CATACLISMO

MARINA ABRAMOVIC, THE ARTIST IS PRESENT

Foto 2 MARINA

Rocío de la Villa

Marina Abramovic es la artista viva más carismática. Tanto sus montajes teatrales como sus exposiciones atraen a un público mucho más amplio que el del arte contemporáneo. Incombustible, con sesenta y siete años, pero un físico muy poderoso y disciplinado tras decenas de performances en las que ha puesto su resistencia mental y corporal al límite durante cuatro décadas, sin embargo, sabe que esta trayectoria está llegando a su fin. Y como afirma en el film The Artist is Present, estaba harta de ser una artista alternativa y quería ser reconocida al más alto nivel.

La gran retrospectiva de su obra en el MoMA de Nueva York en 2010 es el núcleo del documental dirigido por Matthew Akers, Premio del Público al Mejor Documental en el Festival de Cine de Berlín 2012. La película tiene a su favor no haber caído directamente en el biopic que, en el caso de artistas plásticos, suele seguir ligado a las mitomanías del genio viril. Y sin embargo, con gran agilidad da buena cuenta de la poética y los hitos de la carrera de Abramovic, intercalando declaraciones y documentos entre la preparación y celebración de la exposición.

Puesto que la artista era muy consciente de que su exposición debía ser también la consagración de la tradición de la performance en el templo del arte, adiestró a cuarenta jóvenes para que llevaran a cabo algunas de sus principales performances. También en el museo se dispusieron espacios para presentar fotografías, documentos y los escasos materiales de grabaciones de sus performances. Para ella se reservó una nueva pieza, homónima, consistente en recibir cada día a quien quisiera sentarse frente a ella en silencio durante los tres meses que duró la exposición, en el horario continuo del museo.

Entre los cambios en la performance de marzo a mayo, de invierno a primavera, 736 horas estática, vemos cómo Abramovic se va haciendo con el espacio, hasta prescindir de la mesa/barrera entre ella y los visitantes: niños y ancianos, y personas de todas las razas y clases sociales van desfilando, mientras también conocemos las opiniones de críticos como Arthur Danto. En los últimos días, los visitantes corren por los pasillos para llegar a la sala y terminan haciendo cola en la calle desde la noche anterior para asegurarse el encuentro con la artista. Quizás hubiera hecho falta un comisariado para este film, si es que realmente se trataba de preservar la figura de Abramovic y el propio arte performativo. El último cuarto de hora asistimos a la demostración de la estulticia que se extiende como una mancha de aceite por el planeta: es el mismo comportamiento de las avalanchas ante los establecimientos de Apple en China y, todavía peor, por inefable. Produce vergüenza ajena los balbuceos y lloros de quienes intentan hacer declaraciones sobre la experiencia. ¿Será este el sentido de la performance hoy?

Bajo este interrogante, el sentido de la performance en la actualidad, en 2005 Marina Abramovic realizó versiones de siete performances históricas (Vito Acconci,  VALIE EXPORT, Gina Pane, Bruce Nauman, Joseph Beuys…) durante siete horas cada día en el Solomon Guggenheim Museum de Nueva York. No hubiera sobrado confrontar las opiniones de este público entregado ante la re-performance de Marina Abramovic de Genital Panic, menos políticamente correcta que The Artist is Present.

Seguramente, la expectativa recaudatoria de esta producción de la HBO (productora de Los Soprano, etc.), que ha lanzado este documental con una intensa campaña de prensa en museos y universidades antes de su estreno en cines comerciales, tiene que ver con el sibilino cambio de rumbo romántico que va tomando la narración hacia la segunda parte del film, cuando empieza a crearse un cierto suspense ante el reencuentro de Marina Abramovic y Ulay, con quien compartió vida y performances durante diez años; y después, cuando se aclara que el curator de la exposición Klaus Biesenbach, Conservador Jefe en The Museum of Modern Art y Director del P.S.1 Contemporary Art Center, unos años después fue también marido de la artista para ir preparando el momento culmen, que coincide con el final de la exposición: con el propio Klause Bisenbach como último visitante salvador de la artista exhausta. Por si alguien tuviera dudas sobre quién manda realmente en el sistema del arte y lo necesitadas que están las mujeres, incluso las más poderosas.

 

Abramovic genitalpanic

Marina Abramovic, Re-performance de Genital Panic de VALIE EXPORT, Solomon Guggenheim Museum, NY, 2005.

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