incorporando también esa temática de dentro y de fuera.

Si en la época de los 60 mantuvo gran amistad con los artistas Chillida y Balerdi, Marta empieza en 1974 a entablar amistad con Vicente Ameztoy y con José Ayllón, por lo que aprende a grabar y le empieza a interesar lo referente al entorno industrial: iba a Pasajes a estudiar tablones, grúas, sogas, cajas, hierros etc.

El paisajismo de la década de los 80, va a derivar de la captación directa de figuras en movimiento, realizados con el pincel estilográfico, en los que la artista recoge figuras de bailarines danzantes, y todo tipo de animales: perros, caballos, vacas, cabras, gallinas… Posteriormente en 1984, se traslada al zoo de Madrid para dibujar todo tipo de animales, fascinada entre todos ellos por los babuinos.

Tras los consejos de su maestro Gallego va a dibujar con los ojos cerrados, es decir sin mirar al papel, con la vista fija en el modelo, para atrapar todo lo que sea movimiento.

En el 85 empieza con el desnudo en el Círculo de BBAA, las poses de quince minutos después de la experiencia de los babuinos se le hacen eternas y busca a partir de entonces una modelo para ella para trabajar en el estudio y experimentar. Cada vez más va a acortar la duración de las poses. Tiene que captar todo de un golpe, a gran velocidad. Hay que sintetizar lo más posible.

Lo que se consigue con todo esto es fluidez. “La mano, corría sola, señala la artista, como impulsada por una fuerza ajena a mí, libre y desenfadada como nunca”.

La obra Pintura (1981) es un buen ejemplo que recoge bien la influencia que recibe la artista del teórico e historiador de arte John Rewald (1912-1994) con el que mantiene amistad y correspondencia y que le influye en la forma de realizar los paisajes, a los que dota cada vez más de ligereza y de una sutil belleza a raíz de la lectura de su libro  Storia dell´Impressionismo.

Sus pinturas adquieren movimiento en árboles, follajes y cielos. Aprende a captar el movimiento en diversas tipologías de captaciones de los reflejos y de las transparencias, ahora en el agua en vez del cristal como anteriormente. Lo importante es la velocidad y para ello se requiere ejercer una gran concentración. Escenarios frondosos, acuáticos, vibrantes, de fragancias, de susurros de viento: musicales.

Estos paisajes tienen evocaciones directas a Monet, sobre todo con las temáticas de las Ninfeas, los estanques y sus reflejos, a la búsqueda de ese instante, de esa impresión que rápidamente se desvanece. Por eso la artista llega a decir en 1990: “Ya sé por qué he huido de los motivos abiertos, tranquilos y ordenados, porque resultan demasiado evidentes”. Una visión, una mirada singular al paisaje que se convierte en reflejos, sensaciones, movimientos, puros instantes, puras emociones.

1457954435_003776_1457979487_noticia_normalMarta Cárdenas, Goi-Herri, 1982. Colección Fundación Juan March 

Ya entrados los 90, Marta sigue interesada por el movimiento como en Primera pintura cuadrada desde la calzada o El jersey de Unai, ambos de 1995. Lo importante ha devenido en gesto. Pintura gestual, con todos sus efectos rítmicos sintetizados, pero con la huella de la impresión, como la de los verdaderos impresionistas de los que Marta ha sabido plasmar la fugacidad del tiempo, la del instante. El reflejar la naturaleza no solo como experimento, sino como conocimiento de lo sensible, al igual que lo hicieron tantos y tantos pintores con anterioridad. “Tan solo un contacto frágil entre el color y la tela: lo duradero es la impresión, su efecto” llega a decir Miguel Fernández Cid en torno a dos versiones distintas del mismo tema que Marta pinta.

Marta Cárdenas, Primera pintura cuadrada desde la calzada, 1995

Marta Cárdenas, Altzaga: Mucha ropa tendida azul, 1995

Marta Cárdenas, El jersey de Unai, 1995

En 1997 descubre las pinturas de restauración de la casa Charbonnel y se adentra en otro tipo de motivos: el de los barcos de Getaria, Orio y Zumaia que presentará en la Galería Soledad Lorenzo.

Por otra parte, el impacto que le provoca su viaje a la India va a ser fundamental para su pintura a partir de ahora. En sus diarios anota todo: las combinaciones que ve, la descripción exhaustiva de los colores, a los que coloca incluso unos números para la intensidad y tonalidad. Ya el paisaje al natural, no le sirve: la artista necesita seguir avanzando, experimentando otras cosas.

Podríamos decir que haciendo abstracción Marta Cárdenas ha vuelto otra vez a la figuración. Esa búsqueda de lo inesperado es en definitiva una pura búsqueda de la propia pintura, en un reiterado ciclo sin fin que fluye y fluye. De la figuración a la abstracción, de la abstracción a la figuración.

Para poder realizar la muestra se ha contado con obras procedentes del Museo Artium, BBK, Diputación Foral de Gipuzkoa, Fundación Juan March de Madrid, La Caixa, Gobierno de Aragón, Museo de BBAA de Bilbao, Museo de San Telmo, Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, MNCARS, Museo Universidad de Navarra y Colección Kutxa Fundazioa.

Marta Cárdenas, Dos hermanitas, 2009

El catálogo de la exposición es digno de mencionar, por el trabajo exhaustivo, metódico y meticuloso realizado por parte del comisario de la exposición, Alfonso de la Torre, con la incorporación de numerosos textos sobre la artista.

Podemos seguir las novedades de la trayectoria de Marta Cárdenas en su blog.

 

Marta Cárdenas, Abre los ojos, Sala Kubo, Avda. de la Zurriola 1, Donostia. Hasta el 3 de abril de 2016.

Comisario: Alfonso de la Torre.

Vídeo de la exposición

 

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